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jueves, 13 de octubre de 2011

Eduardo Galeano: “El 15M es pura vitamina de esperanza”



El escritor uruguayo Eduardo Galeano ha afirmado  este martes  que el movimiento 15M es “pura vitamina de esperanza” porque es una prueba de que “todo puede cambiar”, de que “no estamos condenados a vivir en la dictadura universal más peligrosa, la de los amos de las finanzas”.
Galeano ha hecho estas reflexiones en el Museo de Cádiz en “Las tertulias de la Pepa”, un ciclo organizado por el Consorcio para la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812, la primera constitución democrática española.
En una intervención que ha titulado “El arco iris terrestre”, el autor de “Las venas abiertas de América Latina” ha explicado que la promulgación de la Pepa, como es conocida esa constitución que inspiró hace doscientos años algunos movimientos independentistas iberoamericanos, fue una prueba de que “la bella energía de la libertad es como un río subterráneo que aparece y desaparece en momentos de la historia”.
“Y ahora ese río subterráneo” ha vuelto a resurgir con el movimiento 15M, algo que es “una muy buena noticia para el mundo” porque “la indignación alimenta la libertad”, ha dicho Galeano.
El escritor uruguayo, que vivió el nacimiento del 15M en la Puerta del Sol de Madrid, ha destacado que este movimiento se ha contagiado por todo el mundo porque la indignación “tiene muy buena salud”.
“Ojalá siga vivo”, ha deseado el escritor para apuntar que en el mundo “hay muchos caminos que abrir” y que el 15M demuestra que “el arco iris terrestre tiene otros colores escondidos que quieren alumbrar el camino”.
En su intervención, Eduardo Galeano ha desgranado parte de su nuevo libro, “Los hijos de los días”, que será publicado a principios del próximo año y que incluirá 366 breves historias, una por cada día de un año bisiesto.
Cada una de ellas le sirven para poner el acento en las incongruencias de un mundo que en la actual crisis ha rescatado a los banqueros “con un dineral con el que se podría dar de comer, con postre incluido, a todos los hambrientos del mundo de aquí a la eternidad”.
Un mundo que no ha metido en la cárcel a “ni un solo banquero” ni a “los magos de Wall Street que robaron millones de casas y empleos”, mientras que solo en Estados Unidos durante el 2010 “450.000 inmigrantes ilegales fueron encarcelados”.
Galeano ha explicado que el mundo invierte “cada minuto 3 millones de dólares en gastos militares, cuando cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedades curables”, y ha criticado las tradiciones y miedos que “han mutilado nuestra capacidad de vernos”.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los pecados de Haití

Eduardo Galeano

 La democracia haitiana nació hace un ratito. En su breve tiempo de vida, esta criatura hambrienta y enferma no ha recibido más que bofetadas. Estaba recién nacida, en los días de fiesta de 1991, cuando fue asesinada por el cuartelazo del general Raoul Cedras. Tres años más tarde, resucitó. Después de haber puesto y sacado a tantos dictadores militares, Estados Unidos sacó y puso al presidente Jean-Bertrand Aristide, que había sido el primer gobernante electo por voto popular en toda la historia de Haití y que había tenido la loca ocurrencia de querer un país menos injusto.

El voto y el veto

Para borrar las huellas de la participación estadounidense en la dictadura carnicera del general Cedras, los infantes de marina se llevaron 160 mil páginas de los archivos secretos. Aristide regresó encadenado. Le dieron permiso para recuperar el gobierno, pero le prohibieron el poder. Su sucesor, René Préval, obtuvo casi el 90 por ciento de los votos, pero más poder que Préval tiene cualquier mandón de cuarta categoría del Fondo Monetario o del Banco Mundial, aunque el pueblo haitiano no lo haya elegido ni con un voto siquiera.Más que el voto, puede el veto. Veto a las reformas: cada vez que Préval, o alguno de sus ministros, pide créditos internacionales para dar pan a los hambrientos, letras a los analfabetos o tierra a los campesinos, no recibe respuesta, o le contestan ordenándole:
-Recite la lección. Y como el gobierno haitiano no termina de aprender que hay que desmantelar los pocos servicios públicos que quedan, últimos pobres amparos para uno de los pueblos más desamparados del mundo, los profesores dan por perdido el examen.

La coartada demográfica

A fines del año pasado cuatro diputados alemanes visitaron Haití. No bien llegaron, la miseria del pueblo les golpeó los ojos. Entonces el embajador de Alemania les explicó, en Port-au-Prince, cuál es el problema:-Este es un país superpoblado -dijo-. La mujer haitiana siempre quiere, y el hombre haitiano siempre puede.
Y se rió. Los diputados callaron. Esa noche, uno de ellos, Winfried Wolf, consultó las cifras. Y comprobó que Haití es, con El Salvador, el país más superpoblado de las Américas, pero está tan superpoblado como Alemania: tiene casi la misma cantidad de habitantes por quilómetro cuadrado.
En sus días en Haití, el diputado Wolf no sólo fue golpeado por la miseria: también fue deslumbrado por la capacidad de belleza de los pintores populares. Y llegó a la conclusión de que Haití está superpoblado... de artistas.
En realidad, la coartada demográfica es más o menos reciente. Hasta hace algunos años, las potencias occidentales hablaban más claro.

