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jueves, 29 de octubre de 2015

PUBLICACIONES PERIODICAS


“La vida es un proceso de adquisición de conocimientos”. Konrad Lorenz*
“Cuando le tenía todas las respuestas a las preguntas, entonces me cambiaron las preguntas. Graffiti.

Rosina Anglada

La existencia humana discurre entre certezas e incertidumbres, búsquedas, encuentros y desencuentros que tratamos de explicarnos a través de las palabras y los argumentos que adquieren el poder de ser creadores de conocimiento. Es tan contundente la intensidad del conocimiento en la actualidad, que estamos de acuerdo con  Humberto Maturana, biólogo, Premio Nacional de Ciencias, escritor de “El árbol del conocimiento”, co-creador del concepto de autopoiesis junto a Francisco Varela,  que “Vivir es conocer”.
Para facilitar la inter-comunicación de razonamientos, hipótesis, planteamientos tenemos a las PUBLICACIONES PERIODICAS, que se caracterizan por tener un título que las identifica que no tiene que ser necesariamente de lo que trate el contenido; porque aparecen a intervalos de tiempo definidos : diarios, semanarios, mensuarios, bi-mensual, semestrales, anuarios, bi-anuales, etc. ; tienen una variedad de contenido y son ligeros en cuanto a la profundidad, pues surgen en el día a día del investigador, del autor, de ahí su gran importancia, ya que reflejan la ACTUALIDAD. Las revistas científicas presentan informes de investigaciones, conversaciones, discursos de presentación ante sociedades profesionales, obreros, etc. Los libros tienen un valor relativo en cuanto a la actualidad, cuando un ensayista, un autor, un investigador se decide a publicar un libro es probable que algunos de sus capítulos hubieran sido publicados antes en forma de fascículos o artículos de publicaciones periódicas. 

Sabemos que la producción bibliográfica en ciencia y tecnología es más abundante en los países desarrollados que en nuestros países, de ahí los grandes desafíos que tenemos de aprender otros idiomas para acceder a sus publicaciones periódicas y tomarle el pulso a lo que está sucediendo en el ámbito científico y tecnológico a nivel mundial, gracias a la Internet y los buscadores la documentación e información es accesible.

Alvin Toffler, escritor conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones, decía : “UN ANALFABETO SERA AQUEL QUE NO SEPA DONDE IR A BUSCAR LA INFORMACION QUE REQUIERE EN UN MOMENTO DADO PARA RESOLVER UNA PROBLEMÁTICA CONCRETA. LA PERSONA FORMADA NO LO SERA A BASE CONOCIMIENTOS INAMOVIBLES QUE POSEA EN SU MENTE, SINO EN FUNCION DE SUS CAPACIDADES PARA CONOCER LO QUE PRECISE EN CADA MOMENTO”. https://profesorparticulardecomunicacion.wordpress.com/2015/04/23/tres-libros-gratis-completos-de-alvin-toffler-en-formato-pdf-para-compartir-y-leer-con-tus-amigos-y-companeros/.

En la hemeroteca del Archivo General de la Nación,  lugar donde se conservan ordenados y clasificados los diarios, revistas  podemos consultar los siguientes periódicos dominicanos:

·         El Telégrafo Constitucional de Santo Domingo, apareció el 5 de abril de 1821 y desapareció en julio de 1821, fundado por el Dr. Antonio María Pineda que nació en la isla Canaria en 1781 y falleció en Venezuela.
·         El Duende, apareció el 15 de abril de 1821, dirigido por el Dr. José Núñez de Cáceres Albor (1772-1846) quien fue el primero en proclamar la independencia dominicana y el primero en utilizar la literatura como arma de denuncia social y política en el país. Se retiro del público el 15 de julio de 1821.

·         En el periodo de 1838 a 1842 durante la ocupación haitiana de nuestro territorio surgían hojas clandestinas y anónimas que eran las manifestaciones de la Prensa, el más antiguo data de enero de 1835 y se titulaba el DOMINICANO ESPAÑOL, eran hojas anónimas, manuscritas o impresas que circularon bajo clandestinidad, José María Serra, lo redactaba y distribuía  en altas horas de la noche.
LA CHICHARRA , de la Sra. Manuela Rodríguez, El GRILLO DOMINICANO, era una hoja anónima y clandestina redactada por el jurisconsulto don Juan Nepomuceno Tejera y Tejada, quien “mezclaba el humorismo con el sentimiento patriótico”. El último número de El Grillo Dominicano que conservamos es del 19 de septiembre de 1844. Entre otras cosas se lee en esta hoja: “Yo soy Colín Grillo, bisnieto de Duartina Miscelánea, canto en idioma Grillo, etc. Etc.

·         En el periodo de 1844 a 1861 aparecían hojas sueltas con fines patrióticos, el más antiguo es EL ECO DOMINICANO, EL GRILLO DOMINICANO Y FAMILIA, EL GRILLO DOMINICANO, EL DOMINICANO, apareció el 19 de septiembre de 1845 fundado por Manuel María Valencia, José María Serra, Feliz María Delmonte y Pedro Antonio Bobea se estima como el primer periódico que vio la luz después de instaurada la Republica Dominicana, tenía como lema “AQUÍ NO SE ESCRIBE PORQUE NADIE LEE, Y NO SE LEE PORQUE NADIE ESCRIBE”.

·         El 15 de junio del 1851 aparece el periódico “Gaceta Oficial”, también El Eco del Ozama, el 10 de julio de 1851 aparece el PERIODICO “CORREO DEL CIBAO”, dirigido por Alejandro Victoria. En 1852 LA ESPAÑOLA LIBRE, fundado por José de Jesús Castro y redactado por Nicolás Ureña de Mendoza, José María González y Manuel María Gautier.

·         En 1853, apareció EL PROGRESO, en 1854 EL ORDEN, EL PORVENIR, EL OASIS, EL DOMINICANO, en 1856 El ECO DEL PUEBLO, LA REPUBLICA, LA ACUSACION, en 1857, LA REFORMA, EL CIBAEÑO, en 1859 FLORES DEL OZAMA, en 1860 : REVISTA QUINCENAL DOMINICANA, CORREO DE SANTO DOMINGO, en 1861 EL PROGRESO, EL ORDEN, LA RAZON, en 1865 EL MONITOR, EL PATRIOTA, LA REGENERACION, en 1866 EL TIEMPO, en 1867 LA VOZ DEL CIBAO, en 1868 BOLETIN OFICIAL, PERIODICO EL SOL, en  1870 EL AMIGO DE LOS NIÑOS, LA VOZ DE AZUA, EL LABORANTE, en 1871 EL PABELLON DOMINICANO, BOLETIN DE LA REVOLUCION y una lista interminable de periódicos.

·         1889 cuando aparece LISTIN DIARIO MARITIMO, se retiró el 15 de junio de 1942 en su número 17358, presionado por la tiranía de Trujillo, su director Arturo Pellerano Alfau, en su segunda época salió el 1 de agosto de 1963, bajo la dirección de Rafael Herrera Cabral, es el que ha tenido una vida más larga.

·          En enero de 1891 sale EL SOL en Santiago de los Caballeros, El 7 de marzo de 1892 ve la luz la revista LETRAS Y CIENCIAS, dirigida por Federico y Francisco Henríquez y Carvajal. Permaneció hasta 1899.

·         El 30 de noviembre de 1892 salió en San Pedro de Macorís el periódico EL CABLE, fundado por Luis Arturo Bermúdez.

·         En 1900 apareció en San Francisco de Macorís, un semanario político, literario y de intereses generales, dirigido por José Eugenio Bonó llamado EL PAIS, este periódico se unió a la protesta de la prisión de Fabio Fiallo y de Arturo J. Pellerano Alfau “se quiere reducir la sagrada libertad de la prensa, la del libre pensamiento, a los estrechos muros del “Homenaje”.

·         1938, el 31 de marzo ve la luz pública en Santo Domingo el Boletín del Archivo General de la Nación hasta el momento presente.

