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sábado, 10 de abril de 2021

Cómo me siento con la partida física del Intelectual Don Marcio Veloz Maggiolo hoy sábado 10 de abril 2021

 

Le conocí personalmente en el Archivo General de la Nación. Sugerimos en reunión del POA (Plan Operativo Anual) crear un Proyecto de Historia Oral que incluya a los Personajes Destacados, protagonistas directos de la Cultura Dominicana en todos sus aspectos, preparamos un anteproyecto y lo incluimos como objetivo directo para la construcción de sus vivencias, anécdotas, reseñas e historia de vida. Un plan interesante con fuertes y exigentes compromisos para quien asumiera la tarea de realizar el levantamiento bibliográfico, las entrevistas y las catalogaciones de los encuentros.

Proyecto Voces de Personajes Destacados

Marcio Veloz Maggiolo

Guía temática y particular (1er y 2do encuentro)

A)    Aspectos generales:

  1. Su origen: fecha de nacimiento, lugar, padre, madre y hermanos
  2. Su infancia (vida de niñez, adolescencia y juventud) en el contexto (social, cultural y político) partiendo de su lugar de origen (Santo Domingo)
  3. Estudios realizados (nivel inicial, Básica y Bachillerato)
  4. Sus actividades socio-culturales (tradición, celebración, religiosidad, recreación)
  5. Personas que mas influyeron en su vida
  6. Hechos que impactaron en su vida
  7. Cambios observados (antes y ahora) en su vida y en la sociedad

B)    Carrera Profesional

  1. Sus estudios universitarios (en su contexto histórico – social)
  2. Ejercicio profesional y actividad literaria (como el más prolífero escritor dominicano contemporáneo) 
  3. Sobre sus investigaciones científicas (antropología, arqueología e historia)
  4. Alternabilidad entre lo social, lo familiar y lo profesional
  5. Sobre su experiencia como:

* Director del Departamento de Investigaciones del Museo del Hombre Dominicano

* Director del Departamento de Antropología e Historia de la UASD

* Director - fundador del Departamento de Extensión Cultural de la UASD

* Director del Museo de las Casas Reales

Fue aprobado el anteproyecto. Lo asumimos con timidez, tensión, gran admiración y nerviosismo constante!. No se cuantas veces pensé: "En que me metí.... Quien me manda... Estamos hablando de Marcio Veloz Maggiolo... Todos esos libros y yo no he leído ni la mitad... Cómo interactuaremos cuando lleguemos a sus experiencias literarias..."

Le contactamos vía teléfono y fue muy grata la accesibilidad y amabilidad que nos ofreció, concertamos día, lugar y hora para el encuentro - entrevista, llegamos en mutuo acuerdo que lo mejor sería en el estudio audiovisual del Archivo General de la Nación y así fue.

El encuentro fue grato, cuanta humildad en tanta majestuosidad!!!

Puntual, agradable, dispuesto a dar todo de si!!! 

Rompe los esquemas que hasta ese momento teníamos de las personas entrevistadas para el programa de historia oral, se interesa en nuestra persona, indaga con maravillosa sutileza lo que hacemos, que somos, que pensamos de lo que hacemos e infiere sobre nuestras motivaciones. A esa altura, nos sentimos nerviosos pero muy alagados, oh! estamos hablando con Don Marcio Veloz Maggiolo, oh!!!

Iniciamos el primer de varios encuentros, intentamos seguirle el ritmo meteórico de su prodigiosa memoria, uf!!!!!! cuantos datos, cuantas informaciones, que avalancha cronológica de detalles en relación a sus antepasados y todo a memoria pura sin ver libretas, les invito a escuchar en la entrevista las informaciones del árbol genealógico que compartió con nosotros y darse cuentas los minuciosos detalles que conforman el caudal de datos ofrecidos en la primera etapa de ese encuentro. 

