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sábado, 10 de abril de 2021

Marcio Veloz Maggiolo el más prolífero de los intelectuales dominicanos


Murió el escritor dominicano Marcio Veloz Maggiolo
ADEMÁS DE ESCRITOR, MARCIO ES NARRADOR, POETA, ENSAYISTA, CRÍTICO LITERARIO, ARQUEÓLOGO Y ANTROPÓLOGO
Redacción Digital
Santo Domingo, RD
Falleció este sábado el destacado escritor dominicano Marcio Veloz Maggiolo, luego de varias semanas ingresado en el área de cuidados intensivos de un centro de salud tras haber sido diagnosticado con el coronavirus.
Además de escritor, Marcio es narrador, poeta, ensayista, crítico literario, arqueólogo y antropólogo, de acuerdo con la Academia Dominicana de Lengua.
De igual modo fue columnista del LISTÍN DIARIO.
Entre los galardones que ha recibido está el Premio Nacional de Poesía (1961) por Intus; Premio Nacional de Novela (1962) con El buen ladrón; Premio Nacional de Novela (1981), La biografía difusa de Sombra Castañeda; Premio Nacional de Cuento (1981), La fértil agonía del amor; Premio Nacional de Novela (1990) con Materia prima; Premio Nacional de Novela (1992), Ritos de Cabaret; Premio Nacional de Literatura (1996) y Premio Feria Nacional del Libro (1997) por Trujillo, Villa Francisca y otros fantasmas.
Marcio publicado por editoriales internacionales
Algunos libros de Marcio publicados por editoriales españolas son “El hombre del acordeón” (Siruela, 2003), “La mosca soldado” (Siruela, 2003) y “La Verdadera Historia de Aladino” (Santillana Alfaguara, 2007).

martes, 17 de abril de 2012

La niña con el coeficiente intelectual de Einstein

Por Redacción BBC

Heidi Hankins
A los 2 años, Heidi ya sabía leer, sumar y restar, sin que nadie la hubiese enseñado.
La asociación internacional de superdotados, Mensa, tiene un nuevo miembro: se trata de Heidi Hankins, una niña de 4 años de edad con un coeficiente intelectual de 159, apenas un número menos que el de los científicos Albert Einstein o Stephen Hawking.
A los 2 años, Heidi ya sabía leer sin que nadie la hubiese enseñado. También podía contar hasta el número 40.
Al observar estas capacidades, sus padres notaron que se trataba de una niña con una inteligencia inusual.
Así lo cuenta su padre Matthew Hankins: "comenzó a realizar intentos para hablar desde el mismo minuto en que nació, aunque obviamente no podía verbalizar nada".
"Cuando empezó a hablar, antes de cumplir 1 año, utilizaba oraciones completas", dice.
"Una vez la pusimos frente a la computadora portátil a mirar el canal CBeebies -dirigido a niños menores de 6 años- y minutos después la encontramos navegando a través de la página web. Primero hacía clic en las fotografías que le gustaban, pero luego entendimos que había aprendido a leer el texto y seguir instrucciones".
Según Hankins, cuando Heidi cumplió los dos años, ya era capaz de leer libros escolares. También sabía sumar y restar.

Niños superdotados

El presidente ejecutivo de la organización Mensa en Reino Unido, John Stevenage, cree que los padres de Heidi "identificaron correctamente su gran potencial".
"Cuando empezó a leer, antes de cumplir 1 año, utilizaba oraciones completas"
Matthew Hankins, padre de Heidi
Según él, lo que la asociación fundada en Inglaterra en 1946 busca es proporcionar un ambiente positivo para el desarrollo de sus miembros más jóvenes. Para los niños superdotados a veces es difícil encontrar un lugar en el que se sientan cómodos.
Muchos de ellos a veces prefieren rodearse de gente mayor, que de niños de su edad.
Para Heidi, eso no ha sido un problema. Hasta ahora ha interactuado bien en su guardería y está ansiosa de acompañar a sus compañeros que ya están en el colegio.
"Tenemos que encontrar la manera de mantenerla motivada, porque sabemos que será extramadamente básico. Le enseñarán a colorear, mientras ella ya será de capaz de leer libros diseñados para niños de 8 años".
"Sin embargo, estamos relajados. Heidi continuará haciendo lo que quiere hacer. No queremos presionarla", dice su padre.
Según Mensa, los signos de un niño superdotado incluyen una memoria poco común, aprender a leer a temprana edad, intolerancia a otros niños y la conciencia de los acontecimientos mundiales. También hacen preguntas todo el tiempo.
En 2009, Oscar Wrigley de 2 años y medio de edad, se convirtió en el miembro más joven en unirse a la asociación con un CI de 160.
El CI de un adulto promedio es 100.

