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jueves, 31 de marzo de 2011

Técnica de aprendizaje sobre la Guerra Fria

  

Introducción

Los alumnos que  nacieron despues del 1989 y que estan iniciando  o acceden a la Universidad no han tenido ninguna experiencia directa de la Guerra Fría, por lo cual estan obligados a consultar fuentes para aprender sobre este conjunto de acontecimiento que le permita aprender sobre estos hechos.
Si hay una fenómeno que claramente muestra la censura entre generaciones es este: las personas que han conocido o que se formaron en un mundo bipolar en el que dos bloques se enfrentaban ideológica, política, económica y militarmente, y los que perciben el largo enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS, entre el bloque occidental y el bloque comunista, no como un tema más de la asignatura de Historia Universal, sino como la causa principal de nustro presente inmediato, pueden ayudar a comprender a las nuevas generaciones tan importantes acontecimientos.
Esta webquest trata de proponer una secuencia didáctica para que los alumnos conozcan mejor el proceso que llevó de la Guerra Fría y como esta llego a su fin.

Tarea

Los alumnos deberán elaborar y diseñar  en forma de periódico el tema de forma que recoja los grandes acontecimiento, personajes, datos... que conformaron  la Guerra Fría.
Aquí se proponen un amplio número de tareas que quieren ser simplemente orientativas de lo que se podría hacer en el aula. Evidentemente es muy difícil por falta de tiempo acometer en un curso normal todas las tareas que aquí se plantean.
Los estudiantes, organizados normalmente en grupos, deben realizar las siguientes actividades:
  • Escribir un corto reportaje sobre aspectos esenciales del período histórico.
  • Redactar una breve biografía sobre alguna de las principales figuras del período.
  • Seleccionar algunas fotografías o imágenes especialmente ilustrativas sobre el período y escribir un corto comentario .
  • Seleccionar un mapa ilustrativo del proceso de disolución de la URSS.
  • Seleccionar un párrafo de algún documento histórico del período que sea especialmente significativo.
  • Redactar un breve comentario sobre una tabla estadística.
  • Elaborar una presentación de Power Point sobre el proceso histórico que llevó al fin de la Guerra Fría.

Proceso

1. Escribir un corto reportaje sobre:
2. Redactar una breve biografía de:
3. Seleccionar algunas fotografía o imagen especialmente ilustrativas sobre:
    http://www.historiasiglo20.org/IMAG/fgf.htm
  • La figura histórica de Mijaíl Gorbachov
  • Las revoluciones de 1989
  • La "matanza de Tiananmen"
  • El frustrado golpe de estado de agosto de 1991 y el fin de la URSS
Tras seleccionar estas imágenes, elaborar un corto comentario sobre ellas (en torno a 50 palabras) .
4. Elegir un mapa ilustrativo del proceso de desintegración de la URSS.
    http://www.historiasiglo20.org/MAPA/index.htm
5. Seleccionar algún párrafo de algún documento histórico del período y que sea especialmente ilustrativo de:
6. Redactar un breve comentario sobre una tabla estadística:
Aquí podemos ver un posible modelo para esa página web.
7. Elaborar una presentación de Power Point sobre el proceso histórico que llevó al fin de la Guerra Fría. En esa presentación habrá que tener en cuenta:
  • Estilo de la diapositiva
  • Diseño de la diapositiva
  • Seleccionar e introducir en la presentación imágenes y mapas
  • Redactar e introducir texto explicativo

Recursos

Para esta webquest he utilizado los materiales contenidos en mi sitio web
"Historia de las Relaciones Internacionales durante el siglo XX"


Conclusión

Al concluir esta webquest los alumnos deberán comprender los principales rasgos del proceso histórico que llevó al fin de la guerra fría. Serán capaces de identificar los principales acontecimientos, explicar la aportación de las figuras clave del período, saber elegir documentos escritos e imágenes significativos del momento y señalar en el mapa las nuevas realidades geopolíticas surgidas de la disolución de la URSS.
El conocimiento de este proceso histórico les permitirá en un paso ulterior identificar y caracterizar las principales novedades en las relaciones internacionales de los inicios del siglo XXI.




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Historia Oral y los Paradigmas

lunes, 21 de febrero de 2011

21 de febrero: Día Internacional de la Lengua Materna

 
El Día Internacional de la Lengua Materna se origina en 21 de febrero de 1952 cuando en Bangladesh un grupo de estudiantes demandaba que su lengua materna, el Bangla, fuera reconocida como lengua oficial. Ante este hecho, la policía abrió fuego y dio muerte a tres jóvenes de nombre Abul Barkat (del pueblo Babla, estudiante de Maestría en la Universidad de Dhaka), Rafiquddin Ahmed (estudiante, del pueblo Paril Baldhara del distrito Manikgonj) y Shafiur Rahman (del pueblo Kunnyogar, empleado de la sección de contabilidad de la Corte de Dhaka). Cuatro años después en la Constitución de Pakistán el Bengalí y el Urdo fueron declarados lenguas oficiales de Pakistán.

En Canadá la organización llamada “Amantes de la Lengua Materna del Mundo”, integrada por hablantes de inglés, kutchi, cantonés, alemán, filipino, bengalí, hindú, en 1999, exhortaron a la ONU y a la UNESCO a declarar el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna. En respuesta, la Unesco les informó que esa propuesta sólo podía ser considerada si venía de la Comisión Nacional para la Unesco de algún país miembro. Por lo que esta organización en acuerdo con el Ministro de Educación del Gobierno de Bangladesh reafirmaron esta propuesta a la Unesco, adoptándose así esta histórica resolución de que el 21 de febrero sea el Día Internacional de la Lengua Materna, Que fue adoptada por unanimidad en la 30 Conferencia General de la Unesco, realizada el 17 de noviembre de 1999.

Anualmente, desde febrero de 2000, esta fecha es observada con el objetivo de promover el multilingüismo y la diversidad cultural.

Las lenguas son el instrumento de mayor alcance para la preservación y el desarrollo de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible. Toda iniciativa para promover la difusión de las lenguas maternas servirá no sólo para incentivar la diversidad lingüística y la educación multilingüe, sino también para crear mayor conciencia sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del mundo e inspirar a la solidaridad basada en el entendimiento, la tolerancia y el diálogo.

Trabajar en el aula
Muchas de nosotras y nosotros, desde que nacemos hasta que morimos, hablaremos la misma lengua: la que aprendemos desde la infancia, la que hablan nuestras madres y padres y nuestras abuelas y abuelos.

Sin embargo, muchas personas en todo el mundo hablan idiomas que están en peligro de desaparición; con lo cual tendrán que aprender una nueva lengua para poder desarrollar sus actividades cotidianas - estudiar, trabajar, etc.- y sólo podrán hablar su idioma materno con su familia.

Se trata de gente que pertenece a comunidades o grupos minoritarios, como algunas comunidades indígenas, que hablan una lengua que sólo conocen ellos. Eso tiene una consecuencia muy perjudicial: a medida que esos grupos van extinguiéndose, por el fallecimiento de las personas mayores, se habla cada vez menos el idioma.

Hay quien pueda pensar que eso tiene su lado positivo, si todo el mundo hablara la misma lengua nos podríamos entender mejor. Pero en realidad, no se trata de un beneficio; de esa manera, poco a poco, nuestra diversidad cultural se va empobreciendo. Al final, todas y todos salimos perjudicados.

Datos reveladores
• Desde que el ser humano empezó a hablar, unas 30.000 lenguas han desaparecido.
• Actualmente, de las 6.000 o 7.000 lenguas del mundo, unas 3.000 están en peligro de desaparición.
• Todos los años, al menos 10 idiomas desaparecen.
• Se considera que una lengua está en peligro cuando la hablan menos de 100 mil personas.

¿Qué se puede hacer?
Estos idiomas que sólo hablan una minoría de personas necesitan protección, así no se perderán sin dejar rastro alguno.
Para responder a esta crisis, en 1999 la UNESCO ha proclamado el Día Internacional del Idioma Materno; con el objeto de promover el reconocimiento y la práctica de las lenguas nativas, en especial las de las minorías y grupos indígenas.

Según la UNESCO
Toda iniciativa para promover la difusión de las lenguas maternas servirá no solamente para incentivar la diversidad lingüística y la educación multilingüe, sino también para crear mayor conciencia sobre las tradiciones lingüísticas y culturales del mundo e inspirar a la solidaridad basada en el entendimiento, tolerancia y diálogo.
- ¿Qué es la lengua materna?
El término “lengua materna” hace referencia a varias situaciones:
El o los idiomas que hemos aprendido primero;
El o los idiomas con los que nos identificamos o con el que nos identifican los demás;
El idioma que mejor hablamos y que más usamos;
El primer idioma.
El idioma está fuertemente ligado a la cultura de un pueblo. Que se deje de hablar la lengua que caracteriza a un territorio provoca un empobrecimiento cultural que afecta a toda la sociedad: disminuyen las posibilidades de comunicación y de intercambio, desfavoreciendo el diálogo y entendimiento entre distintas culturas.

¿Cómo se celebra este día?
Cada 21 de febrero, los estados miembros de UNESCO celebran el Día Internacional del Idioma Materno con bailes, poesías, canciones, teatro, cuentos y cualquier otro tipo de expresión cultural.
Muchos optan por llamar la atención acerca de la gran diversidad de lenguas y culturas que existen en el mundo: los chicos y chicas en las escuelas investigan sobre los dialectos, el alfabeto Braille que utilizan las personas que no pueden ver, el lenguaje de signos, etc.
¿Y qué pasa con tu idioma materno? Además de promover la protección de lenguas minoritarias, este día también pretende destacar la importancia de respetar tu propia lengua materna. En esencia, hablar el idioma propio de cada uno es nuestro derecho; nuestro idioma es parte de nuestra identidad como personas, y como tal, debe ser respetado.
Es importante que además de los niñas y las niños en las escuelas, las madres y padres y demás personas mayores también se involucren en estos eventos.

