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martes, 21 de abril de 2015
sábado, 31 de marzo de 2012
Piero Gleijeses desnuda políticos y critica actitud de los “gringos”
Dijo que García Godoy y Balaguer eran cínicos
Escrito por: Yanet Féliz
Santo Domingo.-El reconocido politólogo e historiador italiano Piero Gleijeses calificó de “cínico” al expresidente provisional Héctor García Godoy; criticó de atrasada la política de Norteamérica hacia los pueblos de América Latina y otros países del mundo, al tiempo que ponderó la postura de Antonio Guzmán en defensa de la democracia ante los “gringos”.
“García Godoy fue tremendamente cínico y Balaguer lo mismo. García tenía que pagar un precio para ser presidente provisional, y el precio era entregar el mando militar a los norteamericanos, usando lo que a los “gringos” les parecía mejor en el sentido humano”, puntualizó.
El profesor e investigador de la Escuela de Estudios Avanzados de la Universidad Johns Hopkins, de Washington, autor entre una decena de libros de la “Esperanza desgarrada”, sobre la revolución constitucionalista y la intervención militar de Estados Unidos, puesto a circular aquí, dijo que si bien es cierto que los “gringos” están avanzados tecnologícamente, en cuanto a la cultura política y cívica están tremendamente atrasados.
Citó como ejemplo el racismo norteamericano y recordó que el primer embajador latino, nombrado en 1961 en Costa Rica, tuvo muchos problemas con su embajada, ya que la actitud “gringa” siempre ha sido egocéntrica hacia América Latina.
Al participar en el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicación Corripio, Gleijeses pasó revista a los acontecimientos históricos ocurridos luego del ajusticiamiento del tirano Rafael Leonidas Trujillo, la Revolución de Abril de 1965 y la invasión norteamericana.
Explicó que a raíz de una petición que le hiciera hace un año la presidenta del Instituto de Historia de Cuba para que le publicara una edición cubana de su libro, entendió válido publicar los nuevos documentos, que considera una novedosa contribución hacia la República Dominicana.
Al referirse a la postura de Antonio Guzmán ante las exigencias que le hacían los norteamericanos de entregarles a unos ocho presuntos comunistas, dijo que este les dio cátedras de honestidad y de dignidad y se negó, pese a no ser un hombre de izquierda.
Significó que Guzmán suspendió una negociación porque los “gringos” vieron su postura como un exabrupto y endurecieron su posición, pese a que habían ablandado algunos aspectos.
Para el historiador, Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y en valores personales.
Dijo que Despradel y parte del grupo político chantajearon a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde, porque éste sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio.
“La esperanza desgarrada”
“La esperanza desgarrada” fue puesto en circulación el martes en el Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Será la primera edición dominicana de la obra, publicada por primera vez en español en México en 1980, y ahora ampliada con nuevos documentos del Gobierno de Estados Unidos que han sido desclasificados.
El mismo reseña el período de inestabilidad vivido tras el ajusticiamiento de Trujillo en 1961, para concentrarse en la revolución constitucionalista y la invasión militar norteamericana de 1965.
El lilibro también será puesto en circulación en el Centro León de Santiago hoy, a las 7:00 de la noche.
Piero Gleijeses vino al país como invitado del telediario Uno+Uno, que dirige Juan Bolívar Díaz, en ocasión de su 25 aniversario.
Fuente www.hoy.com.do
REPORTAJE Manolo, el 1J4 y Piero Gleijeses
Reacción. Fidelio Despradel escribe este trabajo en respuesta a las afirmaciones de Piero Gleijeses, quien aseguró que él representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales
Fidelio Despradel
La Historia tiene quienes la hacen y aquellos que la comentan. A quienes nos ha tocado de alguna manera el rol de hacerla, estamos siempre expuestos a ser enjuiciados por nuestras acciones.
La Historia tiene quienes la hacen y aquellos que la comentan. A quienes nos ha tocado de alguna manera el rol de hacerla, estamos siempre expuestos a ser enjuiciados por nuestras acciones.
Desde 1959, cuando a los 22 años me inicié en la militancia política revolucionaria, ahora cincuentenaria, he sido blanco de diferentes tipos de juicios donde nunca han faltado las acusaciones y diatribas de tipo personal. Mi actitud siempre ha sido no contestar ese tipo de distracciones.
Si en esta ocasión he decidido dedicarle unas líneas a las recientes declaraciones hechas por el señor Piero Gleijeses contra mi persona, lo hago fundamentalmente porque en su esencia sus palabras no me buscan a mí, sino a la figura de Manolo Tavárez, el apóstol y más grande líder habido en el país en toda nuestra historia republicana, y al Movimiento Revolucionario 14 de Junio, que es al decir de muchos historiadores: “la más significativa organización revolucionaria habida en el país en toda su historia”.