La tradición racista

Estados Unidos invadió Haití en 1915 y gobernó el país hasta 1934. Se retiró cuando logró sus dos objetivos: cobrar las deudas del City Bank y derogar el artículo constitucional que prohibía vender plantaciones a los extranjeros. Entonces Robert Lansing, secretario de Estado, justificó la larga y feroz ocupación militar explicando que la raza negra es incapaz de gobernarse a sí misma, que tiene "una tendencia inherente a la vida salvaje y una incapacidad física de civilización". Uno de los responsables de la invasión, William Philips, había incubado tiempo antes la sagaz idea: "Este es un pueblo inferior, incapaz de conservar la civilización que habían dejado los franceses".Haití había sido la perla de la corona, la colonia más rica de Francia: una gran plantación de azúcar, con mano de obra esclava. En El espíritu de las leyes, Montesquieu lo había explicado sin pelos en la lengua: "El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro".
En cambio, Dios había puesto un látigo en la mano del mayoral. Los esclavos no se distinguían por su voluntad de trabajo. Los negros eran esclavos por naturaleza y vagos también por naturaleza, y la naturaleza, cómplice del orden social, era obra de Dios: el esclavo debía servir al amo y el amo debía castigar al esclavo, que no mostraba el menor entusiasmo a la hora de cumplir con el designio divino. Karl von Linneo, contemporáneo de Montesquieu, había retratado al negro con precisión científica: "Vagabundo, perezoso, negligente, indolente y de costumbres disolutas". Más generosamente, otro contemporáneo, David Hume, había comprobado que el negro "puede desarrollar ciertas habilidades humanas, como el loro que habla algunas palabras".

La humillación imperdonable

En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca. Haití fue el primer país libre de las Américas. Estados Unidos había conquistado antes su independencia, pero tenía medio millón de esclavos trabajando en las plantaciones de algodón y de tabaco. Jefferson, que era dueño de esclavos, decía que todos los hombres son iguales, pero también decía que los negros han sido, son y serán inferiores.La bandera de los libres se alzó sobre las ruinas. La tierra haitiana había sido devastada por el monocultivo del azúcar y arrasada por las calamidades de la guerra contra Francia, y una tercera parte de la población había caído en el combate. Entonces empezó el bloqueo. La nación recién nacida fue condenada a la soledad. Nadie le compraba, nadie le vendía, nadie la reconocía.

El delito de la dignidad

Ni siquiera Simón Bolívar, que tan valiente supo ser, tuvo el coraje de firmar el reconocimiento diplomático del país negro. Bolívar había podido reiniciar su lucha por la independencia americana, cuando ya España lo había derrotado, gracias al apoyo de Haití. El gobierno haitiano le había entregado siete naves y muchas armas y soldados, con la única condición de que Bolívar liberara a los esclavos, una idea que al Libertador no se le había ocurrido. Bolívar cumplió con este compromiso, pero después de su victoria, cuando ya gobernaba la Gran Colombia, dio la espalda al país que lo había salvado. Y cuando convocó a las naciones americanas a la reunión de Panamá, no invitó a Haití pero invitó a Inglaterra.Estados Unidos reconoció a Haití recién sesenta años después del fin de la guerra de independencia, mientras Etienne Serres, un genio francés de la anatomía, descubría en París que los negros son primitivos porque tienen poca distancia entre el ombligo y el pene. Para entonces, Haití ya estaba en manos de carniceras dictaduras militares, que destinaban los famélicos recursos del país al pago de la deuda francesa: Europa había impuesto a Haití la obligación de pagar a Francia una indemnización gigantesca, a modo de perdón por haber cometido el delito de la dignidad.
La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.
Brecha 556, Montevideo, 26 de julio de 1996.

El Siglo del Viento - Eduardo Galeano


El Siglo Del Viento (Eduardo Galeano Fernando Birri) from odo on Vimeo.

viernes, 19 de agosto de 2011

Javier Claure entrevista a Eduardo Galeano, premiado en Suecia


Julio Carmona
Poetas del Mundo – Perú
Adital
Eduardo Galeano, es un escritor del pueblo, y la prensa burguesa no mencionó para nada el premio literario que, en la misma Suecia, se le otorgó por su obra en favor de los desposeídos y contra los poseedores. A Eduardo Galeano no le darán nunca el premio Nobel.