Fuente: UNICEF

Sugerencias para trabajar en los centros educativos el Día Internacional de la Lengua Materna, propuestas por el Centro de Recursos de Educación Intercultural (CREI) Castilla y León

domingo, 19 de diciembre de 2010

BATALLA DEL PUENTE. Testimonios - parte 2

Testimonio de Cáceres, Elpidio (La Boa)

Lugar de entrevista Santo Domingo (AGN)

Fecha de la entrevista 14-11-2006

Investigador: Jesús Díaz

Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

Combates en el Puente Duarte. (Santo Domingo 1965-04-26)
Elpidio Cáceres (La Boa.) Yo pude ver cuando los aviones estaban tirándole a un volteo lleno de gente que había venido, que se había ubicado en la parte Sur, cuando entramos, nosotros veníamos por la Vicente Noble, subiendo, veníamos subiendo con Molotov, con bomba, pero yo pude ver el avión, yo sí recuerdo cuando me dijo uno ¡Boa!, fue ¡coño! Como una cosa, que voy cruzando, veo el volteo y veo que le dispararon al volteo, hubo muchos muertos ahí, cuando disparó ese avión todas esas gentes se vieron en ese volteo, camiones ahí donde están esos edificios en frente, la parte sur de ahí del puente, y los tanques de ellos, del CEFA venían bajando, estaban a la mitad del tanque y se lo frenamos, ahí el equipo Montes Arache, esos Rana, estábamos todos, los frenamos que no pudieran cruzar, pero estaban la mitad del Puente, yo recuerdo también cuando ya se da retirada, que ya ellos se echan para atrás, que los aviones dejaron de tirar, ahí no estaban con 70, ni nada todavía, ahí fue lo primero.
Jesús Díaz (JD.) ¿Y qué cantidad de civiles había ahí en el Puente?
La Boa. Una multitud de gentes, la gente se ubicó, la gente se reubicó, había gente asfixiándose, civiles todos, ¡ajá!, porque ahí había un equipo de policía y los guardias unidos a nosotros, si, y sumamos to´ y la gente al ver militares, al ver a uno vestido también de guardia, están metidos los guardias, está metida la policía, el pueblo se mezcló, el pueblo se encendió, el pueblo apoyó, eso fue lo que dio lugar a que ellos no tuvieran acceso, que ellos no pudieran avanzar, que ellos no pudieran pasar con el equipo pesado hacia donde nosotros.


Testimonio de Espinal, Elpidio

Lugar de entrevista Santo Domingo

Fecha de la entrevista 2005

Investigador: Ángel Encarnación

Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

Participación en combates/ Puente Duarte/ Zona Norte/ Etc.


Ángel Encarnación (AE.) Elpidio, en medio de esa situación, sobre todo en el primer combate del Puente: ¿Cómo tú definirías, qué significado tuvo ese primer combate del Puente para el Movimiento Constitucionalista?

Elpidio Espinal (EE.) Bueno, eso fue lo que realmente le dio fuerza al Movimiento, porque ahí el pueblo pudo demostrar a los demás que el pueblo tenía la razón, porque luego combatimos y la tropa de Wessin se vieron acorralados y pidieron redención, cuando estábamos en el puente había muchos muertos que estaban volados, estaban aparte, pero la batalla la ganamos.

AE. Elpidio, la mayor parte de los Cuarteles Militares y Fortalezas estaban con el Movimiento Constitucionalista tanto en la ciudad como en el interior del País, sin embargo, cuando llegan los norteamericanos la mayoría se cambian para el bando anticonstitucional, ¿por qué tú crees que se produce esa situación?
EE. Miedo, que hay miedo y ellos creían una cosa, ellos pensaban que la fuerza norteamericana venía en son de paz, pero ellos venían a combatirnos a nosotros fue, a combatir el Movimiento Constitucionalista, y ellos, los reaccionarios muchos temieron, los buenos militares, los demás quedamos del lado del pueblo.


AE. Elpidio, ¿al mando de quien tú combatiste dentro de lo que fue el Movimiento Constitucionalista en los Comandos?


EE. Yo estuve bajo el mando de “El Antena”, como le decíamos, Cedeño, un agente del PRD que murió hace un par de años, ese militar, también fue miembro de la aviación, y fue de los oficiales que fueron cancelados mediante el Golpe de Estado de Juan Bosch.


Testimonio de Espinosa Peynado, Enrique. Alias Comandante Pocho

(1er. encuentro).

Lugar de entrevista AGN

Fecha de la entrevista 08-05-2007

Investigador: Pedro De León C.

Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

 
La Batalla del Puente, muertes, atrocidades, llora, pesar. Daño invasión Americana y horrores.


Pedro De León C. (PDL.) Y cuéntenos, la referencia histórica poco conocida de la Batalla del Puente.
Enrique Espinosa Peynado (Comandante Pocho.) Imagínese en un mitin de cierre de campaña. ¿Cómo está el Puente? del PRD o del PLD, lleno de gente, el Puente lleno de mujeres, de niños, de viejos, fue barrido por aviones tirando tiros y cohetes, ahí no se sabe cuántos muertos hubo, eso fue terrible, cabezas, pies de los muchachitos delante de los ojos de uno, yo no quiero ni acordarme.
PDL. ¿Siente pesadillas todavía de eso?
Comandante Pocho. Si.
PDL. El daño que le hicieron a la República los yanquis, eso no tiene nombre, lo que hicieron aquí lo hacen en Haití, lo hacen en todas partes, matando jovencitos, forzando muchachitas, forzando niños, eso es lo que hacen esos sinvergüenzas, a mi no me importa que me manden a matar, me importa un kipe eso.
Testimonio de Freites Báez, Abelardo

Lugar de entrevista: AGN

Fecha de la entrevista 06-02-2007

Investigador: Pedro De León C.

Proyecto: Voces de la Revolución de Abril.

 
El CEFA (Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas) avanza hacia el Puente Duarte.
Abelardo Freites Báez (AF.) Entonces vamos hacia el Puente, óigame, ¿Usted recuerda la ametralladora que emplazamos arriba?
Pedro De León C. (PDL.) En el Hospital Darío
AF. El CEFA la tumbó, el CEFA le tiró a esa ametralladora, ellos no sabían que esa ametralladora la habíamos emplazados nosotros, suerte que los guardias no estaban ahí.


Supongo que le tiraron con Fusil y con todo le tiraron, suerte que los guardias habían bajado, por suerte, no mataron a nadie ahí, sino que después algunos dijeron: “tumbamos una ametralladora”, yo lo oí, y lo que estaba era mirando para allá, no estaba mirando para acá, hubieron algunos que dijeron que esa ametralladora había desplazado detrás de ellos, una confusión, realmente esa tropa que estaba bajando, en ese trayecto muchas tropas de esas como que se dispersaban, se metían por las casas que estaban a la derecha, las casas que estaban a la izquierda, como que tú no veías la gran cantidad de gente, pero los tanques iban delante, pusieron tres o cuatro tanques arriba y en uno de esos tanques iba Bochans Javier, Bochans baja, parece que llegó después de la García Guerrero, por esos lados por ahí y hubo un tiro, imprudentemente él estaba en la torreta, hubo un tiro que se le pegó en un glúteo, entonces cuando vieron a Bochans, el tanque en que el va, gira para devolverse, entonces eso ocasionó una confusión tremenda, porque no tan solo giró ese tanque, giraron los que estaban atrás, entonces de los que venían atrás interpretaron como que era que había una resistencia alante muy grande, ahí la labor de Ricardo Gautreax, que era Mayor, y muchos otros Oficiales a pura voz voceando que era pa´ lante que iban, pudo impedir que todo ese grueso se devolviera, gente que todavía estaban en el Ensanche Ozama, que ven que viene otro grupo pa´ atrá ¿Qué iba a pasar? entonces ahí se arma una tremenda confusión sin la comunicación 02-40-39 que me ordena a mi, ir donde estaba un emplazamiento de Artillería, comandada por el Mayor Ubrí Alba , que era abogado y era también Oficial de Infantería, tenía una batería por donde estaba la tinaja esa.


Antes de eso, nosotros, cuando estábamos bajando, había un Jeep con radio que se comunicaba con los aviones, yo vi muchos aviones de esos tirando, casi todos los tiros los tiraban al agua, ahí ¡pam, pam, pam!!!!! tiraban debajo del Puente, la mayoría lo tiraban en el agua, y nosotros en una oportunidad, el Teniente Payán y yo, viendo que el Jeep estaba solo en ese momento, no se que se hizo Cruzado, poníamos a uno de los pilotos la mano, pidiendo que le chequearan la cola del avión, que él veía como que tenía humo, yo creo que fue Payán que cogió y dijo: adelante, chequéame… y Payán después que el avión pasó por ahí dijo: no, no, no tiene nada siga la misión.


PDL. ¿Y como cuántos aviones eran?

AF. Eran como tres o cuatro aviones, yo creo que era una cuadrilla.
PDL. De los P-51.
AF. Si, P-51. Yo creo que era una cuadrilla.

jueves, 2 de diciembre de 2010

ASIGNATURA HISTORIA ORAL EN LA UPEL-MARACAY

Por Zandra Pérez C.

Para el año 1997 se creó el actual diseño curricular de pregrado de la UPEL Maracay, en él se incluyó “Historia Oral” como asignatura optativa en el área de Rescate de la Cultura perteneciente al Componente de Formación General para ser ofertada a los estudiantes de todas las especialidades .


La propuesta surgió de la necesidad de implementar estrategias pedagógicas innovadoras y de una metodología de trabajo práctica que le permitiera al estudiante de la UPEL desarrollar procesos de investigación que contribuyan a un mayor conocimiento histórico desde el ámbito de la micro historia, la historia local y regional contemporánea y a la vez contribuir a la valoración de los elementos constitutivos de nuestra identidad, a partir, de la cotidianidad y experiencias vivida de los sujetos que día a día en sus comunidades construyen una historia que aun no ha sido historiada. Al proporcionarle al participante-estudiante,investigador, los aspectos teóricos, metodológicos y técnicos de la Historia Oral se propició una nueva forma de acercarse al conocimiento y comprensión de los procesos históricos y culturales a través de la relación directa con los sujetos actores de las prácticas sociales, propiciando la recuperación de la memoria individual y colectiva de la gente.
Objetivos
A
Comprender el valor de la historia oral en la reconstrucción de los procesos históricos y culturales de la región y localidad.
Conocer las diferentes concepciones y definiciones de Historia Oral
Valorar la oralidad como testimonio y saber para la reconstrucción de los procesos históricos y culturales de la región y localidad
Conocer los diferentes métodos y técnicas de la Historia Oral
Comprender la importancia de la Historia Oral en la Educación
B
Aplicar las técnicas y métodos de la historia oral en una investigación sobre los aspectos históricos y/o culturales de una comunidad, localidad o región.
Registrar los testimonios orales y relatos de vida
Interpretar los testimonios orales y relatos de vida
Validar los testimonios y relatos de vida
C
Reconstruir colectivamente los procesos históricos y culturales de las comunidades Aragüeñas.
Registrar los rasgos constitutivos de las comunidades aragüeñas a partir de la dinámica social y sus actores
Contenido
A
Concepciones y definiciones de Historia Oral
Utilidad de la Historia oral en el aula
Métodos y técnicas de investigación con historia oral
La Investigación de Campo
La observación en Historia Oral

B
Imaginario Colectivo, cotidianidad y modos de vida
Rasgos constitutivos de las comunidades aragüeñas; Costumbres, tradiciones, gastronomía, juegos, bailes, religiosidad popular, cuentos, leyendas, mitos, personajes populares, acervos vivientes de las comunidades; instituciones, etc..
La Entrevista, Testimonios orales y Relatos de vida
Tipos de entrevistas; técnicas; recursos;
C
Validación, interpretación y análisis de las fuentes
Reconstrucción del discurso histórico
Estrategias
A
Arqueo de fuentes orales, documentales, hemerográficas y bibliográficas
Análisis e interpretación de las fuentes
Elaboración de Glosario de Términos Básicos
Discusión
B
Historias de vida, relatos de vida; autobiografía
Talleres
Trabajos de Campo
Realización de Entrevistas
C
Asesorías
Socialización de saberes de manera colectiva
Encuentros, Coloquios
Recursos
Fuentes Bibliográficas sugeridas
Base de Datos del Núcleo de Historia Oral UPEL Maracay.
Grabador, Cámara Fotográfica.
Documentos oficiales, Documentos Personales
Prensa
Fotografías
Audiovisuales
Bienes Muebles y Inmuebles
Evaluación

Formativa: se regirá por los criterios de auto evaluación, coevaluación, participación, multidireccionalidad y flexibilidad.
Sumativa: se realizará en cada uno de los procesos de aprendizajes por unidad temática.


