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sábado, 18 de febrero de 2012

Francisco Alberto Caamaño Héroe Guerra de Abril 1965 y Caracoles 1973

Lindon Johnson temía que dominicanos “cualquier día volaran el Capitolio”

Lindon Johnson temía que dominicanos “cualquier día volaran el Capitolio”

Hoover llamó a la operación “DOMSIT”, por “Situación Dominicana”. Empezó por reunir dos docenas de agentes que hablaban español, y los nombró a cada uno LEGAT, o agregado legal, forcejeó por pasaportes para ellos, y empezó a despacharlos hacia el Caribe esa misma noche




SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El presidente de los Estados Unidos Lindon Johnson autorizó en forma ilegal, en 1965, que se estableciera una estación del Buró Federal de Investigaciones (FBI) para estar más atento a las actividades “terroristas” de los rebeldes dominicanos, bajo el supuesto de que “cualquier día podrían volar el Capitolio”, según el criterio del congresista texano George Mahon.
La revelación aparece en el libro Enemigos, la historia del FBI, escrito por el periodista norteamericano Tim Weiner, ganador del premio Pulitzer y quien fuera reportero importante ante la Casa Blanca en los años sesenta.
El libro contiene algunos datos sobre las operaciones del FBI en la República Dominicana, y en ellas se hacen revelaciones importantes sobre Joaquín Balaguer, Juan Bosch y su relación con los organismos de seguridad y vigilancia de los Estados Unidos Unidos.
El siguiente relato forma parte del libro, en donde aparece mencionada con detalles la República Dominicana:
“El enemigo controla los caminos”
Lindon Johnson (LBJ) recibió una buena cantidad de información de inteligencia poco fidedigna sobre la República Dominicana, de la CIA y de Raborn. “En mi opinión, esta es una lucha real montada por Castro”, dijo el almirante al Presidente, con pocas pruebas.
LBJ deseaba creerle. El 30 de abril, el presidente le dijo a su abogado, Abe Fortas, que la CIA “tenía hombres en estas mismas operaciones -al igual que Hoover tuvo uno en el auto de Alabama- que saben lo que está pasando”.
“Y no hay ninguna duda de que Castro ahora tiene que ver con esto”, le comentó el Presidente a Fortas. “Ellos se están moviendo otros sitios en el hemisferio. Puede ser parte de una trama comunista vinculada con Vietnam… Nuestra opción es si vamos a tener a Castro o una intervención… Creo que el peor desastre político interno que pudiéramos sufrir sería que Castro tomara el control”.
Es mismo día, el Presidente decidió intervenir con fuerza plena del Ejército de los Estados Unidos. Envió a un general de tres estrellas, Bruce Palmer Jr., y al 18° Cuerpo Aerotransportado, incluyendo la 82va División Aerotransportada a la República Dominicana. Más de 20,000 soldados estadounidenses y fuerzas de operaciones especiales, y oficiales de guerra psicológica se unieron a los marines. La semana anterior, LBJ había enviado 49,000 soldados norteamericanos más a Vietnam.
Palmer recibió la orden de Wheeler: su misión es salvar las vidas de los norteamericanos
El relato del periodista Tim Weiner es el siguiente sobre la orden que recibió Palmer, quien fuera el comandante responsable de la intervención militar de los Estados Unidos en la República Dominicana en 1965:
El 1 de mayo, el general Earle Wheeler, presidente del Estado Mayor Conjunto le dio al general Palmer sus órdenes de marcha: “Su misión anunciada es salvar las vidas de los estadounidenses. Su misión no anunciada es impedir que la República Dominicana se vuelva comunista. El Presidente ha dicho que él no permitirá que haya otra Cuba. Usted deberá tomar todas las medidas necesarias para cumplir esta misión”.
Las fuerzas de Estados Unidos se interpusieron entre los soldados de la junta y los soldados leales al presidente Bosch (los “rebeldes”, para los estadounidenses). Se produjo un tenso estancamiento, marcado por escaramuzas, fuego de francotiradores, cañoneo y feroces asaltos nocturnos contra civiles.
El activo más preciado era la Inteligencia, que solo la tenía Wally Estill, del FBI, en virtud de su vigilancia electrónica de Bosch en San Juan y de sus aliados en la República Dominicana.
