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martes, 28 de junio de 2011

Despidiendo a Mandela


Nelson Rolihlahla Mandela

Por ARIEL DORFMAN

Madiba, como le llama su pueblo, no nos durará ya mucho: ni a Sudáfrica ni al resto del mundo. Tendremos que luchar por su legado: el de alguien que no es un santo pero sí un sabio, alguien que sabe sonreír

Nelson Mandela posee, por lo menos en Sudáfrica, el don de la ubicuidad. Se lo encuentra en canciones infantiles, en avisos publicitarios, en discursos oficiales y conversaciones informales, en boca de policías, pobladores y banqueros, donde uno coloca la mirada o aguza el oído, el rostro sonriente de Madiba (el nombre de clan con que todos lo llaman) incita a sus compatriotas a la emulación incesante. Una resonancia tan categórica es comprensible. Mandela encarna la derrota del apartheid y la milagrosa transición a la democracia en una tierra que avanzaba hacia una sangrienta guerra civil. Liberado de un cautiverio que duró 27 años despiadados, utilizó su aureola legendaria como el preso político más famoso del planeta para extender una mano de amistad y reconciliación a sus carceleros en vez de predicar la venganza. El prestigio de Mandela se acrecentó aún más cuando, siendo el primer presidente elegido libremente en la historia de su país, rehusó perpetuarse en el poder como es habitual para mandatarios en ese continente.
Yo también he participado en esta idolatría. Yo también lo considero uno de los pocos gigantes morales de que disponemos en nuestra época avara y mezquina.
A pesar de esta admiración, cuando visité Sudáfrica por primera vez en 1997, me inquietó que Mandela fuera la única figura simbólica en torno a la cual podían comulgar todos los sectores, ricos y pobres, gente de derecha y de izquierda, blancos y negros y un arcoíris de otras tonalidades de piel. Retornando este año para dar una conferencia en su honor, descubrí que esta reverencia se había convertido en algo aún más exaltado: se lo trata hoy como un santo. Aunque es cierto que Mandela fue indispensable para instaurar un Gobierno más justo en su país y cierto también que sigue siendo el pegalotodo que aglutina y hermana las facciones de una nación turbulenta y dividida, consideré que tal culto era peligroso, colocando sobre sus hombros una carga de responsabilidad imposible de sobrellevar e impidiendo a su pueblo discutir seriamente cómo vivir en un mundo donde ya no contaremos con su presencia.
Resulta que nada menos que Mandela mismo comparte mi recelo. En la página final de su nuevo libro, Conversaciones conmigo mismo -sin duda el último que este anciano de 92 años publicará bajo su nombre- ese viene a ser su mensaje postrero: "Algo que me preocupaba profundamente en la prisión era la falsa imagen que involuntariamente proyectaba al mundo exterior: que se me viera como un santo". Y concluye: "Nunca fui nada parecido, aun sobre la base de la definición terráquea de que un santo es un pecador que siempre sigue tratando de superarse".
Con la esperanza, por tanto, de moldear un legado que dentro de poco no podrá defender en persona, Madiba busca contar la historia de su vida desde una perspectiva diferente de la que conocíamos en sus consagradas memorias, Largo camino a la libertad, publicadas en 1994. Para que sus lectores tuvieran la oportunidad de encontrarse con un Mandela abierto y asequible, autorizó a un equipo de investigadores a cosechar del mar casi infinito de su archivo un autorretrato más frágil y profano.
No me sorprende que tal misión tardara seis años en llevarse a cabo. Pude inspeccionar en Johanesburgo esos materiales masivos que contienen los residuos de la vida de Mandela durante mi visita a la fundación que lleva su nombre. Para penetrar en ese santuario, uno debe primero descender una amplia escalera en espiral hasta un piso subterráneo, enseguida pasar por una serie de oficinas con grandes ventanales de vidrio y finalmente detenerse ante una puerta de doble llave, detrás de la cual espera una vasta colección de recuerdos: las fotos iniciales de la juventud de Madiba, sus cédulas de identidad y pasaportes verdaderos y fraudulentos, los diarios de vida y calendarios escuetos y los manuscritos clandestinos sacados de contrabando de Robben Island, además de un acopio de notas de todo tipo y tamaño.
