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lunes, 7 de marzo de 2011

Voces árabes en el Perú - Historia Oral-

La historia oral y fotográfica de la comunidad árabe-peruana constituye el punto de partida de este nuevo libro de Leyla Bartet, “Las fronteras disueltas. Voces árabes en el Perú. Siglos XIX y XX” (Fondo Editorial del Congreso de la República, 2011), quien había publicado LA PRIMERA historia de la inmigración de las poblaciones del este del Mediterráneo (Siria, Libia y Palestina) a nuestro país: “memorias de cedro y olivo. La inmigración árabe del Perú (1885-1995)” (2005).

Bartet inicia el libro con la reconstrucción de la vida de Sahurriyeh Said, el primer árabe en el Perú, quien llegó al país aproximadamente en 1886. La publicación se presentará mañana en la Cámara de Comercio de Lima: Av. Giuseppe Garibaldi 396, Jesús María, a las 7 p.m. Los comentarios estarán a cargo del periodista Fernando Carvallo y el sociólogo e historiador Nelson Manrique.

El libro cuenta con más de un centenar de fotos de archivo que contribuyen a enriquecer la historia de esta activa y bien integrada comunidad.

Bartet estudió periodismo y comunicación en Francia y Cuba. Posteriormente obtuvo una maestría en lingüística y realizó estudios de doctorado en el Institut d’Etude du Développement Economique et Social (Iedes-Panteón-Sorbona) en París.

viernes, 14 de enero de 2011

AGN Expone imágenes y textos de los 70 años del exilio republicano español

 Dr. Roberto Cassá 

El Archivo General de la Nación (AGN) presenta las imágenes y textos en conmemoración del septuagésimo aniversario de la llegada de los refugiados españoles a la República Dominicana, con un sencillo acto donde reunió a los principales protagonistas de este singular colectivo y a sus familiares.

Las exposiciones del AGN, producto de investigaciones, han puesto de relieve los aportes de los refugiados a la vida y desarrollo de la nación dominicana, como la Escuela de Bellas Artes, la Orquesta Nacional y la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, entre otros.
La exposición, “Más fuerte que la muerte”, colocada en la valla perimetral del AGN contiene 30 paneles en formato 44 por 60 pulgadas, con información gráfica y textual sobre vidas, obras y aportes de los refugiados españoles en el país, plasmados en esta exhibición para culminar las celebraciones del 70 aniversario del exilio republicano español en el país.

El doctor Roberto Cassá, director del AGN, resaltó en el acto el profesinalismo y el sentimiento del personal del archivo en el montaje y presentación de la exposición, al tiempo que anunció la publicación de un nuevo volumen de investigación sobre el acontecimiento del refugiado Juan Alfonseca.
Cassá es nieto del refugiado Constancio Bernaldo de Quirós, e hijo de la exiliada María Isidra Bernaldo de Quirós de Cassá.

Durante la actividad, el ingeniero Juan Gil Argelés, conocido como el “niño de la guerra”, por su corta edad al llegar al país, habló sobre la importancia del proceso para recuperar la memoria histórica de su generación, resaltando que el AGN es un gran aliado para recoger testimonios y reconstruir los lazos familiares para la posteridad.

Profesora Natalia González Tejera
 
La historiadora Natalia González Tejera, curadora de la exposición, puntualizó que la muestra ha buscado resaltar con textos cortos, la relevancia de las imágenes extraídas de los fondos documentales del AGN, de altísima calidad, “lo que convierte a los espectadores en testigos del drama estremecedor vivido por quienes fueron sacados de su patria tan dolorosamente y aún así crearon, vivificaron, reprodujeron y multiplicaron la esencia que legaron históricamente”.

La actividad contó con la presencia de Margarita González, María Dolores González María Isidra Bernaldo de Quirós, Mercedes Sabater de Macarrulla, Ana América Aparicio, José Eduardo Barros, Félix Juan Barros, Rosalía de Rodríguez, Laura Gil, Teresa Tei Vda. Barros, Antonio Tonal, Felicidad Martín Blasco, Dolores Cardona Valldepérez, Miguelina Lizardo de Díaz, Natalia González, Luis Arambilet, Ángeles Díaz López, Laura Gil, Girbes E. (Lowell Wipple), María Rosario Lucas Vda. Tavárez, Carlos González, José Antonio Rodríguez, Juan Gil Argelés y esposa, funcionarios del AGN y otras personalidades.
Acerca del AGN

El Archivo General de la Nación (AGN) es la principal institución archivística de la República Dominicana, que custodia documentos que forman una parte del patrimonio documental dominicano. Tiene la doble función de ser archivo intermedio y archivo histórico de la administración pública. Además, como archivo general, le corresponde la protección de toda la documentación de origen público y privado, de interés para la memoria cultural e histórica nacional.

La Multitud conmemora eternidad de Los Palmeros




Maridalia Lora, Hecmilio Galván, Fidelio Despradel, Mario Velásquez y Víctor Víctor


La organización juvenil La Multitud conmemoró la caída en combate de Amaury Germán Aristy y tres compañeros de su organización, Los Palmeros, con una conmovedora y masiva ceremonia en la ciudad del Jaya, San francisco de Macorís.

El acto, celebrado el pasado Viernes 11 de Enero, contó con las palabras de los señores Fidelio Despradel, alto dirigente del Movimiento 14 de junio, al que Amaury Germán, perteneció en sus primeros años y del señor Mario Velásquez, compañero de Amaury Germán Aristy, durante la época de los Palmeros.

A la actividad, que se desarrolló en el Centro Cultural La Nave de esta ciudad, asistieron un numeroso conjunto de personalidades de esta tercera provincia del pais, los cuales se dieron cita para recordar a los jóvenes valientes que cayeron en combate desigual la tarde de un 12 de enero de 1973.

Maridalia Lora, representante de la Multitud de la Provincia Duarte, dio las palabras de bienvenida a nombre de la agrupación.
Fidelio Despradel, conocido luchador revolucionario de nuestro país, habló de Amaury, de sus características personales, de sus cualidades de “guerrero”, habló de su destacada participación en el movimiento secundarista y después en la Guerra de 1965. Fidelio habló también de la situación actual del país, y de la necesidad de que los jóvenes revolucionarios vivan sus propias experiencias, aprovechando las experiencias anteriores.
Mario Velásquez, describió la situación en que se vivía en aquella época, y de la opción militar como respuesta a los duros embates del Balaguerismo. Habló de aquel día 12 enero y de las virtudes de sus compañeros como ejemplo para la juventud actual.

Al finalizar la parte histórica, el joven Hecmilio Galván, Coordinador Nacional de La Multitud, agradeció la presencia de tantas personas y de las organizaciones de jóvenes de la provincia y destacó la necesidad que los jóvenes dominicanos sigan el ejemplo de los Palmeros, organizándose y conquistando el porvenir para una “nueva Republica Dominicana”. Lea aqúi el articulo de H. Galván


El encantador evento fue culminado con la presentación del afamado cantautor Víctor Víctor, quien conoció a los Palmeros, y que entonó canciones como “por el ejemplo” y “el colibrí”, las cuales fueron coreadas por los más de trescientos asistentes.


Al finalizar se produjo una excelente presentación del Grupo de Teatro Utopía de San Francisco de Macorís, con la obra “lento pero viene”, quienes con el teatro, describieron la necesidad de recordar nuestros héroes.


Los Palmeros.
La madrugada del miércoles 12 de enero de 1972, Amaury Germán Aristy, líder de los Comandos de la Resistencia, se encontraba en una casa del kilómetro 14 de la autopista Las Américas, con tres de sus compañeros: Virgilio Perdomo, Bienvenido Leal Prandy (La Chuta) y Ulises Cerón Polanco.

Fueron emboscados por tropas de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, dirigidas por el entonces criminal mayor general Neit Rafael Nivar Seijas. Las tropas, alertadas sobre la presencia de los dirigentes de los Comandos de la Resistencia en ese lugar despoblado, empezaron a llegar desde la noche anterior y tendieron un cerco que se extendió varios kilómetros a la redonda.

Se trataba de una célula revolucionaria, dirigida por Germán Aristy, que tenía como tarea la preparación de las condiciones para el desencadenamiento de un foco guerrillero que habría de dirigir Francisco Alberto Caamaño.

Los Palmeros cayeron tras un largo y fiero combate, que obligó a las fuerzas del gobierno a utilizar más de mil policías y soldados, que resultaron con al menos ocho muertos y numerosos heridos. Desde la cueva donde se refugiaron, Los Palmeros lucharon encarnizadamente durante diez horas.

miércoles, 12 de enero de 2011

39 ANIVERSARIO asesinatos de Los Palmeros

El MPD evoca heroísmo de Los Palmeros
Santo Domingo

El Movimiento Popular Dominicano (MPD) proclamó que el 39 aniversario de los hechos que provocaron la muerte de Los Palmeros se cumple ante la urgencia y necesidad de que los jóvenes dominicanos conozcan este episodio de la historia reciente dominicana, como un ejemplo de entrega por la Patria.
“En este 39 aniversario de los asesinatos de Los Palmeros, recordamos los hechos que condujeron al fatal episodio donde murieron Amaury, Virgilio Perdomo, Ulises Cerón y de Prandy (La Chuta); el país debe recordarlos como héroes imperecederos siempre”, manifestó el grupo, en un comunicado enviado a esta redacción.

Explicaron que se trató de una estructura revolucionaria, nacida en 1968, “dirigida audaz y valientemente por Amaury, que al parecer pasaba desapercibida hasta finales de 1971, cuando sus miembros fueron detectados, ubicados y finalmente rodeados en enero de 1972 en un lugar del kilómetro 12 y medio de la autopista Las Américas”.
“Sabemos que en los combates que se escenificaron el 12 de enero de 1972, Los Palmeros trataron, en una acción más que heroica, rechazar a las tropas que deseaban triturarlos. Estos valientes hombres lucharon hasta última hora, lucharon hasta agotar su última bala”, se expresa en el documento.


Recordaron a los caídos en combate el 12 de enero de 1972, indicando que es una manera de educar a sus seguidores.

martes, 11 de enero de 2011

Testimonio de Emilio Cuevas Ferrera - Guerra de Abril 1965 - Historia Oral

Lugar de entrevista Barahona
Fecha de la entrevista 29-10-2006
Investigador: Jesús Díaz
Proyecto Voces de la Revolución de Abril

Llegada a la capital: Integración al Comando Barahona. (Santo Domingo 1965)

JD. ¿Cuándo usted se fue para la capital? ¿Usted se fue el mismo 24, 25, cuál día se fue?

ECF. Pasado el 25, como el 26 ó 27 por ahí.

JD. ¿Entonces se integró allá?

ECF. Nos integramos allá, y nos juntamos con los muchachos, ahí cogimos ánimo.

JD. ¿A quién encontró usted de aquí allá?

ECF. Encontramos al jefe de nosotros, que era…, Niño Santó fue de último, pero estaba el vegano Olivero, yo sé que fue Olivero, después fue Niño Santó, después vino Niño Santó y nos juntamos, entonces se comenzó el combate, nosotros comenzamos el combate.

JD. ¿Dónde?

ECF. Yo estaba joven.

JD. Ah, pero ustedes se juntaron con el grupo.

ECF. Nos juntamos con el grupo.

JD. ¿Pero ya tenían un comando formado?

ECF. Oh, si, las gentes de Barahona formaron su comando.

JD. Ya tenían su comando. ¿Dónde estaba localizado?

ECF. Yo sé que estaba parte abajo, pero no me acuerdo porque yo no sé la capital, yo salí de la capital, del grupo para acá, para Barahona.

JD. ¿Entonces, usted dice que llegó allá y se juntó con el grupo?

ECF. Me junté con el grupo.

JD. ¿Y usted tenía experiencia con manejo de armas?

ECF. Tenía poca experiencia, tenía experiencia pero tenía poca experiencia, lo que yo tenía más experiencia era en escopeta de cartucho, de un cartucho.

JD. ¿Dónde aprendió usted a manejarla?

ECF. Mi papá tenía una.

JD. ¿Allá le daban entrenamiento?

ECF. Allá te daban una cosita, pero “pa´la candela de una vez”, ya usted sabe, que nosotros jóvenes, y yo sabía bregar con armas.

JD. ¿Y en qué actividad usted empezó, inmediata? ¿Dónde combatieron?

ECF. Bueno, nosotros íbamos enfrentando, ellos estaban preparados en el grupo, entonces cuando vienen a combatir nos enfrentábamos todos a combatir, entonces, como nosotros éramos los más jóvenes, nos mantenían medio, que nos abrían el ojo hasta que aprendí muy bien.

JD. ¿Dónde combatieron?

ECF. Éramos muchas personas, uno combatía donde quiera.

JD. ¿Usted participó en la Zona de la Fortaleza Ozama?

ECF. ¿En la Fortaleza Ozama? Ya para ahí había otro comando, había más comandos por ahí.

JD. ¿Y en cuáles batallas usted participó, en cuáles encuentros militares?

ECF. Yo no era muy cosa, yo me guiaba de ellos e iba a donde quiera que ellos empezaban a combatir, yo combatía con ellos.

JD. ¿Pero usted no recuerda dónde?

ECF. No, porque se me ha olvidado todo. Así habemos muchos que se nos olvida.

JD. ¿Pero usted tuvo todo el tiempo de la guerra?

ECF. Tuve todo el tiempo, todavía cuando vinimos, aquí en Barahona fue un caso serio, aquí en Barahona.

JD. ¿Usted recuerda a Barahona antes de? ¿El Comando Barahona cuántas gentes tenía?

ECF. Tenía cantidades, como yo le decía ahorita, ya se iban y muchos entraron, no había control ahí.

JD. ¿Pero cuántas gentes tenían más o menos?

ECF. Bueno, yo encuentro que a veces tenían 200 y pico, los que entraban, salían.

JD. ¿Pero fijo, fijo, cuántos había más o menos?