Te invito a disfrutar de la 2ª Feria del Libro de Historia Dominicana del Archivo General de la Nación, 2015. No dejes de llevarte libros y  CD del Boletín del Archivo General de la Nación desde 1938 a 2015, 241 libros de historia dominicana desde 1944 al 2015,  el Periódico Patria de 1965-1966, la revista CLIO DE 1933 hasta 2015.

Fuente documental: Martínez Paulino, Marcos Antonio. – Publicaciones dominicanas desde la colonia. – Santo Domingo, Editorial del Caribe, 1973. 241 p.

*Konrad Lorenz (Viena, 1903 – Altenburg, 1989) Científico austríaco con un amplio reconocimiento mundial en el campo de la Zoología y la Etología. Sus intereses investigativos se concentraron principalmente en el estudio de los procesos de aprendizaje de las aves, especialmente los gansos silvestres. Después de años de observación y estudio descubrió una etapa crítica en la que los polluelos aprenden a reconocer y a seguir a los padres, incluso si éstos son adoptivos, siempre y cuando estén presentes ciertos estímulos auditivos o visuales, la impronta, que provoca la reacción de los jóvenes. Sus novedosos métodos de trabajo, el estar en contacto directo con su objeto de estudio, hicieron posible el conocimiento y la comprensión de muchos patrones de conducta animal. Por todo su trabajo científico y de investigación y sobre todo por sus descubrimientos sobre la organización y las respuestas del comportamiento instintivo, tanto desde el punto de vista individual como social en 1973 fue galardonado con el Premio Nobel de Medicina-Fisiología que compartió con Karl von Frisch y Nicolaas Tinbergen.

sábado, 26 de enero de 2013

Hermann revela en detalle como se asesinó a Caamaño


 El ensayo biográfico de Hamlet Hermann, Caamaño, Biografía de una época revela,  en una narración detallada y casi cinematográfica,  la forma en que el coronel y comandante guerrillero Francisco Alberto Caamaño Deño, fue capturado vivo, interrogado inicialmente con respeto y dignidad, sin siquiera esposarlo o amarrarlo, y posteriormente, por una orden implícita dada por Joaquín Balaguer desde el Palacio Nacional, se le  intenta fusilar  por parte de tres militares, aparentemente inseguros por el miedo que infundía el hecho que estaban cometiendo frente a una figura de la talla histórica de que se trataba, fallan en su puntería pese a tener los muy precisos  fusiles Fal y estar   a poca distancia,   un coronel e da un tiro de gracia en la frente,  un alistado le da un culatazo en la cara al cadáver, se presenta su cadáver a la prensa permitida en Nizaito para divulgar fotos del cadáver y  se intenta al día siguiente, 17 de Febrero de 1973, quemar los restos para que no haya una tumba donde rendirle homenaje. Nunca antes se había ofrecido una versión tan integral del hecho en que pierde la vida el comandante guerrillero.
La versión de Hamlet Hermann,  con los nombres de todos los oficiales que según él participan,  es una de las mas completas realizadas hasta el momento y deja claro que los restos de Camaño,  que no pudieron ser quemados pese a la gasolina que les echó el militar encargado. el teniente Juventino Matos, jefe de mecánica del Sexto Batallón de Cazadores, por lo que fueron  cortados en pedacitos  depositados en tres fundas plásticas de color verde y llevados a la Base de San Isidro  donde se depositaron en el avión de carga C-46 número 3203, que despegó rumbo al sur, probablemente para lanzar las al  mar en puntos distintos.


Dice Hermann que en la pista, un general ejecutivo de la base aérea, despidió al oficial de servicio en el área, diciéndole: “! Usted no ha visto nada de esto, coño” ¿Oquei?”, a lo que el aludido, responde: “Entendido Señor”.


El coronel y comandante guerrillero Román, tras ser capturado vivo, tras ser interrogado en un ambiente distendido y en el cual se dejó sentir inicialmente el respeto por su figura por  de los militares que lo apresaron y  que fuera interrogado  por el comandante del pelotón de reconocimiento que lo apresó , incluso sin esposas ni estar amarrado,  fue fusilado y rematado tras recibirse una orden “no expresa”  del entonces presidente Balaguer a los comandantes   de la entonces Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas.

Hermann sostiene que la orden “no expresa”, impartida a los jefes militares  Ramón Emilio Jiménez Reyes, Secretario de las Fuerzas Armadas y Enrique Pérez y Pérez, jefe del Ejército, fue dada por Balaguer, cuando, al ser informado del apresamiento en las lomas del Ocoa, en tono firme y golpeando su escritorio, dijo “En este país no hay cárcel tan grande, como para alojar este hombre”. El primer teniente del pelotón de reconocimiento que lo capturó fue Almonte Lluberes, quien interrogó a Caamaño sin esposarlo ni amarrarlo, lo cual le fue censurado por los altos oficiales que llegaron posteriormente.

El relato detallado de la muerte de Caamaño lo hace Hamlet Hermann    indica que Caamaño, tratado inicialmente con respeto, cuando llegan los jefes militares  fue llevado a Nizaito y colocado frente a tres militares para su fusilamiento. Dispararon y quedó vivo.

En la fría hierva de Nizaito, con una neblina gris que desplomaba sobre el ambiente,   el coronel  Héctor García Tejada, tuvo que acercarse a aquel cuerpo herido y darle, con su pistola 45, un tiro en la frente, seguido un  soldado que, ante lo inexorable de aquella muerte, se acercó y le propinó un culatazo en la frente a aquellos restos.

La versión de Hamlet Herman, es la segunda detallada de la forma en que muere Caamaño, la ofrecida por Claudio Caamaño Grullón, sobrino del héroe nacional y también participante directo en la guerrilla de Caracoles, en 1973, tiene algunas diferencias con la ofrecida en este libro. VER VESION CLAUDIO CAAMAÑO.

La operación  para deshacerse de los restos  se hizo, luego de la selectiva presentación del cadáver de Caamaño a medios de prensa, entre los que estuvo el fotógrafo José Morillo, de El Nacional, Moisés Adolfo Iturbides , Luis Hernández , del diario El Sol, José Goudy Prats, de El Caribe y Antonio García Valoy, del Listín Diario.

Una vez marchados los periodistas, el 17 de febrero, la orden de la jerarquía militar  fue e dispuso que fueran cremados, para lo cual se utilizó gasolina y cuyo resultado fue inútil, porque el cuerpo quedó prácticamente igual. 

El ensayo biográfico de Hamlet Hermann, escrito  con limpieza, riqueza en detalles que develan una investigación integral de muchos años y expreso en en el estilo de estricta bitácora expone diversas épocas sociales, desde el Trujillismo hasta la guerrilla en que finalmente cae, exponiendo detalles y enfoques reveladores. 

El autor, participante de los hechos,  investigó bibliográficamente y recabo otras versiones civiles y militares, para reconstruir escenas y diálogos,  para restablecer hechos que no se conocen en detalles.

 El libro atrapa la atención del lector desde sus inicios. Finaliza con la muerte de Caamaño el 16 de Febrero de 1973, re-descubriendo los hechos y aportando una profunda visión humana y política de los acontecimientos.
Será presentado en la Feria del Libro de La Habana, a la cual ha sido invitado el autor.