Si bien solo unas gotas destellantes de este caudal pudieron recogerse en Conversaciones conmigo mismo, los lectores tenemos la sensación íntima de estar recorriendo ese archivo, saboreando sus delicias, escuchando los pensamientos y emociones más latentes de Mandela, a solo unos redobles de su corazón, especialmente cuando se nos permite asomarnos a las transcripciones de conversaciones que sostuvo con sus más cercanos colaboradores. Ahí llegamos a congeniar con un ícono que se ríe, que vacila y carraspea, que adora los chismes, que acepta sus equivocaciones o insiste en que tiene razón, corremos el velo sobre un hombre que lamenta haberse olvidado de un viejo amigo, sugiere que le gustaría averiguar el paradero de un guardia que se portó bien con los presos.
Todavía más reveladores son los extractos de la correspondencia que se salvó de las décadas en Robben Island, escrita con una dignidad feroz y conmovedora. Es casi como si, en sus horas más oscuras, aun cuando no había esperanza de que se lo liberara, aun el día en que recibió la noticia de la muerte de su hijo o el funeral de su madre, aun cuando borroneaba palabras que sabía nunca llegarían a su destino, aun en esos momentos, especialmente en esos momentos, estaba imaginando un mañana donde cada una de sus expresiones tendría un significado ulterior, cada una meticulosamente examinada, no por cancerberos, sino que por una multitud de habitantes de su patria y del mundo entero.
Hay un aspecto aún más notable de estas cartas desde el presidio. Mientras las hojeamos, podemos adivinar de qué modo astuto Mandela tomó en cuenta la vigilancia de los censores que escudriñaron y obstruyeron su correo. También le está escribiendo subrepticiamente a ellos: casi se puede discernir su certeza de que él es capaz de turbar a esos guardianes con palabras que evidencian la crueldad absurda con que tratan a los reclusos, la confianza de que esos centinelas pueden ser educados. Aunque, de hecho, también se está educando a sí mismo, preparándose para la tarea de sobrepasar el abismo racial y la división de clases sociales que amenazaba con destruir a Sudáfrica.
Tal vez por eso encuentra tan alienante y desacertado que se lo considere un santo. No fue debido a su separación de sus semejantes, su lejanía de la maldad, su distancia de los desalientos de una humanidad vulnerable, que pudo prevalecer. Por el contrario, fue zambulléndose en lo que era negativo en su propio interior y en el doliente mundo que lo rodeaba, fue así que pudo transformarse en el hombre que terminó siendo Nelson Mandela. ¿Cómo llevar a cabo esta hazaña? Hay una palabra suya que retorna una y otra vez: integridad. Su propia integridad y su convicción de que esa entereza existe en todos los seres humanos, por mucho que esté escondida bajo una costra de miedo e intolerancia. La fe de Mandela de que si se apela a los mejores instintos de hombres y mujeres, ellos sabrán, en definitiva, responder. Pero solo lo podrán hacer si comprenden que quien les exige una mejor humanidad compartida no ha traicionado los valores más generosos de la especie, el deseo de un mundo más justo y compasivo.
Es un mensaje que la patria de Mandela necesita volver a escuchar. Su prodigiosa Sudáfrica se encuentra de nuevo en peligro, desorientada, casi sin rumbo. Su tierra dentro de poco tendrá que enfrentar un siglo de lucha renovada por la solidaridad y la paz y la verdad sin la mano conductora de Madiba. Porque Mandela se está despidiendo. ¿Y cómo, entonces, responderle? ¿Cómo honrar su legado, su sabiduría, su magnanimidad?
Solo puedo responder con las palabras que le brindé al final de nuestra conversación hace unos meses en Johanesburgo. Cuando él me dijo adiós, aproveché para pedirle que no hiciera ningún esfuerzo desmedido para asistir a mi presentación, agregando, tal vez con excesiva solemnidad, que era importante que descansara.
-Durante tantos años, -le dije- es usted el que nos ha llevado a cuestas. A su país, al mundo entero, a mí. Ahora nos toca a nosotros. Y fue entonces que, sin soltarme la mano, Nelson Mandela me brindó una sonrisa. He ahí una posible respuesta. Si sabemos llevarlo a Mandela con nosotros hacia el futuro, tendremos la bendición de su sonrisa. ¿O acaso hay algo más que podamos pedirle a este hombre que, afortunadamente para él y para el mundo, no es, después de todo, un santo?

