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domingo, 26 de abril de 2015
Liceo nocturno Domingo Moreno Jimenes en Cuevas del Pomier
viernes, 19 de agosto de 2011
Por qué importa la muerte de las lenguas indígenas
María Victoria Eraso
Prensa Indígena
Adital

No puedes recuperarlo con una búsqueda en Google. "Tú dices digo y yo digo diego”, dice el refrán. La diferencia es sutil. Y sin embargo, en todo el mundo, de la Amazonía al Ártico, los pueblos indígenas dicen las cosas de 4.000 maneras distintas.
Tristemente, ya nadie dice "digo” en eyak, una lengua del Golfo de Alaska, ya que la última persona que la hablaba con fluidez murió en 2008. Tampoco en bo, una lengua de las islas Andamán, tras la muerte de su última hablante, Boa Sr, en 2010. Casi 55.000 años de pensamientos e ideas, la memoria colectiva de un pueblo entero, murieron con ella.
La mayoría de lenguas indígenas están desapareciendo a un ritmo mucho mayor del que pueden ser registradas. Los lingüistas del Living Tongues Institute for Endangered Languages creen que, de media, desaparece una lengua cada dos semanas.
Para el año 2100 podrían haber desaparecido más de la mitad de las 7.000 lenguas que se hablan en el planeta, de las cuales la mayoría aún no han sido registradas. Su ritmo de desaparición es mayor incluso que el de la extinción de especies.
A medida que los pueblos indígenas son expulsados de sus tierras y sus hijos son trasladados desde sus comunidades a sistemas educativos que los despojan de su sabiduría tradicional, y con las guerras, la urbanización, el genocidio, las enfermedades.
Los robos de tierras violentos y la globalización que continúan amenazando a los pueblos indígenas con su extinción, las lenguas indígenas van muriendo. Y con la desaparición de las tribus y la extinción de sus lenguas, fragmentos únicos de la sociedad humana se convierten en poco más que recuerdos.
En el oeste de Brasil, entre las enormes extensiones amarillas y secas de los campos de soja del estado de Rondônia, donde se ve el humo en el horizonte y el olor a madera quemándose siempre está en el aire, aún existen pequeñas parcelas de selva exuberante e intacta. Aquí viven los cinco miembros restantes del pueblo indígena, una vez próspero y aislado, de los akuntsus.
Su población comenzó a disminuir con la construcción de una carretera principal a través de Rondônia en 1970. Esto tuvo como consecuencia varias oleadas de ganaderos, madereros, especuladores de la tierra y colonos que ocuparon el estado. Todos ellos estaban hambrientos de tierras, a cualquier precio.
Los ganaderos destruyeron el hogar en la selva de los akuntsus, trataron de esconder esa destrucción, y contrataron a pistoleros para asesinar a los habitantes. Los miembros que sobrevivieron huyeron a la selva, donde permanecieron, traumatizados, hasta que se estableció contacto con ellos a mediados de la década de los 90.
Desde entonces, los lingüistas han estado trabajando con este pueblo para lograr entender su lengua, con la esperanza de que un día los akuntsus podrán no sólo contar su trágica historia, sino también compartir los conocimientos que sus palabras recogen.
El destino de las lenguas indígenas es el mismo en todo el mundo. Antes de que los europeos llegaran a América y Australia, en cada país se hablaban cientos de lenguas complejas. Hoy, ni la lengua yurok de California ni el yawuru de Australia Occidental cuentan con más de un puñado de hablantes.
Entre los indígenas pies negros de las llanuras del noroeste de Norteamérica es extraño encontrar a una persona de menos de veinte años que hable su lengua nativa, el siksika: la mayoría de los hablantes son grupos menguantes de ancianos. Cuando las lenguas se convierten en algo exclusivo de los ancianos, los sistemas de conocimiento inherentes a ellas peligran.
Para el resto del mundo, esto significa que modos únicos de adaptarse al planeta y de responder de forma creativa a sus retos se van a la tumba con los últimos hablantes. En un mundo de inseguridad ecológica, esto supone una gran pérdida. De hecho, a los niños no se les habla en muchas de las lenguas indígenas del mundo.
Impedir a un pueblo indígena comunicarse en su propio idioma es desde hace mucho una política adoptada por las autoridades dominantes para marginalizar sus modos de vida.