“Un batallón de artillería rebelde lanzó varias descargas contra las líneas de EE.UU. en Santo Domingo”, relataba Estill. “Mi teléfono sonó y nuestra recepcionista anunció que el Buró estaba en línea”. Era Al Belmont, el director asistente de Hoover. “Inmediatamente oí a Belmont exigiendo saber si esos disparos estaban hechos con la aprobación del liderazgo rebelde. Le respondí que tendría que subir corriendo las escaleras y preguntar a los técnicos que vieran que podía haberse interpretado, y que yo le devolvería la llamada. Me respondió con un “¡No!” enfático y dijo que tenía al Presidente en su otra línea listo para ordenar que nuestras tropas respondieran con una descarga devastadora que destruyera a los rebeldes, a menos que estos garantizaran que la andanada rebelde fue un hecho no autorizado.
“Yo corrí por las escaleras y a gritos interrogué a los que estaban de guardia. Ellos habían interceptado una llamada del puesto de mando rebelde a Bosch explicando que un joven oficial de artillería había ordenado disparar sin un motivo preciso. Eso había ocurrido sin la aprobación y contrario a las órdenes. El oficial había relevado del cargo y sería sometido a disciplina. Cuando le pasé la información a Belmont y él se la pasó a Johnson pude sentir, aún por el teléfono, como se relajaba la tensión. Nuestra descarga de represalia no se produjo”.
“Cualquier día podrían volar el Capitolio”
Había mucha preocupación sobre el poder de fuego de los rebeldes, y en ese contexto es que el congresista texano George Mahon dijo que “Cualquier día podrían volar el Capitolio”.
Veamos cómo lo cuenta Tim Weiner:
El 5 de mayo, LBJ habló con George Mahon, un demócrata de 30 años, congresista de Texas. “Con todas estas técnicas terroristas que se están desarrollando en el mundo, temo que esté llegando el momento, como esto que pasa en Santo Domingo, de que estén refinando los instrumentos de terror”, dijo el congresista. “Cualquier día podrían volar el Capitolio”.
“De eso no hay dudas”, respondió JLB. “Y tenemos que encararlo de frente”. El Presidente aceptó la amenaza al ordenarle a Hoover que estableciera una red de inteligencia del FBI en la embajada de EE.UU. en Santo Domingo. La orden podría decirse que era ilegal, porque el FBI no tenía jurisdicción en Santo Domingo. Hoover llamó a la operación “DOMSIT”, por “Situación Dominicana”. Empezó por reunir dos docenas de agentes que hablaban español, y los nombró a cada uno LEGAT, o agregado legal, forcejeó por pasaportes para ellos, y empezó a despacharlos hacia el Caribe esa misma noche.
Paul Brana, del FBI, estuvo en la primera oleada de diez agentes. “Nos hicieron volar en un C-130”, un transporte militar con dormitorios maestros en el primer departamento, dijo Brana. “Aterrizamos el C-130 en la República Dominicana y ellos tienen helicópteros para trasladarnos. Yo dije: “¿Y cómo es que nos van a trasladar en helicópteros? ¡Por qué no vamos en un auto!”.
Un oficial militar respondió: “Porque el enemigo controla los caminos”
“Yo comenté: ‘El enemigo controla los caminos’. Nadie nos dijo que había una operación de combate en marcha. Por eso estamos en este maldito helicóptero y estoy viendo este fuego de ametralladora. Y dije: ‘¡Dios mío! Nadie nos dijo que veníamos a combatir!’”.
Los jefes de Brana le habían dicho que el Presidente “estaba muy disgustado porque no sabía nada” sobre la situación política en la República Dominicana. LBJ le ordenó al FBI que realizara una investigación sobre los antecedentes de todos los que estuvieran pugnando por el poder.

jueves, 16 de febrero de 2012

Conmemoran muerte deCaamaño Deñó

Escrito por: TEOFILO BONILLA (t.bonilla@elnacional.com.do)

Con veinticinco misas y otros actos en República Dominicana y Estados Unidos, se recordará este jueves el 39 aniversario del asesinato del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, líder de la expedición guerrillera del 3 de febrero de 1973 que desembarcó por playa Caracoles para combatir el régimen del presidente Joaquín Balaguer.