Cuando el presidente se enferma, unos callan más que otros

Última actualización: Martes, 28 de junio de 2011

Muchos venezolanos no pudieron evitar el miércoles pasado la comparación de su gobierno con el de Argentina.

Cuando la presidenta de ese país, Cristina Fernández, fue hospitalizada tras resbalarse y darse un golpe en la frente al término de un acto en Buenos Aires, el parte médico se hizo público a las dos horas.

Un portavoz se encargó de leerlo ante los numerosos periodistas que esperaban a las puertas del hospital privado donde ingresaron a la mandataria argentina. Precisó que Fernández tenía solo un pequeño corte y un hematoma en el cuero cabelludo y que se le practicaron dos tomografías, una cerebral y otra cervical, que no mostraron ninguna lesión.

Era una información breve, pero más completa que la que se conoce sobre la enfermedad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, a 18 días de que su canciller anunciara que fue operado en Cuba de un absceso pélvico.

Aún hoy, ni siquiera se sabe en qué hospital está internado.


Hasta hace unas décadas, lo normal era que los gobiernos democráticos guardaran silencio sobre la salud de sus dirigentes.

El hermetismo que rodea al caso de Chávez es un "ejemplo extremo", según los analistas consultados por BBC Mundo.

Para ellos, cuando un mandatario se enferma en otros países es habitual que se difunda el parte médico diario y que los periodistas tengan acceso a los doctores.

Aunque los gobiernos tienen en estos casos un amplio margen para administrar la información que quieren que se conozca, los activistas de la libertad de expresión exigen que rija el principio de máxima publicidad.

"La salud de un dirigente no debe ser secreto de Estado", sostiene el abogado argentino Ezequiel Santagada.

"Los gobiernos sólo deberían recurrir al silencio cuando hay pruebas más que razonables de que puede verse afectada la seguridad del país, como en una situación de guerra".
"Derecho a saber"


Hasta hace unas décadas era común que se escondieran los padecimientos de los dirigentes.

Así, los estadounidenses no supieron de los graves problemas de salud que aquejaron a Franklin Delano Roosevelt durante la Segunda Guerra Mundial, durante los últimos años de su presidencia; ni los británicos que su primer ministro Winston Churchill sufrió una apoplejía en 1953 mientras cenaba en el número 10 de Downing Street con su homólogo italiano.


Y en uno de los casos más sorprendentes, el mandatario François Mitterrand le ocultó a los franceses un cáncer de próstata durante más de diez años, hasta que la gravedad de su estado de salud lo llevó a revelar el secreto en 1992.

La situación ha cambiado en los últimos años, al menos en las democracias con mayor tradición de Europa y en Estados Unidos, según la británica Helen Darbishire, que dirige en Madrid la asociación Access Info.

Esta activista cree que casos como el de Miterrand son hoy poco probables en muchos países europeos porque, entre otros motivos, existen leyes de acceso a la información.

"Cualquier periodista o ciudadano puede rellenar una solicitud de acceso a un documento público como, en este caso, un parte médico. Pero en la práctica no es necesario porque se espera que los portavoces den el máximo número de detalles sobre la salud del cargo del cargo del gobierno que esté enfermo", dice Darbishire.

"Los ciudadanos tienen derecho a saber si su dirigente sigue estando capacitado para dirigir el país", agrega.


En el caso de Fernández se dieron los pormenores del su estado de salud tras el accidente que sufrió.

"La forma de proceder en países menos democráticos es muy distinta".

Un ejemplo de gran hermetismo citado por Darbishire es el de la afección que aquejó a fines de 2009 al presidente de Nigeria, Umaru Yar'Adua.