ECF. Ahí serían menos de 100. Pero como los que entraban y salían a veces eran muchos, y uno no los contaba, ¿Tú me entiendes?

JD. ¿Había mujeres?

ECF. Participaron algunas mujeres, siempre participaban como dos o tres mujeres.

JD. ¿Qué usted hacía en el Comando?

ECF. Bueno, yo tiraba, tiraba con esas armas que sean cuestiones de escopetas, cuestiones de fusiles, hay un fusil de 9 tiros.

JD. Pero por ejemplo, en el comando ¿Usted patrullaba?

ECF. Nosotros patrullábamos, o yo patrullaba.

JD. ¿Dónde?

ECF. Eso es lo que yo no sé, dónde, de la capital. Que habían otros jefes que se entraban al comando, me parece que se llamaba Maximiliano Gómez, todas esas gentes iban al comando también, esas gentes patrullaban mucho.

JD. ¿Usted hacía servicio en el comando?

ECF. Si, me pusieron servicio.

JD. ¿Cómo era? ¿De noche, de día?

ECF. De noche y de Día, turnados.

JD. ¿Qué turno le tocaba a usted por ejemplo?

ECF. Variado el turno, variado, yo estaba de día, después de noche, y así.

JD. ¿Qué comían en el comando?

ECF. Bueno, comíamos muchas cosas, cualquier cosa, no era una comida fina como cuando uno está en la casa.

JD. ¿De dónde salía la comida del comando, usted recuerda?

ECF. La conseguían esos veteranos, entre ese mismo Erimeno que es un veterano, Minio, esos eran tipos que a donde quiera conseguían, ese mismo Erimeno, son gentes que eran prácticos allá, y yo era muy muchacho.



Represión en Barahona después de la Guerra. (Barahona 1965)

ECF. Y después que vinimos se armó un lío con la cuestión de Marmolejos aquí, se armó un lío fuerte, fuerte, con Teseo Ramírez, y se chocó a Marmolejos allá, el mismo día que nosotros vinimos, y ese día que llegamos eso fue tiro y tiro, tiro y tiro atrás de nosotros, nos tiramos por todos los lados, y me recuerdo que yo hice una salida con Teseo Ramírez y yo estaba en el monte con Teseo, después de eso, yo era caliente y Teseo Ramírez solo quería irse conmigo.

JD. ¿Para dónde?

ECF. Cogimos de aquí, de los montes de Camboya con un camión “díbamos”, “y pa´ lo monte de Camboya”, y de los montes de Camboya dejamos el camión y cogimos para acá, como buscando…, por esos lados.

JD. ¿Cuándo fue eso?

ECF. Eso fue al rato de nosotros llegar, ya había pasado y estaba huyendo, y como yo siempre lo he querido y siempre lo encontré.

JD. ¿Y por qué huían?

ECF. Porque teníamos problemas, porque se había desatado aquí en la Base al General, a Marmolejos, porque Marmolejos iba a ametrallar todas las gentes de la Revolución.

JD. ¿Entonces él lo enfrentó?

ECF. Entonces él, Teseo, lo enfrentó.

JD. ¿Dónde lo enfrentó?

ECF. Por aquí, por el Cruce de Cabral, más para acá del Cruce de Cabral, me fue persiguiendo ese mismo día.

JD. ¿Qué otra cosa usted recuerda de la Guerra?

ECF. Bueno, yo me recuerdo de eso, después que se llegó, recuerdo que los muchachos aquí en el parte uno no podía arrimarse en ningún lugar.

JD. ¿Por qué?

ECF. Oh, porque si se arrimaba lo mataba ese señor que se llamaba Marmolejos, los guardias, que habían perseguido a la gente de la Revolución.

JD. ¿A usted lo persiguieron?

ECF. Yo era uno de los chiquitos, si eres uno de los chiquitos daban la vida por mí.

JD. ¿Y cómo usted hizo para evadir la persecución?

ECF. Bueno, después yo me fui para la capital, allá en la capital tuve donde una hermana mía, y los norteamericanos todavía se estaban yendo, 18-26, y un día iba yo para el muelle, iba yo para el muelle, yo estaba cogiendo un poco de fresco pa´ la playa, había unos americanos, faltaban pocos por irse, ya se estaban yendo, aquí en Barahona era que uno corría peligro, porque después que uno pisaba la capital ya, allá en la capital no era nada, aquí era que estaba el problema.

JD. ¿Hasta cuándo duró la amenaza aquí a los constitucionalistas?

ECF. Bueno, duró como alrededor de 5 a 6 meses aquí, a Teseo no, a Teseo lo estaban persiguiendo “to´ el tiempo”.

JD. ¿Y cuándo salió de aquí entonces, Marmolejos?

ECF. Salió al tiempo, salió al tiempo, duró mucho para salir.

viernes, 7 de enero de 2011

Testimonio de Manuel Ramón Montes Arache (Jefe Hombres Rana) - Guerra de Abril 1965 - Historia Oral

Lugar de entrevista AGN
Fecha de la entrevista 2006-11-15
Investigador: Jesús Díaz y Ponssy Alexis
Parte 2


Bancos y monumentos históricos minados por las Fuerzas Constitucionalista (Sto. Dgo. 1965)

Jesús Díaz (J D.) Los bancos de la zona constitucional estaban minados, que incluso se dijo como amenaza a la Fuerza de Ocupación que tenían penetrada el área y eso los detuvo.

Montes Arache. (M A.) Eso fue parte de la estrategia que se empleó precisamente para contener el avance porque nosotros militarmente nunca podíamos detener esa fuerza tan poderosa, con tanto equipo y con tanto material. Una de las cosas, que dicho sea de paso tenía comunicaciones, comercio y lo más importante que era el patrimonio cultural, que era más que los bancos de la humanidad, a ellos se le hizo una vez, a los bancos que a ellos no le hubiera importado un bledo los bancos, pero hizo saber que estaba minado La Catedral, La Ruina, pero esa acción le correspondía a la Escuela de Hombres Rana, eran los que tenían explosivos y los que podían hacer el trabajo, y se le hizo saber a ellos, quizás por eso fue que el 15 y el 16 que nos sometieron a un fuego, un fuego intimidatorio, un fuego de combate, es decir, tuvimos muchas bajas, es verdad, pero no fue el fuego para que con ese poderío que ellos tienen no tomaran la capital. Ahora, se le había dicho que sí se le iba a volar lo primero que era la Catedral Primada de América, con cierto sitio eso quizás pudo haber sido un freno para ello, pudo haber sido, porque ellos no sabían dónde estarían ni qué se destruiría de la Catedral. Ahora, de los bancos, qué había también decidido, pero esas decisiones se le habían tomado en la Escuela de Comando con el personal militar, que eran los cinco que estaban actualmente entrenados para ese fin.

J D. ¿Pero no hubo explosivo?

M A. La Catedral sí poseía, en 2 ó 3 bancos sí.

J D. ¿Se colocaron explosivos?

M A. La Catedral del nuevo mundo ya eso era algo que no iba a desaparecer del sitio eh, pero podría producirle daños irreparables ante lo que era La Catedral, bien, ¿Qué teníamos nosotros solamente? Dinamita, ¿Y le podía ser la dinamita una caja de seguridad a un banco? No, es como tú ponerle un cohete chino aquí, un cohetito chino que a lo mejor lo manche, ahora, si usa otro explosivo, sí le hace daño, pero empleando porque qué trajeron ellos, que nos sirvió algunos de los vehículos que le quitamos posteriormente, ellos trajeron ese cuarto aquí, pero todavía no teníamos ese cuarto, ahora, de las primeras que cayeron aquí sí se le hizo saber que teníamos ya, porque había un poco y a partir de eso jamás cayó un vehículo de ello con material de esa calidad, esa es la verdad.

J D. Tomaron la provisión.

M A. Recuérdese que ocurrió algo que el primer uso del C-4 en este país ocurrió con la Ferretería de los Hermanos Guerra, la destrozaron totalmente, todo lo que se empleó ahí fue C-4.

J D. ¿En qué lugar fue?

M A. Eso fue creo que por la Amado García, pero de aquel lado ya, fuera de la Zona Norte, eso fue después de la invasión de ellos, el primer empleo de ese material fue en esa ferretería, que dicho sea de paso, lo que viene posterior es, entre ellos Salvador Jorge Blanco, a Héctor Aristy, que pagó la Guerra, no sé a cuantos más, pero a los ciegos, a los tierra.

J D. ¿No le pagaron?

M A. Jamás le pagaron nada, cosas de la Guerra.

J D. ¿En vez de decir que iban a dinamitar La Catedral?

M A. Cierto punto.

J D. ¿Algunos puntos y algunos bancos?

M A. Algunos bancos y el Monasterio este, 2 ó 3 monumentos que teníamos aquí en la Zona, allá abajo, San Diego que eran naturalmente cosas que era prácticamente la casona de un virrey y luego se tuvo en consideración ante lo que podía causar por ser patrimonio de la humanidad, eso sí se le hizo saber deliberadamente y a partir de ese momento ya ahí no había, porque podía mandar cualquier tipo que estuviera husmeando, que aunque hubiera sido difícil podía determinar con el permisismo que ellos tienen donde estarían, pero ahí no se le permitía la entrada a nadie ya hasta cierto modo.

J D. ¿La seguridad del banco y de toda el área que estaba a cargo de los Hombres Rana?

M A. No, había muchos comandos civiles, pero siempre con Hombre Rana.

J D. Porque también nos dijeron que se habían puesto tanques de 55 galones plásticos, llenos de combustible y arena, aceite, no sé cuál es la combinación que usan, por lo menos se le hizo saber a la fuerza de ocupación, en caso de que ellos penetraran se disparaban los tanques y alguien estaba encargado de eso, pero eso iba a hacer nada más que fuego.

M A. ¿Cuál sería el efecto que haría esto? Yo quisiera que me haga una demostración de eso a ver si no hay que matar los mosquitos, para encomendárselo a Salud Pública, para ver si combatimos el dengue, esas son de las cosas que se hablan, pero realmente los ciertos conocimientos es que yo me hago la pregunta ¿Qué causaría esto, qué efecto causaría?


Deserciones y bajas en las Fuerzas Constitucionalistas (Sto. Dgo. 1965)

J D. ¿Y de las deserciones? Hasta ahora por ejemplo todo el mundo plantea las cosas como perfecta, y es un poco extraño porque parece muy de novela, pero es interesante que usted planteara así marginalmente hablando, sobre que hubo deserciones, ¿Se dieron, donde se dieron, cómo se dieron?

M A. Es natural. Fíjate, ubícate tú en esa situación, cuando tú estás acostumbrado a ser en tu forma de vida siempre has sido, de pronto te ponen que donde tú vas a la Escuela te salen con ¡qué es esto, qué diablo es esto!, no lo has visto nunca ¿verdad?, retrocedes, te vas por otro lado, cuando nosotros nos vimos enfrentados en el desplazamiento ese del Puente Duarte, 11:30, 12:30, a partir de ese momento yo vi lo que nunca había visto en ninguna parte, hombres destrozados, destrozado, porque alguien dice que saquearon dos manojos, el General Ramiro Matos dice que no fue combate, entonces y si no fue combate donde se arqueó Aviación e Infantería y Marina, a qué le llama él, digo, el criterio lo respeto, porque es un oficial brillantísimo, pero, que caray, ahora, él sí puede, porque él fue una baja de Guerra, él fue herido por defecto de un disparo de un cañón, algo así, yo vi hombres ahí que tiró bombas ahí lanzadas por aviación, pero eso fue que destrozan un hombre, yo vi hombre partido, y como yo muchos, eso produjo, yo puedo decirlo con suficiente veracidad, que nosotros sufrimos una deserción de un 80%, más o menos por ahí, por razones, porque no todos fuimos entrenados, yo por lo pronto no fui entrenado para la Guerra, pero el grupo que yo tenía aquí tenía otra calidad, y no flaqueara uno, otro, pero eran tan pocos, aquellos que no tenían oficiales al mando porque eran pocos oficiales que estaban, hubo sí muchas deserciones.

J D. ¿En cuál de esto por ejemplo se contacta que hubo deserción? Dice en general 80% más o menos, pero en qué actividad por ejemplo. ¿En el Puente hubo deserción?

M A. A partir de ese momento y es natural, esa es la verdad.

J D. ¿Y por la parte de conducción de especiales?

M A. El que estaba discutiendo en la embajada norteamericana, cuando los norteamericanos, que ahí está publicado en un libro que salió, lo estuve repasando, muy bonito por cierto, cuando el embajador norteamericano conmina a Caamaño y a los oficiales que están ahí, que se rindan, que están perdidos, ellos tenían razón. De acuerdo a lo que recibían, las versiones que estaban, porque ya lo que había de nosotros ahí, en pocas horas sí habíamos sido diezmados, nos compraron con un aliado poderosísimo que fue al caer la noche, que no solamente no fueron mujeres, yo no sé si fueron mujeres porque eso no lo vi yo, pero sí estaba en la Zona, pero al otro día lo que yo vi, más que esos hombres destrozados por la ametralla y por los cohetes, fueron los hombres muertos de infantería del CEFA, muerto, o a acuchillada, o a palo, y yo no oí muchos tiros por la noche, un tiro más que otro, al otro día así mismito muchachos con fusiles, que costó quizás de mucho de ellos porque se iban a causar la baja ellos mismos, ¿Cómo lo consiguieron? Matando soldados y esos fueron los que repelieron realmente el cruce de la infantería más que el enfrentamiento de los soldados, esa es la verdad, ronda y bironda como dicen.

J D. ¿Se dio siempre o hubo la decepción, o hubo algún momento en el cual ya las Fuerzas se estabilizaran y la deserción bajara?