Claudio Caamaño Grullón, combatiente de Abril y Caracoles, dijo que con en el 39 aniversario de su muerte, tanto en República Dominicana como otras partes del mundo, se recordará con actos religiosos, patrióticos, históricos, culturales y florales, a Caamaño, ejecutado en la Loma de Nizaito.



Las misas se inician a las 5:30 de la tarde en la iglesias Las Mercedes de la Capital, y siguen en la noche en la catedral de Baní; así como en Azua, Barahona, Pedernales, Montecristi y Puerto Plata.



Otras eucaristías serán oficiadas en San Francisco de Macorís, Cotuí, en la iglesia La Altagracia, en Santiago; Bonao y Piedra Blanca; Villa Altagracia, San Cristóbal, y en la basílica de Higüey.



Se oficiarán misas en las Iglesias Santa Elizabeth, de Nueva York, y en C- Watsford, en Manhattan a las 7:00 y 7:30 de esta noche. También en Hato Mayor, La Romana, Samaná, Nagua, San Juan de la Maguana, José de Ocoa, San José de las Matas y Cabrera.



Claudio Caamañó narró que el 16 de febrero del 1973, a las 11:05 de la mañana, también murieron en combate Eberto Lalane José y Alfredo Pérez Vargas, mientras que Caamaño Deñó fue capturado herido en las piernas y un brazo por el teniente Raúl Almonte Lluberes, y entregado una hora después al teniente coronel Carlos Castillo Pimentel, quien lo trasladó en un vehículo unos siete kilómetros, hasta el Valle de Nizaito, donde esperaba el mando supremo militar, al prisionero herido, que era custodiado por 12 militares.



Agrega que a las 12:01 de la tarde, Caamaño fue entrevistado por el vicealmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, secretario de las Fuerzas Armadas; el comodoro Francisco Amiama Castillo, compañeros de promoción militar de Caamaño, el mayor general Enrique Pérez Pérez, jefe de Ejército; y los generales Juan René Beauchamps Javier y Ramiro Matos González, jefe y sub-jefe de Operaciones del Ejército.



Dijo que los jefe militares retornaron a Nizaito, y a las 5:47 de la tarde del 16 de febrero, el teniente coronel Héctor García Tejada dirigió la ejecución.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Renacer de la Guerra de Abril

Por HAMLET HERMANN*
...los cubanos buscan en la historia universal aquellos eventos que nunca mueren

El 19 de noviembre de 2011, estuvimos reunidos en la Plaza de Armas, la más antigua de La Habana. Cuatro miraguanas, cuatro palmeras reales y cuatro fuentes rodean la estatua del patriota Carlos Manuel de Céspedes, donde estuvo el corazón de la capital cubana cuatro siglos atrás. Los bancos de mármol completan el bello escenario, uno de los más agradables de La Habana Vieja.

Allí nos reunimos ciudadanos de diversas nacionalidades para el tradicional Sábado del Libro. Se presentó “La Esperanza Desgarrada”, obra de Piero Gleijeses sobre la crisis dominicana de 1965. Nacido en Italia, Piero es profesor de política exterior estadounidense en la Escuela de Altos Estudios Internacionales de la Universidad Johns Hopkins, en Washington.

Advirtió que esta no es la misma obra que presentó para obtener su doctorado y publicara en 1978. Es algo muy diferente. Entonces dice: “Lo que ofrezco aquí no es un viejo edificio con una nueva mano de pintura, sino un edificio nuevo, una edición profundamente revisada”.

Se decidió a estudiar este episodio histórico dominicano en 1968 y durante tres años profundizó el tema. Vivió año y medio en Santo Domingo y el resto en Estados Unidos, buscando documentos y entrevistando protagonistas.

Logró entonces lo que muchos dominicanos consideramos el mejor libro que se ha escrito sobre “la guerra de abril”. Y este sábado volví a encontrarlo para sorprenderme con todo lo nuevo que aparece entre lo viejo.

Algunos extraños preguntan: ¿por qué se edita y presenta en La Habana un libro escrito por un ciudadano del mundo en el que narra un episodio de la historia de República Dominicana? La respuesta lógica es que los cubanos buscan en la historia universal aquellos eventos que nunca mueren.