Progresivamente entra al universo de su literatura! nos ayuda la dicha y suerte de compartir anécdotas sobre los recuerdos de infancia en relación a la dictadura de Trujillo, utiliza como guía su maravilloso libro: "Trujillo, Villa Francisca y otros fantasmas", por suerte le conocía y para ese momento fue agradable e inolvidable navegar entre sus páginas (escuchando la voz de su autor) y hacer ramificaciones sobre la época trujillista (utilizando a nuestro favor varios contextos de ese periodo histórico).













martes, 25 de noviembre de 2014

Efemérides del 25 de Noviembre




Tal día como hoy, en 1897 en Madrid, Luis Muñoz Rivera recibe la "Carta Autonómica" de Puerto Rico, de manos del presidente del Gobierno español, Práxedes Mateo Sagasta; en 1911 el gobierno británico publica el tratado secreto con Francia suscrito en 1904, por el que Egipto quedó en la zona de influencia inglesa y Marruecos en la francesa; en 1956 en México, Fidel Castro, su hermano Raúl, elChé Guevara y 79 expedicionarios más zarpan del puerto de Tuxpam en el yate Granma para iniciar la Revolución cubana; en 1960 en República Dominicana, el asesinato de las hermanas Mirabal, por su oposición al dictador Rafael Leónidas Trujillo, supone el comienzo del final de esta dictadura y el motivo de que se elija esta fecha para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

viernes, 18 de abril de 2014

“Secreto” Cablegrama de Tancredo Martinez


 Radiografía Social a través del documento
Por Pedro De León Concepción



Del Doctor Tancredo Martínez  citamos lo dicho por esta interesante página web http://elgritocontenido.blogspot.com/2013/03/varios-asesinatos-en-el-exterior-y.html 



Dr. Tancredo Martínez – Se mudó con su familia a México donde se dedicó a combatir la tiranía como uno de los más importantes anti-trujillistas en el exilio.  Caminando por una calle en ciudad de México en pleno día del año 1957 recibió un balazo en la boca. Fue llevado al hospital donde milagrosamente sobrevivió a este peligroso atentado.

El historiador Santiago Estrella Veloz en su artículo Johnny Abbes, un torturador implacable nos relata la política que condujo al atentando contra Tancredo Martínez por disparo en la boca:

“En cumplimiento de órdenes de Trujillo, organizó un grupo de espías, y puso en marcha varios atentados contra los exiliados radicados en la capital azteca, hasta que la prensa mexicana se quejó por tales crímenes y especulaban que tenían estrecha vinculación con Abbes García. El exiliado Tancredo Martínez fue uno de ellos, en la Ciudad de México, el 23 de septiembre de 1957. En esas circunstancias, Trujillo ordenó a Abbes García que regresara. Ni corto ni perezoso, Abbes García le propuso a Trujillo crear una red de espías a nivel internacional, con el propósito de hacer frente a los exiliados y "al comunismo internacional". Trujillo aceptó complacido, y le dio carta blanca para que hiciera contacto con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), de los Estados Unidos, para que intercambiaran informaciones de utilidad para las partes.

Se había convertido en uno de los hombres de más confianza de Trujillo, pues luego fue nombrado en Centroamérica como inspector de embajadas y consulados, lo que le confería status diplomático y le permitía moverse libremente para cumplir con la misión encomendada, entre la cual sobresalía el envió de informaciones de primera clase a Trujillo”.


Nota: el cablegrama y otros documentos están disponibles en la Sala de Atención a Usuarios del Archivo General de la Nación www.agn.gov.do

Historia Oral y los Paradigmas

miércoles, 12 de marzo de 2014

Trujillo, mi padre en mis memorias

Criticas al libro: "Trujillo, mi padre en mis memorias" escrito por María de los Ángeles Trujillo de Domínguez, Angelita.
Valiente actividad efectuada en el Archivo General de la Nación www.agn.gov.do donde se aportan interesantes verdades sobre el triste periodo de la Dictadura de Trujillo (1930-1961)

)

lunes, 29 de julio de 2013

Revista Auge del 1955

Revista Auge del 1955  muestra fotografias, promociona la República Dominicana y el Régimen del dictador Rafael Trujillo, aqui se muestran funcionarios trujillistas de la Epoca:





Esta Revista se encuentra disponible al público en la Sala de Atención a Usuarios del Archivo General de la Nación c/ Modesto Díaz #2 Zona Universitaria Santo Domingo www.agn.gov.do    saladeinvest@agn.gov.do

miércoles, 27 de marzo de 2013

Documento histórico original antitrujillista

Vejaciones, abusos e injusticias de la dictadura de Trujillo. Analicen este documento original de julio del 1961 y noten las implicaciones que conllevaba ser Antitrujillista. Este y otros muchos documentos de la historia dominicana están disponibles en el Archivo General de la Nación de la República Dominicana.

Investigación y fotografía por Pedro De León Concepción.

lunes, 25 de marzo de 2013

Trujillo y la botella


Historia Oral de Temistocles González -Fero- El Seybo 14 julio 2012 habla sobre remedio casero utilizado por el entonces militar Rafael Trujillo Molina antes de convertirse en dictador de la República Dominicana (1930-1961).
Entrevista completa disponible para el público en el Archivo General de la Nación.


lunes, 18 de febrero de 2013

Una Orgía de sangre en la tierra de Trujillo




Con cariño para Angela Méndez hija de Prin Ramírez


El asesinato de Nizao y la matanza de El Número. – El tétrico relato de un superviviente. – Un general trujillista, jefe de forajidos del régimen –Cómo ha sido posible describir la maquinaria de terror de la tiranía. – Escenas dantescas de crueldad inaudita.

Por: Juan Bosch

Desde su lecho de hospital en una ciudad de provincias, un joven malherido y quemado, con el alma espantada por el terror pero el corazón templado por la lealtad, iluminó con un relato dantesco la tenebrosa cueva del trujillismo. Ese joven, chofer de camión, logró sobrevivir al abominable crimen de Nizao y a la matanza de El Número, perpretados el primero de junio de este año por el jefe de la aviación dominicana a instancias de su amo y señor, el dictador Rafael L. Trujillo. Asesinado inmediatamente después de haber hecho su macabra historia, Juan Rosario, de 21 años, murió con el triste privilegio de haber sido el único hombre que en veinte años de horrendos crímenes testimonió letra a letra su experiencia. Por primera vez a lo largo del trujillato, una persona supervivía el tiempo necesario para denunciar los métodos con que la maquinaria de terror del tirano ha estado exterminando a los dominicanos y paralizando de miedo a su desamparado pueblo.

El Tigre Ronda en la Sombra:

En la tarde del primero de junio, Juan Rosario atendía a la carga del camión que manejaba, el “ International” placa Núm. 9754, propiedad de Porfirio Ramírez Alcántara, “ su patrón”, según decía. Con cierta prevención, el chofer vió pasar por allí, varias veces, a Augusto María Ferrando, excapitán del Ejército, y recordó que tres días antes ese mismo Ferrando había suplicado a Ramírez Alcántara que lo condujera en su camión, pues se había quedado a pie en el entronque de dos carreteras.

Porfirio Ramírez Alcántara era comerciante, con establecimientos puestos en San Juan de la Maguana, en el sur del país, y en la Capital; desde su almacén de la Capital iba a salir al anochecer de ese día hacia San Juan, con doscientos quintales de harina, un chofer de reemplazo y tres peones; de manera que irían seis hombres en total, a menos que el tal Ferrando pidiera que lo llevaran de nuevo, en cuyo caso serían siete. Pero Ferrando desapareció a poco. En lugar suyo un hombre y una mujer de pueblo suplicaron al dueño que los dejara ir con él. Así, cuando el camión inició su partida, eran ocho los que salían hacía el sur, en un viaje llamado a terminar en la muerte. Ferrando no iba; Ferrando estaba allí cumpliendo su papel de “ chequeador”, como lo había cumplido tres días antes, cuando pidió un puesto en el vehículo con el encargado expreso de conocer desde adentro los movimientos del dueño. Ferrando era la mirada del tigre, que rondaba en las sombras.