M A. Mucho, mucho, después de establecido el centro y tomando la posición que tomó el gobierno constitucionalista, porque se podía esperar uno que otro que no eran tomado en cuenta, ni los nombres han transgredido, cualquier cosa, cuestión de familiares, cuestión de lo que fuere, pero ya no se esperaba, sino que ya se había operado que había creado una especie de orgullo, de estar dentro de la zona, ya de ahí para adelante no había paz, por eso es que yo te digo que los constitucionalistas pueden llamarse con mucha razón “El escarmiento de la debilidad Nacional” Porque después la misma población, estando ya ocupada del otro lado venían gente con su carro lleno de gasolina a darnos gasolina a nosotros, traían dinero, traían combustible y eso es algo que hay que resaltarlo, fue muy bonito, pero hay algo que hay que hacer notar también, que la zona que defendimos nosotros contra viento y marea, todos sus intereses, nunca ha habido una organización que haya hecho un reconocimiento a la honradez del gobierno constitucionalista, nunca lo han hecho, pero no importa, no estábamos para eso.

J D. Usted nos dijo la otra vez que se hacía un vale y se dejaba ahí.

M A. Y sus intereses fueron preservados todos, fíjese que hubo un oficial que fue muerto, Oscar Santana por defender un puesto de pollo, óigame eso, por defender un puesto de pollo y el que cometió el hecho, ese sí fue llevado, y fue fusilado pero por ladrón y asesino.


Enfermedades

J D. Hay un elemento comandante que nos salió desde que estamos haciendo preguntas muy puntuales. Nos reportaron por ejemplo que hubo casos de enfermedades mentales, no severas, pero paranoias, depresiones, por lo cual algunos incluso oficiales fueron llevados a consulta y hasta a internamiento en el Padre Billini. ¿Algún oficial usted conoció de esos?

M A. No, yo no, podía darse el caso, como es natural, estamos acostumbrados a hablar siempre con un mismo material, y se puede dar el caso simple y llanamente que une pregunte ¿Ven acá, y por qué este cambio? Y esos son como seres humanos estamos sujetos a hacer esas eventualidades, y podía ser que como cinco o más, pero podía darse el caso.

J D. Probablemente llegó hasta 6 los casos de internamiento.

M A. Podía ser.

J D. Con tratamiento, y después sí consulta si hubo poco más de 15.

M A. Y considero que era poco dado el giro que hemos tomado de lo que se pretendió a lo que cómo se desarrolló esto de la noche a la mañana, yo creo que sí.

J D. La frustración y eso, y los casos que se reportan son casos muy asociados al evento, la versión del doctor Tirso Mejía Ricart, que acababa de regresar de Alemania con una formación precisamente en el área, bueno, porque es la primera vez incluso que nos reportan que se dieran esos casos, confirmé con el Doctor Uríbes si hubo, incluso él me citó el caso de un amigo, pero ya éste particularmente tenía problemas previo, incluso él mismo acompañó otro social a tomar medicina de alguna forma, para tratamiento.

A P. ¿Y tiene caso de otros tipos de enfermedades ya que se hayan provocado?

M A. No, no. En esto, fíjate, en esto parece que hubo bastante, no sé, pero no hubo ninguna disidencia, no hubo ninguna enfermedades de esas que se presentan periódicamente, es más ni la gripe.

J D. De diarrea sí me han hablado.

M A. Podría ser, dada las condiciones que vivíamos, por dos razones; una era la condiciones de que el locrio de Pica Pica y esto, y agrio (Se ríe).

J D. El bacalao, un bacalao viejo.

A P. La leche, ¿Cómo era la leche?

J D. La Leche Bamby.

M A. Ya imagínese.

J D. Que esa era la que traían ellos de allá.


Diario vivir/ Cotidianidad

A P. Y ya que estamos hablando de eso podíamos introducir cómo era la cotidianidad en la Guerra, el diario vivir, un día normal.

M A. Mira, yo puedo decirte una cosa, que si buscamos para establecer comparaciones, en individual, no creo que ningún testamento que se pueda leer de Revoluciones, que se hayan operado en ninguna faz de la tierra, y bajo ninguna circunstancia, haya habido una Revolución que se parezca lisonjeramente a ésta, oiga, lisonjeramente, por el romanticismo que empleamos, respecto a esta receta, dentro de la zona era un delito hasta el contenerme de la parranda, hubo matrimonio que se celebraron y hubo comando que llevaron cierto personaje, hombres y mujeres presos por estar bebiendo de noche, que no podían estarlo.

J D. ¿Porque había ley seca?

M A. Yo te digo que ningún, porque hay una cosa, es que todas las Revoluciones son radicales, y dejamos saber hecho muchas cosas, conociendo la Revolución esto es algo feo decirlo, se hubiera aplicado una sepcia a esos individuos que inquirido intereses fatales siempre en el país, que los únicos que han pensado en ella han sido muchos mortuorios, si en la salubridad del pueblo, si en el bienestar del pueblo se hubieran hecho 3 ó 4 mil tumbas de ellos yo creo que hubiera cambiado un poco el país, pero no se hizo, gracias a Dios.

Alimentación

A P. En esa misma parte ahí como era la alimentación,

M A. Ya eso lo sabe, que ahí sí hay que destacar la Mujer, esa muchacha no fallaba en mente, en la atención de sus deberes, ahí no faltó nunca la comida, nada, pero se comía, y se comía más de una vez al día, no digo que era repetitiva, pero no había otra cosa y a falta de pan, cazabe.

J D. Era mucha Pica Pica, decía usted.

M A. “Anda pa´l caray” (se ríe).

A P. Además de la Pica Pica y eso, ¿qué más se comía?

M A. Muchas veces aparecía porque cuando se ordenó 3 días con tunda, que esos fueron daños de Guerra pagados, para que usted vea hasta dónde llegó la honradez, daños a los dueños de almacenes que todo lo que fuera comestible, aparecían entonces la jamoneta, eso era en el período navideño, pero aparecieron también ciertas cosas, porque habían otros que traían cosas que nadie lo quería, una serie de cosas que se comían y otras que no se comían, pero eso era todo.

A P. ¿Comían más de una vez usted nos decía?

M A. Si.

A P. Desayuno, comida y cena, las tres calientes

M A. Invariablemente.

A P. Además de estos almacenes, precedía la comida de otro lugar.

M A. Es lo que yo le digo, muchas veces, y en eso se portó de una manera muy digna la población dominicana que venía, se consta, no le iban a traer a todos, pero 40, 50, 60, 70 carros que dejaban pasar, previo chequeo, había siempre comida, había gasolina y había dinero, que ese era el soporte de la Revolución, uno pregunta ¿dinero para qué? Para muchísimas cosas que fueron después posteriores para mandarle a Héctor de un lado de otra, digo, ya eso lo sabe lo que era el mando de control que era en la esquina de Caamaño, pero lo que es el control de abastecimiento, de comida, se hicieron con los religiosos el control de comidas, cierto tipo de comida.

M A. Hubo un detalle que le voy a decir de una casa que eran de ahí de Santa Bárbara, que un día me llaman a mí, después de la Fortaleza Ozama, ¡que allí hay unos padres que van a fusilar!, digo, pero esto es el colmo de los colmos, y salgo corriendo para allá, porque unos muchachos de esos cabeza caliente de la casa Velásquez habían roto y se habían llevado unas cuantas cajas y se la estaban inyectado, y los padres lo iban a fusilar, los que estaban en Santa Bárbara, ¿cuáles son?, todo el material de los almacenes quedaron bajo el control de los curas, que reclamaran ellos ese puesto, yo no sé, pero me constan que se le pagó, pero esa vez no se la tomaron los combatientes o se le devolvió o se le pagaron, yo no sé que fue, pero creo que se le pagaba, y todo el que se retiraba se le pagaba.

J D. ¿Pero Balaguer no hizo honor a esos?

M A. Que conste, yo no sé si se le hizo o no se le hizo honor, porque uno no estaba atento en esas cuestiones, ni me interesaba en nunca después de la Revolución, simplemente, lo que yo cuidaba como ministro sí, que me llevaban, que esto se pagó, nunca dejé de dar un memorandum por escrito, para cualquier cosa que suceda.


El aseo personal.

A P. Siguiendo ahí mismo con la cotidianidad. El asunto del aseo personal, ¿Cómo era, había agua potable?

M A. Si, y vivíamos un mundo a oscura pero no porque faltara luz, había luz, pero por seguridad nosotros manteníamos el bloqueo, pero la nevera funcionaba ambiente, los freezee funcionaban y esa era una de las ventajas que teníamos nosotros.

J D. ¿No le cortaron agua y luz?

M A. No, en ningún momento, para que tú veas.

J D. ¿La oscuridad era cuestión de estrategia?

M A. Por nosotros mismos.

A P. Hay dos cositas más, son dos preguntas como ya un poco personales, pero dentro de lo que se ve en el diario vivir y es sobre ¿Cuál fue su mejor día y cuál fue su peor día en la Revolución?

M A. Yo te voy a decir una cosa, he tenido dos momentos muy, muy desagradables; el asalto al Palacio, nunca lo olvidaré por la cantidad de hombres que murieron, era un período de tiempo tan relativamente corto, porque nunca estuve de acuerdo con eso, voy a respetar todo lo que se realice y se hizo espalda mía, uno; y el segundo fue el más apretado de todos los días porque, porque todos los otros los veía más como el fuego de la juventud, porque para mí era lo que me gustaba quizás, el Matún, que también estuve negado pero cuando vi la realidad de lo que había en el Matún, que quiero dejar constancia de una cosa, que como por suerte no lo han sabido tanto de estos muchachos, fabulistas y dicen que hasta se hizo reuniones de estado mayor.

El Matún estuvimos, porque este teatro de Guerra se realizó para acabar con los permanentes, estuvo planificado, estuvo planificado desde la salida de Haití, tanto que si ellos se deciden hacerlo en la carretera hubiera sido un éxito total, porque existía la impunidad total cómo podía operar desde dos robos con sacos, no quedaban nada, la cantidad de hombres que iban no hubieran quedado nada, ni vehículo ni nada, pero me dijeron carcelario que fue en Santiago, ¿por qué Santiago?, no sé, no sé, Santiago no tuvo una sola representación de un comando aquí. Cuando el Matún se presentó, la noticia corrió, hubo muchos chistes de Santo Domingo que regresaron, incluso de la capital aquí y casi iba la República a esconderse, en Santiago no se tiró ni un cohete chino, ¿por qué?, no sé, ahora, ante dirigente de lo que estaba e iba a pasar yo volví y me tiro cuando a Francis le dije, mira, ahí esto, ahí esto, ya no podía yo echar para atrás y los únicos fusiles que lleva la Revolución son los que yo llevo, porque había un memorandum que tenía, que se hizo, que se prohibía el uso de armas largas llevarlas, solamente las armas cortas. Lo que iba a decir ahorita, que por primera vez le estoy diciendo a ustedes un detalle, que había un compañero de Academia que me reservo el nombre, para él es parte de lo que yo voy a escribir, que estaba en Santiago, que él todas las espoletas de los morteros que se iban a emplear, solamente con cuatro morteros, cuatro morterazos que hubieran colocado sobre ese Matún ahí se acababa todo, con cuatro morteros eh, con 4 obuses de mortero, él escondió las espoletas de los morteros y no se pudieron entrar los morteros, porque cuando se dan cuenta de lo que va a acontecer, hacían lo suficientemente hábil para, ¡no, pero por donde está esto!, él casi en los momentos de acción, cuando se trajo a la Fortaleza y ese tipo hay que tenerlo a él y darle un recordatorio especial, sobre todo nosotros los que estábamos en el Matún, hubo un momento en que estuvimos rodeados porque usted sabe, la aviación tenía o el mando ese, estaba siguiendo tan de cerca lo que iba a pasar en Santiago, entonces bajaron un batallón de fusilero una semana antes con una característica especial que todos los soldados que iban para allá, tenían solamente, no, déjenme subirle el record, ah, usted tiene tanta falta, calificación, tirador, experto y portero.

J D. ¿Eso se realizó con una semana de antelación?

M A. Una semana antes trasladaron ese batallón a Santiago, una semanita antes.

J D. ¿Seleccionándolos?

M A. Que fueran tiradores pero porteros, porque iban a cazar paloma allá.

J D. Esa expresión de cazar palomas, surge en la Guerra, alguien invitaba a cazar paloma, ¿usted la recuerda?

M A. Si, si

J S. Eso lo reporté yo, que incluso ustedes la invitaron en una ocasión a cazar paloma, pero eran palomas del otro día.

J D. Y quién era ese empleado, ¿se puede saber?

M A. ¿Cuál?

J D. El que retiró la espoleta de los morteros.

M A. Te lo voy a decir porque para mí es un tipo que merece, todavía creo que está vivo, era el compañero de Academia mío Francisco Armando Coradín Denesario Jamás a abierto la boca.

A P. Pero él no estaba en La Fuerza Constitucionalista.

M A. No, no

J D. ¿Usted dice que está vivo?

M A. Creo que sí. Yo le voy a indagar a ver si él está, no sé, pero creo que no ha muerto porque ya lo hubiera sabido.

A P. Hasta ahora estamos hablando de los peores momentos para usted.

M A. Ese fue para mí el peor momento, porque hubo un momento en que dando, rodeado por artillería, para la artillería móvil que eran los tanques, una cantidad de soldados que nos abrumaban a nosotros en cantidad, y la posición que teníamos eh, no podía darse mejor escenario, lo único que siempre Dios tiene sus ojos de compasión y amor, no hubo lo único, del lado de nosotros desgraciadamente por causa y efecto del disparo de un proyectil, el proyectil no estalló, eran perforante, rompió pared y al coronel Lora Fernández le llevó una parte de la cabeza, el sargento Peña, el Coronel Lora Fernández y un policía infiltrado, del otro lado, cuántos hombres cayeron, se calcula que sobre 180 y pico de hombres.

J D. 203 Según un dato que dio Enrique Pérez y Pérez.

M A. Digo, por ahí está, mire, hay una cosa, sí había determinante, que ahí no había mando dirigiendo esa tropa, sí había determinante, que la moral no fue la misma, ante las razones que están acusados y los datos que vienen a atacar, unos defendiendo la vida y otros, pero agarrar la presa.