El Instituto Cubano del Libro expresó el año pasado su interés en ese tema y el académico Gleijeses se dedicó entonces a revisar la avalancha de documentos relacionados con el caso y desclasificados en años recientes por el gobierno de Estados Unidos.

Dijo: “Lo que pasó hace más de medio siglo en República Dominicana, la invasión que desgarró la esperanza de un pueblo, sigue siendo parte del presente, hoy más que nunca”.
A pesar de la intensa revisión, Piero alega que sus conceptos son los mismos de la primera obra que escribió sobre ese episodio.

“Mis conclusiones no han cambiado ni una jota, aún cuando la documentación se ha enriquecido. En cambio, mis conclusiones sobre la política estadounidense se han modificado algo”, expresó. “Los documentos desclasificados en Estados Unidos arrojan una luz muy intensa sobre la política de Washington hacia República Dominicana y hacia América Latina. Esa política aparece más escuálida, etnocéntrica y, para hablar sin rodeos, cruel y más torpe de lo que había pensado”.

Lamenta el autor que episodios como el de Santo Domingo en 1965 no hayan logrado permanecer en la memoria del pueblo estadounidense.

Pocos en ese país recuerdan que 42,413 marines, paracaidistas y fuerzas de mar y aire invadieron y ocuparon un país soberano.

Dice Piero: “Para los pocos que se acuerdan, la palabra ‘invasión’ es demasiado dura y, por ende, no optan por aplicarla para describir la política de Estados Unidos. Se engañan ellos mismos al decir que la “intervención” fue una respuesta necesaria a la agresión Castro-comunista”.

“Sin embargo, lo que pasó en Santo Domingo en 1965, rebasó el marco de la guerra fría, las intenciones no fueron bue nas y los resultados tampoco. La invasión fue un eslabón más de una política que empezó con Thomas Jefferson, quien soñaba con anexar a Cuba, y ha continuado a lo largo de dos siglos, pasando por Wilson, Franklin Roosevelt, Kennedy y Barack Obama”.

“Disfrazada unas veces como intervención humanitaria, otras como protección de los pueblos contra sus propios gobiernos, o como defensa contra la amenaza extracontinental, esta política siempre tiene la misma finalidad: afianzar el control imperial de Estados Unidos sobre el hemisferio.”

Como constitucionalista leal a Caamaño, disfruté a Piero Gleijeses y su obra en la Plaza de Armas, así como compartí con todos los allí reunidos que acogieron con vivo entusiasmo la obra de este ciudadano del mundo que, paradójica y valientemente, vive en Washington y viaja sin temor a Cuba.

sábado, 22 de octubre de 2011

Martín López, muestra del 1J4 en la paz y en la guerra


Raúl Pérez Peña (Bacho)
fundacióntestimonio@gmail.com
Desde el Movimiento 14 de Junio histórico verdinegro lo queremos como ‘Martín El Español’, nacido en Galicia, España.
Fidelio Despradel lo define “dominicano de pura cepa por adopción y por sus méritos sirviendo a la patria cuando intentamos cimentar un país soberano, democrático y con justicia social, el que soñaron los héroes del 14 de Junio de 1959 y demás caídos durante y pasada la tiranía trujillista”.
Fidelio rememora al Martín López Caro entrenado en Cuba “callado, entusiasta y modesto. Martín lleva “la estampa del combatiente disciplinado y firme en sus convicciones”.
Bacho se inclina respetuoso ante ese Martín “catorcista de colección” por su ética y demás valores; leal a Manolo, armas en mano, bajo prisión y en el trabajo, revolucionario urbano y las montañas, en la paz y en la guerra.
Sus hijos Antonio y Javier testimonian que el nombre de su hermano Juan Miguel es por la hermandad entre Martín y Juan Miguel Román, comandante del Frente guerrillero Gregorio Luperón, ( Altamira), y jefe militar del 14 de Junio en la Guerra de Abril.
En esa gesta, Martín El Español protagonizó un papel estelar.
Dice Fidelio: “Martín se creció en la más recia epopeya del pueblo dominicano desde la Guerra Restauradora de 1863-65. Destacado combatiente, participó bajo la dirección de Juan Miguel Román y del coronel Fernández Domínguez, en el asalto del Palacio Nacional, donde cayeron heroicamente ambos comandantes”.
Posteriormente, por decisión de la dirección militar del 14 de junio, Martín y destacados catorcistas, como Abelardo Marchena, construyeron las unidades blindadas de utilidad fundamental durante la contienda.
Agrega Fidelio: “Con la dirección y capacidad técnica de Martín, se construyeron las primeras Unidades Móviles en el país, determinantes la defensa de la Zona Constitucionalista, así como otros artificios blindados, mientras comenzó, sin poder concluir, un silenciador para fusiles automáticos”.
Los guerrilleros del Frente Sur donde participó Martín fueron: Comandante Ángel Luis Patnella (presidente en Barahona de la Fundación Testimonio), Berto Batista, Lilo Coss, José Antonio Moquete, Jaime Capel, José Bautista Javier, Gil Alberto Pérez (Gilín), José Hungría, Juan José Javier, Raymundo Cuevas Sena, Nelio Batista y el mártir Emerson (Chacún) Mota Galarza.
Al cumplir 81 años de vida digna, los leales compañeros de Martín López le reiteramos nuestro caluroso afecto.