Introducción

Quiero destacar un hecho puntual. Eduardo Galeano, autor de Las venas abiertas de América Latina, fue tildado de "idiota latinoamericano" por Álvaro Vargas Llosa, por el solo hecho de que Galeano lucha contra el imperio y lo hace a favor de la inmensa mayoría de pobres de América Latina y el mundo. Ante esa diatriba del hijo de su papá, todos los que hoy se rasgan las vestiduras y nos llaman "envidiosos" porque señalamos las limitaciones literarias y las demonizaciones políticas de su padre, no dijeron nada. ¿Qué significa eso? Que el mundo está dividido entre los que apoyan al imperialismo y están detrás de los Vargas Llosa, y aquellos que luchamos contra él y contra sus acólitos. Así de simple. En el caso literario, la lucha es ideológica, mas no por ello es menos lucha.
He aquí la entrevista de Javier Claure a Eduardo Galeano
El destacado escritor y ensayista uruguayo, Eduardo Galeano, llegó a Suecia para recibir el Premio Literario StigDagerman en la localidad de Laxön, situada al norte del país. Aprovechando su visita, dio una conferencia en la capital sueca. El día martes 14 de septiembre, a las seis de la tarde, cientos de latinoamericanos y suecos se dieron cita en el Aula Magna del Campus de la Universidad de Estocolmo para escuchar al intelectual latinoamericano. (¿Qué medio periodístico latinoamericano difundió la noticia? JC).
Galeano empezó la conferencia leyendo Algunos pecados capitales del mundo al revés. El machismo es uno de esos pecados que, quizá, data desde la época de las cavernas. Esta actitud que refleja una estructura social basada en el poder, es decir donde las mujeres son sometidas o discriminadas bajo las órdenes de un macho, es un punto infectado en todas las sociedades del mundo. Y Galeano con ojos críticos se pregunta:
—¿Por qué la realidad sigue tratando a las mujeres peor que en los tangos? Están allí esas figuras pintadas en los techos y las paredes de las cavernas: alces, bisontes, osos, caballos, águilas, mujeres y hombres. Pero... ¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera?, ¿cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos...? Ante tantas preguntas existe una alternativa: ¿O eran ellas?
Mientras las frases pronunciadas por Galeano, se traducían al sueco; el narrador miraba al público serenamente, tomaba un sorbo de agua o bien su mirada se perdía, un par de minutos, en los adornos del techo del anfiteatro universitario. Y continuaba:
—El mundo está compuesto de un montón de gente, es un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Sin lugar a dudas, Galeano es un enorme fuego y por donde pasa deja miles de chispas en el aire. Sus libros encienden las mentes y los corazones de las personas que realmente ven el mundo con ojos humanos. Denunció que el mundo repite las tradiciones racistas y, además, miente. Desde la llegada de los españoles al Nuevo Mundo hasta ahora, el racismo se hace sentir fuerte por todas partes. Los gitanos, por ejemplo, son discriminados en algunos países y evocó que, a mediados del año 2008, en la revista italiana Panorama, perteneciente a Berlusconi, uno de los titulares decía: «los gitanos son una etnia inclinada al robo y al secuestro de niños». Al mismo tiempo, la justicia italiana no había comprobado la veracidad de secuestro de niños por parte de los gitanos.
Los libros de historia, muchas veces, han sido escritos a conveniencia de un país, de una colectividad étnica o un grupo de militares tergiversando totalmente la realidad. Galeano va mucho más allá del engaño, lo superficial y la mentira. Con su mente lúcida saca a luz las verdades una por una:
—¿Por qué no sabemos del África nada más que lo que nos enseñó el profesor Tarzán, que nunca estuvo allí? —dijo con sorna. Además, recordó que precisamente desde el continente africano emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta, y que el sol se ocupó del reparto de los colores. Por lo tanto: «hasta los blancos blanquísimos vienen de África».
El autor de Las venas abiertas de América Latina, explicó que cuando cayó el Muro de Berlín, de la mañana a la noche leíamos, veíamos, escuchábamos: el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro... Por fin ese muro cayó. Pero otros muros brotaron, y siguen brotando en el mundo. Poco se habla del muro que los Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla. Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí de tierras palestinas y será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de Berlín, acotó.
La guerra contra Irak es uno de los pecados capitales de este maldito mundo. Todos sabemos que Estados Unidos e Inglaterra alarmaron al mundo entero con las «supuestas» armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein. Sin embargo, este hecho, no se comprobó cien por ciento, pero necesitaban de esa mentira para intervenir Irak. (¿Y Mario Vargas no dice que la invasión a Irak fue una especie de guerra santa?)
El 12 de marzo de 2003, el secretario de defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró: «Existe la teoría de que las armas de destrucción masiva pudieron no existir al inicio de la guerra. Supongo que eso es posible, pero improbable».
Galeano también opina irónicamente al respecto:
—¿Recuerdan ustedes cuál fue el pánico universal que desató la carnicería contra los iraquíes? El mundo tembló ante un ataque de las armas de destrucción masiva... que habían sido inventadas por los medios de intoxicación masiva. Y ahora nos advierten que Irán es el más grave peligro que acecha a la humanidad, porque tiene o podrá tener armas nucleares, y en el acto recordamos que fue Irán el país que arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ¿O no? ¿No fue Irán? Quién sabe...
El mundo sigue ciego de su diversidad. El mundo mata, desprecia el trabajo, fabrica hambre, miedo y amnesia. Estas palabras delatan el universo interior humanista y sensible de un hombre inconforme con una realidad falsa en donde los poderosos quieren vender gato por liebre. Bajo el sello de la libertad y la democracia inventan historias, mundos equivocados y textos malolientes. Por eso pregonan por una civilización «del sálvese quien pueda».