1 comentarios:
Anónimo dijo...
La primera versión de ese programa fue redactado por Zaandra Pérez y mi persona, antes habíamos administrado dos Seminarios de Investigación sobre la Historia Oral en Chuao. En esa época fueron nuestras alumnas Xiomara Pamela Rodríguez y Fatima Baptista profesoras hoy de la UPEL - Maracay. YSABEL GÓMEZ

30 de agosto de 2010 13:04

domingo, 21 de noviembre de 2010

Notas sobre la historiografía en los últimos años

Uno de los rasgos comunes que presenta la historiografía occidental es la ampliación del campo, que ha sido continua desde fines del siglo XIX. El aumento de la matrícula de estudiantes, notable sobre todo en la Argentina en períodos de crisis, significa que la historia sigue siendo para muchos una herramienta útil para comprender la realidad. También se han incrementado los planteles docentes y de investigadores. Se ha mantenido y, en algunos momentos ampliado, la publicación de libros y revistas especializadas, acompañada por una creciente participación de historiadores profesionales en la enseñanza media, por su participación en la redacción de manuales. Incluso, algunos libros de historia se han convertido en éxitos editoriales. Por otro lado, se ampliaron las redes internacionales a través de congresos, conferencias, publicaciones y el sistema de becas para la realización de posgrados.

Sin embargo, se ha insistido, desde hace demasiado tiempo, en que estamos viviendo una crisis de la historiografía. Especialmente, se ha postulado una crisis de paradigmas, más enunciada que investigada.

Pero ¿qué es lo que está en crisis? Sin duda los paradigmas interpretativos y metodológicos estabilizados en el siglo XIX han estallado desde la posguerra. Al tiempo que el mayor acercamiento de los historiadores a las ciencias sociales pone en riesgo, para algunos, la identidad de la historia como disciplina. También se reformuló la relación de los historiadores con la sociedad, el Estado y el poder político.
La ausencia de un método, una imagen del pasado y una teoría consensuada parecen ser los síntomas de dicha crisis. Pero si nos desplazamos en la historia de la disciplina, como brevemente hemos hecho aquí, se torna evidente que dicho consenso sólo se dio en momentos específicos y en escenarios nacionales concretos. Ello es así porque los historiadores, a su modo, expresan las batallas que sobre las representaciones de su pasado atravesaron a las sociedades en el tiempo. Esas batallas, en el caso de los historiadores, a veces tomaron la forma de luchas por la ocupación de posiciones en un campo profesional y en otros casos tuvieron por objeto la conquista de un público más vasto, como sucedió en la Argentina con el revisionismo.

Es evidente, entonces, que ya no hay un centro dominante en la historiografía, ni un núcleo irradiador de nuevas tendencias. Una variedad de revistas son la expresión del policentrismo que han señalado Carlos Aguirre Rojas, entre otros1. Asimismo, conviven diversas tendencias en las distintas subdisciplinas en las que se ha dividido la historiografía actual.

La microhistoria se ha fragmentado, como producto de las diferencias entre sus creadores y las aplicaciones de quienes se inspiraron luego en sus propuestas. La historia intelectual, una de las tendencias más innovadoras de las últimas décadas, presenta diferencias notables en los planteos de la Escuela de Cambridge, centrada en el estudio de las ideas políticas, con Skinner y Pocock; la historia conceptual alemana, representada por Reinhart Koselleck, que se mantiene más cercana a la historia social; y la vertiente sociocultural que tiene a La Capra como uno de sus referentes en Estados Unidos2.

Las diferencias son aún mayores si se incorpora a la historia de las ideas y a la historia cultural, con sus múltiples definiciones y su variedad de objetos de estudio3. Y así podríamos seguir con los distintos campos de estudio, cuya atención particular sólo serviría para ampliar los ejemplos. Por estos motivos, ninguno de estos espacios disciplinares es estable. Recurrentes críticas a los modos de construcción de sus objetos de estudio y a los métodos de abordaje utilizados amenazan la legitimidad de distintas corrientes, como sucede en el caso de la historia oral.
Sin duda, la historia oral ha hecho una notable contribución a la historia al dar voz a los protagonistas y ha promovido el surgimiento de una historia del tiempo presente, sustentada en instituciones como el Institut d’Histoire du temps présent, en Francia. Pero ha sido cuestionada, al menos como recurso para la reconstrucción del pasado, porque los relatos que se obtienen sólo dan cuenta del modo en el que los sujetos organizan su experiencia en el contexto en el que son entrevistados.

Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes, la multitud de subdisciplinas en las que se dividió la historiografía contemporánea es una realidad ya sin retorno. Hasta queda lugar para una historiografía tradicional que pervive casi sin alteraciones en algunos centros académicos. Habría que admitir que la incertidumbre que describe la crisis al menos es notablemente productiva. No parece haber en el horizonte ningún fantasma que merezca ser temido, salvo por aquellos que sienten nostalgia por un mundo más distante que el nuestro del abismo. Mundo, por otro lado, que jamás ha existido.

Dicha incertidumbre promovió en los últimos años y a la vez está estimulada por una mayor autorreflexión de los historiadores respecto de sus prácticas y a las condiciones de producción de sus discursos. El “giro lingüístico” desde mediados de los años 60 y la sociología de las instituciones que ha desarrollado Pierre Bourdieu, han estimulado el surgimiento de una rama más crítica que autocelebratoria de la historia de la historiografía4.

Los trabajos de Hayden White y Michel de Certau tuvieron la virtud de estudiar el discurso y las prácticas historiográficas con un conocimiento del oficio del que carecían los epistemólogos5. Así promovieron un debate más productivo e insoslayable. Una de las conclusiones posibles es que si las sociedades y los grupos sociales se construyen a sí mismos, en parte, a partir de la imagen que tienen de sí en el pasado, los historiadores debieran asumir que sus discursos cargan con una responsabilidad social que es propia de su oficio. Sin embargo, no son sólo los historiadores los que participan en la construcción de representaciones del pasado. Intelectuales en sentido amplio, los medios de comunicación y operadores culturales como las agencias de publicidad también elaboran imágenes del pasado que tienen impacto en el presente y, por supuesto, en el futuro.

La historia de la memoria colectiva y de los “usos del pasado” ha abierto en los últimos años un área de estudio tan incierta como fecunda, que se expresa en un libro inspirador dirigido por Pierre Nora, Le lieux de la mémoire(1986-1993) y en una variedad de congresos y publicaciones sobre el tema. Tal vez se podría denominar a esta operación autorreflexiva como un “giro historiográfico”, en el que la historia se vuelve sobre sí misma y los historiadores y la historiografía se convierten en objeto.

A diferencia de lo que sucedía en el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los Estados han dejado de reclamar a la historia una fuente de legitimidad que desde la posguerra encuentran en diversas formas de intervención social, entre las cuales el Estado de bienestar es un ejemplo. Por otro lado, la historia ha dejado de ser un recurso para la argumentación política, como lo fue en el siglo XIX y parte del XX. Sin embargo, la cuestión central sigue siendo la misma: si los historiadores se encuentran en condiciones de responder a las preguntas que las sociedades se formulan sobre su pasado, presente y futuro.

1Aguirre Rojas, C., Pensamiento historiográfico e historiografía del siglo XX, Rosario, Prohistoria y Manuel Suárez ed., 2000.
2Ver AA. VV., “¿Qué es la historia intelectual?”, en Débats, N° 16, pp. 32-41; La Capra, D., “Repensar la historia Intelectual y leer textos”, en Palti, Elias, Giro lingüístico e historia intelectual, UNQ, Quilmes, 1998; Pocock, J.G.A., “Historia intelectual: un estado del arte”, Prismas. Revista de historia intelectual, Nº 5 /2001; Skinner, Q., “Significado y comprensión en la historia de las ideas”, Prismas, N° 4, UNQ, Bs. As. 2000, p. 149; Koselleck, R., Futuro pasado, Barcelona, Paidós, 1993.
3Chartier, R., El mundo como representación. Historia cultural entre práctica y representación, Gedisa, Barcelona, 1995.
4Rorty, R., El giro lingüístico, Paidós, Barcelona, 1998.
5White, H., Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX, México, FCE, 1992 [1ra. Ed. 1973]; De Certau, M., La escritura de la historia, México, Universidad Iberoamericana, 1993 [1ra. ed. 1978].

Fotografías de entrevistas Historia Oral

Pedro De León C. entrevistando a Héctor Aristy el 3 julio 2008, Sto. Dgo. sobre la Guerra de Abril de 1965.


Pedro De León C. ofrece explicaciones sobre los proyectos de Historia Oral que desarrolla el Archivo General de la Nación en un programa Televisivo de Puerto Plata

Pedro De León C. ofrece explicaciones sobre los proyectos de Historia Oral que desarrolla el Archivo General de la Nación en un programa Televisivo de Puerto Plata




 
Pedro De León C. entrevistando al Gobernador de Pedernales

sábado, 13 de noviembre de 2010

Testimonio de Clara Tejera

Testimonio de Clara Tejera
Lugar de entrevista AGN
Fecha de la entrevista 05/08/2009
Investigadores: Pedro De León C. y Natalia González
Transcripción: Esmirnalee Santana
Proyecto: Refugiados Españoles


Presentación.

Pedro De León C. (PDL). Hoy es miércoles 05 de agosto del año 2009, y en esta mañana nos encontramos en el Archivo General de la Nación, específicamente en el área de Audiovisual. Tendremos el tercer encuentro con doña Clara Tejera, una señora que con sus memorias, sus recuerdos, sus anécdotas, está compartiendo parte de lo que es la historia contemporánea del siglo XX. Con sus vivencias estamos alimentando los proyectos Vida Cotidiana del Siglo XX, Refugiados Españoles, en la República Dominicana, Guerra de Abril del 1965 y como tal, al tratarse una autobiografía, Personajes Destacados.