Tomado de: http://josersosa.blogspot.com/2013/01/hermann-revela-en-detalle-como-se.html

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Documentos prueban que Ramfis Trujillo ejecutó a los ajusticiadores de su padre

Acusan al fenecido expresidente Joaquín Balaguer de ser cómplice de la matanza
Ramfis Trujillo.
Un expediente obtenido por investigadores dominicanos ha sacado a la luz la ejecución sumaria de seis de los hombres que intervinieron en el plan para matar al gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961), una historia conocida, pero de la que hasta ahora no se habían hallado pruebas documentales.
El expediente acredita que la ejecución de Trujillo, considerado uno de los más crueles dictadores de América Latina, fue vengada en noviembre de 1961 por su hijo Ramfis, quien, junto a varios colaboradores asesinó a tiros a los seis hombres, capturados por su participación en el plan para asesinar al jefe del Estado.
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana ha recuperado el expediente de extradición de Ramfis y sus colaboradores en la masacre y lo presentará hoy, en forma de libro, con el título "El crimen de la Hacienda María", que alude al lugar donde fueron asesinados los seis conjurados, quienes gozan de la consideración de héroes nacionales.
La extradición del grupo nunca llegó a solicitarse a España, donde se refugiaron los cuatro prófugos, pero el expediente tiene interés porque recoge los hechos, que culminaron el 18 de noviembre con el asesinato y posterior desaparición de Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Luis Manuel "Tunti" Cáceres, Modesto Díaz, Roberto Pastoriza y Huáscar Tejeda.
La solicitud de extradición se dirigió contra Ramfis; Gilberto Sánchez Rubirosa; Fernando Sánchez hijo y Luis José León Estévez, pero el expediente desapareció y hasta hace poco no ha sido posible su recuperación, gracias a la labor del museo, cuya directora, Luisa de Peña, destacó el valor de los documentos, que han sido registrados por la Unesco como "Memoria del Mundo".
"La verdad siempre sale a la luz. Siempre hay alguien que cuenta, alguien que sabe, siempre queda un rastro", declaró a Efe De Peña, quien subrayó el derecho de los familiares de las víctimas "a saber qué pasó".
La responsable del museo dijo que tras conocerse la intención de la institución de hacer público este expediente sus responsables han recibido presiones y amenazas de familiares de personas que aparecen en él.
Los documentos revelan que en aquella jornada de noviembre de 1961 Ramfis y sus colaboradores mataron uno a uno a los conjurados, a quienes previamente habían sacado de la cárcel con el pretexto de llevarlos a participar en una diligencia sobre la investigación de la ejecución de Trujillo.
El plan incluyó también el asesinato de tres delincuentes a quienes se vistió de policías y cuyos cadáveres fueron colocados en el autobús en el que fueron trasladados los seis héroes para simular que éstos los habían matado y habían huido, según cuenta en la introducción del libro el historiador Franklin Franco.
El investigador alude, además, al papel del entonces presidente Joaquín Balaguer, de quien dice que "dejaba al hijo del tirano hacer y deshacer y además, guardaba silencio".
Luisa de Peña añadió al respecto que Balaguer conocía los planes de Ramfis y aun así garantizó la vida de los detenidos 24 horas antes de su muerte y desaparición. "Si Ramfis fue autor material, Balaguer fue cómplice", dijo a Efe la museóloga.
Uno de los personajes que aparecen en el expediente es Dante Minervino, quien narra en su declaración, "con frialdad que espanta (...) los últimos momentos de vida de los mártires de la hacienda María", revela el historiador.
Para este investigador, el expediente, que contiene "pasajes verdaderamente terroríficos", es "una pieza clave donde se describe uno de los capítulos más angustiosos de la vida nacional" y se refleja "con toda claridad el ambiente de absoluto desenfreno vandálico" que reinaba en el país en esa época.
La Federación de Fundaciones Patrióticas, a la que pertenece el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, señala en el libro que el objetivo de su publicación es "fortalecer la conciencia histórica" de la nación sobre estos hechos, acerca de los que "se han construido versiones que confunden y rayan en lo fantasioso".
La recopilación de documentos, de 500 páginas, reproduce declaraciones, interrogatorios y testimonios, actas, oficios, mandamientos de prisión, fotografías y documentos personales de los extraditables, así como el auto en el que el juez Simón Bolívar Scheker solicita al Ministerio Público la extradición, nunca tramitada.
Por: Jesús Sanchis / EFE

viernes, 15 de junio de 2012

La Alhambra, primer monumento que recopila en investigación su historia oral


Granada, 12 jun (EFE).- La Alhambra de Granada se ha convertido en uno de los primeros monumentos del mundo que recopila la historia oral de sus últimas décadas a través de una investigación científica que recoge testimonios de habitantes, trabajadores, visitantes y gestores ligados a este bien declarado Patrimonio Mundial.
Ciudadanos anónimos y personalidades del mundo de la cultura, el arte o la política engrosan el cerca de medio centenar de entrevistas en profundidad que componen este estudio pionero en Europa que ha sido presentado hoy en el Palacio de Carlos V.
“Memoria oral de la Alhambra” abarca parte de la historia del recinto nazarí a través de la palabra de antiguos empleados, artistas, políticos, académicos y dirigentes para conformar un archivo oral registrado de forma audiovisual y que quedará en los fondos del monumento para futuros análisis sociohistóricos y antropológicos.
Se trata de un proyecto aún abierto puesto en marcha por el Patronato de la Alhambra y Generalife bajo la dirección del catedrático de Antropología de la Universidad de Granada José Antonio González Alcantud, quien ha participado junto a la directora del monumento, María del Mar Villafranca, en la presentación de un avance del trabajo.
La directora de la Alhambra ha destacado que el estudio profundiza en las raíces y el conocimiento de un lugar muy conocido desde los saberes clásicos (patrimonio, arte, arqueología) pero que hasta ahora no había registrado de esta manera sus otros valores “intangibles”.
Alcantud ha precisado que la investigación cuenta con 48 entrevistas a 54 personas (algunas de ellas fueron conjuntas), con una media de edad de 63 años y con una duración de varias horas en la mayoría de los casos.
Estos testimonios de hombres y mujeres relacionados con la Alhambra y de muy diversos sectores (empleados, vigilantes, artesanos, políticos, familiares de personalidades) han sido grabados digitalmente y depositados en el archivo del monumento.
El exconsejero de Cultura Javier Torres Vela, los exalcaldes de Granada Antonio Jara, Jesús Quero, Gabriel Díaz Berbel y José Moratalla, los dueños de míticos establecimientos como La Mimbre, el Hotel América o el artista Miguel Rodríguez-Acosta forman parten del grupo de personalidades que han participado en el trabajo.
Entre las temáticas tratadas figuran aspectos de la vida cotidiana y laboral, la restauración, la situación política, especialmente interesante en lo referido al período de la Guerra Civil y el franquismo, ha indicado el catedrático, la propiedad del monumento o su modelo de gestión.
Actualmente la “Memoria Oral de la Alhambra” se encuentra en la última fase del proyecto, que contempla la transcripción completa de las entrevistas y la elaboración de un libro divulgativo de las principales conclusiones del estudio, junto a las fotografías de José Muñoz, que estará a disposición del público en la primavera de 2013.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Renacer de la Guerra de Abril

Por HAMLET HERMANN*
...los cubanos buscan en la historia universal aquellos eventos que nunca mueren

El 19 de noviembre de 2011, estuvimos reunidos en la Plaza de Armas, la más antigua de La Habana. Cuatro miraguanas, cuatro palmeras reales y cuatro fuentes rodean la estatua del patriota Carlos Manuel de Céspedes, donde estuvo el corazón de la capital cubana cuatro siglos atrás. Los bancos de mármol completan el bello escenario, uno de los más agradables de La Habana Vieja.

Allí nos reunimos ciudadanos de diversas nacionalidades para el tradicional Sábado del Libro. Se presentó “La Esperanza Desgarrada”, obra de Piero Gleijeses sobre la crisis dominicana de 1965. Nacido en Italia, Piero es profesor de política exterior estadounidense en la Escuela de Altos Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, en Washington.

Advirtió que esta no es la misma obra que presentó para obtener su doctorado y publicara en 1978. Es algo muy diferente. Entonces dice: “Lo que ofrezco aquí no es un viejo edificio con una nueva mano de pintura, sino un edificio nuevo, una edición profundamente revisada”.

Se decidió a estudiar este episodio histórico dominicano en 1968 y durante tres años profundizó el tema. Vivió año y medio en Santo Domingo y el resto en Estados Unidos, buscando documentos y entrevistando protagonistas.