—¿Por qué nos negamos a reconocer que lo mejor del mundo está en la diversidad de mundos que el mundo contiene?
Parece que el mundo siente terror cuando se habla de diversidad política o cultural. En algunos países europeos existen partidos políticos, cuyo programa está impregnado de racismo y sus miembros son personas vinculadas a grupos neonazis. No aceptan la diversidad por ningún lado. Es un hecho preocupante, por supuesto, porque su meta es distorsionar el orden político y cultural de un país; y en consecuencia crear desigualdad entre los ciudadanos. No entienden que la diversidad es necesaria para el desarrollo de una sociedad. La Declaración Universal de la Unesco sobre la diversidad cultural, adoptada el 2 de noviembre de 2001, reconoce la diversidad cultural como «patrimonio común de la humanidad». En una sociedad globalizada como en la que vivimos, la diversidad juega entonces un papel de suma importancia.
—Y hablando de diversidad, quiero rendir homenaje a la República Argentina, por ser el primer país latinoamericano que ha tenido el coraje de legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo —afirmó Galeano. Otro tópico que pertenece a su fogoso discurso, es el tema de los nadies, de los hijos de nadie, de los ninguneados que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Esos nadies sueñan con salir de la pobreza. Sueñan que algún mágico día llueva de pronto buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen.
El mundo es asesino y valiéndose de una actitud darwinista mata sin piedad al más débil. Grandes presupuestos de Estado son destinados a la compra de armas. A esto se refirió Galeano y dijo que el mundo destina, cada minuto, tres millones de dólares a los gastos militares que no es otra cosa que gastos criminales. Mientras que en el mundo, cada minuto, mueren quince niños de hambre o enfermedad curable. Y aquí viene lo paradójico:
—Los cinco países fabricantes de armas tienen derecho de veto en las Naciones Unidas. O sea: los países que hacen el negocio de la guerra son los que velan por la paz mundial(!).
Por otro lado, manifestó que el mundo fabrica miedo:
—La democracia tiene miedo de recordar. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Y así va entretejiendo cosas de este mundo «al revés», porque, muchas veces, los seres humanos adquieren un comportamiento antihumano causando verdaderas catástrofes.
Galeano, defensor acérrimo de América Latina, nos ayudó a comprender mejor, a principios de los años '70, el subdesarrollo del continente latinoamericano. Reveló con sólidos argumentos contrarios a los que existen en libros escritos por cortesanos de los imperios, que nuestra América morena enriqueció a las potencias coloniales. Sus agudos análisis son un dolor de cabeza para el imperialismo yanqui, y para las elites gobernantes de todas las sociedades que asientan su poder en las armas, la mentira y la opresión de los pueblos.
Escuchar a este erudito latinoamericano, es como pasear por sus libros y artículos periodísticos redactados sin miedo y con lentes críticos. Como antídoto a las falsas historias, se sobrepone un estudio económico y político que nos conduce a un sendero muy alto, en donde las palabras cobran un justo significado. Por consiguiente, su pluma provoca un eco que es la voz de los desamparados. Es un eco que denuncia los atropellos cometidos durante la historia de la humanidad.
Entre literatura y periodismo nos conversa de sufrimiento, de esclavitud, de aniquilación de los pueblos indígenas y de aquellos que forjaron sucesos bajo la cruz y la espada. Nos habla del saqueo de los recursos naturales; primero por parte de los imperios coloniales y después por parte de Estados Unidos y el Reino Unido. Pero también nos cuenta de los pueblos que, hoy en día, se hacen respetar sin temor al verdugo del Norte. Con un lenguaje lleno de humor y, a veces, de sarcasmo nos habla de historia, de lo cotidiano, de fútbol, de los trabajadores, de la señora que se encuentra en un hospital, etc.
En fin, Galeano escribe de aquello que incumbe al ser humano y como él bien lo dice: «escribo sobre seres anónimos que hacen historia sin saber que lo hacen».

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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