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martes, 26 de junio de 2012

Entrevista a Alejandro Paulino

Entrevista a Alejandro Paulino

Por MERCEDES CASTILLO

 El aporte del Archivo General de la Nación a la sociedad dominicana es de mucha trascendencia, pues lo que pasaba en esta institución era lastimoso y se nos perdía la memoria histórica, las raíces de lo que somos como pueblo.
Mercedes Castillo 1.- ¿Donde nació y como fue tu infancia?
Alejandro Paulino: Nací en San Francisco de Macorís, Provincia Duarte, el 25 de noviembre de 1951, aunque por cosas de la vida mi padre asentó en los documentos de la oficialía civil de aquella ciudad, que fue un 15 de mayo, además de que siempre se discute en la familia de si soy un poco más joven o como dice mí tía que me atendió desde chiquito, que un poco más viejo. De todo modo, mis primeros años lo pasé junto a mis padres en el lugar donde nací, es decir, en la calle Emilio Prud`Homme, casi esquina calle Duvergé, muy próximo a los rieles que llevaban a la estación del tren que iba y venía del ramal de Villa Arriba que se unía a la vía principal que unía a Sánchez y La Vega.
En la esquina Duvergé mi padre tenía un colmado y aunque no era rico, tenía varias propiedades y algunos pequeños negocios que ayudaban a que la familia viviera con cierto bienestar en una ciudad donde los ricos eran muy pocos. De ellos recuerdo a Trifón y Doña Melva Munne, que vivían a la entrada del pueblo por la carretera por donde se llegaba viniendo de la Capital. Cerca de mi casa también estaba la escuela Castillo de varones y dividido por gran espacio y una piscina olímpica en su centro, la escuela de las hembras. Esa piscina se convirtió en una pesadilla el día que un niño se ahogo en ella, por lo que nunca más fue llenada de agua y por décadas se mantuvo como un foco de infección sin que nadie supiera que hacer con la misma, hasta que por fin, tiempo después de la muerte de Trujillo, la rellenaron de tierra y la desaparecieron de la vista de todos. En la escuela de varones hice mis primeros cursos, entre 1955 y 1957.  En esa escuela es de grata recordación la señora Beatriz, que murió hace un par de años y era hermana del músico Félix del Rosario. Esa señora vivía al lado de mi casa y del patio de la mía se podía pasar al de ella, pues en esos tiempos los patios de San Francisco no tenían cercas que lo impidieran.
Haber vivido al lado de la casa de Doña Beatriz creo que me marcó, pues su hija, que le decíamos Mecho, que ya estaba en cursos de la escuela intermedia, se la pasaba estudiando para los exámenes finales en unos folletos o cuadernillos de historia que me parecen resúmenes del libro de historia de Ramón Marrero Aristy. Yo de curiosos, me ponía a escuchar las preguntas y respuestas que se hacían las niñas que acompañaban a Mecho y un día, para sorpresa de las presentes, cuando preguntaron que quién descubrió a América, yo contesté apresurado que Cristóbal Colón, lo que resultó llamativo para todos y siguieron haciéndome preguntas, algunas de las cuales contestaba. Creo que de allí vienen mis primeros contactos con la profesión de historiador que intento practicar en la actualidad.
Otra cosa que me pasó en el patio de la casa de Doña Beatriz tiene que ver con unas reuniones festivas que se celebraban allí, en las que Félix del Rosario y varios amigos (recuerdo a Malico, el Gallo e Jando, y a uno que construía tinajas y que vivía frente a la casa de Beatriz), todos con instrumentos a manos, interpretaban rítmicas canciones que ahora se me antojan eran sones y bachatas, tocadas con instrumentos variados: guitarra, guira, maracas, bongós, palitos y la marimba que la tocaba el tinajero. Desde entonces he puesto atención a esas músicas y en el año 2005 realicé una investigación acerca de la historia de la bachata que terminó siendo mi tesis para el grado de Maestría en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
También de aquellos años de niños, recuerdo a los amigos que vivían en mi barrio, entre ellos a Juan Pablo, los hijos de Pedritin, los de José y Carmen Cepeda, Rafael La Lámpara, y muchos otros que ahora no recuerdo, con los que jugaba bolas, pelotas, “a la escondida”, “uno dos y tres pisacolá”, al “ladrón y el policía”. Montaba a caballo y me la pasaba corriendo en el play de pelotas del pueblo que también quedaba muy cerca de mi casa, próximo a los rieles del tren y de un cabaret llamado Los Cuatro Vientos. Con la muerte de Trujillo las “turbas” antitrujillistas destruyeron el estadio de pelota y sus terrenos tomados para construir ranchos y casitas de personas muy pobre. En aquel cabaret vi por primera vez a Joseito Mateo, quien después de esa visita comenzó a cantar un merengue que se hizo muy popular en el que se anunciaba la venta de tortas (la torta dulce, torta, la torta amarga, torta…).  Era la canción de un vendedor callejero de tortas o arepas y que retomada por el artista se convirtió en éxito. Un poco más lejos de mi casa, llegando a los transformadores, donde luego se construyó la iglesia San Martín, uno de mis sitios favoritos era el parque infantil que quedaba frente a la puerta de La Chocolatera, donde ahora queda el Palacio de Justicia y los Bomberos de San Francisco.

martes, 24 de abril de 2012

Honor al historiador Roberto Cassá en Feria del Libro


Alejandro Arvelo, Roberto Cassá y José Rafael Lantigua.


Santo Domingo, RD.- La XV Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2012 rindió honor a la trayectoria literaria del historiador, sociólogo y educador dominicano, Roberto Cassá, designando una de las calles de la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte con su nombre.
El evento estuvo presidido por el Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, quien estuvo acompañado por el Director General de la Feria del Libro, Alejandro Arvelo, los viceministros  de Creatividad y Participación Popular, Bernarda Jorge, y Administrativo, Alexander Santana. Además, el Director Nacional de Cine, Ellis Pérez, el Director Técnico de Cultura , Alberto Valenzuela y Teófilo Terrero, coordinador de la actividad.

La tallerista Gretchenh de la Cruz, del  Sistema de Talleres Literarios del Ministerio de Cultura, leyó la semblanza del homenajeado, en la que destacó el aporte histórico de sus libros al acervo cultural de nuestra nación.

Alejandro Arvelo tuvo a su cargo las palabras centrales del acto. Resaltó  la calidad  de la labor intelectual de Cassá, su pensamiento, su lucha por la democracia nacional y sus cualidades de investigador.

"Sus trabajos no son meros trabajos narrativos, sino, trabajos analíticos, trabajos que señalan rumbo, trabajos que nos muestran con claridad que si no se sabe de dónde venimos tampoco sabremos nunca hacia dónde vamos.

Es un ejemplo de persistencia en nuestro país, es la indicación mejor que ha encontrado el Ministerio de Cultura para mostrar a las nuevas generaciones cuán lejos se puede llegar cuando es alta la mirada y cuando nos animan valores de esos llamados eternos".

Destacó que "a parir de cada unos de sus libros, que suman más de 20, no solo se pueden reconstruir punto por punto, paso a paso, lo que ha sido el devenir histórico de la Republicana Dominicana, sino, que definitivamente queda blindado el porvenir de nuestra patria".

En sus palabras de agradecimiento, Cassá valoró la dedicatoria de la Feria al escritor Enriquillo Sánchez y afirmó que la distinción le obliga a seguir escribiendo "me siento obligado por este reconocimiento del Ministerio de Cultura a seguir produciendo libros, en definitiva yo pienso, que es lo único que sé hacer en la vida".

Acompañaron al escritor, en esta ocasión especial, su hija  María del Carmen Cassá, escritores, funcionarios  de Cultura, estudiantes del Colegio Moraica, y miembros del Taller Apolinar Perdomo de Neiva.

Por la redacción 
DiarioSocialRD.Com

miércoles, 8 de junio de 2011

Roberto Cassá y el libro de Angelita: "La Perversidad Recurrente del Trujillismo"

Por Roberto Cassá

Ponencia de Roberto Cassá en el debate del libro de Angelita "Trujillo mi padre".
Participo en este encuentro acerca del libro atribuido a María de los Ángeles Trujillo (Angelita), Trujillo. Mi padre con el fin de exponer opiniones personales. Aclaro que el hecho de ser yo director general del Archivo General de la Nación, institución que convoca esta noche, no la compromete en ningún sentido, puesto que posicionamientos de ese género no forman parte de sus atribuciones. He querido traer escrita la ponencia para, en aras de la economía del tiempo, obviar por adelantado hacer referencia a las posiciones que expresen los demás expositores que me acompañan.