miércoles, 27 de julio de 2011

Ortopedia militar autobiografiada

SERGIO SARITA VALDEZ
Llorar siendo niño ante la imposibilidad de asistir a la escuela debido a no contar todavía con la edad apropiada es un signo que anuncia el surgimiento de un sujeto inquieto y ansioso por absorber las mieles del conocimiento académico. Haber padecido un grave trauma en el miembro inferior izquierdo producto de una caída brusca apenas ingresado a la educación primaria generó las condiciones subjetivas primitivas para que en el futuro naciera uno de los más abnegados y capaces médicos ortopedistas con que cuenta hoy la República Dominicana.

Nos estamos refiriendo al pasado presidente del Colegio Médico y maestro de la medicina, Doctor Eliseo Rondón Sánchez, nacido en el poblado de Hato Mayor quien hace su aporte a la bibliografía de galenos criollos con el perfil autobiográfico titulado "La Aventura de Vivir". Se trata de un libro muy ameno en el que a modo de anécdotas se inicia a finales de la década de los años treinta del pasado siglo XX y desemboca a principio de la primera década del siglo XXI. A través del relato, y, quizás sin proponérselo, va nuestro autor, como un diestro escultor, describiendo la formación del carácter y personalidad del futuro ciudadano serio, honesto, sencillo, decidido, intuitivo, afanoso, trabajador, dedicado e incansable hijo de Hipócrates consagrado por completo a servir a los demás, a costa de sacrificar toda una existencia a favor del bien común.

A muy tierna edad conoció este párvulo las crueldades propias de una dictadura que afiló sus garras en las tierras del este tras la primera ocupación norteamericana de 1916. Vio hombres ahorcados acusado todavía de "gavilleros", supo de la persecución y la matanza de haitianos del 1937 y palpó como testigo de primera línea las atrocidades cometidas con los patriotas del 14 de junio de 1959 y con los mártires de la gesta libertaria del 30 de mayo de 1961. Apenas era un adolescente cuando tuvo su primera experiencia como domador de caballo. Entrenó un brioso corcel y pocos días más tarde salió con su tío de paseo al conuco. Dicho episodio lo narra de la siguiente manera: "Salimos temprano en la mañana a recorrer los tres kilómetros de distancia a que se encontraban. Al pasar por dentro del cañaveral, siendo época de zafra, había parcelas de caña cortadas y otras por cortar, de repente, salió un hombre corriendo tratando de alcanzar una zona con las cañas paradas. Detrás venían unos guardias con fusiles, tirándole tiros. Casi llegando al cañaveral lo alcanzaron las balas y cayó herido de muerte... Al otro día un sargento y dos rasos de a caballo, pasaron por la casa a saludar. Al irse, mi tío me advirtió que no podía contarle a nadie lo visto por nosotros. Aquella imagen del hombre corriendo y los disparos me siguen acompañando aún".