Logró entonces lo que muchos dominicanos consideramos el mejor libro que se ha escrito sobre “la guerra de abril”. Y este sábado volví a encontrarlo para sorprenderme con todo lo nuevo que aparece entre lo viejo.

Algunos extraños preguntan: ¿por qué se edita y presenta en La Habana un libro escrito por un ciudadano del mundo en el que narra un episodio de la historia de República Dominicana? La respuesta lógica es que los cubanos buscan en la historia universal aquellos eventos que nunca mueren.

El Instituto Cubano del Libro expresó el año pasado su interés en ese tema y el académico Gleijeses se dedicó entonces a revisar la avalancha de documentos relacionados con el caso y desclasificados en años recientes por el gobierno de Estados Unidos.

Dijo: “Lo que pasó hace más de medio siglo en República Dominicana, la invasión que desgarró la esperanza de un pueblo, sigue siendo parte del presente, hoy más que nunca”.
A pesar de la intensa revisión, Piero alega que sus conceptos son los mismos de la primera obra que escribió sobre ese episodio.

“Mis conclusiones no han cambiado ni una jota, aún cuando la documentación se ha enriquecido. En cambio, mis conclusiones sobre la política estadounidense se han modificado algo”, expresó. “Los documentos desclasificados en Estados Unidos arrojan una luz muy intensa sobre la política de Washington hacia República Dominicana y hacia América Latina. Esa política aparece más escuálida, etnocéntrica y, para hablar sin rodeos, cruel y más torpe de lo que había pensado”.

Lamenta el autor que episodios como el de Santo Domingo en 1965 no hayan logrado permanecer en la memoria del pueblo estadounidense.

Pocos en ese país recuerdan que 42,413 marines, paracaidistas y fuerzas de mar y aire invadieron y ocuparon un país soberano.

Dice Piero: “Para los pocos que se acuerdan, la palabra ‘invasión’ es demasiado dura y, por ende, no optan por aplicarla para describir la política de Estados Unidos. Se engañan ellos mismos al decir que la “intervención” fue una respuesta necesaria a la agresión Castro-comunista”.

“Sin embargo, lo que pasó en Santo Domingo en 1965, rebasó el marco de la guerra fría, las intenciones no fueron bue nas y los resultados tampoco. La invasión fue un eslabón más de una política que empezó con Thomas Jefferson, quien soñaba con anexar a Cuba, y ha continuado a lo largo de dos siglos, pasando por Wilson, Franklin Roosevelt, Kennedy y Barack Obama”.

“Disfrazada unas veces como intervención humanitaria, otras como protección de los pueblos contra sus propios gobiernos, o como defensa contra la amenaza extracontinental, esta política siempre tiene la misma finalidad: afianzar el control imperial de Estados Unidos sobre el hemisferio.”

Como constitucionalista leal a Caamaño, disfruté a Piero Gleijeses y su obra en la Plaza de Armas, así como compartí con todos los allí reunidos que acogieron con vivo entusiasmo la obra de este ciudadano del mundo que, paradójica y valientemente, vive en Washington y viaja sin temor a Cuba.

lunes, 21 de noviembre de 2011

“Los dominicanos no se han sacudido todavía de los efectos morales del trujillismo”

Entrevista con José Israel Cuello
Fraukwe Gewecke: Mario Vargas Llosa, entre los “tantos amigos dominicanos”, os dedicó “La fiesta del Chivo” a Lourdes y a ti. ¿Cómo se conocieron y cómo se concretó precisamente tu colaboración en el proyecto que iba a tomar cuerpo en la elaboración de la novela?
José Israel Cuello: Poco tiempo después de la Revolución Constitucionalista de abril de 1965, Mario Vargas Llosa se apareció en Santo Domingo a nombre de la Radiotelevisión francesa, donde trabajaba, para hacer un documental acerca de aquella situación y de las consecuencias de todo orden que tuvo la intervención militar norteamericana. Marianne de Tolentino, nacida en Francia y casada con un eminente médico dominicano era en alguna medida su orientadora en estas tierras y en esas cosas; ella lo llevó a mi oficina. Fue allí acompañado de su esposa Patricia, y ésta constituyó nuestra primera relación personal, porque su obra impresa ya la conocía, si no toda casi toda. El documental fue excelente. Posteriormente, Mario volvió a Santo Domingo a hacer la primera versión cinematográfica de “Pantaleón y las visitadoras”, producida por Charles Bludhorm y la Paramount, versión que nunca he visto y que él detesta, pero en el curso de aquella visita-estadía ya se habló de Trujillo, de su muerte, de sus truculencias, de su significado político, etc., y en propiedad de la novela que unos 25 años después ha sido el éxito que motiva esta entrevista. Un buen día, tal vez dos décadas más tarde, ¿en 1995?, al llegar a mi casa un sábado ya de noche tenía una llamada de Mario Vargas Llosa desde el Hotel Jaragua. Me sorprendió que conservara el número de aquel teléfono privado que de manera tan ocasional le diera en sus visitas anteriores. Esa noche me dijo que venía decidido a abordar el proyecto de la novela sobre Trujillo y comenzamos a colaborar en la búsqueda de materiales bibliográficos, de entrevistas y cotejos de informaciones y fuentes.


FG-Durante el debate cerrado que suscitó la novela en los medios de comunicación dominicanos, algunos de los que criticaron y hasta anatemizaron a Vargas Llosa, quisieron explicar tanto los errores fácticos como la interpretación de los hechos remitiendo a una posible influencia de informantes de los que el autor habría quedado, a fin de cuentas, “mal aconsejado”. ¿Te sientes aludido?



JIC-Si se toman desde donde provienen, los anatemas me honran. Yo me he pasado la vida molestándolos, sólo molestándolos, porque como puede comprobarse gozan de buena salud, salud que no tienen tantos amigos y compañeros de lucha que a lo largo de la vida he visto caer a mi lado y a mi frente como consecuencia de los recursos polémicos que emplean mis contradictores. En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Todo aquel que fue mencionado por su nombre, o merecía serlo por sus hechos o era capaz de hacer lo que se dice, por sus otros hechos, los ascensos militares en la República Dominicana estaban condicionados al compromiso de sangre, y podía obviarse en uno que otro grado por acciones o fidelidades semejantes, pero de ninguna manera hasta llegar a los generalatos. El asco es tal cuando se profundiza en aquellas inmundicias, que alguno fue necesario encubrirlo con seudónimos, y no por sus méritos, y a pesar de ello se ha dicho ahora que nunca un ministro de Trujillo entregó alguna de sus hijas al tratamiento de sus lascivias. No temo a las responsabilidades que se derivan de un trabajo editorial responsable; como ciudadano, como editor y como amigo acostumbro a trabajar a fondo en cualquier tema y ninguna Hermana de la Caridad del Cardenal Sancha tendrá queja de mi trabajo seguramente.



FG-Entre los que criticaron la novela con especial acritud está Ramón Font Bernard, el Director del Archivo General de la Nación, quien le proporcionó a Vargas Llosa el acceso a los documentos de la Era, instalándole hasta una oficina propia. Publicada la novela, Font Bernard, de quien se conocen sus antecedentes trujillistas, la calificó rotundamente de “paquete de chismografía” y “alcantarrilla de inmundicias”; pero me pregunto ¿cómo y en qué sentido haya podido sorprenderse en cuanto a la visión general que Vargas Llosa iba dar de la Era de Trujillo, vistas sus anteriores novelas, las de tema político y las de tema erótico?



JIC-Es evidente que Font Bernard quiso manipular al autor con sus cortesías calculadas y también es evidente que se le peló el billete. Para resguardarse de la complicidad que sus cofrades pudieran endilgarle, se hizo entonces el más activo de los atacantes. En privado, su voz sabe contar cosas que nunca se atreverá a escribir a pesar de conocerlas, y que si se citan como dichas por él habrá de negarlas con más fervor que con el que negara a Vargas Llosa algo más que un escritorio y ni un documento de importancia de los millones que reposan bajo su cuidado en el Archivo General de la Nación ya por tres gobiernos, gobernantes y partidos políticos.