Entonces, por Manolo y su generación política y por el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, me he sentido en la obligación moral de aclarar ciertos datos históricos, principalmente, porque existen en nuestro país más de una generación de dominicanas y dominicanos que no vivió la experiencia del 14 de Junio y de la Guerra de Abril.
En primer lugar, recuerdo que supe de Piero Gleijeses cuando éste sostuvo una larga entrevista con Baby Mejía, mi hermano de lucha e ideales, y debido a los rumores de que Gleijeses pudiera ser un agente enemigo, como secretario general del 14 de Junio, instruí a los demás compañeros, como medida precautoria, para que no le concedieran más entrevistas.
En la última versión de su libro (La Esperanza Desgarrada), el señor Piero Gleijeses plantea en la página 244 que me realizó una entrevista en el año 1970, y se apoya en esa entrevista –la única que según él realizó a Fidelio Despradel- para confirmar muchas de las peregrinas afirmaciones que vierte en su libro. Pero resulta que en el año 1970 yo tenía más de dos años viviendo clandestinamente en una remota sección rural del Noroeste del país denominada “Villa Lobo Adentro”, integrado a la producción como obrero agrícola, con el seudónimo de Gerardo; que regresé a la ciudad de Santo Domingo a finales de ese año y que lo hice en forma clandestina porque en esos años el régimen de Balaguer impulsaba una feroz persecución contra todos nosotros, y que es imposible, en esas condiciones, que el señor Piero Gleijeses me hubiera entrevistado.
Las medalaganarias conclusiones del señor Gleijeses sobre mi persona expuestas en su libro las hace sobre la base de testimonios de “terceros”, quienes en su mayoría protagonizaron una lucha feroz y sucia contra el sector político donde militábamos Polo Rodríguez, Juan Miguel Román, Baby Mejía, Homero Hernández, Orlando Mazzara, Amaury Germán, Pichi Mella, Osvaldo Vásquez, Roberto Duvergé, Rodrigo Lozada, Luis Parrisch, Reyes Saldaña, Aniana Vargas, Marinita, Mercy Ogando, Iván Rodríguez, Rafael Chaljub Mejía, Federico Díaz, Sonia Macías y un sinnúmero más de militantes de “los duros” del 14 de Junio, como los ha bautizado el señor Gleijeses.
Pero como dije, las acusaciones de este señor a Fidelio Despradel no me interesan; nunca he respondido tal tipo de acusaciones. Me interesa muchísimo más defender la integridad de las figuras de Manolo Tavárez y de Minerva Mirabal, para que las próximas generaciones no hereden héroes decorativos, sino ejemplos vivos para las luchas que deberán ser libradas contra las injusticias sociales que hoy más que nunca se imponen en República Dominicana.
Manolo era un gigante, como Juan Pablo Duarte; líder de las mejores causas del pueblo dominicano. Un cierto grupo de personajes, algunas y algunos que militaron junto a él, lo quieren proyectar como un ser carente de carácter, pequeño burgués en su fundamento ideológico, avasallado por la gran personalidad de su amada esposa y compañera de lucha e ideales.
Contra estos atentados luchamos aquellos revolucionarios que acompañamos a Manolo en su gran aventura de vida, y que hoy continuamos, por otros medios, pero con las mismas convicciones políticas y humanas.
Presentar a Manolo como un líder que podía ser “chantajeado” por un grupo de sus seguidores, todos fieles a su liderazgo y quienes no superaban los veintidós y veintitrés años, sin la experiencia e inmenso prestigio que ya el líder había acumulado, es una falacia histórica que solo ha encontrado eco en espíritus mediocres prestos a contribuir, con esa deuda pendiente de la oligarquía dominicana y del imperialismo, a desprestigiar al gigante de Manaclas.
Se suman a este coro muchos que han cobrado y cobran factura por su participación en aquel trozo de nuestra historia, a los que les conviene evocar la memoria de un Manolo Light, como memoria hueca, sin sustancia ni repercusión futura, alejado del marxismo como corriente política y método para analizar la sociedad; un Manolo para la rendición de los revolucionarios.
Manolo, además de antiimperialista consecuente; de revolucionario de una sola palabra, que hacía coincidir su palabra con su acción, era un estudiante y difusor del marxismo. Todos nosotros nos iniciamos en estas lides bajo su férrea voluntad y capacidad de otear el porvenir.