Entre las décadas de los años 50 y los años 80, las autoridades soviéticas de Siberia intentaron suprimir las tradiciones de los pueblos indígenas del país enviando a los niños indígenas a escuelas donde no les enseñaban sus propias lenguas; a algunos niños incluso se los castigaba si se atrevían a hablar en ellas.
En Canadá, los niños inuit tuvieron que abandonar sus hogares para ser enviados a internados, donde recibían palizas si se comunicaban en su lengua materna. "No esperaba que me pegasen en ese momento, pero lo hicieron”, dice George Gosnell, un hombre inuit. "Fui al despacho del director y me pegaron por usar nuestras lenguas”.
En las comunidades innu de Canadá, aunque ahora se enseña un poco en innu-aimun, la lengua innu, la mayoría de la enseñanza se imparte en inglés o francés. "Los niños no nos entienden hoy en día cuando usamos viejas palabras innu”, contó un hombre innu a un investigador de Survival International, "y no podemos traducirlas, porque no los entendemos”.
La mayoría de las lenguas indígenas, sin embargo, no se encuentran en los libros. Ni en Internet. Ni, de hecho, en ninguna documentación, ya que la mayoría de ellas se han transmitido de manera oral. Pero esto, por supuesto, no las hace menos válidas, o relevantes.
Las lenguas orales también graban su historia paralela. "La verdadera historia de Australia nunca se lee”, escribió un poeta aborigen. "Pero el hombre negro la guarda en su cabeza”, un pensamiento que encuentra ecos en la simple afirmación de la mujer bosquimana Dicao Oma: "Tenemos nuestra propia habla”.
De la misma forma, los kallawayas de Bolivia, sanadores itinerantes de los que se cree fueron los curanderos naturópatas de los reyes incas, y que aún viajan a través de los valles andinos y las altas mesetas en busca de hierbas tradicionales, también tienen su propia "habla”: una lengua familiar secreta que se ha pasado de padre a hijo, de abuelo a nieto.
Algunas personas creen que esta lengua, llamada machaj juyai o "lengua del pueblo”, era el idioma secreto de los reyes incas, y que está enlazado con las lenguas de la selva amazónica, a la que los kallawayas solían viajar para encontrar materiales para sus tratamientos. En la era de la tecnología, hay alguna esperanza de revivir el kallawaya y otras lenguas que se desvanecen en el mundo.
Un buen ejemplo es el quechua, la lengua indígena más hablada en Sudamérica. Lleva mucho tiempo en un lento declive, pero ahora está reviviendo después de que Google lanzara un buscador en quechua, Microsoft produjera versiones de Windows y Office en el idioma y que el estudioso Demetrio Túpac Yupanqui tradujera el Quijote a su lengua materna.
Documentar y salvar lenguas antiguas es completamente posible, y de hecho es más fácil con las nuevas tecnologías de la comunicación: mensajes de texto, redes sociales y aplicaciones de iPhone.
Al fin y al cabo, la muerte de las lenguas indígenas no es importante sólo para la identidad de sus hablantes (como dijo el lingüista Noam Chomsky, una lengua es "un espejo de la mente”), sino también para todos nosotros, para nuestra humanidad compartida. Las lenguas indígenas son lenguas de la tierra, llenas de información geográfica, ecológica y climática compleja que, aunque está basada en el ámbito local, es universalmente significativa.
Por ejemplo, el hecho de que los inuits de Canadá no tengan solo una palabra para "nieve”, sino muchas, demuestra cuán en sintonía están con su medio ambiente, y por tanto con los posibles cambios en él. Una habilidad que, probablemente, hayan perdido muchas personas "urbanizadas”, por su alejamiento del mundo natural.
Pero las lenguas también nos permiten conocer cuestiones espirituales y sociales, ideas sobre lo que es ser humano, sobre la vida, el amor y la muerte. Al igual que las curas a las enfermedades de la humanidad esperan a ser encontradas en las plantas de la selva, las lenguas indígenas también contienen muchas ideas, percepciones y soluciones sobre y para la interacción entre los seres humanos y con el mundo natural.
Las lenguas son mucho más que meras palabras: son lo que sabemos, y lo que sabemos que somos. Su pérdida es inconmensurable. En palabras de Daniel Everett, lingüista, escritor y decano de Artes y Ciencias de la Universidad de Bentley, "cuando perdemos conocimientos indígenas, perdemos parte de nuestra ‘fuerza’ como Homo Sapiens.