FG-Otros que intervinieron en el debate asumiendo una actitud crítica y que no son sospechosos de antecedentes trujillistas o de pertenecer a la élite postrujillista, le reprocharon a Vargas Llosa el haber adulterado o tergiversado hechos concretos, en particular el haber atribuido determinadas responsabilidades criminales a personas que no estaban involucradas en ellas. ¿Qué opinas de esta censura? ¿Sería “perdonable” el proceder del autor en una obra que se presenta como ficción, la cual -según el mismo Vargas Llosa- no sólo permite sino exige “mentiras”?



JIC-En el acto de presentación de la obra que se celebrara en Santiago, el autor hubo de decir que poseía referencias escritas de todos los hechos y situaciones que servían a la trama, pero yo reitero lo dicho más atrás: En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Un ministro de hoy se ha jactado de ser hijo de Trujillo, siendo como es nieto de aquel ministro del gabinete Balaguer del 3 de agosto de 1969 que le entregó dos hijas y su propia mujer al tirano manteniendo altiva la mirada y publicando poesías en los periódicos.



FG-¿Y qué opinas de esta otra censura que recrimina a Vargas Llosa el haber dado una imagen devastadora de los dominicanos como colectividad espiritualmente “colonizada” por Trujillo? ¿O habrá penetrado el autor, de manera convincente, en la psicología colectiva del dominicano de aquel entonces?



JIC-A esa conclusión no era difícil llegar después de hacer cientos de entrevistas de todo tipo y de haber consultado la enorme biblio y filmografía a que tuvo acceso el autor; pero, si alguna duda cabía, el debate subsiguiente termina de satisfacerla, los dominicanos no se han sacudido todavía hoy de los efectos morales del trujillismo: en cualquier polémica, sobre cualquier hecho, criterio o concepto, el dominicano inicia su participación descalificando al oponente, ¿se necesita más?



FG-El novelista y crítico literario argentino Tomás Eloy Martínez opinó -seguramente con razón- que el Trujillo “que prevalecerá en la memoria de los latinoamericanos” será el de “La fiesta del Chivo” y no el de los estudios historiográficos. ¿Sería a causa de las habilidades que Vargas Llosa testifica como narrador, o sería también a causa del hecho de que es extranjero, favoreciendo frente a la realidad narrada una perspectiva más distanciada y por ello más convincente?



JIC-Una cosa y la otra validan la afirmación de Eloy Martínez, y, llenándolas plenamente la obra y su autor, existe el hecho más abarcador del papel de la creación literaria en la validación de la historia que con tanta profundidad estudió Luckacs, y seguramente otros tratadistas.



FG-Me sorprendió, sin embargo, un detalle: mientras que los “héroes del 30 de mayo” -con excepción de Salvador Estrella Sadhalá- sufren en cierto modo una demitificación, no ocurre lo mismo con las hermanas Mirabal, que en la novela aparecen, en conformidad con la imagen oficial y popular y sin que se les dé un mayor desarrollo, como divinizadas. ¿Será por su sexo, sirviendo entonces su imagen, según mi opinión demasiado simplista, para apoyar la reducción, a mi modo de ver también demasiado simplista, de Trujillo y de la Era como a una sintonía de sexo y poder?



JIC-La obra no es un estudio de la Era de Trujillo, ni siquiera una recopilación de sus truculencias, la novela se centra en el día que murió Trujillo, arranca en su tiempo si se quiere en el Capítulo 2, cuando Trujillo aborda el día en que ha de morir, embarcado en sus rutinas; concurrentemente, los conjurados abordan también el día que ellos también habrán de morir. Como el lector sabe que eso ha de suceder, porque son hechos conocidos, lo importante son los elementos humanos que concurren en aquellos hechos conocidos, con referencias que no saquen el tema de esa concurrencia obligada de aquel día. El tema de las Mirabal es todo otro tema, que esa noche convocó a más de uno de los conjurados pero que si se agrega en su profundidad podía conducir a la Comedia Inhumana. Por otra parte, para mí, el diálogo y las divagaciones de los conjurados cuando esperan a las muertes, del otro y las suyas, es el momento más alto de la novela en cuanto creación literaria pura. Allí se toca el tema de las Mirabal cuando Antonio de la Maza recuerda, o le recuerda otro, que él como gobernador de Salcedo hizo preso al padre de Minerva para obligarla a ir a la Hacienda Fundación y a bailar con Trujillo. Si el autor se deja derricar por esa pendiente generosa en hechos, escribe otra obra.



FG-Y otro momento de la novela que me sorprendió: el personaje de Urania debía, según declaró Vargas Llosa en varias ocasiones, representar una visión contemporánea. Pero a mí juicio esta oportunidad de señalar la larga pervivencia del trujillismo, la pervivencia de un autoritarismo recurrente en la política nacional, no se aprovechó. ¿Hablaron, durante sus muchas conversaciones sobre el tema?



JIC-A Urania la conocimos, por supuesto, ya con la novela armada, convertida en hilo conductor de acontecimientos tan ajenos y tan próximos a su propia existencia; ella, por ser factura del espacio literario puro, constituye responsabilidad plena del autor, en ella no interviene el editor ni el amigo que coordina entrevistas o verifica fechas y aconteceres, y en este caso, el de Urania, las opiniones que se tienen o que se tuvieron en su momento son semejantes a los secretos de confesiones.



FG-El tema de Trujillo, de este personaje que, como confesó Vargas Llosa, le fascinó -a despecho de todos los aspectos sórdidos que implicara su régimen- por su extravangancia y teatralidad, estaba allí, y sorprende el hecho de que no haya sido elaborado como personaje con idiosincrasia propia en una de las tantas “novelas del dictador” publicadas por autores latinoamericanos. Hubo, sin embargo, autores dominicanos que tematizaron la Era: Veloz Maggiolo, Andrés L. Mateo, Julia Álvarez, Sención y otros. La novela de Viriato Sención, “Los que falsificaron la firma de Dios”, también editada por Taller, fue en República Dominicana el libro de autor dominicano más vendido durante el último decenio, y fue publicada en una traducción inglesa en Estados Unidos, donde el autor reside. ¿Por qué, según tu opinión, no se interesa nadie en Europa por esta novela?



JIC-La penetración editorial europea en América Latina, de España en específico, lejos de integrar al autor de estos mundos al gran mundo de la lengua española, que es España por supuesto, y desde España al mundo en otras lenguas además, tiene unamarcada tendencia a congelar en sus países, y a lo sumo en el Continente, a los autores latinoamericanos. Cuantifíquese y podrá verse cuántos autores han sido publicados en sus propios países y para sus propios países nada más por las empresas españolas que arrancan esas obras de las manos de los editores locales congelándolas en su espacio y a lo sumo en lo circundante. Cuantifíquese cuántos se han proyectado al mercado internacional plenamente. Ahora, cuando ya no puede sentirlo ni sentirse disminuido, ni mandar al carajo a todo el mundo como solía hacerlo con marcado acierto en su esplendor, Juan Bosch y sus Cuentos Completos ha sido editado para el mercado latinoamericano por una editora española. La esperanza es que temas locales tratados por autores de la talla de Vargas Llosa hagan pensar a los agentes literarios españoles y a los editores correspondientes que en América Latina hay temas y tratamientos de esos temas que merecen su interés y el de sus lectores. Hace muchos años, en Bogotá, me tocó presentar un modesto volumen de la Coedición Latinoamericana en la que participamos dentro del espacio de un almuerzo al que concurrían los agotados miembros del Comité Ejecutivo de la Unión de Editores de habla española, o como se llame, quienes habían sesionado por veinte minutos y se prestaban a marcharse a sus naciones; emocionado por el hecho editorial, por el público que me escuchaba, o por los tragos y la hora de su insumo, desbordé la frivolidad del encuentro, y al sentarme de nuevo del lado de don Pancho Pérez, presidente de la entidad internacional y a la vez en ese momento de la Unión Internacional de Editores, con méritos sobrados en el trajín que nos es común, me dijo al oído: “Te felicito porque tú todavía te emocionas por los títulos; yo hace tiempo que sólo me emociono con las cifras”. Cuba y los cubanos tienen grandes autores, antes y ahora, dentro y fuera, pero tal vez su drama político haya tocado el alma de Tusquets que le da espacio hasta a lo soez, sea Martínez o Valdez.