Por el Archivo General de la Nación, Yoselyn Espinal, en cámara de video; también nos estará acompañando su hija, Natalia González, hija de Doña Clara Tejera, y quien estará dirigiendo esta entrevista, Pedro De León, del área de Producción de Historia Oral. Buenos días, Doña Clara, y gracias por nueva vez aceptar nuestra invitación.


Clara Tejera (CT). Buenos días.

PDL. Nos sentimos contentos por tenerla nueva vez, y al revisar sus detalles, sus memorias, sus vivencias, tenemos buen material para nutrir varios proyectos.

Doña Clara, quedó pendiente que usted nos hable de sobre los Archivos Eclesiásticos, sus recuerdos en trabajar con Máximo Coiscou y con otras personas, por favor.

CT. Bueno, cuando nosotros nos circunscribimos simplemente a investigar datos sobre la historia de Santo Domingo, que estaba elaborando el profesor Máximo Coiscou Henríquez. Ahí encontramos que estaba mejor organizada que el Archivo de la Nación, el Archivo de la Arzobispo Noel. Ahí nos permitieron, principalmente el del profesor Oscar Roberto Toledano, porque él era compañero en la universidad de Máximo, sí, el profesor Máximo. Ahí trabajábamos, no muy libremente, porque claro está, son los Archivos Eclesiásticos. Y los legajos no estaban permitidos hojearlos todos, sino la parte que interesaba a los datos que él quería investigas sobre la historia de Santo Domingo; o sea, lo que el profesor quería documentarse solamente. Ahí nosotros íbamos, no tan libremente, usted sabe cómo son los curas, de celosos de su acervo cultural.

Natalia González (NG). ¿Y qué fondo? ¿Cuáles fondos, más o menos, fue que trabajaron? ¿De cuáles Archivos Eclesiásticos? ¿Solamente de Santo Domingo?

CT. Santo Domingo. No, no, no, se investigó varias cosas, varios temas sobre lo que él quería escribir.

NG. ¿Y tú no recuerdas los temas?

CT. No, no recuerdo los temas, que ahora no recuerdo los temas, cómo se dividían, cómo se dividían los capítulos de la historia de Máximo. Y yo la tenía en casa, pero yo no sé si se la llevó Carlos Eduardo a Polonia, porque él me la dedicó, y nos sonreímos mucho, porque yo era una jovencita, y él la dedicó a “Doña Clara Tejera”, y eso fue una cosa, todos los compañeros se reían mucho cuando vieron “Doña Clara Tejera”. “Ay, pero están poniendo vieja antes de tiempo”. Entonces el profesor Máximo le dijo: “no, ese es un tratamiento de una persona que ha aportado algo a la sociedad, aquí, en estos países, eso era Doña, pero no porque ella represente mucha edad”.

NG. A parte de Máximo Coiscou, ¿no hubo otro investigador que tú trabajaras con él, en el Archivo?

CT. No, yo simplemente trabajé con Máximo Coiscou, porque él era mi profesor de historia, en Santo Domingo.

NG. En una ocasión tú hacías un comentario sobre las relaciones que existían entre esos historiadores, y que Máximo Coiscou tenía sus contradicciones.

CT. Máximo Coiscou tenía muchas contradicciones con Rodríguez Demorizi, principalmente, con Rodríguez Demorizi, tenían contradicciones, muchas, muchas.

NG. Pero no obstante eso.

CT. No, claro, claro, ahí ellos olvidaban sus contradicciones y trabajaban; ellos comprendían que necesitan documentarse, porque era para el país. Y Máximo acaba de regresar, cuando estábamos haciendo ese trabajo acababa de regresar de los Archivos de India, en Sevilla, él estuvo ahí. Él fue enviado, no sé si por la universidad o por el gobierno, por mediación de su padre. Su padre era una persona muy querida aquí, el doctor Coiscou, muy querida aquí en el país. Y a él lo enviaron ahí, estuvo varios años investigando en el Archivo, allá, en Sevilla.

PDL. Ok. ¿En qué consistía su trabajo de apoyo a Máximo Coiscou?

CT. No mi trabajo era –cuando él encontraba los legajos y lo que había- leérselo y transcribírselo. Era muy trabajoso, porque, por ejemplo, en el Archivo había muchas cosas que estaban deterioradas por completo y daba mucho trabajo descifrar. Entonces yo, como joven, y tanto yo como su esposa; porque él estaba casado con Trina Sánchez, y era una mujer joven, podíamos leerle y podíamos ayudarlo ahí y transcribirle.

NG. Eso implicaba conocimiento de paleografía, entonces.

CT. No, bueno, hasta cierto punto, porque claro que la paleografía era una ciencia auxiliar de la historia y de la biblioteca, la paleografía, pero no porque como científicamente lo tratáramos, sino deducíamos y tratábamos de leerle para que estuviera correcto el documento.

PDL. Ok. Que usted recuerde, ese tiempo de búsqueda, de transcripción en esos trabajos, estamos hablando de semanas, meses.

CT. Mucho tiempo, mucho tiempo.

PDL. ¿Se puede decir seis meses ustedes duraron trabajando eso, más o menos?

CT. Sí, sí, sí, sí, más o menos, las investigaciones.

PDL. Y el resultado de todas esas investigaciones.

CT. Dieron por resultado el libro.

PDL. Un libro.

CT. Un libro, sí, sí, sí.

PDL. El título de ese libro.

CT. Yo creo que Historia de Santo Domingo, no recuerdo el título exacto, pero era historia de Santo Domingo, hay que buscar ese libro; en la biblioteca debe estar.

PDL. Sí, sí, sí, lo importante es ubicar Máximo Coiscou, el trabajo. ¿Más o menos en qué año fue la publicación? Para nosotros tener una idea de búsqueda, o por lo menos la investigación.

CT. Era como el 45 ó 46.

PDL. Doña Clara, mi deseo es, así, abrir un pequeño capítulo de los detalles que usted nos ha dicho ya desde el primer encuentro, pero unirlo ahora para hacer una pequeña cápsula de los Doce años de Balaguer: una mujer dominicana, casada con un revolucionario español en los Doce años de Balaguer. ¿Cómo fue su vida?

CT. Ay, no me lo recuerde, yo creo que fue la época más triste de mi vida. Primero: yo siempre tengo guardado eso, que yo no pude darle el amor y el cuidado que en realidad necesitaban mis hijos. En esa época ya algunos estaban en la adolescencia, ya comenzaban la adolescencia, y después estaban los pequeños. Yo no pude, porque yo tenía que estar esclava de mi marido, detrás de mi marido. Yo consideraba que si yo seguía a mi marido, él estaba más protegido; entonces yo descuidé a mi familia, cuidé a mis hijos, no los dejaba solos nunca, porque yo los dejaba con personas muy responsables, yo nunca los dejaba solos. Pero eso es lo que yo me reprocho de “La época de Balaguer”.

Balaguer acabó con la juventud dominicana en la persecución. La persecución que había fue una persecución inmisericorde, que yo no la sentí en el Trujillato, la persecución que tuvimos nosotros en Los Doce años de Balaguer fue mucho más tremenda, para mí, recuerdo. Y mi marido estuvo en el Trujillato, mi marido fue de los que estrenó la silla eléctrica, no le resultó porque todavía no estaba bien organizado, eso de esa tortura, pero ahí él estrenó la silla eléctrica, y las torturas que él tuvo en su primsión en la Época de Trujillo.

En mi casa se mantenía un garfio y una soga grandísima, porque había un patio interior, donde él pensaba –si lo iban a buscar- tirarse por una ventana, hacia abajo, para escapar, hasta eso; y eso lo vieron mis hijos, eso lo sufrieron mis hijos.

NG. Vamos a empezar. Acaba, se hace el acuerdo, la Revolución de Abril, y entonces se llama a elecciones. Entonces, en ese período que se llama a elecciones, ¿cuáles son tus recuerdos de la situación política en la Capital?, –porque era en la Capital que tú vivías- con las elecciones, la candidatura de Juan Bosch, la candidatura de Joaquín Balaguer.

CT. Ah, tú quieres a Bosch, no estabas hablando de García Godoy.

NG. Sí, García Godoy, pero en el gobierno provisional de García Godoy se organizan las elecciones. Bien, entonces vamos a ver si hacemos los recuerdos. ¿Qué recuerdas tú del ambiente?

CT. Pero ambiente de elecciones de Bosch.

NG. Sí, y Post-guerra Civil.

CT. Bueno, lo primero es la Post-guerra Civil, fue el decreto de la suspensión de la nacionalidad de tu padre, una nacionalidad ordinaria. Mire, principalmente a mi marido le recomendaron –tan pronto terminó la Revolución- gestionar, gestión que habían hecho sus compañeros tan pronto murió Trujillo, para que le dieran la nacionalidad. ¿Por qué? Porque fue un luchador antitrujillista, que nunca se la dieron, nunca se la dieron ni privilegiada, ni él la diligenció tampoco ordinaria. Entonces, un abogado Castillo, el papá de Prázere Castillo, yo no recuerdo cómo era que se llamaba él, si era Manuel Eduardin, no sé; yo creo que era Manuel Joaquín Castillo, le recomendó por mediación de sus amigos españoles.

Porque mi marido durante toda la Revolución fue el guardián de muchos comercios de sus amigos, de sus amigos españoles. Mire, el comercio de Corripio, que quedaba ahí, en la Emilio Prud´Homme, nunca fue tocado, porque mi marido siempre lo cuidaba; o sea, se mantenía alerta para que no lo atacaran y no lo robaran. Igualmente yo recuerdo cuando mataron a este muchacho, Santana, Oscar Santana, que nosotros oímos el tiroteo, desde el comando San Lázaro. Él se mantenía pendiente también del Mercado, y a Oscar lo mataron por robar, ahí, ladrones lo mataron, a Oscar Santana; no sé, esa es la noticia que yo tengo. O sea, que él se mantenía alerta en eso. En esa época él hacía todo eso.

PDL. Entonces, la actitud de su esposo y los demás compañeros de luchas, en esas elecciones donde Balaguer sale electo como presidente, ¿cuál era?

CT. Siempre fue apoyar a Bosch, inclusive hacíamos campaña para apoyar a Bosch, se hacía campaña. Porque siempre fueron campañas para apoyar a Bosch, hasta durante la Revolución nosotros salíamos a pasear o algo, y encontrábamos cualquier movimiento, cualquier protesta, cualquier mitin donde apoyaban a Balaguer, y nosotros así, públicamente salíamos y los contradecíamos a ellos y le decíamos: “no, nosotros luchamos en la Revolución para restablecer de nuevo el gobierno de Bosch y la Constitución del 63”. Porque la lucha fue esa: “Constitución del 63 con Bosch a la cabeza, vamos al poder”. Siempre fue así.

PDL. Entonces “triunfa Balaguer”, todavía hasta la fecha está muy cuestionada, y además estaban los estadounidenses aquí, en el país.