Durante su vida de estudiante universitario fue practicante militar del hospital Marión. Allí tuvo otra de sus incontables y desagradables vivencias, se trata de la explosión del polvorín de la Avenida Independencia. Dice en su obra: "Un grupo de soldados preparaba proyectiles de salva para una celebración; aseguraron algunos de los sobrevivientes, que el mayor Frappier entró al salón fumándose un cigarrillo y que en son de chanza les dijo a los militares: ¿Quieren ver como prende?, y ante la sorpresa de todos tiró el cigarrillo en la pólvora. Desde luego no podía pasar otra cosa; reventó el polvorín, destruyó las edificaciones y mató un número elevado de militares, dejó docenas de heridos y quemados graves, incluyéndolo a él y al teniente abogado Persio Ledesma. Cuando entré para ayudar en la cura de estos pacientes no me imaginé jamás que pudiera existir en la tierra un espectáculo más tétrico que este. En ninguna de las esferas del infierno de Dante había algo parecido; todas las camas ocupadas por cuerpos con más del 40% quemado, casi todos llenos de gusanos, unos gritando y otros con los ojos lánguidos y tristes, llegando a la agonía. La morgue de la universidad era menos asqueante que este lugar. Estaba a punto de caer desmayado cuando el responsable de la sala dijo: OK, no es a mirar es a trabajar... Los tejidos se desprendían como cáscaras viejas y debajo de cada costra una gusanera. El capitán Frappier y el teniente Lugo tenían quemaduras por encima del 80% de la superficie corporal. Lugo murió primero; Frappier duró más, eso sí, parecía un tronco de javilla quemado. No podía ni abrir los ojos. En ese estado una tarde lo visitó el capitán César Caamaño, amigo y compañero cuando las campañas de la frontera. Al bajar de la tercera planta, que era donde estaba hospitalizado Frappier, se detuvo a la salida del hospital, entre las columnas y con lágrimas en los ojos nos contó lo terrible que había sido para él ver a su amigo en estas condiciones y nos dijo que le impactó más porque se le pareció a un haitiano que Frappier había quemado vivo en la frontera".

En su condición de médico militar, conoció y trató como pacientes a personajes históricos disímiles y variados cuyos nombres aparecen en el texto en el orden siguiente: Francisco Caamaño Deñó, Juan de Dios Ventura Simó, Radhamés Trujillo, Pedro Livio Cedeño, Huascar Tejeda, los hermanos Rodríguez Echavarría, Héctor Lachapelle Díaz, Juan René Beauchamps, Ramiro Matos, el comandante constitucionalista Barahona, Julito de Peña Valdez y el profesor Juan Bosch, entre otros.

De Juan Bosch cuenta interioridades que todo amante de la historia debe conocer. También emite sus juicios y pareceres acerca de Joaquín Balaguer y de José Francisco Peña Gómez. Una de las virtudes más encomiables de este libro y por lo que recomiendo su lectura, es la franqueza y la bravura con que expone sus criterios, así como la responsabilidad, poco usual en estos casos, de describir incidencias de relevancia, sin esconder los nombres de los actores. Con ese estilo único, narra el período comprendido entre los últimos cinco años de la era de Trujillo, el derrocamiento de la dictadura, el gobierno del Consejo de Estado, los siete meses de democracia del gobierno de Juan Bosch, el fatídico golpe de Estado septembrino, la revolución de abril, la época de Balaguer, la salida de don Juan del Partido Revolucionario Dominicano y la fundación del Partido de la Liberación Dominicana.

Los que amamos la verdad histórica estamos endeudados con el Dr. Eliseo Rondón Sánchez por su enjundioso aporte literario.

jueves, 23 de junio de 2011

Escamoteo de la memoria histórica

Narciso Isa Conde | Para Kaos en la Red

El silencio, el olvido, el ocultamiento de convicciones y roles, la marginación y la invisibilidad en la memoria histórica construida por la clase dominante-gobernante, afecta sobre todo a las mujeres participantes de innumerables luchas patrióticas y sociales, a humildes combatientes y a militantes marxistas, comunistas, socialistas, de izquierda, antiimperialista...
  Ideología hegemónica y diseños excluyentes, se han fundido y combinado para omitir actores/as, filiaciones, fuentes de inspiración, pasajes y posicionamientos políticos en el contexto de gestas y epopeyas nacionales exaltadas solo de manera formal, neutra, incolora e inodora.
  Verdades a medias, silencios y exclusiones concretas


  • Los marxistas españoles que sembraron la semilla de la rebeldía clasista y antitrujillista a finales de la década de los “30, están ausentes de los discursos oficiales, efemérides y   homenajes institucionalizado.