La insurrección guerrillera constitucionalista se inscribe dentro de una línea de actuación que empezó con la decisión, desde la reunión constitutiva del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, en Mao (enero de 1960), de “trabajar para organizar la insurgencia del pueblo dominicano” contra el régimen de Trujillo; que continuó con la carta personal de Manolo a Fidel Castro solicitándole ayuda de la revolución para entrenar militarmente a cuadros de nuestra organización; que prosiguió con la creación de una academia político militar después de ajusticiado Trujillo, y con el famoso discurso de Manolo el 14 de junio de 1962.
Todo ello era parte de esta cadena, y llevó a nuestra organización a producir la insurrección guerrillera de noviembre de 1963, que se hizo bajo la bandera política de la Constitución de 1963 y del derrocamiento del Triunvirato.
En un afán de minimizar a Manolo y al 14 de Junio, el señor Gleijeses procura golpear a Fidelio Despradel para omitir o tergiversar vulgarmente los hechos.
Lo mismo hace cuando aborda el tema de la Guerra de Abril. Fue el grupo de “los duros” (como él nos denomina), el que convocó la histórica reunión del Comité Ejecutivo Provisional (página 342 de su libro) en la tarde del 25 de abril, en el apartamento del padre de Amín Abel.
Fuimos nosotros quienes propusimos el apoyo militante del 14 de Junio a la insurrección en curso, y quienes propusimos, primero, la asignación de todos los cuadros dirigentes y los militantes en diferentes puntos de la ciudad y que los compañeros Juan Miguel Román y Rafael (Fafa) Taveras fueran los responsables militares para toda la organización (todo ello para preservar la unidad de la organización, contrario a lo que usted plantea)
Fidelio Despradel, y con él todos los cuadros militares y políticos bajo nuestra influencia, respetamos este acuerdo, incluso después de la caída de Juan Miguel Román, que para la fecha de su muerte, el 19 de mayo, era ya el líder militar indiscutible del 14 de Junio.
Muchas de las más importantes decisiones de la guerra se tomaron con mi participación, o por iniciativa mía. Me refiero, tan solo como ejemplo: a la creación de la Academia Militar 24 de Abril, que fue una iniciativa del Buró Militar; la ocupación de las Aduanas por parte de un comando del 14 de Junio (que fue propuesta a Francis Caamaño por Fidelio Despradel y Fafa Taveras); la fortificación del vulnerable cordón de las Aduanas (el flanco más débil de la Zona Constitucionalista), bajo mi exclusiva iniciativa y responsabilidad; la inspección y construcción de todo el perímetro de defensa, después del ataque artero del ejército norteamericano de los días 15 y 16 de junio; y principalmente, las revolucionarias relaciones con el coronel Caamaño, con quien desarrollé una relación de amistad y confianza mutua que trascendió la Guerra de Abril, como está ilustrado por múltiples publicaciones y por mi libro: Operación Verdad: De Héroes y Traidores.
ZOOM
Sobre Fidelio
Al participar en el almuerzo del Grupo de Comunicaciones Corripio, Gleijeses aseguró que Fidelio Despradel representa lo peor del Movimiento 14 de Junio en términos humanos, teóricos y de valores personales. Dijo que Despradel, junto a otros miembros del grupo político, chantajeó a Manolo Tavárez Justo con amenazas de denunciarlo como traidor y cobarde porque sabía que la guerrilla de Las Manaclas era un suicidio. “Fidelio Despradel no me impresionaba, como tampoco Roberto Duvergé; de los súper sabios el único que me impresionaba era Juan Miguel Román”.
Fuente www.hoy.com.do
A Fidelio Despradel
MANUEL GARCÍA SALETA-PUCHITOAcabo de leer tu interesantísimo artículo donde haces una pregunta muy importante que dice: ¿Quiénes dieron orden de asesinar a Manolo?. En varias ocasiones he tocado ese asunto que han sido publicados en este mismo periódico y he dado versiones que obtuve de personas que se acercaban a mi a menudo, donde me expresaban diferentes opiniones sobre ese asunto que en la realidad, no tenían fundamento.
A mi me ha sorprendido muchísimo que durante tantos años que estuvimos luchando juntos, primero para la eliminación física del dictador Trujillo y luego con la insurrección del 14 de junio, donde tú más que nadie sabes la responsabilidad que yo asumí, al proteger la seguridad física de Manolo, después que se ausentó de su asilo de la embajada de México.