Se produce una inestimable pérdida de expresiones de humor, conocimiento, amor y todo el espectro de la experiencia humana. Con la pérdida de una tradición ancestral, se pierde para siempre un mundo de soluciones para la vida. No lo puedes recuperar con una búsqueda en Google”.
"Dicen que nuestra lengua es simple, que debemos abandonar nuestra simple lengua para hablar la vuestra”, escribió el inuit Simon Anaviapik. "Pero esta lengua mía, tuya, es lo que somos y lo que hemos sido. Es el lugar donde encontramos nuestras historias, nuestras vidas, nuestros ancestros; y también debería ser donde encontrar nuestro futuro”.
martes, 24 de mayo de 2011
Silvia Rivero: “Evo Morales se ha visto con su límite. Se acabó la luna de miel”
En los años ‘80 Silvia Rivera fue una de las fundadoras del Taller de Historia Oral Andina, una de las iniciativas más importantes en el proceso de recuperación de la memoria de las luchas indígenas por el territorio y la identidad aymara. En los años siguientes escribió libros fundamentales para entender los procesos de transformación en Bolivia como Oprimidos pero no vencidos.
PREGUNTA: ¿Qué queda de la colonización en la sociedad boliviana?
SILVIA RIVERA: Todo. El sentido común es un sentido común colonizado, porque ha incorporado la valoración positiva de lo europeo y lo extranjero, lo norteamericano, y la desvalorización de lo propio. Aunque ahora eso está cambiando, sin duda. Ahora la gente indígena se siente orgullosa de ser indígena, pero hay una serie de elementos como la escuela que no han sido realmente pensados de nuevo, desde una perspectiva de descolonización. Sigue habiendo una especie de reforma educativa vigente desde el ‘94, promovida por el Banco Mundial, dentro de un esquema de multiculturalismo light que no permite realmente una política para mayorías. Todos estos tipos hablan de las etnicidades como una cuestión de minorías. En Bolivia el 62% en el año 2001 nos hemos identificado con algún pueblo indígena.
SILVIA RIVERA: Todo. El sentido común es un sentido común colonizado, porque ha incorporado la valoración positiva de lo europeo y lo extranjero, lo norteamericano, y la desvalorización de lo propio. Aunque ahora eso está cambiando, sin duda. Ahora la gente indígena se siente orgullosa de ser indígena, pero hay una serie de elementos como la escuela que no han sido realmente pensados de nuevo, desde una perspectiva de descolonización. Sigue habiendo una especie de reforma educativa vigente desde el ‘94, promovida por el Banco Mundial, dentro de un esquema de multiculturalismo light que no permite realmente una política para mayorías. Todos estos tipos hablan de las etnicidades como una cuestión de minorías. En Bolivia el 62% en el año 2001 nos hemos identificado con algún pueblo indígena.
Hay toda una visión reaccionaria en las iglesias, en las escuelas, en las universidades, y en la clase política en general, que tiene una distancia cotidiana con el mundo indígena. Todos los izquierdistas y progresistas tienen sirvientas indígenas en sus casas. Eso es una cosa del siglo XVIII. Pero las expresiones más brutales de racismo casi siempre se guardan. Hay formas sutiles de racismo que se pueden detectar por el lenguaje, por el gesto, cosas relacionadas con la invisibilidad. Eso te da una pauta de la internalización del racismo. En los propios sectores populares, como muchos sectores han sufrido discriminación de niños, procuran por ejemplo que sus hijos ya no hablen aymara y procuran encaminarlos hacia una modernidad entre comillas. Esta situación está cambiando, no es tan grave como era hace unos años. Ahora hay más resistencia, más capacidad de oponerse a ese maltrato cotidiano, las trabajadoras del hogar se han organizado, hay muchísimas empresas comunitarias, campesinas, hay exportadores de quinua, exportadores de lana, de alpaca, que son comunarios indígenas. Hay también una valoración mayor de los saberes indígenas y sobre todo de los alimentos y del enorme potencial que tiene Bolivia para el cuidado agroecológico de la tierra.
P.: ¿Desde cuándo se da ese mayor reconocimiento?
