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miércoles, 15 de junio de 2011

“Mentira, maldita mentira y las estadísticas"

Los tres grados de la mentira según Mark Twain aplicados al contexto penitenciario
Por Sor María Mesens
Sir Maria Mesens
Cárcel de Najayo-Hombres.- Hará unos 10 días que recibí en mi despacho en la Cárcel Modelo de Najayo Hombres a cuatro jóvenes estudiantes de derecho de Unibe. Sus edades oscilaban entre los 19 y 21 años. Sus profesores les habían ordenado un trabajo sobre el sistema penitenciario dominicano y ellos andaban investigando. Querían saber si efectivamente era posible regenerar a quien se le reputa culpable de un hecho castigado por el andamiaje legal dominicano. Mi respuesta respaldada por 40 años trabajando educación, 10 en el sistema de cárceles dominicano, fue que efectivamente era posible. Sin embargo, les advertí que la regeneración no era un proceso mecánico y que había que promoverla y medirla caso por caso. No puede confundirse, les dije, ocupar la gente con rehabilitarlos. Lo primero es relativamente fácil si se tienen los recursos materiales y humanos. Lo segundo, es mucho más complejo pues exige ciencia, voluntad, renuncia, compromiso, esperanza y la creencia de que es posible de parte de todos los involucrados en el proceso. Entonces, en mi afán de ilustrar los potenciales,  incluí en mi respuesta algunas estadísticas que había escuchado recientemente de boca de uno de los principales ejecutivos del sistema penitenciario dominicano.

A diferencia de Twain yo no me cuento entre las que piensan que las estadísticas sean la máxima expresión de la mentira. Del mismo modo, tengo que decir que lamenté cuando pude comprobar el recelo contra toda declaración oficial, incluidas las estadísticas, que me demostraron mis jóvenes visitantes. Sin embargo, el estilo fresco de estos muchachos me hizo revisar mi actitud y producir eventualmente una respuesta que es lo que hoy, con el perdón del lector, me permito compartir:

“Ustedes tienen razón, los números no me dan seguridad. Si yo no me siento más segura cuando la P.N., Ministerio del Interior, DNCD o cualquiera de esas otras instituciones hablan de una reducción en la tasa de la delincuencia, entonces nadie tendría que pedirme que me sienta más segura porque tanto por ciento de la gente se rehabilita.  Como miembro de la sociedad que ha sido víctima de las faltas de estos hombres y mujeres, antes que números, yo preferiría poder seguir la ruta crítica que defina las razones, las que sean, que llevaron desde el punto de vista conductual a infringir la ley. Igualmente me gustaría conocer cómo y cuál tratamiento ha sido aplicado bajo la tutela del sistema penitenciario para primero atender y luego resolver esa o esas inconductas. Si pudiera conocer esa información, si pudiera comprobar empíricamente que se ejecuta un programa que toma en cuenta las individualidades, entonces seguramente se me haría más fácil creer y confiar.”

Puede que sea un reclamo injusto, demasiado complicado y si así fuera ruego me disculpen. Pero es que los muchachos me recordaron que la enfermedad no está en la sábana.



m_mesens@yahoo.com
mmesenskaers@gmail.com

lunes, 25 de abril de 2011

Chernobyl y las consecuencias en cifras



Alina Kovalchiuk ©, enferma de cáncer, participa con dos activistas del grupo feminista FEMEN en una protesta/ hay un gran número en Ucrania de enfermos de cáncer debido a las consecuencias del desastre nuclear de Chernobyl en 1986. EFE.

Moscú, (dpa) - Hasta el día de hoy permanecen en la memoria colectiva las horribles imágenes de la catástrofe nuclear de Chernobyl y la huida de miles de trabajadores y habitantes de la zona que estuvieron expuestos a la radiación. No se sabe exactamente cuántas personas murieron como consecuencia del desastre o aún padecen enfermedades mortales como el cáncer. Algunas cifras ponen de relieve la magnitud de lo que fue hasta ahora el peor desastre nuclear en la historia de la humanidad:
- CASOS DE MUERTE: Según diversas estimaciones, la catástrofe nuclear causó entre 10.000 y más de 100.000 víctimas mortales. La disparidad de las cifras se debe a que muchas veces resulta difícil demostrar una relación directa entre la radiactividad y una enfermedad o causa de muerte.
- ENFERMEDADES: Algunos detractores de la energía nuclear sostienen que la catástrofe en Chernobyl afectó la salud de más de 600 millones de personas en Europa expuestas a una radiación mayor. Según los médicos, esas personas corren el riesgo de desarrollar cáncer o de contraer otras enfermedades.
- EVACUACIÓN: Se estableció una zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor del reactor dañado, que hasta el día de hoy sigue fuertemente vigilada. En total se vio afectada una región de más de 200.000 kilómetros cuadrados en Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Más de 100.000 personas fueron reubicadas.
- LIQUIDADORES: El entonces gobierno soviético movilizó a entre 600.000 y un millón de "liquidadores", en su mayoría soldados jóvenes, para que realizaran las tareas de limpieza y de reducción de daños. Se estima que de ellos, más de 100.000 murieron y que más del 90 por ciento está gravemente enfermo.
- RADIACIÓN: Según estimaciones, unas 190 toneladas de material radiactiva aún se encuentran en el reactor 4. Ese material incluye substancias radiactivas tóxicas como el cesio, el estroncio y, sobre todo, plutonio. Los exámenes demuestran que el cesio 137 sigue presente en muchos alimentos fuera de la zona de exclusión.
- SARCÓFAGO: Está prevista la construcción de un nuevo sarcófago, de 29.000 toneladas, para cubrir el averiado reactor 4, pero no se sabe cuándo estará listo. Este proyecto tiene un coste estimado de 1.600 millones de euros. El sarcófago tendría una altura de 110 metros, un ancho de 164 metros y un largo de 257 metros.
- CENTRAL NUCLEAR: Uns 3.500 personas siguen trabajando en la central nuclear de Chernobyl, paralizada totalmente en el año 2000. Esos trabajadores entran todos los días en la zona de exclusión, fundamentalmente para vigilar la seguridad de los otros tres reactores, donde aún se encuentra combustible nuclear.
  

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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