Roberto Cassá junto a Mario Bonetti, Bernardo Vega y Euclides Gutierrez Felix debatiendo el libro de Angélita Trujillo

Este encuentro se celebra por haberse considerado valederos los motivos de la  solicitud del profesor Mario Bonetti. Pero si asisto como expositor es porque pienso que lo que procede analizarse no es tanto el “libro de Angelita”, sino el reclamo anacrónico que contiene. Hoy el trujillismo carece de toda importancia práctica, por lo que ha optado por restringir su discurso a la validación de su pasado. Si bien tal reivindicación constituye un despropósito producto de una bancarrota política y cultural, no deja de tener posibles implicaciones. Finalmente, lo que aconteció durante los treinta y un años ha dejado no pocas estelas todavía no del todo superadas. Por tanto, puede ser esta una ocasión para desmontar argumentos con que se pretende cuestionar la lucha por la democracia que tanta sangre ha costado.
Sin embargo, no hay nada nuevo que decir a propósito de este libro, que no pasa de ser un pestilente desecho de infamias. Ahora no hago más que reiterar posiciones que he esbozado desde hace mucho tiempo como historiador social y antitrujillista de izquierda.
Parto de la premisa de que el libro no es “de Angelita”, sino una obra colectiva, en la cual se ha pretendido validar el trujillato con idénticos argumentos y procedimientos que los utilizados en su momento por los alabarderos del régimen. Carece de importancia quiénes han sido los autores de esta obra, puesto que al parecer participaron movidos por el interés mercurial. Lo interesante es que han aunado esfuerzos en el propósito para presentarse como la emanación actual del discurso despótico. De paso, cabe constatar la indigencia intelectual de esta capillita trujillista, que hace presencia en un libro muy mal escrito, plagado de faltas ortográficas, disparatoso, carente de todo ingrediente intelectual y de cualquier consistencia expositiva. Posiblemente estos señores han llegado a la conclusión de que el ordenamiento democrático vigente ha dado muestras de tal grado de incapacidad que hace creíble que se reproduzca al pie de la letra el discurso ideológico de antaño. A pesar de la indignación que suscita la intención malévola que guía este libelo de manchar las reputaciones de los antitrujillistas, en seguimiento de los moldes del discurso de la Era, no se le puede evaluar de manera emotiva, puesto que lo que requiere es de una refutación política. En el meollo del asunto, lo que está en juego es desmontar el supuesto balance favorable a la tiranía de los treinta y un años, que según ellos se define no más que por sus magnas realizaciones materiales.

Dr. Roberto Cassá, director del AGN y expresidente de la Academia Dominicana de la Historia
Ante sus seudo-argumentos del “libro de Angelina”, puesto que no trae nada nuevo, lo que queda es reiterar posturas que asumieron los antitrujillistas en sus luchas por la libertad. La “importancia” es del todo punto insustancial porque está hecho en pura clave retrospectiva. El libro parece estar escrito en 1961, como si el tiempo de la historia se hubiese detenido y la verdad horrorosa del esquema trujillista de dominación no se hubiese hecho inconcusa. Aquí se encuentra, por lo demás, una señal de uno de los rasgos de la elaboración ideológica del trujillato, que fue la alteración flagrante de la realidad de las cosas. La mentira hiriente se renueva en la tónica dominante de este libro, que intenta pasar por alto los charcos de sangre que dejó detrás de sí la larga noche del terror de Chapita.
A la luz del tiempo presente, esta operación adolece de falta de eficacia. El solo hecho de que estemos congregados aquí para cada quien expresar sus criterios de manera libre delata un progreso histórico que inutiliza los alegatos contenidos en el libro. Bajo el trujillato la mínima disidencia conllevaba muerte, tortura o exilio. El hecho de que todavía tengamos que afrontar este debate tiene una causa: Tras el ajusticiamiento del tirano no hubo una drástica solución de continuidad y no se ajustaron cuentas con los criminales materiales e intelectuales. De todas maneras qué bueno que este adefesio de libraco pueda circular, porque nos ayuda a ratificar el develamiento de las matrices ominosas del trujillismo.
Visto el contenido del libro, no es solo desfasado, sino sobre todo resulta infamante sin apelación. Por tal motivo, carece de objeto discurrir acerca de sus afirmaciones, todas cargadas de una perversidad inaudita. Nada lo hace merecedor de un debate historiográfico especializado o de una ponderación profesional como fuente. El libro destila mierda, es el peor desecho que puede emanar del ser humano, en este caso un excremento de un concierto de individuos que, desde sus antepasados legitimadores de la mentira y el crimen, perdieron la honra y, por ende, el atributo de la humanidad bien entendida. Solo hay que ver cuánta infamia recorre sus pestilentes páginas, cuando asevera mentiras flagrantes para traspasar los crímenes del tirano a otros. Es el caso de la trama fantasiosa para exculpar al inefable “papá” del crimen de las hermanas Mirabal, hecho que no puede negarse y que tiene que ser recogido por el espíritu malicioso como procedimiento para obviar miles de crímenes y de pasada y a conveniencia endilgar a otros algunos de ellos.
En el mismo tenor, pretende que el complot que desembocó en la muerte de Trujillo estuvo originado por una maniobra de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, que concibió y alentó el asesinato de las hermanas Mirabal a través de Luis Amiama Tió y José René Román Fernández. Ante un hecho de tal gravedad como ese crimen múltiple, se pretende que Chapita, que controlaba el mínimo movimiento de todos los dominicanos con significación social o política, iba a quedar impasible.