Cuatro y medio kilómetros después de haber dejado la ciudad, el “ International” placa Núm. 9754 se detuvo en el puesto de guardia conocido por El Escuadrón. Allí como en todos los puestos similares a lo largo de las carreteras del país, el propietario dió los nombres de las personas que viajaban con él, él número de cédula de identidad de cada uno, marca, placa, capacidad y carga. Ya iba a reanudar viaje, cuando el sargento le pidió que llevara a ocho soldados que debían llegar esa noche a Nizao, un río que cruza entre las ciudades de San Cristóbal y Baní. Los soldados no portaban armas largas, cosa de tomarse en cuenta.

Juan Rosario la tomó, como tomó nota también de la salida de un

“comando”, que se adelantó dos o tres minutos al camión y partió en las sombras de la noche en dirección Sur. En la oscuridad, el
“comando” no se había dejado ver antes. El chofer llamó la atención del patrón. Los dos ignoraban que, tanto como Ferrando, ese vehículo era el tigre que rondaba en la noche.

“ El Patrón Luchaba como un León”

En la entrada del puente de Nizao el “International” se detuvo porque había que comprar el boleto para el cruce, y Ramírez Alcántara recordó a los soldados que debían bajarse, puesto que habían llegado a su destino. “No es aquí; es en la entrada del poblado”, respondió uno por todos. Allí era la criminal cita. Al frenar para dejar en tierra a los ocho soldados, vieron de pronto el “comando” en las sombras

-¡ Muchachos, pie a tierra que estos bandidos nos han puesto una emboscada! - gritó Porfirio Ramírez.

En medio de la noche había distinguido uniformes de oficiales que portaban palos, y los había visto caminar sobre él con el paso aterrador de los felinos. Allí estaban Federico Fiallo, general de brigada y jefe de la aviación; los capitanes Alcántara y Almanzar, del Ejército, y con ellos el excapitán Augusto María Ferrando, el cobarde de “chequeador”. Acercándose a Ramírez Alcántara, el general Fiallo preguntó”

-“¿ Me conoces?”

Ciego de cólera, y seguro de que su hora final había llegado, Porfirio Ramírez, un hombrón de más de doscientas libras, de casi seis pies, valiente hasta la temeridad, respondió:

-¿Cómo no te voy a conocer, asesino?- y agregó de inmediato:

-¿ Es así que matan ustedes a hombres machos?

Federico Fiallo, ejecutor de mil crímenes, no esperaba semejante reacción. Tal vez por eso no atacó antes. Con la rapidez de la centella, Porfirio Ramírez saltó sobre él y le pegó en la quijada; y cuando el orondo general de brigada rodaba por tierra, mientras los soldados encañonaban a choferes, peones y acompañantes, avanzaron los oficiales con los palos en alto. Uno de ellos se lanzó sobre Ramírez. Pero Ramírez le arrebató el tronco y de un solo golpe lo dejó muerto. Dos oficiales más cayeron, abatidos por el brazo vigoroso de aquel hombre que defendía su vida con la fiereza de un héroe.

-El patrón luchaba como un león, doctor – relataba al doctor Víctor Manuel Ramírez hermano de la víctima, horas después, el chofer Juan Rosario.

Porque era un león lo asesinaron. Desde tierra, magullado, humillado por el puño de Porfirio Ramírez, el general Fiallo ordenó que le dispararan. A los tiros cayó el bravo. Con la vehemencia de los saqueadores, antes aún de pensar en recoger los cadáveres de los oficiales muertos a palos de Ramírez, Fiallo y sus soldados se lanzaron a registrar los bolsillos de Ramírez, de donde extrajeron poco más de dos mil dólares; después arrastraron el cuerpo hasta un bosquecillo cercano.