A P. ¿Y sobre su mejor día en lo que fue la Guerra de Abril?

M A. Cuando terminé todo ese día (Se ríe). Mira, yo te digo una cosa, ya era cuando había terminado, que se determinó que realmente se había asignado el acta de conciliación, que se había establecido que mediante el acta de conciliación, los soldados podrían regresar, todo eso fue como una especie de sueño, que todavía sigue siendo sueño.

A P. Y que para muchos se convirtió en una pesadilla negra.

M A. Mucha, porque hubo después de eso una repaleación y una casería de brujas que, todos esos hombres murieron después. Pero hubo unos acontecimientos brutales, que eso es lo que debe saber esta juventud, y quizás si ustedes me lo permiten, aprovechar para hacerle saber una cosa, de que sobre todas las cosas, que luchen, luche, luchen siempre, por no perder nunca ese don que nos ha dado el creador que es el verbo, lo que no se quedó con el verbo las armas nunca la van a conseguir, las armas lo que crean es estas escuelas de odio y de divisiones, de maldad, todas las consecuencias, y que luchen siempre por no perder el don de la palabra, porque el que pierde el convencimiento por el verbo difícilmente lo consiga por las armas, lo impone por las armas, pero no convence como el verbo, ni pone decisiones con la puerta.

J D. Palabra más poderosa que un cañón.

M A. Toda la vida.


Combatientes extranjeros en la Guerra de Abril

J D. Una versión nos dice que Andrés Rivier no estaba aquí precisamente por cuestiones militares, sino que fue una cuestión circunstancial.

M A. Andrés Rivieri, yo lo conocí ya precisamente poco de un mes o dos antes del inicio de la Revolución, y Andrés Rivier había sido de esos soldados que había estado en Indochina, …, magnífico soldado también, él no era entrenador de la Escuela de Comando pero se hizo amigo de Illio Capocci, Illio Capocci fue que me lo presenta, y dice, él está asociado con los grupos que planificaban, conocí algunos allá en París y eso ha determinado que esa amistad, pero aquí jamás habló de relación con ellos jamás, pero fue muy buen soldado.

J D. ¿El servicio era un ataque, un atentado?

M A. Sí, lo que él estaba era que estaba ligado a lo que eran los grupos opositores.

J D. Uno creía que era parte incluso de los Hombres Rana, y así se ha vendido.

M A. No, no, a él lo mataron porque teníamos la misma estatura, vestíamos siempre lo mismo, y a él lo matan desde Santa Bárbara, un Francotirador, en la Isabel La Católica frente a donde estaba el correo, un tiro certero, en el carro mío andaban Rafael Ubiera, que era ayudante mío, que iba cuando digo ¡vaya y háganme esto en tal sitio, ahí!, cerca de los bancos, cuando me llega la noticia que mataron a Rivieri, un solo disparo le pegaron.

J D. ¿Con relación a los Rana recibimos la versión de que había un ranger entre los ranas?

A P. Del grupo de los que se mencionan como combatientes extranjeros, hay la versión de que dentro de ese grupo, como ya sabemos, había un comando haitiano, estaba el mismo Andrè de la Rivière, Illio Capocci.

M A. Óyeme, Illio Capocci, y todo el grupo de los entrenadores fueron contratados como entrenadores por Trujillo, para la creación de la Escuela de Comando, tanto que cuando se inicia el Acontecimiento de Abril, yo los reúno a todos, digo; señores, en virtud a que está eso, a su embajada hasta que se sepa, lo único que, permítame decirle una cosa, yo le voy a decir a ustedes, lo que me dijo a mí el embajador, “El hombre no elige, no tiene potestad para elegir el fin donde va, pero sí sabe donde queda el morir”, le hizo saber al embajador que él se quedaba, y que era un peligro pero que era decisión de él y aquí murió, ahora, ninguno, no hubo nadie que tuviera, que no fuera contratado por el gobierno de Trujillo, en el entrenamiento en la Escuela de Combate. Es más Mamoro Matsunaga vino al país contratado por este gobierno y se quedó, porque Mamoro era profesor de judo, profesor de karate, que las artes marciales no es para competencia sino para eliminar hombres, vino un karateca italiano que se llamaba Illio Golpi, que ese era el instructor de karate, y es decir que, fuera de ahí no hubo ninguno que esos que yo nombré.

A P. Pero ya dentro de lo que es la Guerra de Abril, no participó, no hubo la participación de ningún extraño, o ningún combatiente norteamericano del lado de la Fuerza Constitucionalista.

M A. No, negativo.

Ayuda internacional (Sto. Dgo. 1965)

J D. ¿Hubo ayuda de Francia, a los constitucionalista?

M A. No, no, Francia fue la Nación que tuvo a la cabeza del mundo en defensa de los constitucionalistas, la nación que estuvo a la cabeza del mundo, y esa es una cosa curiosa, que cuando el debate este del 14 y el 15, del 13 al 14 hubo una reunión del mundo ante la ONU, donde se plantea el caso al cese del fuego inmediato, el embajador norteamericano que era Adelaid Stevenson, era un viernes, y al mediodía dije, bueno señores, como es viernes hoy se está planteando esto, este dato lo supe yo cuando fui a París, como hoy es viernes vamos a dejar el fin de semana y el lunes reanudamos, pero estamos sometidos al fuego eh. El embajador francés, el señor embajador, las intuiciones que yo tengo del presidente, que era De Gaulle es que hasta que no se llegue al punto que nosotros sustentamos que es el cese inmediato al fuego, yo no me muevo de este asiento, y lo secundó Rufo, tuvo que llegar cese del fuego el viernes eh, o al otro día que se suspendió, esa fue la posición de Francia.

J D. ¿Y qué otra ayuda dio el General De Gaulle?

M A. Oh, se dice que una vez mandaron ayuda que fue confiscada, la repartieron por esos lados, así que el apoyo palmario lo recibieron siempre del campo el diplomático, también ese que una vez mandaron aprovisionamiento y vieron lo que hicieron, que se quedaron por ahí, que eso se perdió.

A P. ¿Y ahí mismo, qué otros países se mostraron en la misma postura de Francia y Rusia, que usted dice? Latinoamérica en ningún… no…

M A. No, desgraciadamente, fíjate, somos los países, esta es la matriz de América, porque aquí en las América primera isla, primer barco que se hunde, primer universidad, primera Catedral, primer asiento de gobierno, primero en muchas cosas, y de muchas cosas, al sur del río Bravo cuantos Golpes de Estado se dieron antes del 65, yo no sé cuántos, pero no menos de 25 ó 30, y ese legado que regía, establecía el orden de derecho de la Nación, que es el Acta Constitutiva de la OEA, para no dejar de ser los primeros por primera vez en el mundo se viola esa carta eh, aquí, primer enunciado no intervenido en los asuntos internos, segundo enunciado; La no intervención armada, óiganlo cómo es, le respetábamos los jefes, lo mandaron para allá y a qué gobierno llama ellos para apoyar la brutalidad de la invasión a los gobiernos menos representativos democráticamente, y nos acusaban de que estábamos filtrados por comunistas, quién apoya, los gobiernos menos representativos, democráticamente, esos son los que le dan el visto de legalidad, que es lo que forma la FIP.

Testimonio de Miguel Castillo - Guerra de Abril 1965 - Historia Oral

Lugar de entrevista AGN
Fecha de la entrevista 2005
Investigador: Ángel Encarnación
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril


Planes para expandir el Movimiento Revolucionario en la Romana. (Sto. Dgo. 1965)

MC: Cuando explotó la Revolución en el 1965, yo tenía 14 años, llegó a la Romana Otto Morales, que tenía el mismo propósito que tenía Baldemiro Castro y los demás que hicieron levantamiento en San Francisco de Macorís para extender la Revolución fuera de la Frontera, de la capital, también se planteó el mismo propósito en la Romana, pero en la Romana fue, como te decía, Otto Morales, fueron otros combatientes del MPD, dentro de ellos Haché Colubrier, que había sido guerrillero en el 63, Otto Morales había sido deportado en el 1962 y fue en la Revolución uno de los comandantes más de arriba del MPD, un hombre que tuvo una calidad humana extraordinaria, entonces, yo con 14 años me vinculé a ese proceso de insurrección que estaban planteando en la Romana, yo transportaba las armas de escondite a escondite porque era más fácil esos muchachos trabajar a unos paquetes en el pueblo, a que lo hiciera un adulto, y yo recuerdo que las primeras armas que llegaron se depositaron en mi casa, que eran 15 Carabinas Cristóbal, tres fusiles Farc, una ametralladora Lanchester, una ametralladora, una Racing M3, por la que luego yo caería preso en el 1968, esas armas estuvieron en mi casa y a mí me correspondió moverlas a diferentes lugares a donde se planeó la insurrección, se hizo una sola acción en la Romana con ese propósito, pues fracasó, lógicamente, y luego vino todo el proceso de persecución, de las personas que tuvieron vinculadas en ese proceso, yo mismo tuve que emigrar a la capital, por esa y otras circunstancias del mismo proceso revolucionario que vivíamos en la época y siendo un muchacho jovencito, mi hermano también tuvo que salir, caímos presos en la Romana y gracias a una circunstancia muy especial yo logré salir ileso, luego, de la Revolución seguí participando, luego en la capital seguí participando en todo el proceso revolucionario con el apoyo de Otto Morales, él me apoyó, me protegió en la capital y la del MPD, yo logré seguir estudiando después que pasó la Revolución y ya desde ahí me convertí en capitaleño.


Persecución política después de la Guerra (Sto. Dgo. 1965)

MC: Posteriormente, en el 1968 yo era dirigente de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (de la UER), yo caí preso duré dos años en prisión, desde 68 al 70, mi mamá se mudó de la Romana a la capital, y aquí montó su propio negocio de nuevo para poder darme asistencia y poder cumplir con su responsabilidad de madre conmigo que estaba preso, se mudó a Cristo Rey, puso un negocio de comida y a poco tiempo de todo subió su casa en un espacio que le cedió Gladis Gutiérrez, la viuda de Henry Segarra, con la que tenemos relación afectiva muy entrañable, de mucha solidaridad, y yo te digo que mi madre era para mí mi ídolo dentro de una gama de líderes en lo que yo tenía como norte y mucho de los cuales siguen siendo mi norte de vida y orientación, pero mi madre tiene un significado muy especial porque era una mujer progresista, militante político pero no en la misma corriente de nosotros, mi mamá era fundadora del PRD, y era perredeista , pero muy solidaria con la gente de la izquierda, entonces, convivíamos, ella con su corriente moderada y nosotros, sus hijos, en la corriente radical, con una compenetración, una solidaridad y un entendimiento al extremo de que en el 1968 ó 69, creo que fue que le pusimos una larga huelga de hambre por la libertad y por el regreso de los exiliados, había muy pocos exiliados, eran más bien presos políticos los que habían en esa época, movimiento que fue respaldado por la población, acuérdese que se hizo siete días con el pueblo, y fue un acto de solidaridad con los presos políticos, acuérdese que los artistas también hicieron manifestaciones, hicieron jornadas de protestas, y los familiares organizaron en la calle una huelga de hambre y cuando empezó y fue cuando empezó la libertad de los presos políticos, mi mamá fue de las líderes de ese proceso de lucha por la libertad de los presos y aparición de los secuestrados, de los muertos que luego se identificó como víctima de la dictadura que en esa época vivía el país, nací en la dictadura, ahí aparece la desaparición en llegar a tanto, y que muchos otros revolucionarios, entonces, las viudas y mujeres y las madres de los presos y los desaparecidos organizaron esos procesos de huelga de los que mi mamá fue partícipe y muy solidaria en el 70 nosotros logramos, la mayoría de los presos políticos salimos, yo salí dentro de ellos, pero poco tiempo después comenzó de nuevo la persecución política porque yo seguí militando dentro del plan dominicano y ya no como dirigente estudiantil, porque aproveché para terminar mi bachillerato, Francisco Méndez Santos me facilitó mucho que era el director del Liceo Eugenio María de Hostos, porque ya yo no podía estudiar en el Liceo por la misma situación de la persecución política, él me permitió en su colegio que yo terminara el bachillerato y examinarme en el Liceo, pero, yo me vinculé ya como dirigente del MPD a lo que se hacía en esa época, que era preparar movimientos populares de protestas para cercar al gobierno, era prácticamente una guerra civil no declarada que había en esos momentos, entonces había una persecución muy feroz contra la izquierda, mucha muerte, mucha desapariciones, muchos asesinatos en la calle, y también había situaciones en las que la izquierda se involucraba en que el proceso revolucionario se conllevaran a preparar levantamientos para acabar con la situación de opresión que vivía el país en ese momento, así es que prontamente yo me hice también objeto de…, yo fui objeto de persecución política, entonces, me fui al Sur, a Azua, a organizar lo que el MPD proponía en ese momento, en su táctica de lucha política, que era un movimiento de la ciudad hacia el campo, entonces, en el campo nosotros estábamos preparando muchos que podrían ser organizadores de insurrección de un levantamiento popular, a eso le llamábamos las tumbas vivas, nosotros nos enterrábamos de día, nos ocultábamos para en la noche salir a hacer las labores de proselitismo y las labores de organización de los núcleos políticos, ahí nosotros convivíamos mucho con el PRD, porque el MPD y el PRD tenían una aproximación en las bases muy fuertes y también mucha cercanía en sus núcleos dirigenciales, había muchos emepedeístas con vinculaciones muy estrechas, con dirigentes del PRD y dirigentes del PRD que simpatizaban con perredeistas, las relaciones entre Maximiliano Gómez, que era el líder del Movimiento Popular Dominicano y José Francisco Peña Gómez son bien conocidas, tenían muchos diálogos y coordinaron muchas acciones políticas importantes, no solo en lo que se llamó el acuerdo de Santiago, no solo en acciones de la lucha antibalaguerista, sino incluso, en un proceso de conspiraciones junto con los leninistas, yo recuerdo que se llegaron a coordinar acciones para repetir consejos como el de la Revolución de Abril, en lo que se coordinó el Movimiento Popular Dominicano, el PRD bajo la dirección de Peña Gómez y Elías Wessin y Wessin desde el PQD, ya era tiempo de hablar de eso cuando la historia lo permita, tú sabes que los hechos históricos tú no puedes hablar en detalles hasta que no pase cierto tiempo por los compromisos con los vivos que tienen posibilidades de peligro, pero un día de estos habrá que hablar, entiendo que el tiempo está llegando para que todas estas cosas se narren. Entonces, ya en el 71 yo volví a caer preso, en noviembre del 71, acusado de sujeción, de atentar contra la seguridad del estado, cuantas acusaciones se les ocurría a los perseguidores balagueristas de la época, ahí hice cinco años de cárcel, ahí estuve preso hasta el 76, diciembre del 76, habiendo sido liberado por los tribunales, pasé un proceso largo en el que la libertad no me la daban, eso ocurrió también en el 1970, que yo cumplí una condena de dos años y no querían soltarme, razón por la cual quienes secuestraron al coronel norteamericano Crowley, me pusieron en la lista de intercambio por el secuestrado, resulta que me soltaron un día antes del secuestro y me dejaron en la lista, por eso muchas gentes creen que yo fui cambiado por el coronel Crowley, porque aparecí en la lista, pero yo estaba suelto ya un día antes, eso me valió también algunos procesos de persecución, pero luego esas cosas se aclararon finalmente.