Parte del publico asistente al debate libro Angelita Trujillo
Vale reiterar lo que es ya un saber acerca del 30 de Mayo: Fue un hecho libre de dominicanos que decidieron correr todos los riesgos. Su hazaña los hace acreedores de la categoría de la heroicidad. Obraron por su cuenta, en suprema manifestación de libertad y bravura. Aceptaron la colaboración de la Agencia Central de Inteligencia, pero los conjurados del interior del país no eran sus agentes o instrumentos. Está documentado que el gobierno de Estados Unidos, ante el fracaso de la expedición contrarrevolucionaria de Bahía de Cochinos, ordenó detener el operativo y que los “disidentes” rechazaron ese criterio imperial.
Siempre dentro de ese tenor, se llega a la infamia de pretender que todos los antitrujillistas obraron con el propósito de apoderarse de la fortuna de “papá”, ese hombre angelical (como la hijita), tan bondadoso que parece alcanzar la santidad. Esa inmensa fortuna, labrada a costa de la sangre de todo un pueblo,  parece que fue bien habida, pues ni siquiera se molestan los autores en explicar su origen. Se llega a lo grotesco cuando se asevera que los movimientos del héroe Antonio de la Maza durante la ejecución libertaria del 30 de Mayo tuvieron por móvil apoderarse del maletín del gran ladrón. Se le adjudica esta caricatura a quien durante años se dedicó a dilapidar el dinero que provenía de su aserradero en Restauración, penetrado por la amargura lacerante de la espera de la justa venganza.
Esta letrina descarta, pues, toda reflexión concienzuda en el terreno historiográfico. Nada de lo que contiene este libro alcanza la entidad que lo haga un medio de obtención de información o de replanteo de lo conocido. Su pretendido sustento documental está cimentado en documentos por encargo carentes de toda veracidad. Pongo el caso del propósito de presentar como dos cobardes a los presos Segundo Imbert y Rafael Sánchez Sanlley, asesinados al otro día del tiranicidio. Angelita y sus socios se amparan en unas declaraciones hechas años después y en el exterior, ante notario, por el coronel Horacio Frías, jefe del penal de La Victoria, un criminal cobarde que ese mismo día asesinó a un teniente del ejército. Dice Frías que hubo que cargar a Imbert mientras chillaba de miedo, al tiempo que Sánchez también se había desencajado por el temor a la muerte. Sin embargo, José Daniel Ariza, compañero de prisión de ellos, afirma que los vio salir sin que notara señal alguna que delatara el pánico que les atribuye Frías. Rafael Martínez, otro de los prisioneros, ratifica la versión de su compañero de celda. Ambos, al igual que otros del penal, como el fenecido doctor José Antonio Fernández Caminero, son categóricos en cuanto a que no es cierto, contrario al expandido mito retomado en este libelo, de que Segundo Imbert fue sacado del penal para dirigir el asesinato de las hermanas Mirabal.
El concurrido acto contó con la presencia de importantes personaliidades
Se exige la reiteración de la apología de quienes dieron sus vidas, al margen de deslindes ideológicos y políticos. Me permito hablar a nombre de los muertos, de los torturados, de los castigados, de todos, con independencia de las culpas que algunos pudieron albergar con antelación y de las diferencias que pueda haber, pasadas o presentes, con las posiciones de muchos de ellos. Aunque el antitrujillismo de derecha iba en sentido contrario a la historia, sus exponentes, como gran parte de los complotados para la gesta del 30 de Mayo, al igual que todos los demás antitrujillistas, tuvieron la razón, iban en el sentido progresivo de la historia, porque el trujillato representaba lo peor.
Este carácter se reitera cuando, a medio siglo de distancia, se reproduce en el libro la criminalidad inherente al orden trujillista. Angelita asume la desenfadada validación del asesinato como procedimiento político. Es lo que hace respecto al grupo de complotados del 30 de mayo en la Hacienda María. No fue únicamente Ramfis Trujillo, pues, quien asumió la criminalidad ante el futuro por sus actos desenfrenados y la remembranza de su amigo y no menos criminal ex marido de Angelita. No es casual que Angelita también se asocia con el crimen. La en apariencia cándida Reina de la Paz reunía desde entonces un complejo de figuras delictivas. Los encajes y diamante proveían resumían el crimen con glamour. La Reina de la Paz, la hija mimada, se devela en estas páginas como lo que es: una vampiresa, Reina de las Tinieblas de la Larga Noche. Esta abuela obesa de hoy y pretendida santurrona casi desde la niñez dio rienda suelta a delirios desenfrenados de connotación patológica. Es suficientemente elocuente el suicidio de su marido, tan denostado en el libelo pese a haber sido también un sádico  criminal, al tiempo que portavoz retrospectivo de la criminalidad del hermano primogénito. Angelita pertenecía a una familia que reunía a varios criminales. Ella estaba enterada de todo lo que sucedía y no dejó de tener su cuota en el horror, como se podría demostrar con facilidad.
Bueno, ¿algo entonces razonable en esas páginas? Al menos que queda retratada la sustancia irremediable del trujillismo. Al fin y al cabo dicen verdades que todavía son aleccionadoras, aunque sean bien conocidas. Es el caso de la empatía de papá por Estados Unidos y su correspondiente furor anticomunista.
Igual de sintomática es la reiteración de la sustancia ideológica y cultural del trujillismo. En páginas escritas por algún idiota, que usa la ocasión para pretender erigirse en filósofo emergente del trujillismo, se recurre al argumento manido del progreso material como signo esencial de la Era, por consiguiente, como se afirma, el único periodo de realización del pueblo dominicano. Es lo que le dio la tónica a los  discursos de Manuel Arturo Peña Batlle y demás intelectuales envilecidos. Todo lo que se dijo acerca de las excelencias de realización de aquel pasado no fue más que una falsificación colosal de la realidad. En realidad, se vivía bajo una opresión generalizada, en que campeaba el miedo, el crimen cotidiano, la deshonra colectiva, la tortura, la explotación social desenfrenada. Detrás del oropel de las obras públicas magnificentes, subyacía la miseria de las masas. Nadie podrá probar lo contrario. El país trabajaba a todo vapor y sin pausas en beneficio de este supremo señor de fortunas y vidas, de este Lucifer que se deleitaba sin ambages con la posesión de las esposas de sus áulicos, víctimas tristes al igual que victimarios feroces. Ahí, en tantas cosas, como la mentira y el comportamiento disoluto, se comprueba la validez del De tal palo tal astilla. Todo lo que se pretende acerca de una época de realización absoluta de todo un pueblo no es sino la pieza articuladora del discurso ideológico del trujillato, la mentira más mendaz jamás lanzada en la historia dominicana.

José Daniel Ariza, combatiente de la guerrilla de Manaclas, narra los crímenes de la dictadura
No significa, claro está, que bajo la Noche Larga no hubiese crecimiento económico y hasta desarrollo, según se le conceda una acepción al término. Aquel tirano ha sido hasta hoy el gran héroe del capitalismo dominicano. En ningún otro momento de nuestra historia se ha reiterado en igual manera la hegemonía del interés del capital. De acuerdo que, en términos materialistas, estaba implicado el avance del proceso histórico. Pero avance  histórico no es sinónimo de realizaciones, por lo que la única posición correcta desde el punto de vista socialista era oponerse a esa situación. El capitalismo personalizado por el monstruo implicaba crimen y opresión en forma generalizada. No podía haber nada que pudiera hacer valer una solidaridad con el trujillato a nombre del capitalismo nacional y del progreso histórico que comportaba. En esa etapa todavía incipiente, el capitalismo en una formación periférica tenía por necesidad dosis de horror, que se magnificaban con los ingredientes particulares de la dominación trujillista. Los salarios eran miserables. Las masas sobrevivían en la indigencia atroz. Los campesinos iban descalzos, a lo sumo con soletas de cuero o de goma, o vestidos de harapos o no pocos hasta cierto momento con piezas burdas hechas de sacos de cabuya. Los niños estaban muy lejos del paraíso pretendido por la propaganda, aquejados de enfermedades crónicas que disparaban la mortalidad. Miles de campesinos trabajaban gratuitamente en las carreteras y en las empresas emblemáticas del supuesto progreso. No pocos murieron después de sufrir devastadoras palizas ejemplificadotas de la disciplina laboral. La explotación desenfrenada se amparaba en un miedo interiorizado por todos. La delación se tornó en virtud dentro de la proterva Cartilla cívica. Era frecuente que los esposos no se confiaban sus pensamientos ante lo que vivían. El que no se viviera así por muchos, la mayoría incluso en el campo, tiene su explicación materialista, en razón de los efectos de la imposición de un sentido del orden, que era el resultado de un estado interiorizado de temor. Buen discípulo de los infantes de Marina, el tirano dio el puntillazo a la subordinación de todos, en especial los del campo, a los designios del Estado.

Hubo desarrollo económico capitalista pero no progreso. Por esto resulta inadmisible hablar de realizaciones o de aspectos “positivos”. Progreso implica la humanización progresiva de la sociedad, y el trujillato representaba lo contrario. No hay progreso sin dignidad, sin libertad, sin el imperio de la ética, sin participación, sin desarrollo educativo genuino. El avance material formó parte del remolino de horrores.
La comparación con el presente, a la que hice alusión más arriba, constituye otro de los tópicos del sofisma de la ideología trujillista. Es indiscutible que el esquema de la democracia posterior a 1978 no ha cumplido con un desideratum genuino. Es indiscutible también que han aparecido nuevos problemas que se adicionan a los anteriores. Pero no quiere decir que el ordenamiento político que existe hoy sea más negativo que el instaurado en 1930. Es fácilmente demostrable con indicadores económicos que el pueblo vive mucho mejor que antes, aunque las condiciones de la mayoría pobre continúe siendo altamente deplorables. El desarrollo económico impulsado por el régimen despótico no podía repercutir en una mejoría de la condición de vida de la gente ya que se puso en operación una maquinaria infernal que succionaba todas las riquezas, hasta los niveles más infinitesimales, hacia las arcas de papá y, en menor media, de los integrantes de la corte de familiares y secuaces. Todos los indicadores sociales resultan indiscutibles en cuanto a mejorías puntuales respecto al pasado. Y no es pequeña cosa y sin que por supuesto, en sentido contrario, se pretenda hacer la apología del presente. Pero si persisten graves problemas y han aparecido otros no se debe a que se haya dejado atrás el trujillato. Más bien es lo contrario: muchos de los problemas de que está aquejada nuestra sociedad todavía, como la persistencia de estilos autoritarios, son en parte atribuibles a que no se ha practicado la necesaria cirugía de las masas purulentas del espíritu del trujillismo.
La solución de los problemas no puede estribar en una reorientación hacia el pasado, como pretenden los sicofantes redactores de esta porquería. La agenda que tiene por delante el logro del progreso social presupone la orientación exactamente inversa de lo que representó el trujillismo. Nada es más importante, en primer lugar, que la libertad. El espíritu de la equidad social, obligado ingrediente del único progreso posible, también es lo inverso de aquel régimen en que se concentró la riqueza de forma inaudita.  