CT. Claro, claro, le dieron la victoria a él.

PDL. ¿Cómo –a partir de ahí- la vida de ustedes?

CT. Bueno, ya le digo, de persecución, ahí empieza un nuevo calvario para nosotros.

PDL. ¿Se sentían asediados, perseguidos?

CT. Asediados, perseguidos y todo, de todas formas nos sentíamos. Que ya le digo, que uno de los primeros decretos, en junio del 67 el primer decreto fue suprimirle la nacionalidad a mi marido. Y él tuvo el descaro, cuando yo fui a verlo, de decirme: “no, yo las únicas nacionalidades que he suprimido han sido las privilegiadas”. Y yo recuerdo que yo era muy nerviosa, le toqué hasta en el hombro y le digo: “no, señor presidente, usted está equivocado, la nacionalidad de mi marido fue ordinaria; siempre quisieron sus amigos, todos sus compañeros, que fuera privilegiada, porque su lucha no es desde ahora, su lucha dura muchos años”, se lo dije yo a él. Yo lo visitaba a él periódicamente, hasta Osvaldo me llevó una vez, por mediación de José Israel Cuello, me llevó una vez a donde Balaguer, me acompañó.

PDL. ¿Y cuál es la impresión suya del presidente Balaguer?

CT. A mí nunca me cayó bien, cuando una persona no le cae a uno nunca bien, ni desde jovencito, porque yo lo conocía desde joven; no jovencito, yo era jovencita y yo paseaba por el Parque Independencia con mis amistades, nosotros paseábamos por el Parque Independencia y lo veíamos a él con Calderón. ¿Cómo se llamaba? Uno que era Secretario de Educación, Telésforo Calderón, que era amigo de él, y varios amigos de él. Porque Telésforo Calderón vivía ahí, en el Hotel Presidente, que quedaba frente al parque Independencia, y se juntaban ellos ahí, en los bancos, debajo de los Ilán-ilán. Recuerdo Ilán-ilán porque yo tengo una hermana que le gustaba mucho ir a Ilán-ilán y hasta consiguió una matica y se la llevó a su casa y la sembró, porque olía mucho, una flor que olía mucho. Bueno, de ahí se hacía esencias.

PDL. Entonces, en junio del 67 se le suprime la nacionalidad.

CT. La nacionalidad y lo deportan, es deportado a España. A él le dieron horas para salir de aquí.

PDL. Y él para evitar consecuencias mayores.

CT. Cosa que no le hicieron cuando Trujillo.

PDL. Procede entonces a salir del país.

CT. Porque él hizo cosas peores cuando Trujillo, o sea, que intervino en muchas cosas, e intervino inclusive en la trama del 30 de mayo; claro, lo apartaron, porque como él era muy conocido y muy fichado. Nunca nadie sabía que él había participado, pero yo recuerdo cuando Juan Tomás Díaz y este muchacho, Sánchez, Papito Sánchez, pasaban por mi casa a buscarlo, que apagaban la parte de atrás para que no vieran la placa del carro, porque al lado de mi casa vivía una señora que tenía un afer con el sub director del SIM, que era muy amigo nuestro también. Y yo creo que él sabía de los manejos de nosotros también, porque él nunca nos tocó, se hacía el chivo loco, no recuerdo el nombre de él. E

PDL. Entonces, ese junio del 67, a partir de ahí, él –para evitar consecuencias mayores, al darle un plazo para salir del país- sale.

CT. Se va para España.

PDL. Se va para España. ¿Y usted y los demás?

CT. Nos quedamos aquí, nosotros nos quedamos aquí. Él trabajaba con un señor español, que era Don Constino de Yanesa, Don Constino de Yanesa me dijo: “quédate en tu casa tranquila”.

PDL. Don Contino.

CT. Yanesa. “Quédate en tu casa tranquila, yo te pasaré el sueldo –un tiempo-”, porque él me pasó el sueldo un tiempo, el sueldo de Manolo. Después entonces me consiguieron de nuevo ingresar, porque yo había renunciado –para casarme- a la biblioteca de la universidad, y yo ingresé de nuevo a la universidad, a la biblioteca, a trabajar.

PDL. ¿Cuántos hijos tenía usted ya, para el 65?

CT. Cuatro, ya yo tenía los cuatro, porque Natasha –que es la más pequeña- tenía cuatro años cuando estalló la Revolución, cuatro años y pico.

PDL. Esa relación, ya, a distancia, ¿cómo se comunicaban, qué se decían?

CT. Bueno, por cartas a través de amistades. Él fue primero a vivir a donde una tía que tenía allá, en Madrid; y a los seis días de estar en España fue la Guardia Civil a la casa de la tía, suerte que él sabía que lo buscaban, porque él, inmediatamente ingresó a la lucha, allá en España.

PDL. Desde que llegó.

CT. Se comunicó con todo su gente, no de su partido, porque en realidad no tenía un partido definido, pero sí los luchadores de allá, de España.

PDL. ¿Se podría decir amigos republicanos?

CT. Republicanos, amigos republicanos, sí.

PDL. Bueno, entonces de ahí él –para evitarse el apresado- se mueve también.

CT. Se mueve también, y entonces pasa a Francia, y de Francia se comunica y se va a Cuba. Y allá en Cuba se comunicó con Caamaño, él; que ya teníamos amistades con Caamaño, desde la Revolución, porque nosotros –en el comando- lo invitábamos, y si me monté yo en carro –durante la Revolución- fue para irme de mi casa al comando en el carro de García Germán, que era coronel, y cuando regresé, fue en el carro de Caamaño; él nos mandó el carro de él para que nos llevara a la casa.

PDL. Esas informaciones de su traslado –el caso de Manolo- hacia Francia, de Francia a Cuba. Se lo comunicaba a usted ¿cuándo, o cuándo usted supo de esos traslados?

CT. Yo lo sabía por mediación del Partido.

PDL. Antiguo PSP.

CT. Bueno, del Comunista, PSP, que era comunista. Yo lo sabía porque los compañeros del Partido me avisaban.

PDL. Doña Clara, ¿y cuáles eran los planes que Manolo le comunicaba a usted? ¿Qué se decía? ¿Cuál era la proyección de él, aún estando fuera del país?

CT. Bueno, como siempre, siempre estaban conspirando contra, porque entonces era Balaguer. Nunca para derrocar a Balaguer, no; ellos no hicieron –yo creo- que ninguna, porque yo creo que vieron ya que era imposible otro derramamiento de sangre y otra cosa, pero siempre conspirando políticamente con el contrario. O sea, él siempre fue muy inquieto, él muy inquieto en cuanto eso; él, no sé, como que no pensaba en el futuro de los hijos, a pesar de que sí trató, porque nosotros sacamos a nuestros hijos de aquí. En el 69 yo saqué al primero, se le consiguieron becas a la Unión Soviética y se fue a Bulgaria, mi primer hijo.

PDL. En el 69.

CT. Todos mis hijos salieron a los 19 años de aquí, porque era un peligro. Mi hijo lo cogieron ahí –donde era el Cine Leonor, en la calle Arzobispo Noel- poniendo letrero, y lo metieron preso, y me lo pusieron hasta en una –todavía estaba Manolo aquí- me lo metieron en una casa albergue, que suerte a un amigo mío que había sido novio, como quien dice, novio de juventud, que era juez, Miguel Ángel Sosa Duarte, él trató de que a mi hijo no lo metieran en nada de esas cosas, ni lo condenaran, y trató de sacarlo de ahí, de la casa albergue; ahí me lo metieron, en la casa albergue, no estuvo ni un día.

PDL. El nombre de su hijo.

CT. Carlos Eduardo González Tejera.

PDL. ¿Y los letreros que escribía eran de protesta política?

CT. Bueno, protesta contra Balaguer.

PDL. ¿Tenía alguna firma de partido, él se identificaba con un partido?

CT. No, no, no, movimientos estudiantiles; eran movimientos estudiantiles, porque él tuvo tiempo, él se inscribió en la universidad, y él hizo el colegio universitario aquí y de ahí se fue a Bulgaria, porque el destino de él era Bulgaria.

PDL. Y eso –como a toda madre- le preocupó y se buscó alternativa.

CT. Claro, claro, nosotros tratamos de sacarlos de aquí porque estaba en peligro, y no queríamos que pasara como pasaba con los otros: con Amín Abel, un muchacho joven que no había tenido tanta participación política.

PDL. Doña Clara, para continuar en ese período muy contemporáneo, o más reciente. ¿Cuándo se unifica nueva vez esa familia, por lo menos ese matrimonio, otra vez?

CT. Ah bueno, en el año 1970, exactamente el día 13 de febrero del 1970 regresa Manolo, que el Partido se ve en la obligación de mandarlo desde España, porque estaba en peligro. En el 70 todavía estaba la dictadura de Franco en pleno apogeo; entonces cuando sucedió la muerte de Ramfis, y todo eso, ellos lo vieron en peligro y entonces lo sacaron y él vino con documentación falsa, vino aquí como –no sé- si vendedor de libro, no recuerdo. Él vino con el apellido Sartorius, Agustín Sartorius.

PDL. Sí, sí, que usted me habló de eso.

CT. Agustín Sartorius vino aquí; él entró, entonces él entró aquí. El día 15 fue la tragedia del avión, entonces yo, para justificar el problema tan serio que hubo con esa tragedia, justificar lo que había pasado en su viaje…, yo le cambié la fecha, y yo dije que cada vez que yo iba a visitar a las diferentes oficinas para interceder por mi marido, por el regreso de mi marido, ya mi marido estando aquí. Yo identifiqué la fecha, pero nunca decirle que estaba aquí, porque él 16 de febrero, como a los dos días del 15, de la cosa, de la tragedia. Entonces yo recuerdo que cuando yo iba donde Papi Estrella, donde Estrella Rojas, que era director del SIM, y el movimiento aquel de los españoles que hubo allá, de ETA; y entonces él decía: “mire, dígale a Manolo que nosotros sabemos que él está –a Manuel, Manolo era que le decía, no recuerdo cómo era que le decía el nombre a Manolo- que él está luchando, trabajando con la gente de la ETA”. Digo: “¿Usted está seguro? –Manolo aquí- ¿Usted está seguro?”. Dice: “sí”. Digo yo: “mi marido nunca ha sido terrorista, mi marido ha sido toda la vida revolucionario, pero nunca terrorista, y yo creo que la ETA es terrorista, la ETA es terrorista, no es un movimiento revolucionario, y es muy diferente, así que usted estudie bien la historia para que sé de cuenta en qué movimiento está mi marido, y no en ese”. Y yo me iba a mi casa tranquila, y volvía, yo insistía, yo volvía e insistía para que dejaran entrar a mi marido y mi marido aquí. Ellos nunca descubrieron que mi marido estaba aquí; y mire, que allanaban un colmadito que había de unos González, en la esquina de mi casa, y mi marido en mi casa cuando cercaban a Amaury Aristy, porque Amaury Aristy vivía por mi casa; al frente nosotros veíamos que cercaban, y desde la habitación mi marido lo veía todo, todos los movimientos de Amaury; y cuando Amaury brincaba o se iba por los techos para huir de la policía, él lo veía todo, y como él estaba al tanto de esos movimientos, porque los mismos compañeros de él se lo comunicaban, del movimiento de los -¿Cómo se llaman ellos?