Movilizaciones políticas y sindicales en la Romana (La Romana 1965)

AE: ¿Cuál fue tu participación en ese proceso eleccionario?

MC: No, no, yo no era más que un adolescente observador de las cosas que pasaban, mi mamá sí era perredeista, mi mamá sí participaba en reuniones, en mi casa se hacían reuniones, ella salía, pero yo no tenía ninguna participación que no fuera la de observar lo que pasaba y como muchacho al fin, era un joven de 12 años, ya a los 14 años sí yo me vinculo a tirar política como tal, pero es en el MPD, y es arrastrado por la influencia de mi hermano, y además, porque yo participaba como mensajero, como convocador de reuniones, y participé en los cursillos de capacitación política, ya ahí sí yo participé en el proceso desde el 65 venía con una incipiente formación política y con unas inquietudes ya basadas por mis mayores de la casa y por mis propias actividades de vinculación.

AE: Farú, y a pesar de tu cortísima edad, ¿qué tú recuerdas del Golpe de Estado contra Bosch?

MC: En mi casa siempre hubo espacio de discusiones y de participación política, cuando pasó ese proceso mi hermano mayor era dirigente del 14 de Junio, e inmediatamente comenzaron a organizarse espacios y reuniones de conspiración y de preparación de protestas por los acontecimientos que ocurrieron, y aunque esto a que implicaba era al PRD como tal, esto, que mi mamá era perredeista y en mi casa se hacían muchas reuniones, muchas visitas, yo veía todo ese movimiento, todo ese movimiento de protesta, de organizaciones, de reuniones, pero no tenía suficiente conocimiento de lo que estaba pasando, solo veía las acciones de reuniones, los pronunciamientos, las protestas, en la Romana, que es un pueblo muy progresista, los trabajadores a través del sindicato unido se hicieron sentir muchas veces y endurecieron sus demandas y politizaron mucho sus reivindicaciones laborales y vinculadas a los procesos políticos también por el retorno a la constitución, el movimiento por el retorno a la constitución era lo que se le andaba como bandera política, en la Romana tenía mucha presencia y el sindicato unido era una especie de estandarte de las luchas populares, porque era apoyado por el PRD, era apoyado por las gentes del 14 de Junio, era apoyado por las gentes del MPD.

AE: ¿Tú tenías responsabilidad entre lo que era el trabajo sindical en esos tiempos?

MC: No, no como tal, yo no tenía responsabilidad en el trabajo sindical, pero yo sí tenía vinculaciones, yo iba al sindicato unido, yo iba a convocar a muchos de esos dirigentes sindicales que participaban en el MPD, como era Ramón Montilla, Mon Amañaná, lo recuerdo como ahora, y ya en el 1963, 64, en esa época, comenzaron también los procesos de vinculación del MPD con el Movimiento Sindical y posteriormente muchos sindicalistas se vincularon, yo me recuerdo perfectamente de Eligio Gil, que era un asesor legal del Sindicato Unido y que en su época organizó el llamado “Paso de la hicotea”, que era una forma de hacer huelga a pesar de estar prohibida sin que pudieran decir que se estaba haciendo huelga, es decir, los trabajadores reducían la marcha de sus acciones laborales a un 2%, en vez de llenar 10 sacos de azúcar, llenaban 1, en vez de caminar a 6 kilómetros por hora caminaban a 2 kilómetros por horas dentro de la fábrica, en vez de coser 20 sacos cosían 2, y así también en la popular, en la carpintería, en todo lo que era el complejo del sector Romana, entonces, esa táctica o política en los años antes de la guerra la desarrolló Guido Gil, le llamaba “El paso de la hicotea”, Guido Gil, ya después de la Revolución volvió a La Romana, pero ya era como dirigente del MPD y ya ahí fue apresado y fue desaparecido porque era esa época que había una guerra civil no declarada, en la que se desaparecieron a tantos dirigentes revolucionarios, acuérdese que se desapareció por un lado Henry Segarra, Guido Gil, eso fue en el 67 la desaparición de Guido Gil, entonces, yo recuerdo ya toda esa participación, entonces, ya en lo que me tocaba como miembro del MPD, que se vinculaba al movimiento de los trabajadores en la Romana, yo tenía vinculación también con el movimiento sindical, pero era ya esa vinculación de política a partir de lo que eran las iniciativas de vinculación del Movimiento Popular Dominicano con el movimiento sindical, pero no era que yo era trabajador ni sindicalista.


Estallido de la Revolución de Abril (La Romana 1965)

AE: Farú, ¿tú conociste de antemano el proceso preparatorio de la insurrección de Manolo?

MC: No, no, en ninguna manera, en ninguna manera, eso lo conocían los miembros del 14 de Junio y aunque el MPD hizo también un proceso de insurrección en Sevico, simultáneo de los catorcistas en el que a Maximiliano Gómez le dieron un machetazo en la cabeza, a Jorge Puello Soriano le hicieron prisionero también, yo no estaba vinculado, yo de esas cosas me enteré posteriormente, mi hermano si, pero esas eran cosas que se manejaban con mucha clandestinidad y yo no tenía conocimientos.

AE: Farú, cuando estalla el Movimiento Armado en Abril del 65, ¿dónde tú estabas?

MC: Yo estaba en la Romana, yo estaba en la Romana y como te dije, a Romana llegó Otto Morales, Chachiro, Colubrier, llegaron otros dirigentes a preparar un levantamiento porque se planteó extender la revolución a otros pueblos, acuérdate que se hizo un levantamiento en San Francisco de Macorís, entonces, en Romana se comenzó a organizar el levantamiento también, de que solo se hizo una acción y no fue exitosa y luego hubo que replegarse, y en esa sí estoy yo, con decirte eran 14 años, yo era…, estuve encargado de trasladar las armas a los lugares donde iban a ser utilizadas y luego de fracasar volver a llevar las armas otra vez a su escondrijo, y yo puedo decirte que esas armas duraron un año debajo de mi cama en un aljibe que hicimos, un hoyo que hicimos debajo de mi cama y lo tapamos con cemento de nuevo, y yo fui custodia de esas armas durante mucho tiempo, y llegaron a usarse, pero, en una sola acción que fracasó, luego llegó la persecución y yo tuve que salir a la capital, yo tuve que salir a la capital, en la capital, ahí sí seguí vinculado.

AE: ¿Tú habías fijado residencia en San Francisco?

MC: No, San Francisco no, La Romana, La Romana, en el Movimiento de San Francisco yo no estuve, yo estuve en de la Romana, en el Movimiento de San Francisco estaba Baldemiro Castro y otros dirigentes emepedeistas y catorcistas, pero los que estábamos en La Romana tuvimos que ver con otra cosa, entre ellas, venir a la capital, pero ya para protegernos.

AE: Y dentro de lo que fue todo el proceso de la Revolución de Abril ¿cuál fue tu experiencia más relevante desde el punto de vista militar?

MC: Bueno, tú sabes que esas son cosas de las que no se pueden hablar, que no se deben dar detalles, porque esas heridas están todavía muy abiertas, entonces, yo entiendo que lo que fueron acciones militares, lo que fueron acciones de participación violentas no son ni deben ser objeto de tratamiento de entrevista.


Encarcelado durante 5 años en los 12 años de Balaguer. (La Victoria 1968)

AE: Farú, tú acabas de decirnos que estuviste 5 años preso en uno de los períodos de Balaguer.

MC: Y 2, yo le hice 7 años de cárcel a Balaguer.

AE: ¿Y tú podrías ampliar un poquito de lo que fue tu experiencia carcelaria?

MC: Bueno, la cárcel yo la viví como un proceso de crecimiento humano, tú sabes que la cárcel está hecha para que los seres humanos se descrezcan, se reduzcan, se rebajen, se conviertan en dóciles y estén a merced, a la voluntad de los carcelarios, de los carceleros y más cuando se trata de presos políticos, lo que se pretende es ablandarlo, y desintegrarlo, hubo muchas gentes que se ablandaron, se desintegraron, y otros que no, yo creo que yo crecí mucho espiritualmente en la cárcel, a pesar de haber sido torturado, en el 1968, cuando yo caí preso, yo sufrí una fractura por hundimiento en el cráneo que me mantuvo interno en el Hospital Militar Jhon Ceara y luego en la Clínica de la Policía, muchos meses, pero gracias a mi juventud yo logré reponerme de esa dolencia física y esa situación de tortura, y luego fui recluido en el penal de la Victoria junto a otros presos políticos de la época y nosotros organizamos en la cárcel una forma de vida que nos fortalecía, es decir, nosotros tomamos la cárcel como un desafío y no como una condena, no como una pena, no como una desgracia, pero cuando las cosas de la vida tú las toma como un desafío, tienes las posibilidades de vencer, yo creo que nosotros vencimos, vencimos la cárcel, la vencimos porque yo te digo, dividíamos y organizábamos nuestro tiempo de manera en que nos nutriéramos los unos a los otros, nosotros teníamos equipos de deporte, equipos de estudios, nosotros organizamos presos políticos, seminarios con temas de literatura, y se impartían clases para los compañeros que tenían escuela atrasada para que se recuperaran, a los que nos sabían leer y escribir nosotros hacíamos campaña de alfabetización en la misma cárcel, y los que teníamos más posibilidades estudiábamos economía política, estudiábamos filosofía, hacíamos tertulia sobre cualquier obra literaria que saliera y a las que nosotros tuviéramos acceso y teníamos una actividad de crecimiento cultural organizada en la cárcel, organizada, igualmente, nuestro espacio lo organizábamos de manera que cada quién tuviera su cama organizada bien planchadita, los pisos bien lavados, teníamos equipos de cocina, dos hombres cocinaban un día, dos limpiaban ese mismo día y así se hacían equipos diferentes, teníamos el tiempo organizado de tal manera que nos levantábamos a las 6 de la mañana, nos desayunábamos a las siete, oíamos noticias, oíamos noticias, y había silencio para oír noticia hasta las ocho de la mañana, luego, cuando nos sacaban a tomar el sol al patio organizábamos competencias deportivas, luego entrábamos, nos bañábamos organizadamente, comíamos, oíamos los noticiarios, en la tarde organizábamos los círculos de estudio, en la noche había una hora a la cual acostarse, y había un rincón para estudios a los que querían leer de noche, o sea, nosotros teníamos organizada la cárcel como un centro de formación y de disciplina, y los presos que nos bloqueamos en torno a esos propósitos todos crecimos; Fafa Taveras, Julio de Peña Valdez, Cocuyo Báez, César Ávila, yo recuerdo a Olivar Antonio Blanco Peña, recuerdo a todos esos compañeros, Freddy Rafael González, Miguel Ángel Muñín, Rafael Chaljub, fueron…, Miguel Ángel Muñín, que creo que lo mencioné, estoy recordando gentes, Moisés, Agustín Blanco Genao, Onelio Espaillat, entonces, nosotros éramos un grupo de personas que estábamos presos sin tiempo, éramos presos del gobierno, pero, nosotros no tomamos eso nunca, así como esa desgracia, ¡se nos va a caer la casa encima y nos van a aplastar!, nosotros nos hicimos el propósito de crecer desde ahí y participamos en actividades políticas, mira, en el 1968 al 70 nosotros hicimos, incluso, un periódico, se llamaba “El Libertad”, en la cárcel, eso sí, que un periódico malo, y de ahí estaba ese… participaba Clodomiro Gautreaux, Luis Manuel Reyes Muñoz, nos apoyaba Rafael Sosa, de Venezuela, que era periodista, y nosotros también teníamos vinculación con el movimiento político en la calle, nosotros le dábamos seguimiento a organismos en la calle desde la cárcel, y te puedo decir que en una de las acciones que en el país se iban a organizar para un Golpe de Estado, que estaba previsto que el Moreno asaltara la Fortaleza Ozama, dirigiera un asalto a la Fortaleza Ozama en combinación con Rubén Santana, un ex militar constitucionalista que fue descubierto y cayó preso, él murió, lo mataron, Peña Gómez iba a hablar en Radio Guarachita, y los wessinistas iban a hacer otro tipo de acción, nosotros en la cárcel estábamos organizados para tomar la cárcel desde adentro, en ese mismo proceso, que fracasó, que son de las cosas que también ahora hay que contar después en detalles, entonces, ¿tú ves?, que la cárcel para nosotros era también un espacio de participación política y un espacio de crecimiento personal y colectivo, porque cuando es así, cuando tú ves la cárcel como un desafío, como algo que tú tienes que vencer y dentro de lo cual debes crecer, pues tú eres victorioso, entonces, yo creo que fui victorioso de la cárcel, y en el segundo período, en el del 61 al 76, también, y los presos que nos tocó vivir en la cárcel y comenzamos nuestra vida con la misma experiencia, organizamos huelgas de hambre como había que organizarla, cuando teníamos que hacer protesta dentro de la misma cárcel la hacíamos, yo recuerdo situaciones en las que nosotros tuvimos un enfrentamiento con la policía, con los que custodian la cárcel, enfrentamientos físicos, era que nosotros nos oponíamos a los procesos de represión, vivimos procesos de represión, de aislamiento, vivíamos una lucha política en la cárcel, pero, vivíamos con alegría, pero era importante, cuando en la peor de la desgracia tú vives con la alegría presente, cuando tú no te dejas olear por lo que el otro quiere, sino que tú tienes tu propia espiritualidad y tú la fortaleces, la construyes, tú creces, yo leí más en la cárcel, y aprendí más en la cárcel que en las universidades, y de eso no tengo ninguna duda, yo de los siete años de cárcel aprendí más que en igual tiempo en las universidades.