lunes, 24 de octubre de 2011

Un nuevo libro de Odalís Pérez

Por FERNANDO INFANTE*
El AUTOR es escritor. Reside en Santo Domingo
En el texto presentado se encuentra la profundidad de análisis, así como la claridad interpretativa del erudito pensamiento y obra de Don Max Henríquez Ureña.

La personalidad de Odalís Pérez ha estado vinculada a plenitud  con el quehacer educativo como  compromiso social,  y el aporte cultural que hace en   una continua producción literaria,  le ha permitido ofrecer como ventana abierta a la ilustración las distintas disciplinas intelectuales en que se ha formado.

Eso le ha dado a este sólido intelectual   una  identificación como un enjundioso investigador en el ámbito de las humanidades y las artes.

Este hombre de Universidad en el mejor sentido, que es el Odalís Pérez, al igual que otros compañeros suyos de generación biológica y cultural,  ha asumido la enseñanza en sus distintos niveles con encomiable dedicación para llevar a cabo los esfuerzos de su intelecto, y vocación  por la divulgación del conocimiento en un amplio abanico de actividades enriquecedoras del pensamiento.

En ese sentido, estos difusores  culturales modernos  han  establecido cierta identidad con aquellas inteligencias del pasado,  entre quienes figura de manera sobresaliente don Max Henríquez Ureña,  cuyo erudito  saber ahora nos trata  el autor  del ensayo crítico  cuya presentación nos ha confiado  para nuestro enaltecimiento.

Para Odalís Pérez, los Henríquez Ureña, no han sido ajenos a su quehacer  educativo y divulgación cultural; la progenitora de esos ilustres hermanos, la poetisa y educadora Salomé, así como su hija Camila, ya anteriormente habían sido objeto de su atención por medio de breves ensayos publicados en periódicos.

Y recientemente, apenas el año pasado, este tenaz investigador  hizo público un amplio   análisis historiográfico de la obra del gran  don Pedro Henríquez Ureña, “su guía y maestro”, como llamara Max a su ilustre hermano.

 Ahora, con este trabajo exegético de los  escritos de  Maximiliano Adolfo,  a  los que  ha tenido acceso en el país  y al cual ha dado por título “Las rutas de una vida intelectual", Odalís Pérez amplia el cuidado  que ha venido dando a la inestimable labor didáctica y cultural de la estirpe que constituye la familia Henríquez Ureña. 

Don Max, fue uno de nuestros  notables hombres de pensamiento del siglo pasado a quien pocas áreas del quehacer intelectual les fueron ajenas. 

Conferencista, escritor, historiador, periodista, crítico literario; maestro y colaboró con las principales revistas culturales de algunos países de America.  

Poeta y cuentista en sus inicios en el mundo de la literatura, y más tarde catedrático universitario en California, Puerto Rico y Santo Domingo   y en cada una de sus múltiples expresiones del saber humanístico dejó la huella de la galanura de su estilo y  sapiencia abrumadora.