(El evento tuvo lugar en el Archivo General de la Nación, el 20 de mayo del 2010)

sábado, 28 de mayo de 2011

Cassá dice falta completar cambios tras muerte Trujillo



El historiador afirma todavía sociedad dominicana está lejos de ser la deseada
Escrito por: LOYDA PEÑA ( l.pena@hoy.com.do)
El historiador Roberto Cassá afirmó anoche que tras el derrocamiento de la tiranía de Trujillo República Dominicana  ha experimentado  un progreso histórico considerable pero no suficiente, y que todavía está muy distante de tener la sociedad deseada.
En un “Balance Histórico Postdictadura” que hizo en la clausura del seminario que sobre el tema se impartió en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Cassá, dijo que todavía ese progreso está sujeto a “componentes nefastos”, algunos de ellos en desarrollo creciente.
“Estamos asistiendo evidentemente a una época oscura, en término de la ampliación de los antivalores, lo cual es algo grave”, afirmó.
Agregó que eso es un desenlace de lo que aconteció en el largo plazo y está sujeto al cambio producto de la concertación de una agenda transformativa.
Efectos en la economía. En también director del Archivo general de la Nación, dijo que existen una serie de elementos  que le permiten afirmar que la República Dominicana de hoy no es la misma que la de décadas atrás, y citó entre ellos el aparato económico, el cual dijo,  no solamente ha cambiado su dinámica sino también sus componentes.
 Señaló que República Dominicana de ser un  en donde se equilibraban los sectores agropecuario e industrial ligero, pasó a ser dominado por el sector terciario, de los servicios, que tiene como eje principal, desde el punto de vista de la reproducción del sistema económico en su conjunto, el turismo y el de las remesas.
Narcotráfico. Agregó que otros efectos son el del narcotráfico creciente, sobre todo en las últimas dos década.
Dijo que es  evidente que a raíz de los últimos escándalos sobre el narcotráfico, sectores económicos claves dentro de esta dinámica que arrancó desde antes del advenimiento del paradigma neoliberal, como es el peso de la construcción, se asocia a esta redistribución de rentas también asociadas a  las remesas, las formulas  superficiales de la industrialización, a la primacía del capital financiero dentro de la alta cúspide de la burguesía nativo, entre otros.
Consideró  más importantes todavía son las variaciones en la estructura social.
Señaló que en 1970 el 70% de la población era urna, y en el 2010 menos de un 30% es rural.
“Las correlaciones de ámbitos sociodeógráficos han experimentado una variacion total, al punto de que el campesinado ya es una clase agónica en proceso acelerado de destrucción. Nos encontramos con una sociedad eminentemente pequeño burguesa a pesar de todas las dificultades y del avance de la economía capitalista, y la paradoja de que la clase media no ha cesado de incrementarse.
 Otros temas. Durante el seminario “Era de Trujillo 50 años después: Balance de la Transición democrática en la República Dominicana¨, organizado por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD, se abordó además la Evolución  Económica del país, sistema político y democracia, las políticas sociales post dictadura, incluidas la seguridad social, educación, política migratoria, y de la mujer. El seminario se desarrolló durante dos días.
Agradecimiento
La directora de la escuela de Sociología de la UASD, doctora    Marisela Duval,resaltó la importancia del Seminario y agradeció la intervención de cada uno de los partidipantes. Fueron ellos además de Cassá, Wilfredo Lozano, Antonio Ciriaco, Lucas Vicens, Miguel Ceara Hatton, Luis Gómez, Leopoldo Artiles, Franklin Franco, Jenny Torres, Pedro Luis Castellanos, Milka Cuello, Josefina Árvelo y Frank Báez.

sábado, 9 de abril de 2011

Se presentaron los libros Memorias de la Revolución Mexicana


Las autoras son Refugio Gallegos Torres, Lidia Quezada Garza y Lidia Gómez García.
08 de abril de 2011      por        Sección Puebla
Esta mañana se presentaron los libros Memorias de la Revolución Mexicana de las autoras Refugio Gallegos Torres, Lidia Quezada Garza y Lidia Gómez García, también el San Andrés Cholula en Búsqueda de una identidad 1750-1810 de la autora Refugio Gallegos Torres, publicaciones en las cuales se cuentan historias gráficas, que narran un importante desarrollo cultural en el Municipio, dicha presentación tuvo lugar en el Patio de los Altares, escenario cultural que distingue a Cholula.

Este evento estuvo precedido por el Lic Miguel Ángel Huepa Pérez Presidente Municipal del Municipio de San Andrés Cholula, así como también del Dr. Jesús Ángel Ortega Zamora, Rector de la Universidad Interamericana, Mtro. Alejandro Palma Castro, Director de la Facultad de Filosofía y Letras  de la BUAP, Antropólogo Víctor Hugo Valencia Varela, Director General del Centro INAH-PUEBLA, José Zamora Romero, fotógrafo especialista en el folklore, costumbres y tradiciones de la Región, Mtra. Mayra Ortiz en representación del Rector de la Universidad de las Américas Puebla, Mtro. Roberto Martínez de la Casa del Escritor Poblano, Mtro. Jesús Martínez Carvajal, Rector de la Universidad del Valle de México, Mtra. Guadalupe Rivera, en representación del Dr. Alberto Caramiñana, Director del INAOE.

“Este es un trabajo que han venido realizando varias instituciones, y personas que realmente quieren a San Andrés Cholula, como es el caso de la Mtra. Refugio Gallegos, la cual refleja emoción, cariño y amor que le tiene a esta tierra”, exaltó el Presidente Miguel Ángel Huepa. También pidió a las Universidades seguir trabajando conjuntamente con el Municipio, pues el Ayuntamiento necesita de las instituciones, y de las Autoridades Educativas, para que el apoyo sea entre todos.

Estos libros fueron desarrollados, bajo la comisión que le fue otorgada al Municipio de San Andrés Cholula, para la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana para la elaboración de proyectos, cuyo objetivo principal fuera el rescate del patrimonio histórico y cultural de nuestra comunidad, así como la difusión y fomento en la identidad sanandreseña.

La investigación se realizó con los siguientes objetivos: el rescate de historia oral, rescate de archivos históricos de las Juntas Auxiliares de San Francisco Acatepec y Santa María Tonantzintla a cargo de la Mtra. Lidia Gómez, el rescate fotográfico que data de 1900 a 1950 y que forma parte de la exposición de gran formato titulado Imágenes de Nuestra Historia, al cual se anexaron fotografías de Guillermo Kahlo, procedentes de la Fototeca Nacional de Pachuca Hidalgo, la cual estará visitando las Juntas Auxiliares e Inspectorias que conforman el Municipio, así como las distintas Instituciones, que han abierto sus puertas para darlas a conocer a la comunidad. Este trabajo contó con la colaboración de los integrantes de la Comisión Organizadora del Bicentenario y Centenario, la cual está constituida por las siguientes personas: el Mtro. Juan Ramírez, Mtra. Lidia Gómez del Colegio deHistoria, Isela Quezada estudiante del Colegio de Historia de la facultad de Filosofía y Letras (BUAP), el Sr. Gorgonio Cerón Benítez del Instituto Nacional de Astrofísica y Electrónica, el Mtro. José Darío Ortega serecedo dela Universidad Interamericana, Mtro. Juan Carlos Gómez de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y la Lic. Diana Jaramillo Juárez.

La Mtra. Refugio Gallegos, agradeció también a Guillermina Rosas Romero, al Sr. José Xicale Zamora, Sra. Ma. De los Ángeles García, el Sr. Martín Alfredo Itzcoatl Guevara, Sr. Antonio Juárez León, entre otros, ya que proporcionaron fotografías de paisajes, de sus familias, de tradiciones y del periodo revolucionario, con las cuales se dio forma a la exposición Fotográfica, Imágenes de Nuestra Historia y que además ilustran los libros que hoy se presentaron.