PDL. Amaury Germán, la Chuta, los Palmeros

CT. Sí, Amaury, la Chuta, los Palmeros, los Palmeros.

PDL. Ese tiempo que duró Manolo en su casa, escondido para salvar su vida, de incógnito, porque se creía que estaba España. Cuéntenos algunas anécdotas, alguna vivencia que usted recuerde y que le llame la atención, que quiera compartir con nosotros, de cómo fue eso.

CT. Le creció el pelo, yo recuerdo que dos hermanas mías estaban haciendo un crucero por todas las islas, y yo tenía una hermana que estaba casada con un coronel del Ejército, claro, él culpaba de que él no tuvo asensos muy altos por la afiliación política de mi marido, y él no tuvo asenso porque él participó como firmante, ayudante de Viña Román, en el Golpe de Estado de Juan Bosch, que usted sabe que eso fue la muerte militar de todo ese grupo; que Viña Román no pudo ni ingresar al Ejército siendo su cuñado el presidente de la República, no pudo, y mi cuñado tampoco, y ellos culpaban siempre a mi marido por ser revolucionario, que no subía en el Ejército.

PDL. Cuando nos referimos al tiempo, ¿qué tiempo duró en esa situación, su esposo, su casa, más o menos?

CT. Bueno, después del 70, y él salió a la luz pública en el 75, ya.

PDL. ¿Unos cinco años en esa condición?

CT. Cinco años, trasladándose de un lado a otro, viviendo en Santiago, viviendo en diferentes campos, y claro, venía, siempre regresaba aquí, a su casa.

PDL. Pero de incógnito. Cero vida social.

CT. De incógnito, cero todo; claro, lo visitaban, como ellos eran amigos míos, los revolucionarios toditos los visitaban, porque iban a visitarme a mi casa.

PDL. Se puede decir para la historia que esos cinco años, esa actitud de incógnito era para evitar persecución política.

CT. Persecución política, sí. Inclusive, él ayudó, él trabajaba de incógnito, porque a él le llevaron una máquina de escribir y él escribía. El libro aquel, Tres leyendas de colores no, no recuerdo cual; hay uno de Pedro Mir que él lo mecanografiaba y la pasaba las cosas para ir componiéndolo. Sí, allá en la casa él trabajaba siempre, trabajaba y el Partido lo ayudaba en ese sentido, dándole trabajito pa´ que él ganara su chelito.

PDL. Y en ese período de tiempo su hogar, su casa nunca fue allanada.

CT. No, nunca, nunca; y mire, que pasaron muchas cosas y hubo muchos movimientos por ahí y por toda la ciudad, pero nunca fue allanada mi casa.

PDL. Cuando el problema de los Palmeros.

CT. No, nada, nada; nunca, nunca, ya le digo que allanaban –el pobre- un colmadito de la esquina.

PDL. ¿Sintió usted que era perseguida, o sus hijos, familiares cercanos?

CT. Yo no sé si a mí me perseguían, ni nada, pero yo no lo sentí, no; yo me hacía la chiva loca; y yo sabía que él estaba ahí, yo me iba a mi trabajo. Yo si sé que el dueño del supermercado de abajo le decía –ya yo tenía a la muchacha que yo todavía tengo, que vive conmigo- y le decía: “oh, pero tú tienes un marido español que come mucha lentejas”, porque hacíamos mucha lenteja; y él la mandaba: “Lucita, ve y compra cosas para hacer unas lentejas”, y guardarme la lenteja allá cuando yo viniera de mi trabajo. Él hacía la lenteja, él cocinaba, porque le gustaba la cocina; y le decía [el dueño del supermercado]: “tú tienes un marido español”, y era él.

PDL. Doña Clara, resulta un poco –diríamos- incómodo, pero para la historia queríamos saber, bueno, esa parte de la lucha, de la salud de su esposo, su problema ya. ¿Cómo fueron esas luchas, usted como esposa al lado de él?

CT. Bueno, uno luchó hasta lo último, uno nunca se amilanó; y él era saludable, no sé si su dolencia –que después lo mató- tuvo su raíz ahí, pero yo creo que no.

PDL. ¿Cuándo descubrió la enfermedad?

CT. La enfermedad fueron tres meses al descubrirla, pero claro, él era muy delicado: no comía mucho, no, y no se cuidaba mucho su salud; no porque tuviera exceso, porque él nunca jamás bebió, trago social que se puede beber, pero nunca jamás él tuvo eso de exceso.

PDL. ¿Y cómo él asumió esos momentos?

CT. ¿La enfermedad?

PDL. Sí.

CT. Estoicamente, murió; al contrario, él murió el día 1ro de septiembre, y el día 31 en casa estaba una doctora, amiga de mi hija, que lo cuidaba, y mis hijas; y entonces preguntó esa noche: “Qué día es hoy”. Dice: “31; ay, ya mañana es el cumpleaños de Manuel, de uno de mis hijos”. Dice: “¿hasta cuándo durará esto?”. Aguantó estoicamente, no sé si le dieron dolores, porque mi hija mayor lo llevó a donde una doctora del dolor, para darle los correctivos para que no pasara dolores, porque ella dijo que eso daba dolores muy fuertes. Pues si le dieron esos dolores fuertes, nosotros no sabemos nunca si le dieron, porque él jamás se quejó, jamás se quejó. Todos sus amigos iban, lo entrevistaban, y él tuvo muchas entrevistas en ese período de lecho de muerte, porque él estuvo de muerte, ya, de superación a la… fueron tres meses nada más, que el médico cuando lo operó lo dijo: “de vida, tres meses”, y efectivamente.

PDL. ¿Una sola vez fue operado, o varias veces?

CT. No, una sola vez, simplemente ellos le suprimieron los nervios, no sé cómo se llama eso, nervios, para que no sintiera dolor, para darle más calidad de vida, porque desde que lo abrieron se dieron cuenta lo que tenía.

PDL. ¿Y qué le diagnosticaron oficialmente?

CT. Cáncer.

PDL. Entonces él fallece el 1ro de septiembre ¿de qué año?

CT. El 1ra de septiembre del año 1996, pero estoicamente, ahí no se quejó jamás de dolor, jamás, ni nunca hubo que ponerle una morfina, ni nada. Y el último día, que nosotros teníamos miedo, que ya se estaba alimentando mal, un sobrino le dijo y le explicó todo, que le iban a poner un catete por la ingle, por ahí, por donde se le pone.

PDL. Para poder orinar.

CT. Sí. Y él dijo que sí, que se lo pusieran, el día antes de morir, dijo que se lo pusieran; y lo aguantó, y lo aguantó, nada y sin quejarse, ni hacer ni “ji”, cuando le hicieron eso. Yo por delante de, él viendo todo eso.

PDL. Su parecer, y si se quiere, y si usted lo acepta, recomendaciones para personas que puedan pasar por estas situaciones: esposas, hijos. ¿Qué decirle? Porque usted tuvo –diríamos- ese estoismo de tratar, luchar.

CT. Uno llevarlo estoicamente, y tratar de darle ánimo, porque a él nunca se engañó, a él nunca se le dijo “tú no tienes”, tú tienes cáncer, desde un principio, es un cáncer. Dice él: “yo lo sabía”.

PDL. Sus hijos ¿se enteraron todos?

CT. Sí, sí, sí, yo lo sabía.

PDL. Y posterior a ese 1996, la vida de Doña Clara.

CT. Yo seguí trabajando igual, mis hijos me ayudaban, ya yo tenía los hijos fuera, ya habían regresado; el mayor fue el único que no regresó, pero el mayor vino, tan pronto se enteró de su padre, de la operación de su padre, él vino. Ya él vino de Polonia, porque él donde vive es en Varsovia, él vino el día que le dieron de alta y se quedó con nosotros hasta que murió, muchos días después, se quedó aquí. Con todos sus hijos murió.

PDL. Me decía que usted siguió trabajando.

CT. Sí, yo seguí trabajando, hasta que me presioné.

PDL. Trabajando en la biblioteca.

CT. Trabajando en la biblioteca, yo trabajaba en el Instituto Dominicano GreY, también.

PDL. ¿Instituto Dominicano?

CT. Grey, que era de la esposa de Rafael Herrera, de Doña Rosa González de Herrera, yo trabajaba ahí. En la biblioteca de Don Rafael, ahí yo trabajaba.

PDL. El señor Don Rafael Herrera.

CT. Herrera, sí, el director del Listín Diario; en su biblioteca personal, la biblioteca de su casa, que era la misma casa donde estaba el Instituto Grey. Y después me pensioné, yo me pensioné en la biblioteca de la universidad, yo pensioné en el año… yo entré en el 46 y a los 30 años exactamente me pensioné, en el 76.

PDL. Doña Clara, cuéntenos un poquito, por favor, sobre la experiencia suya con Don Rafael Herrera, ese gran hombre.

CT. Don Rafael era una persona divina, ay sí: muy buena, muy amable, muy cariñoso, muy comprensivo. Su casa era el refugio de todas las personas perseguidas, todas las personas perseguidas, y él diligenciaba todos los problemas y ayudaba a solucionar los problemas a todas las personas perseguidas.

PDL. Sí, hay muchas anécdotas que lo mencionan a él.

CT. Ah, no, no, no, eso era una cosa, el refugio.

PDL. ¿Usted recuerda?

CT. Claro, a todos ellos los recuerdo, porque lo primero –donde nos metían- era en la biblioteca, que era una sala; y ahí, como él sabía que yo era mujer de un perseguido y de un revolucionario, y él además me conocía de pequeña, porque él es banilejo y yo soy banileja. Pero es la persona más solidaria… en esa casa, ya le digo, el refugio de los perseguidos.

PDL. Doña Clara, ¿quiénes pasaron por ahí, quiénes usted recuerda?

CT. Bueno, yo recuerdo a Genao, el que era marido de Arlette.

NG. A Blanco Genao.

CT. Dago Genao. Yo recuerdo muchos, muchos, muchos.

PDL. Que se sentaron en la biblioteca.

CT. En la biblioteca, ahí, perseguidos, perseguidos.

PDL. En la casa de Rafael Herrera

CT. Sí, ahí, donde yo trabajaba.

PDL. ¿Y a quiénes más?, sería importante, son datos interesantes.

CT. No recuerdo.

PDL. Pero sí son varias, muchas personas.

CT. Sí, doy fe que eran muchas personas, y cosa que no se refugiaban en la casa pero que ellos le diligenciaban todos los medios para ayudarlos.