 Dicho con las breves  palabras de su panegirista al referirse a este ilustre hombre de letras en su muerte, “Fue un gran trabajador y su erudición y acuciosidad resalta en la factura magnífica de sus obras que forman el pedestal de su fama”

De el rico legado intelectual de don Max, una gran mayoría se encuentra en Cuba, donde, como es bien sabido completó su formación educativa, e inicialmente, al graduarse allí  de abogado en l9l3, se dedicó al magisterio y al periodismo, a la par con una intensa actividad en el campo de las letras que lo llevó  a la fundación de  revistas culturales en Santiago de Cuba, donde  a la vez fue profesor de la Escuela Libre de Derecho y Director de la Escuela Normal de Oriente, además de figurar como miembro de la Academia de Artes y Letras de La Habana y estuvo entre los fundadores de la Sociedad de Conferencias en esta capital, por lo que  desde muy temprano llegó a sobresalir como ”un fecundo animador de la cultura”. 

Por ese prolífico internacionalismo cultural de don Max  es que Odalís advierte al lector, cuando  en la base de trabajo para la elaboración del texto  que ahora presentamos dice: “Como las múltiples y diferentes escritos de Max Henríquez Ureña se encuentran dispersos en lugares de difícil acceso y aun hoy (2011) no disponemos de un cuerpo completo de obra escogidas, editadas con un aparato crítico confiable, nuestra investigación es solo un humilde aporte al conocimiento interno y sincrónico de su obra”.

Y mas adelante refuerza  la advertencia anterior al señalar que:  “la recepción de Max Henríquez Ureña ha presentado problemas de reconocimiento, estudio e interpretación en su país, debido a la dificultad para adquirir sus textos publicados en Cuba, Méjico y otros países de Latinoamérica a comienzos del siglo XX. Gran parte de sus escritos se encuentran en los archivos de la Academia de Ciencias de la República de Cuba…” razón por la cual los mas importantes estudios que tratan sobre Henríquez Ureña se deben a investigadores de aquel país que adoptó a los hermanos Henríquez Ureña, como su segunda Patria.”.

En las palabras del autor se advierte cierta desazón cuanto se refiere  al monumental  estudio ”Obras y Apuntes” financiado por el Estado dominicano y confiado a un equipo de profesionales cubanos para el análisis historiográfico de los papeles de ese prolífico hombre de letras que fue don Max, sin que en dicha contratación se incluyera alguna representación   del talento especializado criollo.

“Las rutas de una vida intelectual”, es señalada, pues, por su autor como “el primer esfuerzo exegético acerca de la obra de Max Henríquez Ureña desde la visión  de un dominicano  valiéndose de la recolección de los trabajos de narrativa, crítica, historia, política, periodismo y diplomática que pudo encontrar disponibles  en el país y en cuya exégesis e interpretación el autor nos aclara que, “a todo lo largo de esta obra se destaca la dominicanidad de Max Henríquez Ureña como identidad de un intelectual cuya recepción en el país ha sido muchas veces resistente, reservada y aun tomada con recelos…”

Aun lo expuesto por el autor en cuanto a las limitaciones para acceder a la bibliografía de don Max,  que no le han permitido  concluir con la  extensa empresa de investigación acometida, en el texto presentado se encuentra la profundidad de análisis, así como la claridad interpretativa del erudito pensamiento y obra de Don Max Henríquez Ureña.

 En cada una de las facetas que contiene este texto, a pesar de esa “ausencia de un corpus completo de su obra”, de lo cual se duele el autor, el lector siente que el texto lo acerca a la riqueza y diversidad cultural del eminente hombre de letras del pasado, remozado por el pensamiento fresco y enjundioso de uno de nuestros consagrados investigadores del presente. 

Al concluir estas palabras que han envuelto a dos hombres de pensamiento,  culto, ambos representantes  de diferentes momentos nacionales en el quehacer educativo y  difusión de la cultura,  consideramos que es de nobleza resaltar la importancia en cuanto a la preservación y difusión de documentos históricos nacionales que ha readquirido este Archivo General de la Nación, bajo cuyo patrocinio se publica el ensayo de Odalís Perez identificado como el volumen CXL.