El mandatario fue hospitalizado en Arabia Saudita en 2009 y durante varios meses no se dieron detalles sobre su dolencia, una pericarditis, lo que dio lugar a especulaciones sobre su muerte y a una tensión que sólo disminuyó cuando el vicepresidente asumió el poder de forma interina. Yar'Adua falleció al regresar de Arabia Saudita.

Darbishire opina que el derecho a saber sobre la salud de un dirigente no debe tener límites: "La intimidad no es una excusa. No hablamos de un ciudadano común y corriente, sino de un cargo público elegido que debe responder ante los ciudadanos".

Miembros del gobierno y del partido oficialista de Venezuela han pedido, sin embargo, "respeto" y han acusado a la oposición de buscar la inestabilidad.
En las leyes


En cuanto a Estados Unidos, es difícil pensar que se pueda repetir el secretismo de la era Roosevelt, o más tarde de John F. Kennedy -que ocultó sus problemas endócrinos-, le comenta a BBC Mundo el historiador y médico Ludwig Deppisch, autor de un libro sobre la salud de los presidentes estadounidenses.


Deppisch se refiere a la presión que ejercería la prensa ante la mínima sospecha de que algo se oculta y a una reforma de la Constitución que se aprobó precisamente para evitar casos como aquéllos: la vigesimoquinta enmienda, de 1967, que regula la ausencia del jefe del Ejecutivo.

El presidente George W. Bush hizo uso de esa enmienda cuando fue operado de una colonoscopia en 2002 y de nuevo en 2007.

Antes de ingresar en quirófano, cedió el poder al vicepresidente Dick Cheney, para recuperar el mando en ambas ocasiones unas dos horas más tarde.

"Esta enmienda permite también que el gabinete o el Congreso le retiren el poder a un mandatario enfermo, incluso contra su voluntad", añade Deppisch.
Venezuela "rezagada"


En Latinoamérica, uno de los casos más recientes de enfermedades severas y prolongadas fue el del presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

Sus médicos informaron el 6 de agosto del año pasado que tenía un cáncer linfático.

Tres días más tarde reconocieron que el cáncer era más grave de lo esperado y más adelante se anunció que el mandatario sería tratado en Brasil.

Lugo viajó en varias ocasiones entre ese mes y diciembre a Sao Paulo para someterse a sesiones de quimioterapia. En enero, el presidente aseguró que estaba totalmente recuperado.


El presidente de Paraguay se sometió el año pasado a quimioterapia en Brasil.

El abogado argentino Santagada, que trabaja en Paraguay para una asociación que promueve el derecho de acceder a la información, cree que, no obstante, los detalles se manejaron con cierto hermetismo y eso, opina, favoreció que circularan rumores de catástrofe.

"En Paraguay no hay una ley de acceso a la información", añade. "Se conoce lo que el gobierno quiere que se conozca".

En Venezuela, sin embargo, hay quien considera a Paraguay como un ejemplo a seguir.

La directora de la sección venezolana de Transparencia Internacional, Mercedes de Freitas, dice que en términos de acceso a la información el resto de países latinoamericanos le llevan a Venezuela "una morena", es decir, una gran ventaja.


"En todas las clasificaciones regionales que elaboramos, Venezuela está en los puestos de cola", afirma, y enumera algunas de ellas. "Información sobre el presupuesto, información publicada en internet, carencia de ley de acceso a la información...".

A De Freitas no le sorprende la ausencia de detalles sobre la salud de Chávez.

"Los venezolanos no conocemos con certeza cosas tan importantes como el número de barriles de petróleo que producimos o el sueldo de nuestros ministros", afirma.

"Que no sepamos nada del presidente es para nosotros lo normal".

Entre tanto, miembros del oficialismo han insistido -sin más detalles- en que el mandatario se recupera satisfactoriamente en Cuba.