S.R.: Desde los ‘70, cuando surge después de muchos años de silencio un movimiento indígena que se llama el katarismo y el indianismo. La visibilidad pública de las temáticas indígenas ha sido importante desde entonces. Yo me acuerdo que por el año ‘93 no dejaron entrar a una chola a un hotel. Al poco tiempo el vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas organizó un gran banquete donde el 90% de la gente era chola y lo hizo en el mismo hotel. Se dieron esas batallas simbólicas, que son importantes. Hay un lindo proceso de fortalecimiento, no sólo en los Andes, también en la Amazonía, pero no de ese indio tradicional, puro para el turismo, sino lo que siempre fue lo indígena, que siempre fue más moderno que la elite, que siempre tuvo y sigue teniendo rasgos señoriales, arcaicos, feudales.
S.R.: Desde los ‘70, cuando surge después de muchos años de silencio un movimiento indígena que se llama el katarismo y el indianismo. La visibilidad pública de las temáticas indígenas ha sido importante desde entonces. Yo me acuerdo que por el año ‘93 no dejaron entrar a una chola a un hotel. Al poco tiempo el vicepresidente Víctor Hugo Cárdenas organizó un gran banquete donde el 90% de la gente era chola y lo hizo en el mismo hotel. Se dieron esas batallas simbólicas, que son importantes. Hay un lindo proceso de fortalecimiento, no sólo en los Andes, también en la Amazonía, pero no de ese indio tradicional, puro para el turismo, sino lo que siempre fue lo indígena, que siempre fue más moderno que la elite, que siempre tuvo y sigue teniendo rasgos señoriales, arcaicos, feudales.
P.: ¿Y qué queda del colonialismo económico?
S.R.: El colonialismo económico está rampante, porque las trasnacionales acá hacen lo que les da la gana. La gente que viene por acá se fija normalmente en las grandes organizaciones, la CSUTCB, Bartolina Sisa, Conamaq, pero no se dan cuenta de que hay muchas coaliciones pequeñas, que tienen incluso más profundidad en cuanto a sus cuestionamientos. Te hablo de toda la coalición de comunidades afectadas por la minería en Oruro y Potosí. Y estoy hablando de minería estatal, con Huanuni, uno de los focos de contaminación más brutales. Este tipo de organizaciones en defensa de la tierra son muy despreciadas por el Gobierno. Otro gran rubro es el de acabar con la impunidad de las dictaduras. Y Evo Morales se ha opuesto a que los militares saquen a la luz sus archivos, a pesar de que hay órdenes judiciales, hasta de la Corte Suprema, para que desclasifiquen los documentos que permitan encontrar el paradero de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Juan Carlos Flores Bedregal y una cantidad de desaparecidos en la dictadura del ‘80 al ‘82, pero también en la dictadura de Hugo Bánzer. Hay unas cuentas pendientes con los militares, pero como Evo tiene una alianza estratégica con los milicos… El otro gran tema de cuestionamiento al Gobierno es la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Hay todo un discurso muy bonito de la pachamama, Bolivia ha sido el único país que ha votado en contra en la cumbre de Cancún y, sin embargo, están haciendo unas hidroeléctricas inmensas, unas represas que van a inundar tierras indígenas, están haciendo una fábrica de azúcar en el norte de La Paz, en tierras de los indígenas leco, una cantidad de cosas que demuestran que el proyecto es neodesarrollista y en ese sentido incluye el desprecio por lo indígena, por lo que también es racista.
S.R.: El colonialismo económico está rampante, porque las trasnacionales acá hacen lo que les da la gana. La gente que viene por acá se fija normalmente en las grandes organizaciones, la CSUTCB, Bartolina Sisa, Conamaq, pero no se dan cuenta de que hay muchas coaliciones pequeñas, que tienen incluso más profundidad en cuanto a sus cuestionamientos. Te hablo de toda la coalición de comunidades afectadas por la minería en Oruro y Potosí. Y estoy hablando de minería estatal, con Huanuni, uno de los focos de contaminación más brutales. Este tipo de organizaciones en defensa de la tierra son muy despreciadas por el Gobierno. Otro gran rubro es el de acabar con la impunidad de las dictaduras. Y Evo Morales se ha opuesto a que los militares saquen a la luz sus archivos, a pesar de que hay órdenes judiciales, hasta de la Corte Suprema, para que desclasifiquen los documentos que permitan encontrar el paradero de Marcelo Quiroga Santa Cruz, Juan Carlos Flores Bedregal y una cantidad de desaparecidos en la dictadura del ‘80 al ‘82, pero también en la dictadura de Hugo Bánzer. Hay unas cuentas pendientes con los militares, pero como Evo tiene una alianza estratégica con los milicos… El otro gran tema de cuestionamiento al Gobierno es la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Hay todo un discurso muy bonito de la pachamama, Bolivia ha sido el único país que ha votado en contra en la cumbre de Cancún y, sin embargo, están haciendo unas hidroeléctricas inmensas, unas represas que van a inundar tierras indígenas, están haciendo una fábrica de azúcar en el norte de La Paz, en tierras de los indígenas leco, una cantidad de cosas que demuestran que el proyecto es neodesarrollista y en ese sentido incluye el desprecio por lo indígena, por lo que también es racista.