  • La formación del primer Partido Comunista con el nombre de Partido Democrático Revolucionario Dominicano-PDRD, justo el 27 de febrero de 1944 ( en el centenario de la gesta de los/as Trinitarios/as), su heroica irrupción en la vida pública como Partido Socialista Popular-PSP (1946-47), el dramático asesinato de su obrero fundador Freddy Valdez, la militancia comunista de Mauricio Báez y de una parte de los lideres obreros de ese periodo… han  sido realidades cuidadosamente ocultadas y/o minimizadas en los recordatorios y reseñas   de las luchas antitrujistas bajo el influjo de la cultura política preeminente .




  • Pocos/as nos atrevemos a hablar de la simpatía de Minerva Mirabal por las ideas de Marx, de su participación en la Juventud Democrática (vinculada al PSP) y de su camaradería con Pericles Franco Ornes, unos de los principales precursores del movimiento comunista en nuestro país.




  • Casi nada se dice de la relación de Pericles con Pedro Henríquez Ureña y de las ideas anti-imperialistas de este prestigioso intelectual dominicano.




  • De Pedro Mir se refieren no pocas de sus virtudes como poeta e historiador, mientras los medios masivos se cuidan de mencionar su   destacado rol dirigente en el Partido Socialista Popular-PSP, luego denominado Partido Comunista Dominicano-PCD.



  •    

  • A Félix Servio Doucoudray se le recuerda en esos medios como escritor de temas medio-ambientales, como luchador antitrujillista… pero se silencia su militancia comunista. Y así son innumerables los ocultamientos de ese tipo cuando se hacen referencias a héroes, heroínas y mártires de nuestra patria.




  • El rol de Fidel, de Raúl, del Che y de Camilo Cienfuegos en la organización y apoyo a la expedición de junio de 1959, no ha sido desplegado en su real magnitud en la prensa nacional y en la difusión de los orígenes, móviles y esencias de esa gesta.




  • Los aportes del Partido Socialista Popular (PSP) a esa heroica iniciativa, la presencia de 19 militantes comunistas dominicanos (entre ellos 6 dirigentes), y de 13 jóvenes comunistas venezolanos, no han sido debidamente reconocidos ni ponderados en la proyección pública de ese acontecimiento histórico a causa del interés en escamotear la sobresaliente contribución de los marxistas revolucionarios en la conquistas   libertades  sistemáticamente bloqueadas y mediatizadas por las derechas.




  • En la proyección oficial y oficiosa de las cualidades de Manolo Tavares Justo, no aparece su determinación de asumir del marxismo-revolucionario. Como también se oculta   la militancia en esas ideas de Polo Rodríguez y la labor realizada en esa dirección al interior de la Agrupación Política el 14 de junio,   lo que le permitió jugar un formidable papel en la lucha contra el Triunvirato y en la Revolución de abril y la Guerra Patria de 1965.




  • De Tulio H. Arvelo, expedicionario de Luperón, no se destaca su filiación comunista y su participación de por vida en las direcciones políticas del PSP y el PCD. Su condición de héroe nacional es sistemáticamente aislada de su militancia marxista, lo que no tiene nada de accidental.




  • Los aportes de MPD, el PSP-PCD y el 1J4 en la revolución de abril y la guerra patria, son deliberadamente minimizados y cuando se hace referencia a la inocultable heroicidad de los “muchachos del catorce” se recurre a la fórmula de reconocerla en tanto expresión de arrojados comandos juveniles, sin referencia alguna a su esencia política de izquierda.




  • Pasa así con los incontables mártires de los doce años procedentes de las izquierdas. Y hasta en caso tan notorio como el de Orlando se prefiere exaltarlo como valiente y brillante periodista, separándolo de su condición de dirigente del PCD y de pensador marxista, creador de un legado escrito y posicionamientos radicales realmente impresionantes. Acontece algo similar con el empeño de silenciar el pensamiento revolucionario de Amín Abel, olvidar las conceptualizaciones de Maximiliano Gómez (El Moreno) sobre el colonialismo ideológico y las convicciones marxistas de Amaury Germán, para solo referirme a algunos ejemplos.