El Ayuntamiento de San Andrés Cholula y quienes lo encabezan, están comprometidos con las actividades culturales, y reafirman la identidad sanandreseña, así como también, ayudan a los habitantes a mantener firmes sus creencias e identificados con sus antepasados, a través de las memorias históricas reflejadas en sus libros y fotografías.

miércoles, 26 de enero de 2011

Diederich hablará del tirano Trujillo

4 DE FEBRERO
Diederich hablará del tirano Trujillo



  • Actividad. Bernard Diederich ofrecerá un conversatorio en la Sociedad Dominicana de Bibliófilos, en Las Damas 106.
Santo Domingo
Bernard Diederich, uno de los más destacados corresponsales internacionales de guerra, quien ha laborado para las principales agencias de noticias mundiales, ofrecerá un conversatorio el viernes 4 de febrero, en la Sociedad Dominicana de Bibliófi los (SDB).
Mariano Mella, presidente de la SDB, entidad que organiza el encuentro, informó que el encuentro se iniciará a las 10 de la mañana, en el salón de acto de esa organización, ubicada en la calle Las Damas número 106, en la Zona Colonial.
Mella explicó que en el conversatorio, el afamado periodista extranjero ofrecerá su testimonio de los meses que estuvo en República Dominicana durante la dictadura de Trujillo, y que fue recopilado en el libro "Navidad con Libertad", editado recientemente por la SDB.
Expresó que en la actividad participarán directores de medios de comunicación intelectuales, catedráticos universitarios, escritorios e invitados especiales.
Bernard Diederich ha laborado para la Associated Press, el New York Times, el Time-Life News Service, el Daily Telegraph de Londres y la revista Life, y por más de 30 años fue corresponsal en el extranjero para la revista Time.
Luego fue consultor para esa publicación, así como para la cadena de televisión ABC.
De 1950 a 1963 fue editor de publicación del Haití Sun. Después de retirarse en 1989, además de ser orador, se dedicó a tiempo casi completo a la escritura.
Estos trabajos están concentrados en el Caribe, México, Centroamérica y Sudamérica.
Mella indicó que Navidad con Libertad fue editada recientemente por la SDB. El libro contiene una colección de 300 fotografías, acompañadas de textos sobre momentos memorables del acontecer dominicano en ese período histórico.
La SDB es una organización de carácter privado, no lucrativa, organizada en el 1973 con el objetivo de promover, preservar y divulgar la bibliografía y cultura dominicana.
Los bibliófi los han editado una parte importante de las obras clásicas del país, creando lo que se ha denominado la Colección Cultura Dominicana.

--
Historia Oral y los Paradigmas

Fotografias Movimiento Obrero República Dominicana 1ra parte


Enmarcadas en el Proyecto de Historia Oral "Voces del Movimiento Obrero en la República Dominicana"  las Area de Fotografia y Exposiciones del Archivo General de la Nación realizaron esta Exposición. La misma se ha presentado en la Feria Internacional del Libro y en respuesta a diversas peticiones en centros culturales locales.

En el Archivo General de la Nación estan disponibles las fotografias, los documentos, las entrevistas y las reseñas periodisticas que forman parte de esta interesante exposición. Invitamos a estudiantes, investigadores y público en general a visitarnos en la Sala de Atención al Usuario con horario extendido desde las 8 a.m. hasta las 7 p.m. para servirles mejor.







viernes, 14 de enero de 2011

Así nos cuentan hoy la Historia

Se le llama ciencia, pero desde siempre ha sido usada como arma de propaganda y manipulación. Los últimas tendencias, sin embargo, dejan un lugar a la esperanza.

IGNACIO MERINO tiempo@grupozeta.es
14/01/11

La Historia ha sido un arte de la memoria en todas las civilizaciones, tradición oral en boca de los ancianos, mester de juglaría, oficio de ciegos con sus pliegos de cordel. Pero algo tan caro a las élites poderosas pronto dejó de ser entretenimiento para convertirse en herramienta estratégica y ardid de propaganda. En eso hemos cambiado poco. Quedó como complicada tarea de estudio para sabios aburridos o afición de poetas con añoranzas épicas. Del Mahabharata a la Iliada, pasando por los muros caldeos o faraónicos, fue trama de un artístico tapiz al que se incorporaron los cantares de gesta medievales. El oficio, sin embargo, nació en Grecia.

La Historia podía ser canto en boca del aedo, pero Herodoto la convirtió en ciencia. Cuando llamó Estoria a su afán por dejar huella del pasado, daba al mismo tiempo la clave del método que había de tener la nueva disciplina: “investigar”, que eso significa la palabra, para elaborar un discurso sobrio acerca de los hechos, enseñar la verdad desnuda de lo que ocurrió. Así nace la Historia como contrapartida a la mitología. Tucídides, el gran heredero, logra desnudarla de adornos innecesarios o servidumbres políticas cuando consigna el tiempo inmediato y se erige en notario que pone como garantía su independencia y haber sido testigo de los hechos. Un modo de contar que se acerca a la esencia del periodismo.

Un poder no tardó en hacer suyas las prendas de la Estoria para vestir sus galas. Augusto encargó La Eneida a Virgilio para darle marchamo mitológico a la fundación de Roma. Los invasores germánicos, necesitados de construir una genealogía capaz de sustituir la grandeza de la madre Roma, comenzaron a compilar crónicas regias que luego imitaron los reinos cristianos de la baja Edad Media. En España destacó Isidoro, el hermano del obispo que recibió al rey Recaredo en el catolicismo, por consejo de su padre Leovigildo, como una operación política para unir a germánicos y latinos en la madre patria del reino visigodo hispano. Con los reinos cristianos de la Reconquista se multiplicaron los grandes cronicones, casi siempre interesados o hagiográficos. Sin embargo, no fue la Historia una materia que atrajera a los literatos posteriores. Ni los poetas del Renacimiento ni los dramaturgos del Barroco se inclinaron en tal sentido a pesar de que en sus obras cruce o se pasee con frecuencia la Historia, a veces tan deformada como en los libretos de ópera.

La Historia como dedicación de unos y afición de otros, verdadera necesidad cultural y materia de estudio en la universidad, aparece a comienzos del XIX, en plena nostalgia romántica por el pasado y teniendo mucho que explicar, tras las fascinantes metamorfosis y cambios estructurales promovidos por las revoluciones atlánticas: la británica del XVII; la independencia de Estados Unidos; la francesa, que acaba con el feudalismo; y la española liberal, que forma una nación sobre los antiguos reinos y alienta la emancipación de las repúblicas americanas.

martes, 4 de enero de 2011

Curso-taller sobre Metodología historiográfica, Historia local e Historia oral



El Archivo General de la Nación pone en conocimiento del público interesado la convocatoria del Primer curso-taller sobre Metodología historiográfica, Historia local e Historia oral.

Objetivos

1. Poner al alcance de los historiadores en las provincias y aficionados a la historia de pueblos y comunidades, las herramientas teórico-metodológicas básicas de la investigación histórica, con énfasis en la historia oral.

2. Proporcionar unas nociones básicas de historia dominicana, con especial atención a la periodización de la misma, para vincular los procesos locales con los de ámbito regional y nacional.

3. Coadyuvar a la articulación de una red nacional de historia oral y de historiadores locales.

Destinatarios

Aficionados al cultivo de la Historia oral, local y regional de pueblos y comunidades. Esta primera convocatoria del curso está especialmente dirigida a personas residentes en la capital, así como en la provincia de Santo Domingo y municipios cercanos: Villa Altagracia, Haina, Nigua, San Cristóbal, Monte Plata, Bayaguana, Sabana Grande de Boyá y Guerra.

Estudiantes de término de la carrera de Historia.

Datos del curso

Fecha de inicio: 3 de febrero de 2011.

Total de horas lectivas: treinta.

Día y horario de clases: jueves, de 4 a 7 p. m.

Lugar: Salón de clases del Archivo General de la Nación, calle Modesto Díaz, No. 2, Zona Universitaria, Santo Domingo, D. N.

Información e inscripción: Departamento de Investigación y Divulgación del AGN, teléfono 809 362 1111, extensión 243, en horario de 8:00 a. m. a 3:00 p. m.

domingo, 19 de diciembre de 2010

BATALLA DEL PUENTE. Testimonios - parte 4

Testimonio de De la Cruz, José
Lugar de entrevista Santo Domingo
Fecha de la entrevista 2005
Investigador: Ángel Encarnación
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

Combate en el Puente Duarte

Ángel Encarnación (AE.) ¿Usted participó en la Batalla del Puente?

José de la Cruz (JDC.) Si.

AE. ¿Cómo usted evalúa en la distancia lo que fue ese primer hecho para el Movimiento Armado de Abril?

JDC. Bueno, cuando comenzó la Revolución, lo primero que se cogió fue el Puente para que no pasaran los militares de aquel lado para acá, por ahí, y ahí se puso una Artillería, y ahí fue donde los primeros aviones se volaron, 28 y 29 ametrallaron hasta ese Puente, pero nosotros jugamos con ese ametrallamiento de los aviones, porque cuando un avión daba la vuelta allá, encima del Puente, nosotros lo que hacíamos era que nos desplazamos hasta las partes laterales y ellos venían inmediatamente comenzaban a disparar, no comenzaban a disparar en el Puente, en la Artillería sino comenzaban a disparar antes y entonces nosotros dejábamos la Artillería sola, nos íbamos a los lados y eso era un juego para nosotros, ellos pasaban cu-tu-cu-tu-cu-tu y volvían otra vez el otro, que eran dos aviones, venía el otro y hacía lo mismo y nosotros nos defendíamos y solamente murió un Sargento, porque yo le llamé la atención a ese Sargento, él estaba apuntando con una 50 y yo le dije: mire, eso lo puede llevar a usted, porque primero; no es un antiaérea, porque la antiaérea tiene una defensa, pero él me dijo: usted es militar, digo: yo se lo estoy diciendo porque yo he visto mucha película de guerra y yo se lo estoy diciendo, que estamos aquí en esto, viene un avión ahí y se lo lleva a usted, quizás el primero no se lo lleve, pero el segundo se lo lleva porque la segunda vez que él baje él sabe ya dónde está usted, y así fue, ahí fue que yo me armé.