PDL. ¿Y cuál era la tramitación –el caso de esa persona que usted recuerda-?

CT. No, no, no, bueno, en realidad yo no lo sabía, porque yo sabía que estaban haciendo eso porque eso era público que lo hacían ellos, conmigo ahí; no me decían nada, pero yo lo sabía, porque yo, como revolucionaria al fin, como la experiencia que tenía, yo sabía esos trámites, yo sabía ese movimiento que había. A Narciso, la mujer de Narciso trabajó allá, cuántas veces nos diligenció esas cosas.

PDL. Y como le dije, tenemos anécdotas claves de personas que fueron auxiliadas por Don Rafael Herrera, e intercedió también frente al gobierno de Balaguer.

CT. Intercedió por mucha gente, no por una, sino por muchas, muchas.

PDL. Bueno, de nuestra parte queremos saber si Natalia tiene algunas preguntas, o alguna consideración, que de principio quería ponerla ahí para escuchar de Natalia esa infancia, esa niñez, pero ella ha rehusado. No sé si por favor, lo que usted recuerda de la guerra, el caso de esa visión de una niña recordando a su papá, quiero que sea en la voz de ella. Por favor, profesora.

NG. Imagínate.

CT. El día que estalló la Revolución.

PDL. Que ella recuerde eso, a viva voz, que nos diga esa parte.

CT. El día que estalló la Revolución, que Manolo llegó a la casa, nosotros estábamos despidiendo –en el Lina- a una tía que había venido a pasar un tiempo con nosotros desde España. Primero salimos y nos atemorizamos y tuvimos que ir soslayando las calles principales, porque nos decían: “eso no es de ustedes, esto es del pueblo”. Y andábamos con esta tía que había pasado la Guerra Civil Española, tenía un terror, se aterrorizó; hasta que llegamos a la casa. Y en la casa, Manolo, tan pronto llegó de la comida se vistió, envestido, con una cámara fotográfica.

PDL. Una especie como de turista.

CT. Sí, y entonces su cámara fotográfica y su pistola. Y Natalia desde arriba, vivíamos en una tercera planta, que era bastante alta, nosotros escondiendo, ella va con su cámara, como periodista, y dice: “Pero lleva pistola –y nosotros tapándole la boca- sí, mami, tiene una pistola, papi lleva la pistola”.

NG. Porque yo tenía cuatro años; eso fue en Abril del 65 y yo cumplía los cinco años en noviembre del 65; de modo que ahí los recuerdos son muy fragmentados. Yo tengo el recuerdo de la llegada de mami, tía Margarita y papi a la casa, y que papi inmediatamente –era la sala, y entonces venía un pasillo grandísimo pa´ donde se iba a la habitación- él inmediatamente se metió en el pasillo, llegó a su habitación, yo estaba en la sala, y él fue a buscar la pistola. ¿Cómo lo sé? No sé, o sea, no sé si hubo el comentario de que él iba a buscar, yo sé que él iba a buscar, ese es el recuerdo, que él fue a buscar la pistola y que salió. Y después, recuerdos de papi durante la Revolución, son así, muy fragmentados, porque, por ejemplo, a nosotros, a María del Mar y a mí nos llevaron al frente del Morgan, del Luis Eduardo Aybar, que era donde vivía tía Margarita, la hermana de mi papá. Y entonces, mi tío Elpidio nos llevaba los fines de semanas a ver a mi papá.

Y recuerdo, por ejemplo, muy vividamente, la habitación donde dormían ellos, en el comando San Lázaro, y que habían una cantidad de bicuises, como dicen (risas), muy bonitos, que era un convento. Y otro recuerdo es el de Amadeo Conde, Amadeo Conde estaba en ese comando, y en uno de esos sábados él tenía un fusil, no sé cuál era, porque no puedo decirlo, y él comenzó a enseñarnos cómo se desarmaba, después el pobre Amadeo, lo recuerdo porque Amadeo después murió, lo mataron en la misma revolución. También otro recuerdo es de Caamaño, o sea, Caamaño –no sé qué fue- una noche, que me parece a mí que fue cuando fue a despedir los comandos, cuando comenzó a despedirse los comandos, a desarticularse los comandos. Yo recuerdo que Caamaño estaba en el comando y me cargó y me dijo que yo era una niña muy bonita, eso es un recuerdo. Claro, fue Caamaño, no digo yo, tengo que recordarme de Caamaño obligatoriamente; así como María del Mar, mi hermana, se acuerda de Juan Bosch cuando fue presidente, cuando le dio el besito en la calle El Conde, yo recuerdo perfectamente que Caamaño me cargó, me besó y me dijo que yo era una niña muy bonita.

Después de ahí los recuerdos son muy, o sea, es difícil recordar esas cosas, porque para nosotros, porque estuvimos tan involucrados en la Revolución, fue muy duro, porque después de la Revolución hubo una gran persecución, a la mayoría de los muchachos que vivían en la misma calle; nosotros vivíamos en la Ciudad de Intramuros, en la Salomé Ureña esquina Duarte, y en la Salomé Ureña y entre Hostos y José Reyes vivían muchos de esos muchachos que habían participado en la Guerra, compañeros de combate, con papi. Entonces, cada vez que aparecía uno, por ejemplo, a Guillén, que lo mataron, Guillén vivía cerca de casa, luego la época de Balaguer, Amaury Germán Aristy. Las persecuciones, por mi casa eran constantes los allanamientos, o sea, entre la Duarte, entre la Luperón y el Conde y la Hostos y la José Reyes, eran constantes los allanamientos. Y Amaury constantemente iban a buscarlo a casa de doña Manolita.

Entonces para nosotros era chocante cada vez, primero por la situación de que ya en los años 70 papi estaba en casa escondido, escondido en casa, retorna el 13 de febrero, escondido en casa, yo ya tenía nueve años en esa época; y entonces viene a esconderse en mi casa con una pistola y dispuesto a que el día que suban y allane, o sea, cada vez que sonaba el timbre en mi casa era un tensión increíble, porque nosotros sabíamos que el día que abrieran mi papá no se iba a dejar coger vivo, y nos íbamos a morir todos, o sea, porque papi iba a tirar. O sea, evidentemente eso fue una tensión muy grande, para nosotros esa época fue muy traumática.

O sea, yo recuerdo que hasta hace poco tiempo, hasta hace muy poco tiempo, yo no podía oír el himno de la Revolución, porque me fajaba a llorar, o yo no podía recordar una juventud tan triste, porque fue muy triste, los doce años de Balaguer fueron muy tristes para nosotros. Primero por cada vez que mataban a uno más, cada vez que desaparecía uno más: Orlando Martínez, por ejemplo, Orlando Martínez iba a donde papi, bueno, casi todas las semanas iba una o dos veces, porque papi fue un revolucionario muy extraño, muy extraño o muy diferente a muchos de los revolucionarios que tuvimos nosotros en este país. O sea, papi estaba escondido y papi trabajaba, papi aportaba a los gastos de la casa, o sea, papi escondido hacía sus trabajos para poder ayudar a mami en el trabajo, que mami trabajaba en la biblioteca.

Entonces Orlando iba a casa y se ponía a discutir con papi algunas cosas, cuestiones del Partido, me imagino yo, o a corregir trabajos, artículos. Y Orlando, por ejemplo, le encantaba el cine, y nos ponía a cuidar el carro de él cuando él iba al Rialto. Entonces, para nosotros, el hecho que un día, ese día, para nosotros fue fatídico, o sea, nos llaman, que habían baleado a Orlando, la primera reacción de papi fue darme una galleta a mí (risas), no me pregunte por qué, o sea, yo era muy preguntona, y lo primero que hizo fue darme una galleta, por ahí empezó todo; y la muerte de Orlando para nosotros fue traumática. Igual, voy para atrás, de nuevo, aquella manifestación en donde balearon a Altagracia Amelia Ricart, yo todavía recuerdo lo que sonaba, la música que sonaba en la radio cuando estaban dando las noticias.

CT. Nueve de febrero.

NG. O cuando estaban dando la noticia cuando le dieron el Golpe de Estado a Salvador, o sea. Entonces, hay muchas cosas, los recuerdos míos son visuales, auditivos, hasta de olores, o sea, de esa época, pero lo que quedó fue el trauma, el trauma y una niñez que, nosotros tuvimos –para poder ser normales- tuvimos que luchar mucho. O sea, el ser normales, el ser personas psicológicamente estables, yo creo que ha sido un trabajo que hemos tenido que hacer los hijos de Manolo y me imagino que los hijos de todos esos luchadores; o sea, el poder ser estable, psicológicamente, después de haber pasado un período tan terrible, es un logro.

PDL. Entre el 70 y el 75, en esos cinco años, Manolo, en su misma casa tiene pasar de incógnito ante la sociedad.

NG. Él estaba entre casa, él iba a Santiago, él estuvo en un proyecto de Santiago; porque, supuestamente, hasta donde yo tengo entendido, eso tendría que preguntárselo a Manuel Emilio, porque a mí no me hablaban mucho, no me decían mucha cosa. Yo sé que papi iba a organizar los grupos campesinos, porque se estaba buscando un apoyo en el campo para la Guerrilla de Caamaño; eso es lo que yo tengo entendido. Entonces papi se la pasaba entre Santiago y Santo Domingo. Llegaba todo el aparataje de la llegada escondida papi a mi casa, constantemente, los compañeros que ayudaban: Norberto Roca, no me acuerdo si Alfredito también

CT. Sí, Alfredito Conde.

NG. Alfredito Conde, en un momento determinado que yo iba a casa de mi padrino, en Santiago, yo iba a ver a mi papá a casa de Alfredito Conde, porque mi padrino me llevaba allá; o sea, yo sé que mi papá estuvo trabajando con los campesinos, y que tuvo un proyecto de tabaco también.

A mí me dijeron que los reyes eran los papás y la mamá (risas), y a los cinco años, cuando a mi papá lo deportaron, vino doña Cobita, la esposa de Héctor Ramírez Pereyra, y me dijo: “mira, ya ta´ bueno, aquí no se te puede comprar regalo, los papás y la mamá son los que compran los regalos”. O sea, cosas así que son las que marcan a uno, que por suerte que me han marcado que yo me río ahora de esas cosas, porque otros estuvieran llorando y poniéndose histérico. O sea, es lo que me ha formado como ser humano, todas esas experiencias vividas, experiencia política, experiencia cultural, porque fue también una experiencia hermosa, culturalmente hablando, el hecho que ya después que papi llega, en los años 70, llega con todo lo que era el movimiento en contra de Franco, y toda la poesía aquella, del exilio, me llega a mí en esa época, a tal punto que yo conocía más los poetas del exilio español que los poetas dominicanos; o sea, que yo conocía a Gabriel Zelaya, a Blaz de Otero, a todos ellos, a León Felipe, a todos ellos más que a los poetas dominicanos.