La matanza de los Testigos:

Muerto Porfirio Ramírez Alcántara, cuyo imperdonable delito era ser hermano del general Miguel Angel Ramírez, -el hombre que dirigió en Costa Rica la batalla de San Isidro del General y batió allí a las fuerzas combinadas de la guardia nacional nicaragüense y del partido comunista centroamericano-, quedaban vivos siete testigos de la macabra acción dirigida por el jefe de la aviación trujillista: dos choferes, tres peones, un hombre y una mujer del pueblo.

“ Entonces—contaban en el umbral de la muerte Juan Rosario al atribulado hermano de Ramírez Alcántara - - Fiallo dió órdenes al jefe de los soldados que nosotros mismos habíamos transportados, para que se pusiera a manejar el camión y nos llevara al lugar que ellos sabían”

Ese lugar era El Número, vertiginosa curva en la ladera de las montañas, a cincuenta y cuatro kilómetros del sitio donde quedaba el cadáver de Porfirio Ramírez. Allí había otro “comando”, y, armados de palos, numerosos soldados y oficiales, entre los cuales el chofer Juan Rosario reconoció al capitán Almonte Mayer, al teniente Almánzar, al sargento de la policía nacional Alejandro Méndez, llamado a ser la última víctima del siniestro complot, y a un policía nombrado Horacio. A las Conminatorias voces de los asesinos, los aterrorizados del camión descendieron. Pero no se entregaron sin luchar. “Nos mataban a palos como si fuéramos fieras malas, doctor”, contaba Rosario. Y relató que él vió a la mujer pedir misericordia de rodillas, y caer después con el cráneo destrozado a resultas de un terrible garrotazo; que vió a uno de los peones saltar enloquecido al abismo, tras haber recibido un feroz golpe en la frente.

Tendido allí, como muerto entre los cadáveres, Juan Rosario advirtió que los tomaban uno a uno, los metían en el camión, descargaban el tanque auxiliar de gasolina que llevaban en todos sus viajes, regaban la gasolina sobre los cuerpos y en todo el vehículo, le pegaban fuego y luego empujaban el International hacia el derriscadero. El camión fue cayendo, envueltos en llamas; pero los troncos y los grandes pedruscos lo pararon cuando apenas llevaban veinticinco metros barranco abajo. Vivo y consciente, el chofer Juan Rosario sentía el fuego quemándole las carnes; y no lanzaban un quejido porque sabía que si los monstruos que desde el filo del abismo esperaban que todo quedara consumido por las llamas le oían, iban a rematarlo a tiros. Aunque era parte del complot no disparar, para que no se oyeran las detonaciones, lo harían en última instancia, como lo hicieron en Nizao cuando comprendieron que sólo a fuerza de balas podían liquidar al

“patron”. Así, Juan Rosario prefirió el fuego. Y cuando oyó a los criminales alejarse, se arrastró como pudo, abandonó el humeante montón de hierros y cadáveres y se lanzó a cortar monte, camino de la salvación.

Ese muchacho de 21 años, hombre de pueblo, que tenía en el pecho un corazón de roca, aprovechaba el fúnebre privilegio de superviviente de los millares de crímenes con que Trujillo ha aterrado al país. Antes de ser rematado en el hospital de Baní pocas horas después, su voz apasionada de indignación y de hombría iba a alumbrar la cueva siniestra del trujillato. Por esa voz iba a conocerse pieza a pieza el engranaje de asesinatos y despojos que ha puesto a funcionar la tiranía.

Los Conjurados de la Dignidad:

En la mañana del dos de junio, el doctor Víctor Manuel Ramírez Alcántara, médico que ejercía en San Juan de la Maguana, recibió una llamada telefónica. Un amigo le avisaba que el Cónsul de Suecia, en viaje desde la Capital, acababa de informarle que en la curva de El Número había un camión, el cual ardía con sus ocupantes todavía en la mañana; según el Cónsul, gente del lugar afirmaba que el camión era propiedad de un señor Ramírez de San Juan. El doctor Ramírez Alcántara no había colgado aún el teléfono cuando ya estaba pensando salir hacia El Número. Cuando llegó allí el “International” ardiendo veinticinco metros abajo, en los abismos. Quiso lanzarse en pos de los cadáveres, siquiera; pero tres soldados, un fiscal y un juez se lo impidieron. La indignación cundía entre los campesinos que presenciaban la escena. Uno de ellos se acercó al médico.