  • Caamaño como militar constitucionalista conquistó la condición de líder político-militar de la revolución democrática-popular y de la resistencia contra la invasión yanqui, y evolucionó hacia el anti-imperialismo revolucionario, hacia las ideas de Ernesto-Che-Guevara y  hacia la militancia comunista. En carta a sus hijos, escrita antes de emprender la expedición de Playa Caracoles, expresó sus convicciones comunistas sin titubeos. Pero a Caamaño si bien se le reconoce como héroe nacional y se le honra por sus extraordinarios   aportes y virtudes en el curso de esas gestas, el sistema procura ocultar que ese héroe nacional concluyó su vida terrenal como insobornable militante de las ideas socialistas y comunistas.



  • Y volviendo atrás, remontándonos incluso al inicio de los años 20, esta sociedad –con excepción de las personas que ha leído las publicaciones del PCD- desconoce que en La Vega hubo entonces un maestro y una maestra muy queridos, que colocaron en el techo de su escuela la bandera roja de la hoz y el martillo y escribieron los primeros cuadernillos marxistas criollos: Don Pancho Soñé y Dña. Elvira García
    Jottin: más que gran jurista, canciller de abril
    Este artículo no agota de ninguna manera este tema crucial, mucho menos pretende abarcar todos los casos que prueban esa manera interesada de adulterar y recortar la historia.
    La decisión de escribirlo estuvo estimulada por el tratamiento reciente a la figura histórica de Jottin Cury, a raíz de su fallecimiento.
    Los titulares se referían insistentemente al “destacado jurista” y no  al “canciller de la dignidad”. Al abogado ilustre y no al Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno en armas del Presidente Caamaño; ni los titulares ni los reportajes de ocasión hacían referencias relevantes al intelectual que en medio de los bombardeos de la zona colonial por el ejército invasor, hacía llegar a todos los rincones del planeta la protesta decorosa de la patria mancillada con vibrante  y hermosa prosa e intensos tonos antiimperialistas.
    Pensé más allá de este elocuente caso y decidí a hacer este recuento parcial que muestra un reiterado empeño desde la ideología dominante para excluir de la diversidad participante en esas gestas la cuota del rojo socialista y de la militancia comunista,   y borrar los énfasis anti-imperialistas, la impronta de izquierda y  la rebeldía antisistémica contenidas en aquellos combates patrióticos y acontecimientos revolucionarios; así como despojar unilateralmente de sus convicciones anticapitalistas y antiimperialista a una parte de sus protagonistas, capaces –al parecer- de contaminar con el despliegue de la memoria de su ejemplo, este presente infame y de trastornarle la tranquilidad   y gobernabilidad a los opresores de nuevo  y viejo cuño.
    El sello de clase,  género y alcurnia en los ocultamientos

    Pero hay más: la mujer dominicana -salvo en el caso de las hermanas Mirabal y algunas más de ese calibre- ha sido invisibilizada en todas esas gestas: solo los hombres aparecen en el 46, en el 49, en el 59…. mientras y limitadamente se le reconoce a la mujer sus aportes en el 65 y en los 12 años. Ni siquiera la mal llamada “labor de apoyo” o de “retaguardia”, menos aun los sacrificios anónimos en el trabajo gris y cotidiano, los aportes silenciosos y los sacrificios y sufrimientos históricamente despreciados, les son reconocidos;   mucho menos revaluados como merecen.
    Pasa igual con la mujer dominicana cuando se enfocan otras luchas más remotas, como también ante casos de heroicidad que tocan a personas de poca “notoriedad” personal o política, o de ausencia en ellas de   “alcurnia” social, tipo   Rufino de la Cruz (chofer de las Mirabal), Medardo Germán (obrero y sobreviviente de la expedición del 14 de junio) y García Guerrero (héroe del 30 de mayo).
    Sexo, clase, alcurnia, ideología, pesan demasiado en esta manera interesada y superficial de reseñar la memoria histórica.
    Esta es otra pelea a librar contracorriente, porque la memoria histórica debe ser rescatada a plenitud y las izquierdas debidamente valorizadas.

    No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

    Voltaire

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