AE. ¿Y a partir de ahí cuál fue su nivel de participación?

JDC. Un soldado, un soldado defendiendo la constitución del 63, un soldado y armado, y todo el mundo me respetaba.


Testimonio de Lora, Francisco Antonio
Lugar de entrevista Santo Domingo (Los Mina)
Fecha de la entrevista 28-03-2007
Investigador: Pedro de León C.
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

  • Batalla del Puente Duarte/ Ataques de aviones/ Combates/ Robos/ Asaltos a Destacamentos/ Policía

Francisco Antonio Lora (FAL.) Cruzamos al Puente Duarte, ahí hubo tremenda batalla, yo participé ahí en el Puente Duarte, luego comenzaron los tiroteos de los aviones, hubo un compañero, tenía una ametralladora 30, yo se la quité, me subí encima del edificio de los Almacenes Rodríguez, frente a Sederías California, ahí traté con la ametralladora de hacer un esfuerzo para librar esa batalla tan fuerte que transcurría en el Puente.

Luego estaban robando en Sederías, cogí la persona y lo mandé a ahorcar, las personas no quisieron ahorcarlo porque habían muchos movimientos de robos y muchas cosas, ya uno tenía par de días sin bañarse y el 27, el 28 cuando la mayoría ya habíamos participado en los asaltos a los Destacamentos de la Policía, en varios asaltos habíamos participado, luego no sé, se despojó un poco la cosa y algunos militares salieron, se dispersaron, el único hombre que apareció ahí como en eso de las cuatro de la tarde, que no salió huyendo fue el Coronel Manuel Ramón Montes Arache y nos comunicó que él no se iba a retirar y que íbamos a seguir peleando, yo me llené un poco de temor pero no podía abandonar a mi comandante, seguimos ahí.


Testimonio de Restituyo, Apolinar
Lugar de entrevista Santo Domingo
Fecha de la entrevista 06-06-2005
Investigador: Ángel Encarnación
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril.

Batalla en el Puente Duarte

Apolinar Restituyo (AR.) Se le pidió a la policía que se definiera, y la policía como que estuvo vacilante, entonces empezaron las tropas constitucionalistas pidiéndoles que se rindieran al destacamento que estaba ahí mismo, llamado García Guerrero, que estaba ahí mismo en la cabeza del puente, ellos no quisieron rendirse, parece que pidieron refuerzos. Yo estaba ahí, los atacaron y los sometieron a todos, en ese instante llegó refuerzo en varias unidades de esas que usaban los cascos blancos que después eran cascos negros y también fueron enfrentados, y muertos casi todos y otros fueron hechos prisioneros, no sé que se hizo con esos prisioneros el hecho fue que toda esa parte estuvo tomada por los constitucionalistas.

Me quedé en el puente Duarte tratando de impedir que los guardias se fueran, que se iban horrorizados, abandonaban los cañones, abandonaban las armas, y yo mismo con una, dos, tres o cuatro personas que encontré en el puente logré arrastrar algunos de los cañones que habían abandonados en el puente Duarte, yo no sabía manejar ninguna arma y por eso no podía hacer gran cosa, en realidad, más que eso, le pedí a los guardias raso que encontraba, que nosotros estábamos dispuestos a protegerlos, a estar con ellos, a darle alojamiento, a darle comida, pero algunos no entendieron y se fueron, hay otros que se quedaron, pero muy pocos, entonces recuerdo que los aviones empezaron a bombardear, empezaron bombardeando creo que a Radio Televisión.

Es bueno decir que el día en que renunció o abandonó el Palacio Nacional el Triunvirato, nosotros ocupamos el Palacio, digo, lo ocupaba la multitud, porque yo me quedé fuera en realidad y un rato después empezaron unos bombardeos que creo que venían de unos barcos que estaban estacionados cerca y creo que los dirigía Rivera Caminero, yo llamé a mi padrino, mi padrino había sido Sub Jefe de la Marina y fue momentáneamente Jefe de la Marina cuando el Golpe de Estado de Rodríguez Echavarria, pues yo lo llamé y yo le pedí que por favor llamara a Rivera Caminero y le pidiera que se uniera a nosotros, él lo hizo, le dijeron que estaba en alta mar, le pidió que lo comunicara con el buque Insignia, lo llamó, habló con él, y le dijo que se uniera, pero Rivera Caminero dijo que no, que él no se iba a unir a esos comunistas, y todas las cosas que se acostumbraban decir en esa época.

El asunto fue que empezaron los bombardeos, recuerdo que en esa ocasión murió, creo que dentro del Palacio murió un diputado del PRD, no recuerdo el nombre, pero creo que era Arévalo Cedeño, hubo algunos muertos más.

De ahí salimos, empezamos a recorrer las calles y recuerdo que estando yo en el puente Duarte, donde no había prácticamente nadie, estaban los aviones ametrallando en ese instante, yo recuerdo que iba corriendo y los tiros me iban atrás hasta que me tiré en una casa, todo estaba desierto, pero un rato después la calle cercana al puente con José Martí más o menos, llegó en ese instante, yo estaba en la acera opuesta, llegó el Coronel Caamaño, que yo lo reconocí porque era como el centro de todos, llegó el Coronel Montes Arache con unos Hombres Rana, lo acompañaba también Héctor Aristy.

sábado, 18 de diciembre de 2010

De Manolo a Caamaño, de las Manaclas al Matúm

Félix Jacinto Bretón | ACTUALIZADO 18.12.2010 - 2:13 am

Diciembre, para la generalidad de la gente, es jolgorio, fiesta, bebedera y comedera. Es tiempo de Navidad y es normal que así sea: 24, Nochebuena, y 31, la despedida del año. A mi, sin embargo, “me da lo mismo que lo mismo da”, como acostumbra a decir Meli, una amiguita nuestra cubana. Nochebuena es cualquier noche para mi, si de comer y beber se trata, aunque no cuestiono ni critico quien lo quiera celebrar “a su manera”.

Para este humilde servidor este tiempo, más que de gozadera, es para recordar al 1J4, Manolo, Las Manaclas, Francis y el Matúm. Miren por que lo digo: Mañana domingo se cumplen 45 años del ataque de que fueron victimas los constitucionalistas -con el Coronel de Abril a la cabeza- cuando se encontraban en esta ciudad, el 19 de diciembre de 1965.

Mientras que, el 21 de diciembre de 1963, es decir un día como el martes, caían en Las Manaclas -San José de las Matas- los guerrilleros que se sublevaron junto a Manuel Aurelio Tavarez Justo (Manolo) para exigir, con las armas en las manos, el retorno del profesor Juan Bosch al poder.

Estamos en navidades, es verdad, pero hay que ser agradecidos con los héroes y heroínas que dejaron todo atrás, incluyendo familias y bienes, para entregar su sangre y su vida por la libertad y la democracia de nuestro pueblo.

El pasado domingo estuvimos en Santiago Rodríguez, rindiéndole un justo y merecido homenaje a Francisco Bueno Zapata, uno de los guerrilleros que cayó con Manolo, y a Napoleón Méndez (Polón), este estuvo en la montaña pero logró salvar su vida. Falleció de un infarto hace apenas meses. El acto, organizado por la Fundación Testimonio, fue sumamente emotivo. Hubo representantes de muchos pueblos.

Por otro lado, la llamada “Batalla del Matúm” cumple 45 años mañana domingo. Francis Caamaño vino -con parte de sus seguidores- a recordar los seis meses del asesinato del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez. Después de una misa en La Altagracia, fueron al Cementerio de la 30 de marzo -a depositar una ofrenda floral- y allí fueron atacados por fuerzas enemigas.