-Dicen que en Baní hay un herido. Vaya a verlo, porque a su hermano lo asesinaron éstos -dijo señalando hacia los soldados.

Una hora después, el doctor Ramírez Alcántara estaba en el hospital de Baní, la ciudad donde el buen destino de Cuba quiso que naciera su libertador. Valiéndose de toda suerte de argucias, se acercó al herido. Era Juan Rosario, malamente golpeado en la cabeza, quemado y pálido de angustia.

-¡Doctor, anoche mataron al patrón! -dijo el muchacho.

Y tratando que no le oyeran las enfermeras, hizo el tremendo relato del espantoso crimen de Nizao. No olvidó un detalle. El sabía que estaba condenado a muerte, y no precisamente por sus heridas, pues el doctor Ramírez Alcántara calculó que podía curar en cuarenta días, sino porque la bárbara cuadrilla que Trujillo mandó a la masacre volvería por él. El grave error tenía que ser subsanado cuanto antes. Lo fue. Dos horas después, Juan Rosario sería ultimado en la misma cama donde hizo la trágica denuncia.

Y con ella, el médico volvió a Nizao en busca del cadáver de su hermano. No estaba, aunque se veían por allí charcos de sangre. Un viejo campesino le contó que en la alta noche había oído tiros y que un nieto suyo había visto al amanecer el cuerpo de un hombre. Estando allí oyó referir que en las cercanías de Baní enterraban un hombre. Corrió allá; pero el muerto no era su hermano, sino el peón que al golpe del madero con que se le asesinaba había saltado al fondo del abismo, en un grotesco y terrible salto mortal.

Por donde se moviera, el médico hallaba gente de pueblo acumulando detalles. Había en medio del terror una conjura, la de la dignidad; y anónimamente todo el que podía se enrolaba en ella. Nadie quería que por cobardía suya quedara en las sobras la triste hazaña del tirano. El último en formar fila entre los conjurados de la dignidad fue el sargento Alejandro Méndez. Llegó a la consulta del doctor Ramírez y contó su tortura: él había participado en el crimen, aunque no a conciencia. Estando en su puesto en San Juan, a prima noche del jueves día primero, había recibido órdenes de hacerse acompañar de un policía y trasladarse en un “ comando” al lugar que se le indicara. El “comando” pasó a recogerlo; iban montándolo el Capitán Almonte Mayer, el teniente José de las Cruz Almánzar y varios números. Ya en El Número, se detuvieron a esperar, hasta que asomó por la curva el camión que poco antes había sido el instrumento de trabajo de Porfirio Ramírez.

-Su hermano no estaba en él, doctor; lo habían matado en Nizao, según dijeron después los soldados que venían en el camión. Nos dieron orden de asesinar a los peones, a los choferes, a una pobre mujer... A usted van a matarlo también. Cambie de aposento, porque lo vigilan.

En la cueva del Monstruo:

En Santo Domingo es tradicional que entre los Ramírez de San Juan el valor se da silvestre; y el médico Víctor Manuel y su hermana Genoveva viuda de Iriarte no iban a ser excepción en la familia. Con toda entereza se dieron a denunciar el crimen de esquina en esquina. Conocían al dedillo cada paso de los asesinos; habían tenido la amarga fortuna de descubrir los hilo del complot. Colérico, Trujillo ordenó que se les llamara a la Capital. El Procurador General de la Nación – equivalente al Ministro de Justicia en otros países -los hizo llevar a su despacho para pedirles cuenta. Ellos estaban haciendo rodar el rumor de que el Gobierno había asesinado a su hermano, y eso tenía una grave pena según ellos no ignorarían. El doctor Víctor Manuel Ramírez y su hermana Genoveva supieron responder:

-Nosotros no acusamos a nadie; simplemente relatamos los pormenores, tal como nos fueron comunicados por una de las víctimas antes de morir.