 La presencia en la dirección del AGN  de otro hombre de ilustración y reconocimiento general por su compromiso con el quehacer intelectual, la enseñanza y el estudio como lo es el doctor Cassá, le han impreso un nuevo y moderno sello de funcionabilidad a esta venerable Institución para bien de todos a  quienes nos atrae el conocimiento de la  historia nacional como instrumento para conocer a nuestras personalidades del pasado y sus hechos.

av/am

martes, 21 de junio de 2011

¿Dónde está el “Manifiesto”... quién lo tiene?

Tony Raful
Entre las posibles motivaciones de la conjura que culminó con el ajusticiamiento del tirano, estuvieron, entre otras, la necesidad de un nuevo régimen de carácter democrático ante el agotamiento del viejo modelo trujillista. Esta idea estaba impulsada por el giro de la política internacional. Trujillo había perdido su utilidad práctica en el Caribe a partir del triunfo de la revolución cubana.  
Ya venía debilitado con las caídas de otras dictaduras, como fueron los casos de Perón en Argentina (1955), Rojas Pinilla en Colombia (1958), Marcos Pérez Jiménez en Venezuela (1958), Fulgencio Batista en Cuba (1959).
No comprendió Trujillo que el escenario político e histórico había cambiado sustancialmente, lo cual posibilitó su terquedad y torpeza en el manejo del Estado. Involucró al propio Estado dominicano, confundiendo la institución magna con las pasiones y emociones individuales; los agravios los asimiló como afrentas al país, desconociendo la separación de su condición de dictador y la de jefe o responsable político de una nación, por ello, secuestró al profesor vasco Jesús de Galindez, en pleno centro de la ciudad de Nueva York, en una arriesgada operación que involucró a ex agentes del FBI y de la propia CIA estadounidenses, pretendiendo poner en ridículo la seguridad nacional y los límites soberanos de esa nación.
El secuestro de Galindez no pudo proceder de un estadista ni de un caudillo brillante, sino de un ser  marcado de complejos y deficiencias graves en su personalidad. En el año 1957, patrocinó y dirigió el asesinato del presidente de Guatemala, Carlos Castillo Armas, en otra acción de reacción infantil agravada por la perversidad del homicidio. Trujillo, quien había ayudado a Castillo Armas, en su golpe sedicioso contra el gobierno constitucional del presidente Jacobo Arbenz en 1954, le reclamaba  a éste la condecoración de la medalla del Quetzal, la más alta  distinción que otorga ese país a un  ciudadano por sus méritos y aportaciones.
Al no ser correspondido, exigió el pago de las armas que le había enviado para fines subversivos usando a canallas como Johnny Abbes García, para que ejecutara la acción en coordinación con grupos disidentes del gobierno guatemalteco.
En julio de 1959 dirigió una invasión contra Cuba, que resultó ser un sainete, ya que, parte de la gente comprometida con dicha invasión se burló de él, en combinación con Fidel Castro. En junio de 1960 atentó contra la vida del Presidente Rómulo Betancourt, concitando el repudio de la comunidad internacional y la aplicación de sanciones comerciales y diplomáticas de parte de la Organización de Estados Americanos. Estas sanciones aislaron a Trujillo y revirtieron toda tendencia complaciente con su régimen. Pienso que los héroes del 30 de mayo de 1961 fueron alentados por esos acontecimientos y el agravamiento de la crisis social y económica del país. El enfrentamiento con la Iglesia Católica, toscamente manejado por el régimen, ante el develamiento del movimiento clandestino 14 de Junio, y la muerte salvaje de las hermanas Mirabal, fueron factores decisivos en la toma de decisión del tiranicidio.
La presión de Estados Unidos, el plan de la CIA, concebido para estimular su desaparición, suspendido por el presidente Kennedy, una semana antes del 30 de mayo, también fue un elemento positivo en la acción justiciera.
¿Por cuáles razones los conjurados no explicaron ni escribieron su plan de gobierno, supuesto a ponerse en acción de inmediato, con el apoyo de la comunidad internacional?
El “Manifiesto” que debió leer el doctor Ángel Severo Cabral, según algunos, contenía los lineamientos ideológicos y políticos del nuevo gobierno. ¿Dónde está, quién lo tiene? ¿Quién recuerda algunas de sus ideas?

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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