FG-Y el fulminante éxito internacional de la novela de Vargas Llosa ¿se debería a las habilidades de Vargas Llosa como narrador o al hecho de que vuelve a la manifestación de ideas que serían “políticamente correctas” o, tal vez, a la extraordinaria campaña publicitaria desplegada tanto en Europa como en Latinoamérica?



JIC-Hay una combinación de todas esas cosas, y de otras más, como es el tema, la esencia del despotismo que es el poder. ¿No tiene acaso en el límite de sus propias dimensiones, a veces mayores de 50 mil kilómetros cuadrados, las mismas características de nuestro dictador ahora convertido en arquetipo, el dueño de una propiedad agraria o de una gran empresa que abusa de sus hombres y atropella a las mujeres con todo el poder que da la superioridad social establecida, aceptada como necesaria y soportada por el temor a la descomposición del orden en que se ha nacido? ¿No es la Cuba de hoy una caricatura ilustrada del poder absoluto de Trujillo?



FG-”La fiesta del Chivo” ha sido un éxito de ventas también en República Dominicana, con más de 50,000 ejemplares vendidos; y si se considera que a un ejemplar vendido corresponden, por regla general, entre tres y cinco lectores, se puede constatar que la base de recepción ha sido muy amplia. En tu discurso de presentación de la novela dijiste que ella “contribuye definitivamente al inicio impostergable de la contemplación de nuestras intimidades, a la ventilación necesaria de las partes dañadas que tiene el alma dominicana” -¿crees que este efecto catártico se ha conseguido entre los dominicanos?



JIC-Apenas se inicia, la palabra en el debate está del otro lado en este momento. Los esbirros, en principio, han aceptado el desafío y convocado a sus oponentes a conversaciones abiertas donde proponen el olvido recíproco, como si ellos tuvieran nada que olvidar que no sea el olvido mismo de sus iniquidades nunca redimidas, y como si nosotros pudiéramos olvidar todo lo vivido y todo lo morido. Hoy mismo, hoy día 28 de junio cuando respondo a este cuestionario tan curioso, aparece en el diario Hoy, una colaboración que llama a ¡La verdad, historiadores! con cuatro puntos muy definidos: Uno, Miguel Ángel Báez Díaz actuó sin razones valederas, su hija no fue asesinada en el parto por celos de la hija de Trujillo en la administración de su marido, ni el esposo de ésta meses más tarde tampoco fue asesinado en un accidente de vehículos mientras desarrollaba la curiosa misión de buscar peloteros en la zona fronteriza para el equipo de la Aviación Militar Dominicana enviado por el presumiblemente agraviado yerno de Trujillo. Presumimos que entiende el autor que de haber tenido don Miguel Ángel esas percepciones modernas de aquellos hechos terribles y continuos que entonces le afectaron y le motivaron a la acción patriótica que le llevó a él mismo a la muerte después de que le sirvieran como comida en la cárcel la carne de su propio hijo mayor, no se hubiera involucrado en aquellos hechos; pero, testigo como fue de su propia muerte, ella le podía inducir al hecho a que lo indujo aquella cadena de coincidencias tan confusa. Dos, es injusto pensar que Horacio Vázquez, el predecesor de Trujillo, pudiera haber sido envenenado por éste, y no se explica por qué se calumnia a ese señor que da motivos a malos pensamientos, sin hechos que los confirmen. Tres, insiste en que a Trujillo se le pegaban todas las tragedias y las muertes de la época, de su época, pero no explica el porqué de que fuera a Trujillo y no a otro, el porqué en aquel tiempo nadie podía morir de muerte natural sin que Trujillo fuera sospechoso de haberla provocado. ¿Qué fundamento podía tener aquella malquerencia? ¿Como viene a morirse Estrella Ureña de una vulgar apendicitis, en el quirófano después de retornar desde el exilio y someterse a la disciplina trujillista nuevamente? Termina el articulista mordiéndose la cola al citar a un filósofo local, David Alvarez Martín, quien como es natural hace filosofía del despotismo y de su trascendencia, cuando dice que rechazar que alguien pueda defender una tiranía demuestra precisamente que los efectos de la dictadura no han desaparecido en nuestra sociedad, que la intolerancia es uno de los venenos más difíciles de erradicar en quienes heredan espiritualmente una dictadura, y que señalar que dicha intolerancia es contra la dictadura misma, justifica lo profundo que ha calado la dictadura. Como puede verse, leerse, sentirse y oírse, la catarsis se ha iniciado y es necesario en estas horas recordar al León Felipe que no vivió para no ver ‘Por la manchega llanura la figura de Don Quijote pasar’, en unos textos que la España de hoy quisiera no tener que leer alguna vez:



¿Quién ha implorado ya el perdón



y espera que sólo se descorran los cerrojos?



Español del éxodo y del llanto



¿de qué te tienen que perdonar?



¿y quién te tiene que perdonar?



¿Qué regazo,



qué tiara......



qué virtud hay en el mundo



ante la cual deban arrodillarse



tus lágrimas?



FG-Y dijiste también que la novela “corroe, nos divide de nuevo, o detecta las fisuras que marcan nuestras divisiones irredimidas y al parecer irremisibles”.



JIC-Y mil veces lo dije y lo digo, decía Pedro Mir alguna vez.



FG-Y por último con respecto a otro autor: Manuel Vázquez Montalbán, quien para su novela “Galíndez” también pudo contar con tu colaboración y quien te introduce como personaje en la misma novela, también editada, con gran éxito, por Taller. Tu experiencia con él ¿fue distinta de la que viviste con Mario Vargas Llosa?