El productor General no esperaba esa respuesta; ni podía sospechar que puestos en procura de datos, los hermanos del muerto principal en aquella sangrienta orgía del trujillato sabían más cosas de las que convenían al régimen. Por ejemplo, que el martes treinta de mayo el general Fiallo y el ex capitán Ferrando habían llegado a San Juan en avión, habían hablado más de dos horas con el jefe de la guarnición, y habían preparado los detalles del crimen; sabían los nombres de todos los oficiales que tomaron parte de la triste acción y la forma en que actuó cada uno. Además, a la hora de su entrevista con el Procurador General, no había aparecido el cadáver de Porfirio Ramírez y un cadáver no puede perderse misteriosamente sin que haya complicidad de las autoridades.

Cogido en la trampa de su legalismo, el funcionario no tuvo más remedio que iniciar un proceso y desde luego, avisar a Trujillo. La próxima llamada que recibió el doctor Ramírez Alcántara, partió del Palacio presidencial. Allí le tocó ver de frente al monstruo. Allí oyó a Trujillo hacer protestas de inocencia, asegurar que el general Fiallo había obrado sin órdenes suyas, afirmar que la justicia de su régimen caería


Angela Mendez
Jose Enrique, se que eran muchos los revolucionarios de los años 50, porque los recuerdo a casi todos, porque vivi en carne propia esa epoca, pues mi padre al que no conoci era Porfirio Ernesto Ramirez Alcantara ( Prin) el comerciante que desaparecieron en el Número entre Azua y BANI,el nombre de mi hermano (hijo de Prin) es Angel Bienvenido Ramirez Mendez, se quedó sin nombrar a mi tio Quirico Mendez el cual participó activamente en contra de regimen, fue preso torturado en la 40, luego en la Victoria. gracias mil por ese trabajo tan lindo que estas haciendo........


#
Damocles Méndez Rosado La familia Ramirez,como lo señala Angela Mèndez, aportò con el sacriificio de sus familiares el precio de la libertad del pueblo dominicano.El asesinato de Prim Ramirez no tiene ejemplo en la regiòn.Esa familia de los Ramirez,de la rama de doña Miminye,de la calle Mella,militò en la resistencia antitrujillista,Fueron a la 40 y torturados,es el caso de Quirico,de Babi...Quirico fue de los primeros que organizò el 1J4 en San Juan,en la calle Colon y luego en la Trinitaria y recibió a Manolo en el Hotel Maguana.

Tambien Angela: una dama de los Ramirez Méndez se casó con un veterano antitrujillista ,me parece que con Josue o con Florisel Erickson.Quirico y Babi están en el libro titulado COMPLOT DEVELADO, con las fotos de ambos,tambien esta parte de los Rami↓ez esta ligada a otros heroes y martires de gestas gloriosas como es el caso de José Horacio Rodriguez , comandante de la expediciòn del 59.y tambien se vinculan a la linea de Manolo Tavarez mediante la unión de un hijo de Josè Horacio Rodriguez con una hija de Manolo.Es decir hay un vinculo entre luchadores antitrujillistas,Juancito Rodriguez,Josè Horacion Rodriguez.Miguel Angel Ramirez,su hija y los nietos de Manolo son los nietos de Josè Horacio.Ademas recordar la muerte de UNITO Ramirez por los esbirros trujillista.
 