Algunos afirmaron que hablaron con él y "todo está bien". Otros, como el ministro de Comunicación Andrés Izarra, sugirieron que las especulaciones sobre la salud del jefe de Estado se deben a un "síndrome de abstinencia de Chávez".

viernes, 24 de junio de 2011

Entrevista del presidente indigna a redes sociales

Fuente: HOY DIGITAL
En declaraciones para CNN, mintió sobre la inversión en educación, los muertos de cólera y la reforma, según resalta el periódico HOY.
SANTO DOMINGO.-Sorprendidos, indignados y ofendidos, la mayoría de los usuarios de las redes sociales cuestionó con severidad las declaraciones que concedió el miércoles  el presidente Leonel Fernández al periodista José Levy, de CNN en Español, puesto que ofreció un panorama distorsionado de la realidad dominicana.
Aunque en una parte de la entrevista Levy le advirtió al mandatario que las preguntas que le haría a continuación formaban parte de una avalancha de dudas que había recibido de ciudadanos dominicanos a través del Twitter, Fernández dio estadísticas falsas. Por ejemplo, dijo que  en el país solo han fallecido 13 personas por cólera, cuando el número oficial hasta ayer   era de 46. Además señaló que su gobierno invierte el 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación cuando en realidad es de 2.3%.
Por ello, hay dos palabras que resaltan en muchos de los mensajes que desde el miércoles en la noche circulan en las redes sociales: “miente” y “farsante”.
Una parte de esos tuits fueron enviados al periodista José Levy (@joselevycnn en Twitter). Uno de ellos, de @icoabreu, decía lo siguiente. “El presidente Leonel Fernández le mintió en su cara, tanto sobre inversión en educación, como de la reforma fiscal. #LeonelMIENTE”.
@HegelKant se sintió avergonzado. “Da pena y vergüenza que el Presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, altere cifras de RD para quedar bien en el exterior”.
En ese sentido, @Diana_Lora habló de las de educación:  “Aún sumando la educación superior sólo llega a 2.3%. ¿De dónde se habrá sacado Leonel el 2.8%, será que le dio vergüenza decir la verdad?”.
Pero hubo gente que se indignó tanto que pidió la dimisión del Presidente porque entiende que alguien que miente no merece gobernar el país. El primero en hacerlo fue @CaBogaert, quien  enrostró al mandatario que no cumple las leyes que crea. “Por burlarte del pueblo #LeonelDimite”, escribió.
El @IngSalvatoreR también se lo pidió. “Acabo de ver la entrevista de Leonel “el mentiroso” Fernández, 2.8% a la educación, que sinvergüenza!!!! #LeonelDimite!”, afirmó.
Otro grupo  comenzó a enrostrarle al mandatario que se haya ido del país en momentos en los que se discutía una reforma fiscal y hay tantas cosas sin resolver. @JuanCaGuerra le cuestionó así:  “Es más bonito teorizar sobre la paz en Medio Oriente, a costilla nuestra, que solucionar los apagones  #SeMandoLeonel”.
Pero tampoco faltó quien usara el sarcasmo. “@alazurda: Ahora me entero que @joselevycnn además de brillante periodista es terapeuta especializado en mitómanos...”.
@williamaish, como muchos otros,   apostó por ser coloquial: “me gustaría decirle a Leonel jablador en su cara. #desahogodespuesdelaentrevista”.
En Facebook el video de la entrevista aún no ha dejado de circular. No falta quien lo suba comentando lo natural que se ve Fernández mintiendo o resaltando lo chocante que fue oír al gobernante hablar de la reforma fiscal. Es que Fernández afirmó que no se hizo para cubrir el déficit presupuestario, sino por una solicitud del Fondo Monetario Internacional para poder compensar una caída que, en los ingresos fiscales, tuvo el Gobierno en el primer semestre del año.
  Corta, la entrevista de Fernández dejó mal sabor a quienes la vieron. Pero ahora todos saben por qué no le habla a la prensa local.
Zoom
Cosas favorables
Como sucede en las redes, tampoco faltó quien defendiera al Presidente buscando aplacar la ola de comentarios negativos. Le reconocieron como un gran líder. No comentaron la entrevista.
Educación en un 500%
 Leonel dice que  ha habido un incremento de un 500% de la ejecución presupuestaria desde que asumió la Presidencia, es decir, prácticamente un incremento de un 100% cada año en 5 años.