JIC-Por supuesto. Me duele sin embargo que el aserto matemático que aprendimos para entender las reglas de la multiplicación no se cumpla en las relaciones humanas, esos dos amigos no son amigos y debieran de serlo si los amigos de mis amigos son mis amigos. A Manolo lo encontré para esos efectos a través de El País. Pero ya le conocía, le conocía por los múltiples nombres que adoptara en Triunfo y porque al pasar por Madrid alguna vez otro entrañable amigo de otras entrañables aventuras allá mismo en los primeros años de la década de los 60, Armando Puente, me regaló su ahora olvidada “La penetración americana en España”, publicada en 1971 o después por Cuadernos para el Diálogo que nunca se produjo con la advertencia de que llegaría a ser lo que en efecto ha llegado a ser. Lector de sus columnas como era, cuando reiteró la idea de que un día dejaba todo para trabajar con Galíndez, el personaje que le apasionaba desde que en la prensa franquista conoció de él por la síntesis de su secuestro en Nueva York y por los problemas que el hecho le iba creando en forma acumulativa a Trujillo, no vacilé en enviarle copia del archivo de Galíndez que había acumulado al paso de los años y que había entregado a otros autores dominicanos a los cuales el tema nunca les sedujo. El mal correo ayudó a nuestra química afectivo-intelectual-política, pues cinco meses más tarde y sin recibir respuesta alguna de aquel envío que se hizo a Manuel Vázquez Montalbán, El País, Madrid, España, se presentaba en el recinto ferial de Barcelona, en el marco de un Líber, una obra de Antonio Gades con prólogo y palabras de Manolo, lo que me permitió acercarme a un estante muy próximo al subdesarrollado de Taller en que se aglomeraba un público nutrido y caluroso. Sólo pude decirle que era dominicano para que dijera a su vez que “Ayer recibí un paquete muy extraño desde allá, tan extraño que hube de preguntarle a don Francisco Ayala, que recaló alguna vez por esas tierras, si un dominicano sería capaz de aquello, y me dijo que todos los dominicanos eran capaces de esas cosas”. El elogio de Ayala me tocó muy hondo, no somos un país de Rubirosas y de Trujillos y Ayala, que había pasado por esta parte de la Siberia española que es Latinoamérica camino a Buenos Aires, ya homologado en la nueva España que se deshacía de Franco por muerte natural, había calado en lo profundo del alma dominicana. Nada, que Manolo salía para Londres y nosotros, Lourdes, Ernesto nuestro segundo hijo y yo, como buhoneros cargados de paquetes invendibles y en un autobús de 17 horas de vuelo, a Frankfort al día siguiente, quedando en encontrarnos en una semana en la Plaza de la Universidad donde efectivamente nos encontramos y planificamos el trabajo en Santo Domingo que en gran medida ha sido insertado en la obra, dado que en ella, Muriel, la estudiante norteamericana que hace una tesis sobre La ética de la emigración, caso Jesús de Galíndez, manosea archivos de la cancillería española cuando recibe el paquete de materiales que yo le envío desde Santo Domingo y hacia allí se dirige lo que le permite al autor insertarnos con nuestros propios nombres y nuestros propios hechos en la trama. Para ese trabajo Manolo viajó a Santo Domingo dos o tres veces, siempre acompañado de Jordi Estadella quien tomó cientos de fotos en los escenarios donde vivió, trabajó o se desempeñaban las actividades laborales, políticas o de espionaje en favor de los norteamericanos que desarrollara Jesús de Galíndez en la República Dominicana. Hemos colaborado con otros autores, sin que necesariamente Taller tenga derechos editoriales. De Julia Alvarez hicimos “El tiempo de las mariposas”, sobre las hermanas Mirabal, una edición dominicana cuyos derechos fueron donados por la autora a la fundación que tiene como tarea la conservación de la memoria de aquellas heroínas, únicas en la historia humana. ¿Donde aparece un crimen calculado de tres mujeres, hermanas por demás, en la literatura o en el catálogo de las infamias humanas? Julia escribe en inglés, dice ella, pero en algo parecido al inglés para no discutir mucho y es sí una gran poetisa en ese idioma, hechos que dificultan sus traducciones. Un argentino tiene poco que hacer con aquellos textos, y un catalán menos. Nosotros realizamos para la República Dominicana una revisión a fondo de aquella traducción original y logramos que Juan mi sangre se llamara así y no Juan el sangriento, porque el Juan de que se trata vive sin haber cumplido una hora de cárcel todavía y es bueno que se encuentre inmortalizado por las iniquidades que la literatura ha logrado rescatar de los olvidos. A ella misma le facilitamos y lo consigna en su obra el inédito cuaderno de bitácora de Pedro Henríquez Ureña que le sirviera para el trabajo de su Salomé. En otro caso, sin ediciones dominicanas, Horacio Vázquez Rial llegó a Santo Domingo referido por Manolo Vázquez, de quien no es familia, para trabajar en su investigación sobre Gustavo Durán, que culminó con su magnífico “El soldado de porcelana” (Ediciones B, S. A., 1977, Barcelona) y se produjo un efecto en cascada, porque Durán estuvo vinculado a Spruille Braden en sus andanzas americanas y aquí apareció, en la biblioteca de Bernardo Vega, un ejemplar de las memorias de Braden en el cual Vázquez Rial encontró una pista sobre la muerte de Gardel que le condujo a otra obra, “Las dos muertes de Gardel” (Ediciones B, S. A., 2001, Barcelona). Queda de esas experiencias y contactos el dolor de las distancias, cuando el creador se deja atrapar por otros temas y se olvida de que en los caminos va dejando afectos dispersados que el viento toma para sí con rapidez.



FG- Y su concepto de novela histórica, “reflexiva”, que se despide de los preceptos de la novela tradicional, “ilusionista” a los que se apega todavía Vargas Llosa, ¿no sería un modo más adecuado para acercarse a la historia desde nuestra perspectiva contemporánea y con nuestras “dudas” hermenéuticas en cuanto a las posibilidades de apropiarse una realidad pretérita?



JIC- Sí.





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Revista “Iberoamericana”, del Instituto Latinoamericano de Berlín, número 3, 2001.

lunes, 24 de octubre de 2011

Un nuevo libro de Odalís Pérez

Por FERNANDO INFANTE*
El AUTOR es escritor. Reside en Santo Domingo
En el texto presentado se encuentra la profundidad de análisis, así como la claridad interpretativa del erudito pensamiento y obra de Don Max Henríquez Ureña.

La personalidad de Odalís Pérez ha estado vinculada a plenitud  con el quehacer educativo como  compromiso social,  y el aporte cultural que hace en   una continua producción literaria,  le ha permitido ofrecer como ventana abierta a la ilustración las distintas disciplinas intelectuales en que se ha formado.

Eso le ha dado a este sólido intelectual   una  identificación como un enjundioso investigador en el ámbito de las humanidades y las artes.

Este hombre de Universidad en el mejor sentido, que es el Odalís Pérez, al igual que otros compañeros suyos de generación biológica y cultural,  ha asumido la enseñanza en sus distintos niveles con encomiable dedicación para llevar a cabo los esfuerzos de su intelecto, y vocación  por la divulgación del conocimiento en un amplio abanico de actividades enriquecedoras del pensamiento.

En ese sentido, estos difusores  culturales modernos  han  establecido cierta identidad con aquellas inteligencias del pasado,  entre quienes figura de manera sobresaliente don Max Henríquez Ureña,  cuyo erudito  saber ahora nos trata  el autor  del ensayo crítico  cuya presentación nos ha confiado  para nuestro enaltecimiento.

Para Odalís Pérez, los Henríquez Ureña, no han sido ajenos a su quehacer  educativo y divulgación cultural; la progenitora de esos ilustres hermanos, la poetisa y educadora Salomé, así como su hija Camila, ya anteriormente habían sido objeto de su atención por medio de breves ensayos publicados en periódicos.

Y recientemente, apenas el año pasado, este tenaz investigador  hizo público un amplio   análisis historiográfico de la obra del gran  don Pedro Henríquez Ureña, “su guía y maestro”, como llamara Max a su ilustre hermano.

 Ahora, con este trabajo exegético de los  escritos de  Maximiliano Adolfo,  a  los que  ha tenido acceso en el país  y al cual ha dado por título “Las rutas de una vida intelectual", Odalís Pérez amplia el cuidado  que ha venido dando a la inestimable labor didáctica y cultural de la estirpe que constituye la familia Henríquez Ureña. 

Don Max, fue uno de nuestros  notables hombres de pensamiento del siglo pasado a quien pocas áreas del quehacer intelectual les fueron ajenas. 

Conferencista, escritor, historiador, periodista, crítico literario; maestro y colaboró con las principales revistas culturales de algunos países de America.  

Poeta y cuentista en sus inicios en el mundo de la literatura, y más tarde catedrático universitario en California, Puerto Rico y Santo Domingo   y en cada una de sus múltiples expresiones del saber humanístico dejó la huella de la galanura de su estilo y  sapiencia abrumadora.

 Dicho con las breves  palabras de su panegirista al referirse a este ilustre hombre de letras en su muerte, “Fue un gran trabajador y su erudición y acuciosidad resalta en la factura magnífica de sus obras que forman el pedestal de su fama”

De el rico legado intelectual de don Max, una gran mayoría se encuentra en Cuba, donde, como es bien sabido completó su formación educativa, e inicialmente, al graduarse allí  de abogado en l9l3, se dedicó al magisterio y al periodismo, a la par con una intensa actividad en el campo de las letras que lo llevó  a la fundación de  revistas culturales en Santiago de Cuba, donde  a la vez fue profesor de la Escuela Libre de Derecho y Director de la Escuela Normal de Oriente, además de figurar como miembro de la Academia de Artes y Letras de La Habana y estuvo entre los fundadores de la Sociedad de Conferencias en esta capital, por lo que  desde muy temprano llegó a sobresalir como ”un fecundo animador de la cultura”. 