Fuente:  
http://identidadsanjuanera.blogspot.com/2011/01/una-orgia-de-sangre-en-la-tierra-de.html

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Documentos prueban que Ramfis Trujillo ejecutó a los ajusticiadores de su padre

Acusan al fenecido expresidente Joaquín Balaguer de ser cómplice de la matanza
Ramfis Trujillo.
Un expediente obtenido por investigadores dominicanos ha sacado a la luz la ejecución sumaria de seis de los hombres que intervinieron en el plan para matar al gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961), una historia conocida, pero de la que hasta ahora no se habían hallado pruebas documentales.
El expediente acredita que la ejecución de Trujillo, considerado uno de los más crueles dictadores de América Latina, fue vengada en noviembre de 1961 por su hijo Ramfis, quien, junto a varios colaboradores asesinó a tiros a los seis hombres, capturados por su participación en el plan para asesinar al jefe del Estado.
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana ha recuperado el expediente de extradición de Ramfis y sus colaboradores en la masacre y lo presentará hoy, en forma de libro, con el título "El crimen de la Hacienda María", que alude al lugar donde fueron asesinados los seis conjurados, quienes gozan de la consideración de héroes nacionales.
La extradición del grupo nunca llegó a solicitarse a España, donde se refugiaron los cuatro prófugos, pero el expediente tiene interés porque recoge los hechos, que culminaron el 18 de noviembre con el asesinato y posterior desaparición de Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Luis Manuel "Tunti" Cáceres, Modesto Díaz, Roberto Pastoriza y Huáscar Tejeda.
La solicitud de extradición se dirigió contra Ramfis; Gilberto Sánchez Rubirosa; Fernando Sánchez hijo y Luis José León Estévez, pero el expediente desapareció y hasta hace poco no ha sido posible su recuperación, gracias a la labor del museo, cuya directora, Luisa de Peña, destacó el valor de los documentos, que han sido registrados por la Unesco como "Memoria del Mundo".
"La verdad siempre sale a la luz. Siempre hay alguien que cuenta, alguien que sabe, siempre queda un rastro", declaró a Efe De Peña, quien subrayó el derecho de los familiares de las víctimas "a saber qué pasó".
La responsable del museo dijo que tras conocerse la intención de la institución de hacer público este expediente sus responsables han recibido presiones y amenazas de familiares de personas que aparecen en él.
Los documentos revelan que en aquella jornada de noviembre de 1961 Ramfis y sus colaboradores mataron uno a uno a los conjurados, a quienes previamente habían sacado de la cárcel con el pretexto de llevarlos a participar en una diligencia sobre la investigación de la ejecución de Trujillo.
El plan incluyó también el asesinato de tres delincuentes a quienes se vistió de policías y cuyos cadáveres fueron colocados en el autobús en el que fueron trasladados los seis héroes para simular que éstos los habían matado y habían huido, según cuenta en la introducción del libro el historiador Franklin Franco.
El investigador alude, además, al papel del entonces presidente Joaquín Balaguer, de quien dice que "dejaba al hijo del tirano hacer y deshacer y además, guardaba silencio".
Luisa de Peña añadió al respecto que Balaguer conocía los planes de Ramfis y aun así garantizó la vida de los detenidos 24 horas antes de su muerte y desaparición. "Si Ramfis fue autor material, Balaguer fue cómplice", dijo a Efe la museóloga.
Uno de los personajes que aparecen en el expediente es Dante Minervino, quien narra en su declaración, "con frialdad que espanta (...) los últimos momentos de vida de los mártires de la hacienda María", revela el historiador.
Para este investigador, el expediente, que contiene "pasajes verdaderamente terroríficos", es "una pieza clave donde se describe uno de los capítulos más angustiosos de la vida nacional" y se refleja "con toda claridad el ambiente de absoluto desenfreno vandálico" que reinaba en el país en esa época.
La Federación de Fundaciones Patrióticas, a la que pertenece el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, señala en el libro que el objetivo de su publicación es "fortalecer la conciencia histórica" de la nación sobre estos hechos, acerca de los que "se han construido versiones que confunden y rayan en lo fantasioso".
La recopilación de documentos, de 500 páginas, reproduce declaraciones, interrogatorios y testimonios, actas, oficios, mandamientos de prisión, fotografías y documentos personales de los extraditables, así como el auto en el que el juez Simón Bolívar Scheker solicita al Ministerio Público la extradición, nunca tramitada.
Por: Jesús Sanchis / EFE

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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