AE: Farú, cuando tú sales de la cárcel ¿a qué te dedicas?

MC: Bueno, en la primera cárcel, fue del 70 al 71, ahí yo me integré inmediatamente a los comandos revolucionarios clandestinos que tenía organizado el MPD, comenzamos a organizar comandos, y acciones y movilizaciones, y bueno, volví a caer preso en noviembre del 71, ya luego, en el 76, diciembre del 76, cuando yo salgo de la cárcel, yo ya estaba metido en…, habíamos formado posteriormente el núcleo comunista de los trabajadores que fue algo previo al bloque socialista, lo que luego se convirtió en un bloque socialista, yo era dirigente de esta organización, y había un proceso de seguir integrando ex emepedeistas a esta organización, y en el 78 nosotros decidimos, nosotros decidimos, ya no recuerdo si estábamos como bloque o estábamos como núcleo todavía, pero decidimos que yo me fuera a Europa a hacer la labor de solidaridad para la organización y a mantener los vínculos que tenían los refugiados políticos del MPD y sus amigos que regresaron, entonces, había que darle seguimiento a esas relaciones políticas en Europa, y organizar la labor de solidaridad y yo fui como responsable de la organización del bloque a Europa, y para justificarme que tenía presencia legal, tenía que estudiar, entonces, yo fui becado por una institución solidaria, el Comité Católico contra el hambre y por el desarrollo y por la firma de Francia, fui becado para estudiar Ciencia de la Expresión y la Comunicación Oral y Escrita, se llamaba (54-55 ESTEC), era así como se llamaba la comunicación, no sé, podría ser un equivalente a Periodismo aquí, pero en la Universidad de París, ahí yo hice ese año de universidad e hice también en París ocho que luego se convirtieron en para trece, otra universidad paralelamente la carrera de ciencia de educación, porque era lo que me interesaba, pero estaba becado para comunicación, entonces, si yo no pasaba de curso no me regalaban la beca, entonces, yo hice las dos cosas, las dos carreras paralela en el mismo año, presenté que pasé las dos en el primer año, entonces, me transfirieron la beca hacia el Centro de Educación, hice licencia e hice después maestría, hice cuatro años, y en ese tiempo, también trabajé en la Agencia Latinoamericana e Información “La ALAI”, que tenía un boletín para Europa en Francia y de ahí yo era responsable de la edición del boletín de la Agencia Latinoamericana de Información en París, que se hacía para toda Europa, y era parte también de las actividades políticas que yo desarrollaba y en el 82 regresé al país, regresé al país y seguí trabajando con el Bloque Socialista hasta que nos integramos al PRD.

Testimonio de Elpidio Cáceres - Guerra de Abril 1965 - Historia Oral

Lugar de entrevista Santo Domingo (AGN)
Fecha de la entrevista 2006-11-14
Investigador: Ángel Encarnación
Proyecto Voces de la Revolución de Abril

Toma de la Fortaleza Ozama. (Santo Domingo 1965-04-27)

E C. Cuando ya yo tengo la 70, me están dando instrucciones, tenemos instrucciones, ya la tenemos, estamos ya fajados, cuando el 29, por ahí, que era el día que iba a la Fortaleza, a la Ozama, ya teníamos el tanquecito, lo teníamos en el parque… el tanquecito y carro de asalto, Boa ¡coge la 70 que vamos para allá para la Fortaleza!, yo cojo la 30 de reversa, Homero en el medio, en pleno Conde, el tanque alante y yo en el medio y yo cubriéndolo con la 70, de reversa hasta llegar allá a la Meriño con cosa, para doblar para ahí, para la Fortaleza Ozama, ahí es cuando ya llegamos el grupo, el grupo, el grupo Homero, el mismo grupo, Homero, Virgilio, este, el grupo, el grupo te digo, era el grupo más destacado que fue cuando comenzamos, después, pero ahí estaba Fidelio, ahí estaba Martín el español, ahí estaba, si te comienzo a mencionar, yo recuerdo que cuando entramos, vamos por el Conde para doblar ahí en la Meriño para coger para allá por si se arma y se despegan todos esos alambres de corriente, no sé qué pasó con el tanquecito que no podía cuando nos cruzamos ahí en la Puerta de la Misericordia, y el triunfo de nosotros estuvo cuando ese tanquecito disparó, porque si no hubiera disparado el tanquecito no se sabe lo que hubiera sucedido, eran dos mil hombres Cascos Blanco que habían y no era juego, no era juego, pero yo veo cuando salgo... y tiro, usted sabe que íbamos con la Marina, iban muchos militares, una cantidad de militares ya están unido a nosotros yo sí vi cuando Fafa se metió al tanque y le haló el cable ¡rriiiiaannn!, ¡coño!, abrió esa cueva allá, cuando abre esa cueva se tiran todos boca abajo, esas gentes estaban toditos acostados boca abajo, entonces ahí corrimos alante, tú sabes que hasta la seguridad, el servicio de inteligencia, ahí es cuando yo voy…“que mataron a Fafa” no, era… de estar tan gordo se desmayó y cayó, entonces me acuerdo cuando ya se están sacando armas de ahí alante, estamos sacando ya, ahí se hallaron más de 100 tontos, ohh y piensan metérmelos en la guagua, las 70… pégate para acá, porque todos se acostaron, todos se acobardaron, todos se volvieron una porquería, todas esas gentes se acostaron, esas gentes no hicieron casi resistencia, nada, ellos hicieron muy poca resistencia, no sé lo contrario, pero yo no… siempre ando por agua y salió de aquel lado nadando, y le tiraron, y no solamente eso, sino que le quiso caber ahí, por ejemplo, en frente a la puerta, que tenían seguridad. Fuimos a hacer seguridad, hay que pelear duro, más ahí.


Asalto al Palacio Nacional. (Santo Domingo 1965-05-19)

E C. Con esa Thomson, después para San Francisco de Macorís, para ir a San Francisco de Macorís, que viene el triunfo, nos iban a mandar para San Francisco cuando asaltan ¡no, no, no!, Boa que se quede con la 70, aquí no podemos flojar Boa, quería ir con Baby Mejía en la móvil, después cuando vamos al Palacio, vamos por los montes caminando, vamos para el Palacio, ahí va con Montes Arache, con los Rana, Noboa, Fernández, el Coronel Fernández se para como a las tres en el número, ahí pegado, entre el Número y la Estrelleta, era que estaba el 14, nosotros teníamos la móvil en la Arzobispo Porte con Estrelleta, ahí era donde nos reunimos ahí en la misma esquina que Caamaño le decían arriba, donde le decían guerrilla de Caamaño, ahí mismo fue que nos reunimos todos, la 70 alante, el grupo, ahí fue el convenio que hicimos, entonces ahí viene Fernández, el Coronel Fernández y nos reúne ahí, ¿Ustedes saben para dónde vamos?, el que tenga miedo que lo diga, temor, que se quede, o el que tenga temor, no miedo, no, él dijo; el que tenga temor, y todos estamos ahí, yo estaba ahí, ustedes saben para dónde vamos, cogemos, arrancamos llegamos a la 16 de agosto, ahí está el cuerpo de Rana, Montes Arache y el equipo, llegamos allá, estamos ahí esperando, los aviones dando señas arriba y nosotros ahí en la 16 de Agosto, yo me acuerdo cuando me dice Euclides Morillo; Boa, prende que nos vamos, ya teníamos instrucciones de que yo cruzara por el callejón Imbert, en la 16 de Agosto, la 30 de Marzo, cruzara y me ubicara entre la Julio Verne y la 30 de Marzo con Aníbal (Aníbal López) el Rana, con Santiago el Rana, eran los que estaban conmigo en la 70, teníamos instrucciones, dijo Montes Arache, cuando ustedes vean que ya nosotros entramos al Palacio, que ustedes vean que ya nosotros venimos bajando, Boa, entonces, para que ustedes nos cubran con la 70, nosotros estábamos metido ahí en el callejoncito ese corto, entre la Julio Verne y la 30 de Marzo, ahí teníamos la 70 con el cañón para allá, pero, cuando los gringos comienzan ya a disparar, ya viniendo la noche, Montes Arache que da la orden de que nos retiremos porque nos habían jodido, había un imperio ahí tirando, pero sí, yo pude ver cuando pasaron a Amaury herido en una pierna, pude ver cuando pasaron a Euclides Gutiérrez, Euclides Morillo, yo lo iba a ver al Padre Billini, los vi a todos pasado, Juan Miguel muere ahí, Capocci, y pude ver la ambulancia, había una ambulancia, nosotros con un morenito, más guapo, digo, yo no creo en guapeza, yo creo en ideas, de principio era este muchacho, cruzando en ese tiro, tirando para allá, tirando del Palacio a gente, tirando con todo para acá, uno de los tiroteos más fuertes fue ese, que yo pude ver en el movimiento, tirando con todo para abajo, entonces, antes de, quedé retirada, retirada, pero para uno salir de ahí, yo salí, yo me acuerdo, dizque a Neyba, y los muchachos, ¡Boa, no, espérate, espérate, espérate, para que no salgas, para que le des para atrás!, pero ahí salimos tirándole, entonces él se fue, la otra, después, hablándote, fue el 16.


Combates en el Puente Duarte. (Santo Domingo 1965-04-26)

E C. Yo pude ver cuando los aviones estaban tirándole a un volteo lleno de gente que había venido, que se había ubicado en la parte Sur, cuando entramos, nosotros veníamos por la Vicente Noble, subiendo, veníamos subiendo con Molotov, con bomba, pero yo pude ver el avión, yo sí recuerdo cuando me dijo uno ¡Boa!, fue ¡coño! Como una cosa, que voy cruzando, veo el volteo y veo que le dispararon al volteo, hubo muchos muertos ahí, cuando disparó ese avión todas esas gentes se vieron en ese volteo, camiones ahí donde están esos edificios en frente, la parte sur de ahí del puente, y los tanques de ellos, del CEFA venían bajando, estaban a la mitad del puente y se lo frenamos, ahí el equipo Montes Arache, esos Rana, estábamos todos, pero el lío es los que tenían que saber, entrenados, y los frenaron, refrenados, los frenamos que no pudieran cruzar, pero estaban la mitad del Puente, yo recuerdo también cuando ya se da retirada, que ya ellos se echan para atrás, que los aviones dejaron de tirar, ahí no estaban con 70, ni nada todavía, ahí fue lo primero, eso fue ya… ahí sí nosotros tuvimos mucha baja, esto yo lo supe, tú sabes que en la guerra uno no fue.

J D. ¿Y qué cantidad de civiles había ahí en el Puente?

E C. Una multitud de gentes, la gente se ubicó, la gente se reubicó, había gente asfixiándose, civiles todos, ¡ajá!, porque ahí había un equipo de policía y los guardias unidos a nosotros, si, y sumamos to´ y la gente al ver militares, al ver a uno vestido también de guardia, están metidos los guardias, está metida la policía, el pueblo se mezcló, el pueblo se encendió, el pueblo apoyó, eso fue lo que dio lugar a que ellos no tuvieran acceso, que ellos no pudieran avanzar, que ellos no pudieran pasar con el equipo pesado hacia donde nosotros.

miércoles, 5 de enero de 2011

Constitucionalistas de Puerto Plata - fotografias Guerra de Abril 1965 -


Entrevistados por el equipo de Historia Oral del Archivo General de la Nación ofrecieron sus recuerdos fotográficos. Agradecemos a la Fundación Francisco Alberto Caamaño, a su presidente Claudio Caamaño Grullón y su representante en Puerto Plata el destacado dirigente Bardemiro Frias.

Estas fotografias, los videos y las entrevistas en audio digital estan disponibles en la Sala de Atención al Usuario del Archivo General de la Nación http://www.agn.gov.do/







martes, 4 de enero de 2011

Curso-taller sobre Metodología historiográfica, Historia local e Historia oral



El Archivo General de la Nación pone en conocimiento del público interesado la convocatoria del Primer curso-taller sobre Metodología historiográfica, Historia local e Historia oral.

Objetivos

1. Poner al alcance de los historiadores en las provincias y aficionados a la historia de pueblos y comunidades, las herramientas teórico-metodológicas básicas de la investigación histórica, con énfasis en la historia oral.

2. Proporcionar unas nociones básicas de historia dominicana, con especial atención a la periodización de la misma, para vincular los procesos locales con los de ámbito regional y nacional.

3. Coadyuvar a la articulación de una red nacional de historia oral y de historiadores locales.

Destinatarios

Aficionados al cultivo de la Historia oral, local y regional de pueblos y comunidades. Esta primera convocatoria del curso está especialmente dirigida a personas residentes en la capital, así como en la provincia de Santo Domingo y municipios cercanos: Villa Altagracia, Haina, Nigua, San Cristóbal, Monte Plata, Bayaguana, Sabana Grande de Boyá y Guerra.