Por ese prolífico internacionalismo cultural de don Max  es que Odalís advierte al lector, cuando  en la base de trabajo para la elaboración del texto  que ahora presentamos dice: “Como las múltiples y diferentes escritos de Max Henríquez Ureña se encuentran dispersos en lugares de difícil acceso y aun hoy (2011) no disponemos de un cuerpo completo de obra escogidas, editadas con un aparato crítico confiable, nuestra investigación es solo un humilde aporte al conocimiento interno y sincrónico de su obra”.

Y mas adelante refuerza  la advertencia anterior al señalar que:  “la recepción de Max Henríquez Ureña ha presentado problemas de reconocimiento, estudio e interpretación en su país, debido a la dificultad para adquirir sus textos publicados en Cuba, Méjico y otros países de Latinoamérica a comienzos del siglo XX. Gran parte de sus escritos se encuentran en los archivos de la Academia de Ciencias de la República de Cuba…” razón por la cual los mas importantes estudios que tratan sobre Henríquez Ureña se deben a investigadores de aquel país que adoptó a los hermanos Henríquez Ureña, como su segunda Patria.”.

En las palabras del autor se advierte cierta desazón cuanto se refiere  al monumental  estudio ”Obras y Apuntes” financiado por el Estado dominicano y confiado a un equipo de profesionales cubanos para el análisis historiográfico de los papeles de ese prolífico hombre de letras que fue don Max, sin que en dicha contratación se incluyera alguna representación   del talento especializado criollo.

“Las rutas de una vida intelectual”, es señalada, pues, por su autor como “el primer esfuerzo exegético acerca de la obra de Max Henríquez Ureña desde la visión  de un dominicano  valiéndose de la recolección de los trabajos de narrativa, crítica, historia, política, periodismo y diplomática que pudo encontrar disponibles  en el país y en cuya exégesis e interpretación el autor nos aclara que, “a todo lo largo de esta obra se destaca la dominicanidad de Max Henríquez Ureña como identidad de un intelectual cuya recepción en el país ha sido muchas veces resistente, reservada y aun tomada con recelos…”

Aun lo expuesto por el autor en cuanto a las limitaciones para acceder a la bibliografía de don Max,  que no le han permitido  concluir con la  extensa empresa de investigación acometida, en el texto presentado se encuentra la profundidad de análisis, así como la claridad interpretativa del erudito pensamiento y obra de Don Max Henríquez Ureña.

 En cada una de las facetas que contiene este texto, a pesar de esa “ausencia de un corpus completo de su obra”, de lo cual se duele el autor, el lector siente que el texto lo acerca a la riqueza y diversidad cultural del eminente hombre de letras del pasado, remozado por el pensamiento fresco y enjundioso de uno de nuestros consagrados investigadores del presente. 

Al concluir estas palabras que han envuelto a dos hombres de pensamiento,  culto, ambos representantes  de diferentes momentos nacionales en el quehacer educativo y  difusión de la cultura,  consideramos que es de nobleza resaltar la importancia en cuanto a la preservación y difusión de documentos históricos nacionales que ha readquirido este Archivo General de la Nación, bajo cuyo patrocinio se publica el ensayo de Odalís Perez identificado como el volumen CXL.

 La presencia en la dirección del AGN  de otro hombre de ilustración y reconocimiento general por su compromiso con el quehacer intelectual, la enseñanza y el estudio como lo es el doctor Cassá, le han impreso un nuevo y moderno sello de funcionabilidad a esta venerable Institución para bien de todos a  quienes nos atrae el conocimiento de la  historia nacional como instrumento para conocer a nuestras personalidades del pasado y sus hechos.

av/am

domingo, 28 de agosto de 2011

Daniel Cosio Villegas: Un protagonista de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana


Daniel Cosio Villegas: Un protagonista de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana
Daniel Cosio Villegas: Un protagonista de la etapa constructiva de la Revolución Mexicana
MÉXICO, D.F. (apro).- Una reedición conmemorativa del 70 aniversario de la fundación de la Casa de España en México, la célebre entrevista que en 1964 le hicieron al historiador Daniel Cosío Villegas los investigadores de la Universidad de California en Berkeley, Jame W. Wilkie y Edna Monzón Wilkie, como parte de una serie de testimonios con los principales intelectuales y políticos mexicanos que participaron en la fase constitutiva de la Revolución Mexicana, aparece hoy en El Colegio de México, gracias a la anuencia de los autores, así como de quien entonces coordinó la obra de los estadunidenses en la UAM (Frente a la Revolución Mexicana. 17 protagonistas de la época constructiva. Entrevistas de historia oral), el escritor Rafael Rodríguez Castañeda.
Y del también escritor Adolfo Castañón, quien junto con Diego Flores Magón prepararon la edición y rescataron las notas originales de aquel. El libro está en la serie Testimonios.
González Torres
El Tucán de Virginia, junto con la Dirección General de Publicaciones del Conaculta, tiene en circulación mil ejemplares de un pequeño volumen de Armando González Torres, La peste, sólo que no se trata de una novela, como en el título homónimo de Albert Camus, sino de un “poema en fragmentos”, según señalan en la contraportada: “Desde un lenguaje preciso, pero suntuoso; lacónico, pero en su brevedad en una expansión llena de astillas; claro, pero cercano al espacio nebuloso de una escatología; narrativo, pero sin dejar de indagar los empeñotes y giros bruscos de los sentimientos, Armando González Torres, en este libro ha creado una aproximación a la enfermedad, al oscuro mundo vivo de la peste”. Un librito de 102 páginas.
Guilermo Samperio
Título extraño de golpe el que le atesta el autor al sub, Marcos, el enmascarado de estambre. Biografía No-Velada. Lo edita Lectorum (México, Miami, Buenos Aires) en su colección Lectorum. Y sin embargo, no. Aunque efectivamente de lenguaje muy desparpajado, el libro es una auténtica biografía a la que Sampero le da crédito al investigador Juan Carlos Quezadas. Dicen los editores: Guillermo Samperio, desde sus letras llanas, cáusticas, alborotadoras, nos lleva más allá de la capucha de estambre y nos aproxima un relato de este emblemático personaje, que ha marcado la historia y cambiado la visión de cómo puede combatir y permanecer la guerrilla en los tiempos de la comunicación global.” Este es el sitio: www.lectorum.com.mx
Ernesto Soto Páez
También Lectorum publica la obra más reciente de Ernesto Soto Páez, Al filo de la patria. Los héroes masacrados (ya antes este sello le había editado En un día como hoy… efemérides de la historia de México, en coautoría con Sofía García Murillo). Periodista por formación universitaria y oficio, Soto Páez se acerca ahora de una manera “desgarradora y desafiante” al forjamiento de nuestra identidad, “que no escatima en dirigirle un gesto profundamente cuestionador a la historia oficial, a través de una prosa sin tapujos, que evade la negación y presenta a los héroes y antihéroes sin caretas ni tintes ni artificios”. Sus promotores ven este producto como un viaje con el lector desde la Conquista hasta la actualidad en una “visión crítica y reflexiva”.
Felipe Garrido
303 textos breves, “que quieren ser cuentos”, dice la editorial Jus, pero “no semblanzas, viñetas, cartones, aforismos, chistes ni ocurrencias, sino cuentos”. Ello todo en una página menos que 300 que Felipe Garrido condensa en Conjuros: “Historias de personajes de carne y hueso, de sombra y olvido, que se enfrentan –atribulados, esperanzados, desconcertados—a la maravilla del mundo. Carcomidos por la certeza de la muerte y por la urgencia del deseo, estos personajes son, sin que ellos lo sepan, esos mismos conjuros que necesitan.”

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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