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lunes, 25 de abril de 2011

La Universidad de Princeton asegura que el despido de Calvo fue procedente

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La Universidad de Princeton ha asegurado en un comunicado dirigido al colectivo académico que expulsó al profesor Antonio Calvo por una conducta inadecuada de la que no pueden darse más detalles, pues de hacerlo se estaría violando su intimidad y su honor. El centro asegura además que siente la pérdida del profesor español, que se suicidó cuatro días después de ser despedido

El comunicado difundido por el centro y firmado por la propia rectora, Shirley Tilghman, llega después de muchos de muchos dias de silencio, que para el alumnado era una muestra de trato poco humano y, por lo tanto, había despertado críticas, quejas y denuncias entre los jóvenes.
La explicación que da ahora Princeton es escueta, y al no aclarar cuál fue la conducta inapropiada, da rienda suelta a las teorías sobre qué dijo o hizo en clase.
Ahora, lo único que quiere dejar claro Princeton es que fue lo suficientemente grave para expulsarlo a dos meses de la graduación.
La seguridad del centro escolar acompañó Calvo a recoger sus cosas y a la salida. Debía volver unos dias después para contestar a las acusaciones, pero se quitó la vida. No tenía plaza fija, pero tampoco razones para que no le renovaran de nuevo. Las razones del cambio siguen siendo un misterio. IM

Caso Calvo: antecedentes novelescos

ESTADOS UNIDOS | Suicidio en Princeton
Antonio Orejudo, autor de la reciente 'Un momento de descanso'. | Iñaki Andrés
Antonio Orejudo, autor de la reciente 'Un momento de descanso'. | Iñaki Andrés
  • La muerte del profesor recuerda a obras de Coetzee, Roth, Zadie Smith y Orejudo
Es un tópico un poco embarazoso pero a veces ocurre: las noticias, algunos días, parecen un calco de las novelas. La caída en desgracia y suicidio de Antonio Calvo, profesor del departamento de Español de la Universidad de Princeton, remite inevitablemente a, al menos, cuatro obras de ficción: 'La mancha humana', de Philip Roth (Alfaguara); 'Desgracia', de John Maynard Coetzee (Mondadori); 'Sobre la belleza', deZadie Smith (Salamandra) y la reciente 'Un momento de descanso', de Antonio Orejudo (Tusquets).
Orejudo, antiguo profesor en tres 'colleges' estadounidenses (y, en la actualidad, docente en la Universidad de Almería), también ha caído en la coincidencia. "Es que es algo que ocurre, está a la orden del día. Las universidades americanas tienen un sistema, una maquinaria burocrática completamente inhumana que maltrata a los profesores".
En 'Un momento de descanso', el protagonista de Orejudo, profesor en una universidad de Columbus, en Misuri ("por lo que sé, es una muy buena universidad"), se encuentra en una clase con una alumna que ronca. La chica es de raza negra. El profesor dice algo así como "no sabía que mis clases fueran tan aburridas", nada especialmente desabrido. Y la alumna, que alega haber sufrido un extraño episodio de epilepsia, denuncia al profesor por humillarla. Acabará por arruinar su vida.
'Tengo amigos que se volvieron locos por esa maquinaria. No aguantaron la presión, se emborracharon, montaron un número y arruinaron su carrera'
"Tengo amigos que se volvieron locos por esa maquinaria de la que le hablo", explica Orejudo. "El caso es que, a los seis años de trabajar en una universidad, se decide la continuidad del profesor con una especie de gran causa en la que intervienen todas las instancias de la universidad... Rectorado, decanato, departamento... Todos opinan y basta con tener un enemigomedianamente poderoso para que te hundan y te echen. A un amigo mío le ocurrió. Un hombre absolutamente sesudo, erudito y equilibrado... Pero se vio en ese proceso y sufrió tal tensión que se volvió loco, se emborrachó e hizo lo peor que pudo hacer: se fue a un 'seniority', una especie de colegio mayor, se bajó los pantalones y...".
"Esos grandes juicios son un sistema muy perverso: impiden que él profesor tenga una relación de igual a igual con su compañero", explica Orejudo. "En vez de tratar como a un colega al profesor titular, el profesor asociado tiene que ser complaciente y servil. ¡Y que se cuide mucho de dar mejores clases o de escribir mejores artículos que el titular!"
Y más aún en universidades tan elitistas como Princeton, en cuyo departamento de español dan o han dado clase escritores como Mario Vargas Llosa, Ricardo Piglia, Alan Pauls o Américo Castro. "Es, con Harvard, uno de los mejores departamentos de Español de Estados Unidos... Lo que pasa es que las universidades de la Ivy League son tan... tan pijas, que su política de contratación es completamente arbitraria. No cuidan los criterios de transparencia en la elección de sus profesores que siguen las demás universidades americanas. Son tan buenos que les da igual todo".
Orejudo también recuerda las novelas de Philip Roth y de J.M. Coetzee. "En 'La mancha humana hay una situación completamente reconocible para cualquiera que haya dado clase en Estados Unidos: cualquier comentario que incluya la palabra 'negro' puede hundir al profesor que la pronuncie". En 'Desgracia', mientras, "aparece otro caso más o menos típico: un profesor tiene una relación sexual con una alumna; una relación consentida y de igual a igual. Cuando termina, la alumna dice que la han violado". Algo parecido ocurre en 'Sobre la belleza, de Zadie Smith.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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