Sin embargo, nunca te has referido a las personas que fueron tan importantes en la organización de la fracasada insurrección de Las Manaclas como fueron el doctor Benjamín Ramos y Manuel García Saleta, Puchito, quienes fueron los que le advirtieron a Manolo, de acuerdo con el documento que el doctor Ramos le envió conmigo, motivado por la proposición que le hiciste, después de llevarte donde estaba asilado Benjamín. Recuerdo como ahora que cuando le dijiste que el levantamiento se iba a hacer el lunes siguiente, él se levantó de la cama y te dijo, “esta reunión se acabó; Puchito, ven el viernes para que le lleves a Manolo mi opinión al respecto”.
Ese documento, después de leerlo, Manolo me dijo que te lo entregara a ti y así lo hice, para que el Comité Central lo estudiara y le dieran su opinión.
¿Qué dijo Benjamín en ese documento?, que esas acciones no procedían todavía, porque no estaban dadas las condiciones que exigían esas situaciones, porque la población no había dado señales ni demostraciones de repudio al golpe de estado contra Juan Bosch y por lo tanto el alzamiento no procede en esos casos.
Decía siempre que esas decisiones se toman cuando la población da señales de repudio a lo sucedido, nunca antes.
Fidelio, ese documento tan importante para la historia de ese hecho, que te entregué personalmente y que te he pedido en varias ocasiones, lo desaparecieron.
Cuando el doctor Benjamín Ramos y yo nos pusimos a indagar sobre lo sucedido es bueno recordar que nosotros dos hicimos lo indecible para tratar de que los insurrectos pudieran tener las garantías y seguridad y que iban a ser respetadas sus vidas al bajar de las montañas. Esto basado en la oferta del ingeniero Tavarez, que dio su palabra de honor que sus vidas serían respetadas si se entregaban. Esta promesa la dijo por televisión.
Inmediatamente sucedió esto, Benjamín me llamó y me dijo que había que buscar a alguien que pudiera contactar las fuerzas armadas y así llegar a un acuerdo. Quien sugirió Benjamín fue a tu padre don Arturo Despradel. Apelé a la señorita Minetta para que me hiciera una cita con tu papá y a las 3 de la tarde me junté con don Arturo y le expliqué lo que me dijo Benjamín. Tu padre, como hombre de experiencia me dijo: “Sí, yo puedo hacer ese contacto pero hay algo que hacer primero. Para poder llamar la atención de las Fuerzas Armadas ustedes tienen que dar demostraciones contundentes y provocar desórdenes que los preocupen a ellos, así yo puedo decirle que esos desórdenes cesarán tan pronto se llegue a un acuerdo.
Cuando le dije lo dicho por don Arturo, se expresó diciendo: pero Dios, eso era lo que debió hacerse hace tiempo.
Me ordenó llamar a Roberto Duvergé, quien era el encargado de la parte militar del 14 de junio, y así lo hice; a las 5 de la mañana lo contacté y le expliqué lo que Benjamín ordenaba. Desgraciadamente, Roberto me contestó diciendo que le dijera a Benjamín que él no tenía nada con qué hacer esas actividades, porque solamente le dejaron una pistola y una escopeta calibre 16 y que los jóvenes comprometidos de la universidad le dijeron que no iban actuar en una época tan festiva. Cuando le dije eso a Benjamín, creo que eso fue lo que le provocó el primer infarto.
Pero bien, Fidelio, para contestar tu pregunta de quién ordenó la muerte de Manolo y su grupo, voy a relatarte lo que me dijo don Emilio de Los Santos, a quien fui a visitar con motivo de se acontecimiento tan trágico, pues él era el presidente del gobierno de entonces y era además muy amigo de mi “padre y de nosotros y nos había advertido que protegiéramos a Manolo porque era la figura que querrían eliminar.
Nos dijo con lágrimas en los ojos que todos los que estaban en la presidencia eran responsables del crimen; que lo engañaron como a un niño; esa acción fue aprobada por todos ellos a espaldas mía y ordenaron el exterminio de todos los componentes de ese grupo, y que esto fuera un ejemplo para los pueblos latinoamericanos. Naturalmente, tenían que haber extranjeros en esa decisión.
Pero hay más responsables y culpables en esos hechos, y somos nosotros mismos que fuimos unos cobardes e incapaces de actuar como mandaba el momento, con responsabilidad y decisión para presionar aquí abajo y quitar la presión que tenían nuestros guerrilleros de los militares, que cumpliendo órdenes superiores asesinaron a mansalva a una juventud de profesionales que iban a servirle a la patria con honestidad, seriedad, responsabilidad y por la libertad absoluta de nuestra patria.
¡Que viva Manolo y sus compañeros por siempre!
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Voltaire