Caamaño y sus hombres se atrincheraron en el Hotel Matúm, donde resistieron con heroísmo, como lo habían hecho en Ciudad Nueva, el ataque de las fuerzas militares hasta que llegaron las tropas interventoras. Un acuerdo permitió la salida de los constitucionalistas hacia Santo Domingo. Mañana hay un acto a las 10:00 AM frente al Hotel para recordar estos episodios auspiciado por la Fundación Caamaño, que dirige aquí Minerva López.

Diciembre, también, me huele a Manolo porque el 21 del año 1963, caía “de cara al sol” en Las Manaclas, este indómito y valiente montectristeño junto a otros 14 aguerridos dominicanos. Manolo y su gente sabían que se jugaban la vida al marcharse “a las escarpadas montañas de Quisqueya para mantener encendida la llama augusta de la libertad”. Pero no hubo ni miedo ni arrepentimiento. Admiro este gesto.

Estos días para mí, por lo tanto, en vez de celebración, de gozadera, de comedera, son para recordar a Caamaño, a Manolo y los demás mártires de la patria. Ellos nos inspiran para seguir la lucha por un país y un mundo mejor ¡Seguimos en combate!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Testimonio de Félix Silvestre



Testimonio de Félix Silvestre
Lugar de entrevista Higüey
Fecha de la entrevista 18/05/2007
Investigador: Pedro de León C.

Llegada de los Yanquis/ Su padre / Anécdota/ Conflicto/ Armas/ Lugares recorridos por su padre (Higüey 1916)

F S. Cuando vinieron los Yanquis aquí que hacen 90 y pico de años no había cosas de correr, caballo y burro y ruedita de javilla que hacíamos cosas para correr, para entretenernos.

Cuando vinieron los yanquis, aquí había 800 yanquis en el cruce de Pavón, entonces, nosotros estábamos en Guañábano, llega un alcalde, yo estaba cerca, mi papá era un hombre pigmeo, de ese tamaño pero con los “molleros”, que el hombre que agarraba lo hacía cagar sin voluntar, un hombrecito así. Bueno, entonces llega el alcalde; ¡déme ese revolver!, ¡mire, con usted es que estoy hablando!, mi papá no le ponía asunto, dice; mire, usted tiene que ir a buscar la guardia y la policía porque una porquería como es usted hablarme de que le de ese revolver, no, porque yo soy el alcalde, dicen; a mí no me importa, pero papá donde ponía la vista ponía la bala, era un Guardia Rana, pero entonces le dio pique, le quitó el revolver y buscó un martillo y se lo machacó, llegó pla, pla, pla, y el alcalde se fue y vino aquí a Higüey y llevó un jeep de guardias y de una vez llegaron a las cinco de la tarde; ¿A dónde está su marido?, no está aquí, ¿A dónde está ese levente?, dice; no sé, espera, espera, espera, llegaron las seis, se fueron, entonces desde que se fueron llegó papá, papá llegó con un arma larga por delante, un puñal aquí, un revólver aquí y su caballo, dice; ¡desgarítese que ahora mismo se fue un jeep de guardia, que vinieron a matarlo con el alcalde, dice mi papá; eso es paja pa´ la garza, el comió, bebió, fumó, se montó en su caballo y salió, y se fue para donde le dicen El Coco, Güamira, Hierba buena, Los Guayos donde Trujillo tenía una finca, por ahí, y de allá vino con siete mil hombres armados y vino e invadió esto aquí.

Víctor de Jesús. ¿Quién fue ese?

F S. Mi papá, Basilio Silvestre.

Víctor de Jesús. Pues era un caudillo.

Refiere a Oscar Valdez / Nunú Pión; intérprete de los Yanquis

F S. ¡Oh!, cuando llegó a las tres cruces, Oscar Valdez, Oscar Valdez era amigo mío, amigo de mi papá que fue a verlo cuando él estaba preso, y aquí se le presentaron los Eduardo, Los Botello, Oscar Valdez, todos los ricos, cuando se apareció a las tres y quince que si había un cuartel, entonces cuando él llegó ahí se aparecieron todos esos ricos; ¿En qué podemos servirle General?, ¿A dónde está el General?, mírelo ahí sentado, ¿En qué podemos servirle, qué necesita?, ¿Cuarto, comida, ropa?, dice; yo no ando buscando eso, no, y entonces fueron escondidos los ricos, mandaron allá en caballo y en burro, que vinieran, que aquí estaban los del Monte con esto invadido, bueno, entonces salieron los 800 yanquis de allá, pero figúrese, del cruce de Pavón a pie aquí no es paja de coco, entonces mi papá estuvo ahí, comieron, compraron comida, cositas, y compró un mechón, le dijo a uno; hazme una cartita ahí, ¿Qué le pongo?, en Gato nos juntamos, y compró un mechón lo puso ahí y la cartita ahí, Nunú Pión era intérprete de los yanquis.

Persecución Yanquis/ Su padre/ Enfrentamientos.

F S. Cuando llegan los yanquis aquí no hallaron a nadie, entonces mi papá bajó del lado del cementerio y llegó a Gato a la una de la tarde, la gente huyendo, huyendo, va una doña huyendo con una muchachita así y otra señorita; ¿Doña, por qué usted está huyendo?, ah porque nosotros oímos decir que un Basilito armado dizque malamente, yo estoy peleando por mi patria, con ustedes no va nada, ustedes son mis gentes, entonces todo el mundo cogido, no me dejen salir ni un alma ni chiquito, ni mujeres, ni nada, todo el mundo para la vera del Río con pico y pala, el río de Chavón, mandó a hacer una zanja aquí y la puso con siete mil carabinas al pueblecito de Gato, porque Gato está de este lado y ellos se pasaron allá en la Javilla. Cuando tuvo ese trabajo hecho ¿Qué más General?, ¿Cuántos ricos hay aquí?, tres ricos, ¡vayan veinte hombres donde cada uno de esos ricos y tráiganmelo agarrado por ahí!, dice el General que se allegue allá, cuando llegaron ¿En qué podemos servirle General?, usted tráigame tres vacas, y mándemela a matar y picotéemela ahí, carne con carne y usted tráigame esto de una vez ahí, cuando toda esa comida para comer por decir que es gratis, que el que quiere come porque esos hombres miles estaban ahí, y ahí tenían que ensuciarse, ahí tenían que comer, ahí tenían que hacer todo porque están esperando el enemigo, bueno; Entonces cuando estuvo la comida ahí había muchas mujeres con todos esos hombres con plato de comida y agua, atiéndanme a esas gentes, que no se pueden quitar de ahí, que viene el enemigo que lo estamos esperando, bueno.

Y la gente tullido, viejo, las mujeres, cinco kilómetros le tocó debajo de una loma por allá, y quedó el pueblecito de Gato con los perros contentos, hartos, comiendo carne, y toda esa carne la echaron en un tanque, la que sobró para comer al otro día, el que quedara vivo.

Y puso un centinela como de aquí al río, y como a las seis de la mañana ¡ahí vienen, ahí vienen!, estaban esas gentes…, mire, porque cuando usted está metido en pleito hacen ni las avispas, que tiembla, ¡ahí vienen!, cuando llegaron a Gato nada más los perros jau, jau, jau, bajan para el río a boca de jarro, se puso el día el río colorado, bueno, cuando pasó el pleito por aquí pasaron huyendo los que quedaron, cuando pasó el pleito unos tamboriles pa, pa, pa, y fuerza con todas sus gentes, y quietos y a cocinar, doña, usted ve lo que yo le decía, que Basilito pelea por su patria, bueno, entonces a cocinar y quieta que ya los americanos una parte se los llevó el río y otros estaban en el Carcajal, entonces mandó los Estados Unidos una Fragata con diez mil soldados más, volvieron y los deportaron, volvió y mandó quince mil más, y así los que no mataron los cogieron preso, mi papá las balas no le hacían na´, a mi papá no.

Víctor de Jesús. ¿Por qué usted dice que a su padre las balas no le hacían nada?

F S. Bueno, porque él tenía varias cosas que es que ustedes no saben nada, primero el hombre sabía algo supuesto del que más sabe.

Víctor de Jesús. ¿Tenía un resguardo?

F S. Porque mire, esas eran muchas balas que le tiraban y le hacían magullones y él murió en su cama, parece que era verdad que él tenía algo.

Víctor de Jesús. Funcionaba. ¿Bebió algo?

F S. yo no sé, pero es como yo le digo a ustedes, bueno, porque mire, yo le digo a usted una cosita y algunas veces pasan por ahí, y
-¿Cómo se llama usted?
-Víctor
-Víctor, y después que usted se aprende eso algunas veces pasa por ahí y después que pasa dizque; oh Víctor pero yo no te vi, y yo ya iba lejos, y esas son cosas del que más sabe, porque ustedes no saben nada de eso.