sábado, 14 de mayo de 2011

Presidente Fernández destaca fortalecimiento relaciones de Haití y RD



Puerto Príncipe
El presidente Leonel Fernández destacó este sábado la importancia histórica que tiene para las relaciones de la República Dominicana  y Haití su participación en la toma de posesión del nuevo presidente haitiano Michel Martelly.
En declaraciones a la Prensa Internacional, el mandatario dominicano  manifestó que por primera vez un presidente  dominicano asiste a una toma de posesión de su homólogo haitiano, que al mismo tiempo resultó electo en unos comicios electorales libre.
Fernández destacó que conversó con el presidente  Martelly de la necesidad de reactivar la Comisión Mixta Bilateral a los fines de tratar los temas comunes entre las dos naciones.
El jefe de Estado dijo que República  Dominicana tiene una relación múltiple con Haití en el ámbito del comercio, la inversión, migración y la labor de reconstrucción de puerto príncipe.
 “El hecho de que un mandatario de República  Dominicana pueda venir a una transición democrática a Haití indica que estamos viviendo una época democrática en América latina “, dijo Fernández.
Destacó  que el proceso de consolidación democrática que vive América Latina se refleja en Haití y República dominicana, cuando ambas naciones  tienen su autonomía para tomar decisiones.
Sostuvo que el mundo tiene otra percepción sobre las relaciones entre las dos naciones, a partir de la reacción  de solidaridad del pueblo dominicano ante el terremoto en Haití.
El presidente sostuvo una reunión bilateral  con el canciller de Francia Alain Juppé con quien conversó sobre los desafíos de la República Dominicana y Haití  y la forma en que Francia pudiera colaborar para fortalecer esas relaciones.
Fernández planteó la urgencia de  que la comunidad internacional acelere los planes de reconstrucción de Haití.
Por otra parte el mandatario dominicano  planteó la necesidad de que Francia lidere en el grupo G-20  el planteamiento de un pacto mundial contra la especulación en los precios de los alimentos y el petróleo.
El Canciller Francés mostro interés  de replantear el tema con el presidente Nicolás  Sarkozy.
Por otro lado, Fernández se reunió con el embajador de Rusia en Haití Vladimir Zaesmskiy, con quien conversó sobre la agenda bilateral entre ambos países.
Acompañaron al jefe de Estado dominicano al asistir a la toma de posesión de Martelly, el ministro de relaciones exteriores, ingeniero Carlos Morales Troncoso, el senador de San José Ocoa, Carlos Castillo y el director de Información, Prensa y Publicidad de la Presidencia, licenciado Rafael Núñez.

miércoles, 27 de abril de 2011

Condenan ex presidente de Costa Rica a cinco años de cárcel por corrupción

Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) es el segundo mandatario costarricense condenado por dolo

SAN JOSE.- El expresidente costarricense Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) fue condenado hoy a cinco años de prisión por el delito de corrupción agravada en la licitación pública para telefonía celular, otorgada a la firma Alcatel durante su mandato. 

Rodríguez, exsecretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), se convirtió así en el segundo exmandatario costarricense condenado por un caso de corrupción, luego de que Rafael Ángel Calderón (1990-1994), recibiera una sentencia de cinco años de prisión en 2009. 

El Tribunal de Juicio de Hacienda, en el Segundo Circuito Judicial de San José, absolvió a Rodríguez de otros cuatro delitos por presunto enriquecimiento ilícito, que también le imputó la Fiscalía y por los que había pedido siete años de prisión para el exgobernante. 

Rodríguez quedó, además, inhabilitado para ejercer cualquier puesto en la función pública por un período de 12 años, de acuerdo con la sentencia.

El ex jefe de Estado, que mantuvo la compostura durante la lectura de la sentencia, ha insistido siempre en su inocencia y denunciado que el caso en su contra ha sido un "circo político" y mediático. Momentos antes de ingresar a la sala de juicio, vestido con un traje entero gris, reiteró ante la prensa su confianza en recibir una sentencia justa que lo absolviera de todos los cargos. 

El expresidente se vio incriminado en el caso luego de que uno de sus asesores de confianza, José Antonio Lobo, afirmara que lo instigó para que aceptara una comisión de Alcatel de dos millones de dólares para asegurar la licitación, de la cual el exmandatario pidió recibir el 60 por ciento. 