PDL. Se puede decir que Manolo se trae desde España esa influencia y la transmite a su familia.

NG. Sí.

PDL. Natalia, a partir de la década –diríamos- de los 70 en adelante, nos cuenta doña Clara que empieza como una alternativa para salvaguardar la vida de sus hijos, a buscarle fuera del país, esa experiencia, esos recuerdos.

NG. Bueno, yo recuerdo perfectamente cuando mi hermano se fue, Carlos Eduardo.

PDL. En el 79.

NG. No, el primero, mi primer hermano.

CT. En el 69.

NG. Carlos Eduardo, que se fue para Bulgaria, o sea, yo recuerdo que el me dejó un disco de los Saint Peppers (risas), yo no sé dónde se perdió, pero me recuerdo muy bien de eso. Después se fue mi hermano Manuel Emilio, mi hermano Manuel Emilio me dio mucho dolor de cabeza…

CT. En el 72.

NG. Porque mi hermano Manuel Emilio se metía en las manifestaciones de los estudiantes que salían del Rodríguez Objío, y entonces pasaban por la José Reyes con Salomé Ureña, y cuando yo veía las manifestaciones yo comenzaba a vocear desde el barcón de mi casa: “¡ese muchacho, ese muchacho!”. Claro, porque mami estaba en la universidad, trabajando, y nosotros éramos que estábamos en casa, o sea, y teníamos que estar atentos, y por suerte que se fue Manuel Emilio, para mí fue más doloroso que se fuera Manuel Emilio, que se fuera Carlos Eduardo, porque Manuel Emilio era mi hermano más querido, y yo era su hermana más querida; o sea, teníamos una muy buena relación. Él me obligó a bautizarme en la iglesia evangélica (risas), me llevaba a la iglesia evangélica obligao´; ahí fue que aprendió él las dotes de orador. Y entonces después se fue Manuel Emilio y finalmente mi hermana en el 75, y me quedé yo sola con papi y mami.

PDL. Se bautizó muy jovencita en la iglesia evangélica.

CT. Yo ni me acuerdo, como en el 72, algo así, o antes de que se fuera; la cuestión es que me quedé en el momento en que ya papi sale del escondite, y ya sale a la luz, entonces ahí ¡tráquete!, lo cogen preso.

CT. Preso, Balaguer.

NG. Yo cumplí mis 15 años, hay una foto de las que ustedes se llevaron, mis 15 años los cumplí con mi papá preso en la cárcel.

PDL. Que nos enseñó que el rostro suyo no estaba muy alegre.

NG. Lo que se supone que debe ser un período para todas las jovencitas, yo estaba visitando a mi papá todos los jueves y los sábados, los domingos, a la Victoria. En esa época estaba en segundo de bachillerato y quemé la física, la mandé para julio, la física y la geometría. Y entonces, nada, mi papá estaba preso; por suerte, una noticia maravillosa fue que en el tiempo que papi estaba preso, por la gracia de Dios, 20 de noviembre de 1975 murió Franco, entonces esa era la alegría más grande, y era la persona hacia uno dirigía los mayores odios, porque era el culpable de todo ese exilio que habían vivido mi papa y mis tías.

Entonces, nada, después de ahí ya comienza todo el período que papi sale de la cárcel con todos los dientes rotos, debaratao´, y vuelve a rehacer su vida. Yo me quedo con ellos, la única que no se fue fui yo, yo me quedé con mami y papi, ya ellos no estaban tan jovencitos y alguien tenía que quedarse.

PDL. ¿Cómo fue rehacer esa –a un revolucionario, aún así, aun por la edad, con los achaques- cómo rehace su vida, lo social?

NG. Papi era un hombre extremadamente trabajador y muy sociable, o sea, quizás no era el hombre más cariñoso del mundo dentro de la casa, pero era un hombre extremadamente trabajador y sociable con todos sus amigos, todo el mundo lo quería.

PDL. Cuenta doña Clara que cocinaba.

NG. Papi cocinaba muy bien, nos enseñó a todos a cocinar, todos aprendimos a cocinar con él.

PDL. Bueno, para finalizar –de mi parte- este interesante encuentro, quiero dejar la oportunidad, que sean ustedes mismas que cierren –diríamos- este capítulo de autobiografía con algunas cosas que quieran añadir, que ustedes entiendan que debe estar aquí, en este trabajo; porque en estas entrevistas hemos abordado, no tan solo la vida de doña Clara Tejera, sino la vida de Manolo, la vida de una familia, la vida de una persona extranjera que ama el país y que se entrega al país, hay muchos tópicos interesantísimos en esta entrevistas. De esas tantas cosas que hemos abordado, que ustedes crean que puedan –diríamos- añadir, esta es la oportunidad si quieren subrayar algo, decir algo más. Natalia, y después entonces doña Clara para finalizar este encuentro.

NG. Bueno, yo recalco mucho que a pesar de todas las experiencias traumáticas, a pesar de toda la tristeza que envuelve esa vida, esa fue la vida que nos tocó vivir, y la vida que nos ha formado como seres humanos, que eso es lo más importante; o sea, es lo que nos ha hecho ser humanos y seguir amando a la gente. A mí me parece que a pesar de todo eso hay una escuela, y esa escuela no se la tengo que agradecer a Balaguer ni a nadie, se la tengo que agradecer a la familia que tuve. Tuve una madre que fue muy centrada y un padre que fue excelente padre. Y nada, eso fue lo que nos tocó y tenemos que estar agradecidos de eso porque eso es lo que nos ha hecho seres humanos.

PDL. Así es, doña Clara.

CT. Yo comparto con ella todo eso.

PDL. Así es. Agradecido de verdad, por su tiempo, pero si quiere decir algo dígalo.

CT. No, no, no, no, ya está bien.

NG. Mira, ¿tú sabes una cosa que yo quiero decir?, que para mí la experiencia más bonita y más excelente de toda mi vida fue cuando Balaguer se fue, apoyando a mami.

PDL. Se alegró.

NG. Yo creo que una de las cosas que más nos marcó a nosotros fue la ida finalmente de Balaguer, y que el gobierno de Antonio Guzmán, o sea, ahora los historiadores lo califican de una u otra manera, pero para mí fue la primera vez que respiramos un aire de libertad y la primera vez que respiramos aire puro. Entonces eso yo lo voy a recordar toda mi vida, ¿por qué? Óyeme, había un anuncio que decía Son las diez de la noche, ¿dónde están tus hijos? Y tú no podías juntarte en una esquina con un grupo de gente, porque seguido te separaban y comenzaban a decir que tú estabas conspirando contra el gobierno. Entonces, para nosotros la salida de Balaguer fue algo significativo históricamente, así como fue un dolor inmenso el que ese señor volviera en el año 86. Yo, en el año 86 había ya dado a luz a mi primera hija, y a mí me dio una pena tan grande que mi hija viviera, tuviera que vivir en un gobierno, naciera en el gobierno que yo más he odiado, para mí fue triste.

CT. Yo creo que el gobierno más nefasto que ha tenido este país, Joaquín Balaguer.

NG. Por suerte que se murió y que no duró para semilla (risas).

PDL. Bueno, agradecido de verdad por ese tiempo y por compartir con nosotros y con los jóvenes de esta y las futuras generaciones esa vivencia. Y yo sé que hay mucho material, muchos insumos, ahí, para aclarar y escribir lo que es la historia contemporánea del país.

De esta forma finalizan los encuentros con la destacada bibliotecóloga y luchadora, Doña Clara Tejera, esposa de Manolo González, comandante, comando de San Lázaro, quien fue un antitrujillista y que luchó arduamente entre las décadas –diríamos- 40 hasta el 70, 80, 90, forma parte de la vida cotidiana y la historia contemporánea del país.

Con estos encuentros, repetimos, vamos a nutrir proyectos de Historia Local, Vida Cotidiana, Guerra de Abril del 65 y Refugiados Españoles. Asistencia técnica en video, Yoselyn Espinal, participaron activamente la historiadora Natalia González, hija de Manolo y de doña Clara Tejera, y como hilo conductual la autobiografía de doña Clara Tejera. Pedro De León, de Historia Oral.

domingo, 7 de noviembre de 2010

FUENTES TESTIMONIALES ORALES Y ESCRITAS (MEMORIAS Y AUTOBIOGRAFÍAS)

CONTENIDOS DE LA ASIGNATURA

El programa de la asignatura se estructura en torno a cuatro grandes áreas relacionadas con el estudio de la memoria, el testimonio oral, la autobiografía escrita, y la utilización de ambos en la práctica investigadora

El primer bloque se centra en el análisis de los mecanismos de funcionamiento de la memoria y en su utilización, tanto en su vertiente oral como escrita para la investigación en el campo de la Historia Contemporánea y del Presente. Se analiza también la relación entre la memoria individual y la memoria colectiva y la manera como la actualización de vivencias pasadas sirve para la construcción de identidades.

El segundo bloque se dedica al testimonio oral. Se analiza su uso por los historiadores en diferentes momentos y escuelas, al tiempo que se aborda la teoría, metodología y técnicas necesarias para su utilización como fuente en la investigación histórica. Se estudia también todo lo relativo a la conservación de la fuente oral en Archivos ad hoc


La autobiografía ocupa la tercera parte del programa. En ella se hace un especial hincapié en señalar la importancia que esta fuente ha tenido desde las primeras aportaciones históricas. Se enseñan los diferentes tipos de escritura autobiográfica y la manera como deben utilizarse en la investigación histórica.


Por último, se aborda la práctica del trabajo con la memoria, es decir, el tratamiento que el historiador puede hacer con la información recogida a través de las entrevistas y de los escritos autobiográficos. Además, se hace un estudio comparativo entre ambas fuentes incidiendo, de forma especial, en las ventajas y limitaciones de cada una de ellas.

Programa:

I LA MEMORIA

1. Los mecanismos de funcionamiento de la memoria

2. Historia del presente y memoria
3. Memoria del nosotros y memoria del yo


II EL TESTIMONIO ORAL
4. Fuente oral versus Historia oral: la construcción de una disciplina
5. Bases teóricas sobre las que se asienta la “creación” de la fuente oral
6. Metodología y técnicas para la recogida de los testimonios

7. La realización de una entrevista
8. La conservación de la fuente oral. Los Archivos orales


III LA AUTOBIOGRAFÍA
9. Origen, historia y características de la escritura autobiográfica
10. La autobiografía como fuente para la historia contemporánea
11. Modalidades de escritura autobiográfica


IV TRABAJANDO CON LA MEMORIA: ANÁLISIS DE CASOS PRÁCTICOS
12. La “historia oral”, otra manera de escribir la Historia
13. El testimonio oral y su inserción en la narración histórica
14. Autobiografías privadas versus autobiografías públicas
15. El “yo íntimo” de la correspondencia epistolar y los diarios
16. Testimonio oral y relato autobiográfico. Análisis comparado

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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