P D L. ¿Y cómo se hace eso?

F S. No, esos son santiguo y cosas, mire otra cómo dice esto; Oración y resguardo en contra de mis enemigos, pido permiso a Dios, en su nombre vivo que así mismo libre a mis enemigos de todo el mal que mal que estén haciendo a mí, a mi casa y a todos mis alrededores, si hubiere alguno que pensare mal de mí que en él se ensuelva, usted se aprende eso y usted está aquí sentado y dice; yo voy a ir allí a la Piedra y allí hay cinco hombres esperándolo y usted dice que lo mire, allí viene fulano pero viene con siete, y mire, y se esconde y no lo saben, pero quizás ustedes no creen en eso, ustedes creen lo que el maestro le enseñó, que una A, esto es esto, esto es una mesa, pero ya, el maestro no le va a decir estas cosas, verdad que no.

P D L. ¿Señor, y usted estaba muy pequeño cuando su padre era comandante, cuando su padre era de las personas del Monte, usted recuerda haberlo visto?

F S. Si, chiquito.

P D L. ¿Él montado a caballo con personas que lo seguían a él?

F S. Claro, pequeño, pequeño, yo estaba pequeñito.

P D L. ¿En la familia sabían que él era el General Vicente?

F S. Sí señor.

P D L. ¿Que era de las personas de los del Monte?

F S. Si señor, si, claro que si, yo estaba pequeñito y donde Monte se llevaban las mujeres pa´l Monte y un día mi mamá se la llevaron para el Monte y nos dejó a la más grandecita y esa nos hervía vívere y nosotros andando atrás de ellas hasta que eso se terminó.

P D L. ¿Su padre también colaboró con las personas del Monte?




F S. Oh, claro, porque él era del Monte, nosotros éramos dominicanos en contra de América, si señor, en contra porque es que ¿Usted sabe cómo vino eso?, la carne aquí valía una libra tres centavos, y los ricos la pusieron a diez y se armó esa Revolución ahí, ahí se armó esa Revolución por eso, bueno.

Horacio Vázquez/ Yanquis/ Gavilleros

P D L. ¿Usted recuerda cuando estaba el presidente Horacio Vázquez?

F S. Ah, concho, Horacio Vázquez, yo estaba en Hato Mayor y a cada rato venía, a Trujillo lo conocí yo siendo un guardia, Trujillo le dijo a la policía si caigo en la presidencia se acaba la ñoñería.

P D L. ¿Usted simpatizaba por Horacio Vázquez o por Juan Isidro Jiménez?

F S. No, porque yo estaba muchacho y no había…, lo que me gustaba era que hallaba qué comer, comer cuando estaban los yanquis aquí, que tanto estaba con los yanquis como con los del Monte.

P D L. ¿A lo calladito ahí?

F S. Si, yo estaba un muchacho y yo llegaba donde había 500 yanquis, me hacían seña porque le traían la comida, disparate, y estaban los del Monte, y así pasé mi tempestad.

P D L. ¿Y cómo era el trato de los yanquis, cómo ellos se comportaban?

F S. Bien, con él que es gente, gente, malo era con los otros, Los Gavilleros, pero después con las mujeres y los muchachos no, usted comía y bebía con ellos, sí señor.

P D L. ¿Y no recuerda usted casos, por ejemplo, de abusos?

F S. No, no, de ninguna, no, de ninguna, dizque luchando mujeres y abusando con las mujeres, nada, nada de eso, en contra ese a los del Monte.

P D L. ¿Y qué otro personaje usted recuerda que junto a su padre también luchaban contra los yanquis?

F S. Bueno, él tenía uno que le decían Quinto, Quinto Silvestre, José María Silvestre.

P D L. ¿Familia suya?

F S. Si, claro.

P D L. ¿Quinto Silvestre?

F S. Quinto Silvestre.

P D L. ¿El nombre de él completo?

F S. Quinto.

P D L. ¿Qué era de Basilio Silvestre?

F S. Bueno, primo hermano, igual que José María Silvestre.

P D L. ¿Entonces diríamos que la familia Silvestre lucharon todos en su gran mayoría contra los yanquis?

F S. Si

P D L. ¿Estaban unidos?

F S. Claro, si señor.

P D L. ¿Y de la familia Natera, usted recuerda también?

F S. Ah si, yo conocí algunos Natera, esas gentes son de pa´ bajo.

P D L. ¿Llegó a ver usted algunos otros compañeros a parte de los Natera?

F S. Ya yo no recuerdo, yo conocí algunos de los que subieron cuando la Guerra, ya yo no recuerdo de ellos, Ramón Natera, ese era un barraco.

P D L. ¿Era valiente?

F S. Si señor, andaba con un tal cabo, un arma larga, un puñal aquí y un revólver aquí.

P D L. ¿Y andaba con usted personalmente?

F S. Si señor, que para donde quiera que hiciera así tenía un arma en la mano, y así andaban esos Generales en su caballo.

P D L. Se le reconocía como General, el pueblo los llamaba General.

F S. General, sí señor.

P D L. ¿Y los hermanos Batías?

F S. Yo no recuerdo de esos, oí mentándolos en ese tiempo.

P D L. ¿Y cómo era el apoyo de la población a los del Monte, e huían, le tenían miedo o al contrario, la gente del pueblo apoyaba lo del Monte, que usted recuerde?

F S. Los del Monte estaban peleando por su nación, porque mire, ahora yo le voy a decir a ustedes una cosa, aquí cuando Trujillo; ¡Quién es dominicano libre!, ya nosotros no somos libres, ya los yanquis cogieron esto aquí, aquí hay tres cosas que nos tienen fastidiados, mire que yo no sé nada, yo nunca he ido a la escuela, pero aquí hay tres cosas que nos tienen fastidiados, y ustedes van a decir ¡y este carajo!, esto que yo le voy a decir, cuáles cosas son, cuáles cosas creen ustedes que nos tienen fastidiados aquí.

Víctor de Jesús. La deuda externa con los yanquis, con los americanos.

F S. Usted está hablando de eso. ¿Y qué más, no saben más nada?

Víctor de Jesús. Eso es lo que yo entiendo.

F S. Pues venga acá, mire, aquí hay tres cosas que nos tienen fastidiados, que es una plaga, dígalo quien lo diga, aunque a usted le digan que no, aquí quien nos tiene fastidiado aquí son los yanquis, los haitianos y los políticos, lo dice este que está aquí, sabe por qué, porque mire, no hay de primero los guardias decirte ¡Firme!, ¡dominicano libre!, decía usted, ya usted no puede bañarse, ya usted no puede, no, ya esto está cogido de los yanquis, los otros días pasó un haitianito y por que yo le regalé un trapo de pantalón me regaló un dólar, pero dónde maneja usted un dólar que vale 33 pesos, usted no lo maneja, en Puerto Rico lo maneja, en todos esos paisitos que tienen ellos cogidos lo manejan, pero aquí tenían esto cogido, invadido y a usted le da brega para conseguir un papel de esos, haga lo que pueda que ya nosotros no somos niños, y se ven las mujeres encueras allí y póngase a estar… que va preso, póngase a estar mirando y a joder que va preso, usted no puede obligar a esa mujer.

Víctor de Jesús. ¿La gringa?

F S. No, vaya allí, vaya allí para que vea.

P D L. ¿A dónde?

F S. Allí a esa playa allí, ellas se ponen a bañarse encueras ahí, pero usted no puede ir a estar ¡ahhhh!, de una vez va preso.

Guerra del 65

Víctor de Jesús. ¿Abuelo y qué usted recuerda de la Guerra del 65?

F S. ¿De Caamaño Deñó?

Víctor de Jesús. Si.

F S. Caamaño Deñó era la fuerza más resistente, a Caamaño Deñó lo mandaron con unos pocos guardias, subieron en una loma y de allá lo fueron bajando como una paloma, acabaron con ello, porque si usted sabe que usted no ha hecho una liga con ellos que aquel tiene más fuerza no la eche, dice, ah guardia, usted tanto tiempo vino, porque si yo llego a donde están haciendo un caldo ahí y no voy a comer me voy, venían dos muchacho de la escuela, se armó un titingó, dice uno; yo me voy, dice, no yo voy a esperar a ver en qué para esto, cuando llega allá; ¿Y fulano?, el quedó esperando en La Gina, cuando él llegó… que lo había matado, si están haciendo un caldo ahí y no le toca a usted váyase para que cuente.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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