viernes, 20 de mayo de 2011
ONU inicia programa para proteger derechos de indígenas

Naciones Unidas, 20 may (PL) Naciones Unidas puso en marcha hoy un esquema de promoción y protección de los derechos de los pueblos indígenas, considerado como la primera iniciativa que involucra a todas las agencias del sistema de la ONU.
En particular para reforzar las instituciones de las comunidades autóctonas en su participación en los procesos de gobierno y políticos a nivel local y nacional, según se informó.
También está dirigido a capacitar a los pueblos indígenas para la prevención de conflictos relacionados con las tierras ancestrales y el uso de los recursos naturales, en ocasiones explotados por industrias extractivas que no tienen en cuenta los derechos de los aborígenes.
Al presentar la iniciativa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, reclamó el apoyo de todos los países para poder hacer realidad los principios de la Declaración de los Pueblos Indígenas.
Dijo que esas comunidades han sufrido siglos de opresión al tiempo que pierden sus tierras, lenguas y recursos a un ritmo alarmante, pero a pesar de eso "han hecho una contribución enorme al mundo, en especial su relación espiritual con la tierra".
El arranque del programa tuvo lugar dentro de la décima sesión del Foro Permanente de Asuntos Indígenas, que cumplió hoy su primera de dos semanas de trabajo con la participación de mil 300 delegados que representan a 370 millones de indígenas de todo el mundo.
lunes, 7 de marzo de 2011
Voces árabes en el Perú - Historia Oral-
La historia oral y fotográfica de la comunidad árabe-peruana constituye el punto de partida de este nuevo libro de Leyla Bartet, “Las fronteras disueltas. Voces árabes en el Perú. Siglos XIX y XX” (Fondo Editorial del Congreso de la República, 2011), quien había publicado LA PRIMERA historia de la inmigración de las poblaciones del este del Mediterráneo (Siria, Libia y Palestina) a nuestro país: “memorias de cedro y olivo. La inmigración árabe del Perú (1885-1995)” (2005).
Bartet inicia el libro con la reconstrucción de la vida de Sahurriyeh Said, el primer árabe en el Perú, quien llegó al país aproximadamente en 1886. La publicación se presentará mañana en la Cámara de Comercio de Lima: Av. Giuseppe Garibaldi 396, Jesús María, a las 7 p.m. Los comentarios estarán a cargo del periodista Fernando Carvallo y el sociólogo e historiador Nelson Manrique.
El libro cuenta con más de un centenar de fotos de archivo que contribuyen a enriquecer la historia de esta activa y bien integrada comunidad.
Bartet estudió periodismo y comunicación en Francia y Cuba. Posteriormente obtuvo una maestría en lingüística y realizó estudios de doctorado en el Institut d’Etude du Développement Economique et Social (Iedes-Panteón-Sorbona) en París.
Bartet inicia el libro con la reconstrucción de la vida de Sahurriyeh Said, el primer árabe en el Perú, quien llegó al país aproximadamente en 1886. La publicación se presentará mañana en la Cámara de Comercio de Lima: Av. Giuseppe Garibaldi 396, Jesús María, a las 7 p.m. Los comentarios estarán a cargo del periodista Fernando Carvallo y el sociólogo e historiador Nelson Manrique.
El libro cuenta con más de un centenar de fotos de archivo que contribuyen a enriquecer la historia de esta activa y bien integrada comunidad.
Bartet estudió periodismo y comunicación en Francia y Cuba. Posteriormente obtuvo una maestría en lingüística y realizó estudios de doctorado en el Institut d’Etude du Développement Economique et Social (Iedes-Panteón-Sorbona) en París.
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martes, 12 de octubre de 2010
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Voltaire