El monto de la licitación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), monopolio de las telecomunicaciones en la época, adjudicada a Alcatel fue de 149 millones de dólares para la instalación de 400.000 líneas de telefonía celular en 2001. 

La acusación de la Fiscalía involucró además a otros ocho imputados, entre funcionarios públicos, asesores, abogados y el entonces representante de Alcatel en Costa Rica, Edgar Valverde, quienes se vieron involucrados con sobornos girados por la empresa francesa por un total de 14 millones de dólares. Todos ellos recibieron penas diversas entre cinco y 20 años de prisión. 

viernes, 28 de enero de 2011

Invitaciòn Fund. Caamaño. 38 Aniversario Repatriaciòn 2 de Febrero 1973

La Fundación Francisco Alberto Caamaño, Inc.
Invita al Acto conmemorativo del 38 Aniversario de la Repatriación de el 2 de Febrero de 1973, comandada por el Presidente en Armas del Gobierno Constitucional de 1965 Francisco Caamaño. 
En dicho acto estarà presente de Claudio Caamaño Grullòn, participante de la Repatriaciòn y Presidente de la Fundaciòn
Día: miércoles 2 de febrero de 2011.
Hora: 3:00 P.M.
Lugar: Playa municipio Las Charcas.
Luego del acto partiremos a Las Charcas donde juramentaremos El Patronato del Parque Nacional Francisco Caamaño, en el busto de Francisco Caamaño que se encuentra en el parque municipal de Las Charcas Francisco Caamaño.
Esperamos su asistencia a este acto patriótico.

Claudio Caamaño Grullón                       
Presidente    
Fabiola Vélez Catrain                               
 Secretaria




--
Historia Oral y los Paradigmas

miércoles, 19 de enero de 2011

Haití bloquea retorno de ex presidente Jean B. Aristide

Jean-Bertrand Aristide

PUERTO PRINCIPE.- El ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica, intentó renovar su pasaporte para regresar a su país, pero el gobierno de Haití le denegó la validación del documento, según su abogado, Brian Concannon.

En contraste, el ex dictador haitiano Jean Claude “Baby Doc” Duvalier llegó sorpresivamente esta semana a Haití con su pasaporte diplomático haitiano en mano, procedente de su exilio en Francia.

Concannon dijo a medios internacionales que Aristide "ha pedido la renovación de su pasaporte" para poder regresar "y el gobierno haitiano se ha opuesto a renovárselo", según reseñó la cadena venezolana TeleSur.

"Aristide está en su derecho de regresar al país, pero no se lo permiten", dijo Concannon a la agencia francesa AFP. "Lo último que sé es que está en Sudáfrica sin pasaporte para poder volver", añadió.

El abogado personal de Aristide en Miami, Ira Kurzban, dijo el lunes a un diario estadounidense que "desde 2004, la posición del ex jefe de Estado haitiano ha sido la de que él fue secuestrado, sacado del país y que quiere regresar como un ciudadano normal".

Aristide combatió la dictadura Duvalier desde las parroquias más pobres de Puerto Príncipe en la década del 80, cuando era un joven sacerdote revolucionario. Los haitianos, de cariño, le dieron el apodo de “Titide”, quien posteriormente colgó los hábitos para poder ocupar la presidencia, que ganó con la mayoría de los votos en 1991.

Duvalier fue forzado a abandonar el país con el apoyo del gobierno de Estados Unidos.

Aristide fue derrocado al poco tiempo de su primera elección por el general Raoul Cedras, y reinstalado en el poder en 1994 tras presiones internacionales y una intervención militar de los Estados Unidos.

En 2004, Aristide fue acusado por la oposición de corrupción y volvió la inestabilidad al país con enfrentamientos entre milicianos y la población. Entonces, nuevamente por la presión internacional y la intervención de Estados Unidos y Francia, se forzó la salida de Aristide y los militares retomaron el poder en Haití.

Aristide se quejó de su exilio forzado y lleva años intentando regresar a su país. El año pasado coordinó el envío de ayuda humanitaria tras la devastación del terremoto de enero de 2010.

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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