Estudiantes de término de la carrera de Historia.

Datos del curso

Fecha de inicio: 3 de febrero de 2011.

Total de horas lectivas: treinta.

Día y horario de clases: jueves, de 4 a 7 p. m.

Lugar: Salón de clases del Archivo General de la Nación, calle Modesto Díaz, No. 2, Zona Universitaria, Santo Domingo, D. N.

Información e inscripción: Departamento de Investigación y Divulgación del AGN, teléfono 809 362 1111, extensión 243, en horario de 8:00 a. m. a 3:00 p. m.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Testimonio de Manuel Llanes Delgado - Proyecto Refugiados Españoles-

Lugar de entrevista Santo Domingo
Fecha de la entrevista 12/06/2008
Investigador: Pedro De León C.
Transcripción: Esmirnalee Santana
Proyecto: Refugiados Españoles

Presentación. Nace el 28/05/1930 en la provincia de León, España. Datos familiares

Pedro De León C. (PDL). Hoy es jueves de junio del año 2008, siendo las 10:33 minutos de la mañana, nos encontramos en el Distrito Nacional, específicamente en la calle Ramón Cáceres, No. 1, del Ensanche la Fe; donde estaremos conversando con el señor Manuel Llanes Delgado, del proyecto de Refugiados Españoles que lleva a cabo el Archivo General de la Nación a través de su área de Producción de Fuentes Orales.

En la asistencia técnica, en la filmación, Yoselyn Espinal, Pedro De León, encargado del área de Producción de Fuentes Orales, dirigiendo esta entrevista.

Buenos días señor, gracias por recibirnos en su hogar y en su negocio.

Manuel Llanes Delgado (MLD). Buenos días.

PDL. Para que quede grabado a viva voz, por favor, repita su nombre.

MLD. Manuel Llanes Delgado.

PDL. La fecha de su nacimiento.

MLD. 28 de mayo, de 1930.

PDL. ¿Dónde nace?

MLD. En Puente de Domingo Flórez, provincia de León, España.

PDL. ¿Qué recuerda de su infancia?

MLD. Bueno, trabajar mucho, yo era agricultor; trabajar, trabajar, nada más.

PDL. El nombre de sus padres.

MLD. Andrés Llanes y Lucinda Delgado.

PDL. ¿Cuántos hermanos?

MLD. Éramos siete.

PDL. Siete. ¿Cuántos varones y hembras?

MLD. Seis varones y una hembra.

PDL. Don Manuel, cuéntenos sobre esos trabajos arduos de agricultura. Qué sembraban.

MLD. Bueno, papa, trigo, cebolla, ajo, ají, pimiento, y toda esa cosa.

PDL. Mucha variedad.

MLD. Sí, varias cosas: garbanzos, había su vaquita, teníamos hierba, prados, le decimos allá, que la segábamos en el verano pa´ guardar pa´l invierno, pa´ que pudieran comer, los animales, claro. Así era todo allá, porque en el invierno es muy crudo allá, no se puede trabajar, por el frío; entonces había que trabajar mucho en el verano para guardar pa´l invierno, y eso era lo que había que hacer, y todos los años los mismo.

PDL. Sobre la ubicación geográfica de su lugar de nacimiento, para los jóvenes que no conocen, para ubicarnos en el mapa, más o menos, a qué distancia está

MLD. ¿De dónde?

PDL. De la capital, por ejemplo.

MLD. ¿De Madrid?

PDL. Sí.

MLD. Más de 300 kilómetros, queda rayando con Galicia; después, de ahí pa´rriba ya es Castilla, León, arriba, Madrid, Valladolid, muchas ciudades quedan en el medio para llegar a la capital, a Madrid.

PDL. Entonces, usted me explica que las estaciones del año eran muy marcadas, son muy marcadas, y el invierno muy frío.

MLD. Mucho frío; en el verano, calor, pero había que trabajar mucho para guardar para el invierno, tener comida para todos.

PDL. Año tras año.

MLD. Toda la vida es lo mismo.

PDL. Esas vivencias, ¿cómo usted las recuerda? Jovencito, usted trabajando arduamente.

MLD. Trabajando desde chiquitito, hasta que vine pa´ca dizque buscando cosa mejor. Trabajé con un primo mío, en Azua, que vine como agricultor.


Habla del apoyo que Trujillo les dio a los Refugiados Españoles

PDL. ¿Cómo fue eso? ¿Cómo usted se entera de que va a dejar su tierra?

MLD. Ah, sí, fueron allá representantes de aquí, de Trujillo, y habló –claro- con Franco para hacer el intercambio de emigrantes, se nos dijo que nos iban a dar terreno, dinero, mantenernos hasta que diera la cosecha; pero las cosechas nunca nos dieron más que una casita para seis o siete. Nos daba 60 centavos diario, pa´la comida, claro, pa´ mantenernos. Pero uno –tratando de mejorar- viene después, me puse a trabajar en una bomba de gasolina, de empleado, después en otra; después, un primo mío, que se fue pa´ España, me dejó en un colmado, a que yo lo atendieran, porque él se la encontraba mala, a la señora; estuve tres años y pico, y entonces le dije que viniera pa´ que se hiciera cargo de su colmado.

PDL. Tres años y algo trabajando en el colmado.

MLD. En el colmado, entonces vino el dueño, porque era el verdadero dueño, Antonio Franco –que era familia mía- y se hizo cargo del colmado. Yo me puse a trabajar en la Hermanos Pinzón, negociando hierro, chatarra, tuve como varios años, cinco o seis años, y ya. Después de eso gané para hacer mi casita, la hice y aquí estoy.

PDL. Don Manuel, volviendo un poquito atrás. ¿En qué año usted emigra?

MLD. Oh, fue en el 52, 1952, se estaba haciendo la Feria de la Paz, terminando ya.

PDL. Explíquenos esos detalles, por favor: va un grupo de dominicanos, hace una oferta. ¿Dónde se reúnen? ¿Cómo usted escucha por primera vez esa oferta?

MLD. Sí, porque eso parece que corrió la voz en España, de que todo el emigrante que quisiera, que tuviera cumplido el servicio militar, podía venir para acá, que nos lo ofrecieron, ya le dije, que de tractores, semilla, tierra y 60 centavos diario para poderse mantener.

PDL. La oferta era buena, era llamativa.

MLD. Era llamativa, porque nos iban a dar semilla, terreno, tractor, eso era producir, claro, mucho, porque uno agricultor, uno dice, bueno, eso es mejor que aquí.

PDL. ¿Cuántos años usted tenía?

MLD. 25.

PDL. ¿Estaba soltero, casado?

MLD. Soltero.

PDL. Y la familia suya, ¿qué opinó sobre eso?

MLD. ¿Los de allá, de España?

PDL. Sí, sí, la suya, allá, antes de usted venir para acá.

MLD. Bueno, 08-02 ____ opinar, pero yo le explicaba, digo: “aquí no voy a salir nunca de esto, yo voy a buscar mejor; si me va bien, y si no me va bien, yo en dos años vuelvo”. Porque teníamos el viaje pago y todavía lo tengo pago, porque yo no lo busqué nunca, el viaje de regreso a España, eso lo dejó Trujillo para 08-26 ______ siempre, pero yo nunca le busqué.

PDL. Hay una constancia, usted tenía eso en la mano, una constancia.

MLD. Sí, claro, y tiene que estar, seguramente, porque todo el que quería devolverse, podía volver pa´llá. 08-42 No, y vinieron muchos, claro, muchos quedamos pero otros se fueron, y tenían su viaje pago.

PDL. ¿De la familia suya usted fue el único que vino?

MLD. Sí, el único.

PDL. ¿Y por qué no se motivaron otros hermanos suyos?

MLD. No, yo fui el último, el más chiquito de todos, los otros ya tenían su trabajo bien, en Madrid.

PDL. Ah, se habían trasladado ya al centro.

MLD. Sí, 09-16 _____ la tierra de los pueblos, un pueblo pequeño, ahí lo que había era lo que le estaba diciendo, trabajar pa´ comer.

PDL. Que ni siquiera era para suplir un comercio interno.

MLD. No, pa´ eso, nada más; entonces, claro, mis hermanos se fueron, todos fueron cogiendo su camino. Y yo digo: “bueno, ¿qué hago yo aquí?”. Yo, pa´ verme que mejoraba, claro, he tenido que trabajar duro, porque todavía tengo que estar moviéndome, porque el que no tiene, tiene que seguir moviéndose.


Recuerda que muchos españoles volvieron a su país

PDL. ¿Primos, amigos, vinieron con usted?

MLD. No, vinieron amigos, pero se fueron.

PDL. El nombre de sus amigos, por favor.

MLD. Antonio.

PDL. Antonio.

MLD. Eran dos Antonio, y otro, no me acuerdo cómo era que se llamaba, Toribio.

PDL. Los apellidos, ¿se recuerda?

MLD. No.

PDL. Antonio y Toribio, amigos de la misma comunidad, diríamos.

MLD. Sí.

PDL. Que vinieron con usted.

MLD. Y se fueron.

PDL. ¿A qué tiempo usted recuerda que ellos retornaron otra vez a España?

MLD. Oh, a los dos meses.

PDL. No les gustó, no se adaptaron.

MLD. Les daba hasta paludismo, con los mosquitos, en Azua, porque nos mandaron pa´ Azua, eso es muy seco, pero había muchos mosquitos. Uno se fue porque le dio paludismo, el otro se fue también.

PDL. ¿A cuál le dio paludismo? ¿A Antonio?

MLD. A Toribio.

PDL. A Toribio.


De su llegada a Santo Domingo. Expresa que recibían 60 centavos diario para su comida

PDL. Don Manuel, la llegada. Usted dice que lo mandaron a Azua, o llegaron a qué puerto.

MLD. Santo Domingo.

PDL. Santo Domingo y de ahí lo mandaron a Azua. ¿Cómo fue? ¿En velero o en vehículo?

MLD. No, en el mes fue en octubre, el 13 de octubre.

PDL. El 13 de octubre usted llega, en el 1952.

MLD. Debe ser en el 52.

PDL. Más o menos.

MLD. Sí.

PDL. Entonces llega al puerto de Santo Domingo. ¿De ahí mismo lo trasladan, o dura un tiempo acá?

MLD. En guagua, nos mandaron pa´ Azua.

PDL. ¿El mismo día?

MLD. Al otro día, el mismo día, porque llegamos de noche; o tarde en la noche vinieron las guaguas y nos llevaron.

PDL. Un viaje tedioso (risas). Directamente hacia Azua.

MLD. Azua; allá nos tenían preparada unas casitas prefabricadas, de esas de 11-56 ____, de ____ no, planchas de cemento. Ahí vivíamos seis, éramos seis en cada casita; estábamos solos, solo tenían ahí los solteros, el que tenía su mujer, ya le daban su casita aparte, pero nosotros estábamos solos, vinimos solos, pues nos metíamos seis juntos, en una casita.

PDL. Usted estaba en esa casita junto con Antonio, Toribio y otros más.

MLD. Sí.

PDL. Seis.

MLD. Seis.

PDL. ¿Y cómo era? ¿Había condiciones cómodas o apropiadas, a su manera?

MLD. Bueno, cómoda. De los 60 centavos siempre todos teníamos que poner para hacer un chao chao, un cocido de arroz con papa y salchichón, y eso era lo que comíamos.

PDL. ¿Y qué tiempo duró esa situación así, que usted recuerde?

MLD. Tres meses, más o menos. ¿Qué condiciones había?, ahí no había, nada más 13-10____, porque si no nos dieron terreno, no nos daba nada más que 60 centavos diario.

PDL. Diario.

MLD. Sí, eso lo daban cada quince días, pero eran 60 centavos diarios.

PDL. Para repartirlo por día a 60 centavos.

MLD. Claro.

PDL. ¿Iban allá o ustedes tenían que ir a una oficina para recibir ese dinero?

MLD. No, ir a una oficina allá, cerquita, en la misma colonia, en Azua; nada más iba uno allá y le pagaban.

PDL. ¿Y cómo era esa especie de organización? ¿Había presencia militar, o no?

MLD. Bueno, lo único que teníamos era buen médico, médicos que atendían a uno; cuando le pasaba algo, íbamos seguido y nos atendían, hasta dentista, eso sí me acuerdo yo.

PDL. Pero usted no recuerda presencia militar en la zona.

MLD. No, ahí no había militares; claro, cuando había algún tumulto de algunos, pues yo nunca me metía en nada, porque protestaban.

PDL. Ah, hubo protestas.

MLD. Protestaban porque no le daban la…

PDL. Las tierras.

MLD. Claro.

PDL. Dónde están las tierras.

MLD. Dónde está la tierra y dónde está esto, y no hay na´, por eso es que muchos se fueron, porque si no había nada; tenían que protestar, y claro, calmaban. Yo nunca fui a eso, a ninguna protesta, ni cosa de eso. ¿Pa´qué?

PDL. ¿Y supo usted lo que respondían las autoridades: cómo los calmaban, qué les prometían, qué justificaban?

MLD. Decían que sí, que ya estaban, que ya iban a dar: “sí, sí, espérense, que ya, mira el terreno”. Y por cierto, había tractores arreglando después de Azua, pa´lla, antes de llegar a Estebanía, a Estebanía no, a los 14-52 _____. Pero de un día pa´otro plantaron (risas), plantaron plátanos, no sé quién, una compañía buena, llenaron eso de plátano, entonces dijo: “¿Y ahora, y lo de nosotros?”. Cada uno fue buscando su sitio.

PDL. Ah, pero la tierra que los tractores trabajaron, de repente alguien plantó plátanos.

MLD. Platanal, caramba, que Dios lo bendiga, esos eran muy bonitos



De sus primeros empleos en Azua (trabajó en una bomba, luego en un colmado).

PDL. Y la vida de don Manuel ahí, en esa circunstancia, ¿qué usted pensaba, qué decidía?

MLD. Ya le dije, vine a trabajar fue a una bomba de gasolina, después que un primo mío me dejó un colmado, porque estaba enferma la mujer, se fue pa´ España y me lo dejó a mí, el colmado. Estuve tres años y pico, y yo solo no podía atender, había otro conmigo; pero entonces, claro, uno como que no nos llevábamos bien: yo cerrado y él más cerrado que yo, no nos comunicábamos bien. Yo le mandé a decir al primo mío que viniera, que se hiciera cargo de su colmado, que no quería más colmado. Se hizo cargo de su colmado y yo puse después pa´ comprar chatarra, en la Hermanos Pinzón con la (16-32) 20, y me iba bien, me fue bien, porque llegué a conseguir mi casita, de ahí, y eso.


Su traslado a la Capital. De su comunicación con sus familiares

PDL. Don Manuel, volviendo un poquititito atrás, ahí. ¿Cómo decide usted y qué hizo al decir “dejo esto y me voy a otra parte”? ¿Tuvo que notificarlo, o sencillamente tomó la decisión y se fue?

MLD. ¿En España?

PDL. No, aquí mismo, cuando ya deja Azua y va a trabajar a la bomba.

MLD. Ah, no, sí, claro; busqué, vine pa´ la Capital.

PDL. No tuvo que llenar nada, ni nada.

MLD. No, no.

PDL. Salió y dejó eso ya.

MLD. Claro, ¿qué había ahí? La ropa y un ranchito de que vivíamos tantos, pero quedan los otros, se quedaba otro, eso se fue esfumando, no sé qué pasaría después de eso, porque quedaban pocos.

PDL. Ah, cuando usted salió ya quedaban pocas personas allá.

MLD. Sí, quedaban 17-31 ________, pero quedaban menos de la mitad, por ejemplo.

PDL. Para tener una idea numérica; al usted llegar a Azua, usted y los demás españoles, ¿cuántos sumaban, más o menos? ¿Docenas, cientos?

MLD. Como sesenta o setenta, así, porque los otros los mandaban 18-00 pa´ Juanito, otros pa´ otras partes. Ya había antes, ya vivían ahí los que vinieron antes, que los fueron repartiendo pa´ varias partes, entonces los repartieron, después cada uno fue cogiendo su camino.

PDL. En esa estadía, en eso, ¿mantuvo usted comunicación con sus familiares?

MLD. Sí, sí.

PDL. ¿Cómo, cómo era?

MLD. Por carta.

PDL. ¿Era muy fluida? ¿Era fácil?

MLD. Sí, yo mandaba la carta: vivo aquí, estoy aquí, la dirección, y ellos mandaban seguido, siempre.

PDL. Don Manuel, ¿y qué usted le decía a su familia?

MLD. Bueno, que yo estaba bien, después el de aquí le dijo que estaba mal, y claro, me contestaban que qué hacía yo aquí, porque el otro le dio paludismo, pero 18-57 ______ era del mismo pueblo, como le dio paludismo, le dijo que aquí estaba muy mal, que nos estábamos muriendo. Y yo le dije: “No, eso es él, diciendo así porque no le gusta trabajar”, fue lo que le contesté a la familia mía; después me quedé ahí. Ya después me puse en una bomba de gasolina, de empleado, y después ahí, en otra, después de ahí, le digo, el colmado que me dejó el primo mío, fue todo.

PDL. Y de esas cartas, ¿usted guarda algunas? De las que usted recibió, por ejemplo, diciéndole, preguntándole.

MLD. Imagínate, tantos 19-40 años, va a guardar carta de 50 años; y ya ni los viejos, ni nadie, el único que queda soy yo, porque si todos eran más viejos.

PDL. Mientras usted estaba en Azua, porque son detalles muy interesantes, ahí, ¿sabían ustedes, comentaban ustedes de otros lugares, aquí, en la República Dominicana, donde había presencia española? ¿Sabían ustedes, dominaban esa información?

MLD. Sí, en Juanito, eso, en San Juan, para allá había, pero yo nunca llegué a ir allí, pero aquí en la Capital habían, se fueron repartiendo y buscando cada cual lo suyo, a tratar de mejorar. El que no estaba en una cosa, estaba en la otra, los otros se empleaban en tienda, porque sabían más que yo, porque yo lo que hacía era agricultor, no iba a ir a una tienda; claro, poco a poco uno entiende.


Algunas de las familias que llegaron desde España

PDL. Presencia de la mujer, ¿usted recuerda?

MLD. 21-00 ______

PDL. ¿Vinieron con ustedes, o solamente venían hombres, a parte de los de familia?

MLD. Yo me casé aquí con una dominicana.

PDL. Usted se casó aquí con una dominicana. Pero españolas, ¿no vinieron en esas oleadas?

MLD. Españolas no, vinieron españolas con sus esposos, habían algunas.

PDL. Solamente.

MLD. Yo conocí dos o tres, o cuatro, con sus esposas, que ya las tenían allá; pero yo no, yo vine soltero, y otros más.

PDL. ¿Conoció caso de familias completas, de tres o cuatro integrantes, venir?

MLD. Sí, conocí, por ejemplo, Antonio Franco, Caridad Yebra, que vinieron con una hija.

PDL. Antonio Franco, es familia suya, ¿verdad?

MLD. Era, porque ya se murió también.

PDL. ¿Qué era de usted?

MLD. Primos hermanos 21-54 ______.

PDL. Vino con una niña.

MLD. Con una niña y su señora, Caridad Yebra.

PDL. ¿Allá en Azua habían familias, más, dos o tres familias así, con dos o tres niños?

MLD. Había otra, sí, pero no me acuerdo, yo sé que la mujer se llamaba Rosa; pero ya no están aquí; unos se mueren, yo no sé si están vivos ya, hace años que no nos comunicamos.

PDL. ¿La Legación diplomática española hizo presencia, mantuvo lazo con ustedes?

MLD. Bueno, eso había que ir allá, a la Embajada, pero casi nunca fui, tenía que haber declarado luego los hijos, y cosa, y no lo hice, lo hice tarde, después de eso; es un lío grande, por el apellido. Por ejemplo, la mujer mía la declararon cuando ya habían nacido los hijos, le cambiaron el nombre, porque el papá la reconoció.

PDL. Eso le trajo muchos inconvenientes.

MLD. Uuuuj, chele que tenía pa´l abogado, estar arreglando, y no se han arreglado, porque ellos no me han hecho el libro de familia, allá lo saben, dicen: “sí, sí, todo lo sabemos, pero tiene que…”. Abogado y abogados, y abogado, y na´, no tenemos libro de familia.

PDL. Conoció a su señora ¿dónde? ¿En Azua?

MLD. Aquí, en la Capital.

PDL. Ella es de aquí, de la Capital.

MLD. Sí, de Ocoa.

PDL. Ah, de Ocoa.


De la actitud de los dominicanos ante los Refugiados Españoles

PDL. La actitud y el trato de los dominicanos hacia ustedes, ¿cómo fue?

MLD. Fue bueno, porque yo me acuerdo cuando Trujillo, parece que algo le dijo que mucho cuidado, nos trataban bien; sí, porque pa´ mí fue eso, que le dijo: “Ah, cuidao´ con meterse con ninguno de ellos”, porque usted sabe cómo era Trujillo. Yo no me quejo, nos trataron bien, que yo sepa no había queja, muy bien.

PDL. Y un contacto, allá, los primeros meses, allá, en Azua, ¿un contacto directo?

MLD. Sí, estaba bien, todo, estaba muy bien.


Sobre la Guerra Civil Española: recuerda que sus hermanos participaron en ella

PDL. Don Manuel, aunque usted estaba muy jovencito, pero yo quisiera escuchar algún parecer suyo sobre lo que fue la Guerra Civil, lo que le decían sus padres, después, allá, en su pueblo, ¿cómo fue la experiencia?

MLD. Yo era muy pequeño, yo nací en el 30 y la guerra fue en el 32, ó 33, más o menos, no recuerdo. Yo sé que sí, los hermanos míos fueron, habían tres en la guerra: uno se murió, no murió allá, vino a morir a casa.

PDL. ¿Fue herido, un hermano suyo fue herido?

MLD. No fue herido, pero la pasaban mal, mucha hambre, hasta malogrado, vino, pa´ casa.

PDL. Hermano mayor, uno de los mayores.

MLD. Sí, porque todos eran mayores que yo, yo fui el último.

PDL. Eso dejó marcada la familia, en ese sentido.

MLD. Bueno, claro, imagínese, venir a morir a casa, no lo mataron allá, pero venir a morir a casa es una cosa dura, ver un hermano enfermo, y los padres también, claro, tiene que sufrir, cualquiera lo sufre.


De la política: dice que no les interesa. De los años posterior a la guerra

PDL. Aunque muy niño, ya más maduro, más niño, más adolescente, las ideas de su padre, ¿qué comentaba sobre ese hecho?

MLD. Bueno, no me acuerdo que dijera nada, claro, pero según vienen los tiempos así hay que aceptarlos.

PDL. Pero de la política, por ejemplo, ¿qué opinaban, qué decían?

MLD. Na´, que ellos no sabían de eso, ni yo tampoco, yo nunca me he metido en política, ni ellos menos, tampoco, 26-39 _____ trabajar, nada más.

PDL. ¿Nunca escuchó criticar, cuestionar o estar de acuerdo?

MLD. No, allá no, aquí es que he oído 26-48 ______, aquí, pero que eso no viene al caso, claro; para mí todo está bien, porque cualquiera que esté arriba, yo tengo que seguir trabajando; no tengo interés ninguno, ni tenía, nunca he tenido interés en política, para eso hay que nacer para eso y yo no nací para eso, yo nací nada más pa´ trabajar.

PDL. ¿No hubo ninguna actitud en contra de los campesinos de su zona, diríamos de exigencia, de trabajo, de reestructuración, ni nada por el estilo durante los años posterior a la guerra, allá, en la zona suya?

MLD. Ah, allá, bueno, lo que había que trabajar y guardar. Yo me acuerdo que nosotros trabajábamos como dicen aquí, como negros, hasta a los montes íbamos a sembrar, 27-48 _____, para tener, para comer, porque cuando aquella, el que comía pan había que juntarlo. ¿Por qué?, porque de ese 28-01 _____ había que darle trigo, cebada, pan, todo eso.

PDL. Un porcentaje.

MLD. Sí, claro, porque 28-12 ____; nosotros no pasamos tanta hambre porque, ya le dije, como negros, trabajando más, fue duro.

PDL. No, no, me imagino; duro, duro.


Palabras finales. Contactos con España. Agradecimiento y cierre de la entrevista

PDL. Y bueno, anécdota que usted recuerde de esas jornadas ásperas de trabajo, la familia suya, el vecindario, allá, en España. Son detallitos que uno puede recordar así, aunque han pasado muchos años.

MLD. ¿Sobre qué?

PDL. Por ejemplo, de qué hora a qué hora se trabajaba, para poner un ejemplo.

MLD. 28-50 Me levantaba antes de amanecer y hasta de noche, a toda hora, siempre había que hacer algo: había que ir a mojar, había que regar, había que buscarle comida pa´ los puercos, de todo, algo siempre había que hacer, siempre había que trabajar mucho. No había descanso, todo era trabajar, trabajar, y duro.

PDL. Al pasar esos años, ¿cómo usted evalúa esa inmigración, ese proceso? ¿Positivo, negativo?

MLD. Bueno, yo que me quedé aquí debo decir que 29-38 ____ positivo, porque si no, me hubiera ido, porque volver pa´lla, eso es llegar a lo mismo. Pero ya estoy aquí, ya uno se casa, porque al poco tiempo me casé, digo: “¿Y a dónde voy ahora con los hijos y la mujer?, pues ya déjame ir”, y ya tenía este rancho, pues yo ya tengo dónde meterme, que es la base principal. Me fui quedando y quedando, y aquí ya, ya se queda poco, pero a terminar, ya.

PDL. ¿Cuántos hijos, don Manuel?

MLD. Cinco.

PDL. Contacto directo con España. ¿Ha viajado? ¿Con qué nivel de frecuencia?

MLD. Una sola vez, volví una sola vez, porque ya le digo, yo fui el último, se fueron muriendo los papás, se murieron al poco tiempo; los hermanos eran más viejos, murieron también. Queda uno que me sigue a mí, que tiene tres años más que yo; pero llamamos por teléfono cada poco tiempo, porque ya no le escribo, ni él tampoco, sino que por teléfono: “¿Qué hay, qué tal, estamos vivos, esto?”, y ya.

PDL. Don Manuel, usted dice que al poco tiempo murieron sus padres, ¿cuándo?

MLD. Bueno, sería a los dos años 31-05 ______, se murieron.

PDL. Don Manuel, si quiere compartir algún otro.

MLD. ¿Qué le digo? Yo tengo poca facilidad de palabra, ya usted sabe, uno enfermo, ¿qué le voy a decir? Si tiene algo que 31-30 ____, me dice, si sé, yo le contesto.

PDL. Cómo no, agradecido, don Manuel, por darnos esas vivencias, esas experiencias. Ya nos dijo que mantienen un contacto vía telefónica.

MLD. Sí, con mi hermano que me queda.

PDL. Y aquí la experiencia y el contacto como, por ejemplo, otros, al no conocer los detalles.

MLD. No, solamente con la familia, aquí, nosotros. No voy a visitar, ni ellos vienen aquí tampoco, pues no tengo esa comunicación tan fuerte con otros.

PDL. Pues agradecemos. Siendo las 11:05 minutos de la mañana, finaliza este encuentro con el señor Manuel Llanes Delgado, enmarcado en el proyecto Refugiados Españoles en la República Dominicana, por el Archivo General de la Nación, dentro de su labor de investigación histórica.
FIN DE LA ENTREVISTA 21/10/2009

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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