Mostrando entradas con la etiqueta paradigma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paradigma. Mostrar todas las entradas
jueves, 7 de julio de 2016
miércoles, 28 de marzo de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
Historia cultural en acción
Carlos Rehermann
EL HISTORIADOR estadounidense Robert Darnton es uno de los mayores expertos en el siglo XVIII francés, representante de la corriente historiográfica llamada "historia cultural". Este modo de encarar el estudio de la historia tiene relación con lo que los franceses llaman "historia de las mentalidades", atenta a la cultura popular, las tradiciones de transmisión oral, las fiestas populares, o los medios de comunicación de masas. Darnton se ha especializado en la historia del libro, a través de la cual examina su período preferido. Su libro El beso de Lamourette reúne quince ensayos publicados entre 1974 y 1989 en distintos medios, desde The New York Review of Books hasta revistas académicas. La historia cultural tuvo en esos años su mayor impulso, y este libro es una buena muestra de la historia cultural en acción.
REVOLUCIÓN DE NOMBRES Y BESOS. Francia, dice Darnton, no tenía un gran vocabulario político antes de 1789, porque toda la política ocurría dentro de los muros de Versailles. La Revolución inventó las palabras que permitieron hablar de ella: la izquierda y la derecha, y también la palabra "revolución". Pero no sólo el campo político se benefició de la incorporación de nuevas palabras. Los meses se bautizaron con nombres que tenían más relación con los fenómenos de la naturaleza que con dioses o emperadores: nevoso, lluvioso, ventoso, brumoso…. Se instauró el sistema métrico, se cambiaron los nombres de mil cuatrocientas calles de París, y hasta los apellidos que hacían referencia a la nobleza, como Le Roi, o a la iglesia, como Lévèque, mutaron a La Loi o Liberté. En la región sureña de Tarn se decretó el 24 Brumoso del año II:
[…] que la palabra "vous" [usted] cuando se trate de una pregunta en singular [vous significa también "ustedes"] queda abolida del lenguaje francés libre desde este momento y será reemplazada en toda ocasión por la palabra "tu" o "toi".
Los cambios de nombres y la creación de nuevas palabras deben ponerse en el contexto de lo que Darnton llama "la emoción popular".
"En la cárcel de Abbaye [los sans-culottes] improvisaron una corte popular. Uno por uno fueron saliendo los prisioneros, se los acusó y se los juzgó de manera sumaria. La fortaleza se tomó como una señal de inocencia; la debilidad, como una señal de culpa. […] Si se lo declaraba inocente, el prisionero recibía abrazos, llantos, y se lo paseaba triunfante en hombros por la ciudad. Si resultaba culpable, lo mataban a punta de picas, garrotes y sables. Luego desnudaban el cadáver y lo arrojaban sobre una pila o lo desmembraban y lo exhibían en el extremo de una pica".
Darnton dice que muchas veces los historiadores dejan de lado signos de una mentalidad, de la emoción popular, sin los cuales no logramos entender algunos procesos.
"El 7 de julio de 1792, Antoine Adrien Lamourette, un diputado […] les dijo a los miembros de la Asamblea que sus problemas provenían de una sola fuente: el enfrentamiento de las facciones. Necesitaban mayor fraternidad. Después de eso, los diputados, que hasta hacía un momento habían estado discutiendo violentamente, se pusieron de pie y empezaron a abrazarse y a besarse unos a otros como si sus divisiones políticas pudieran desaparecer en una ola de amor fraternal".
Darnton critica la actitud de los historiadores que pasan por alto gestos como el beso de Lamourette aduciendo que un mes después la Asamblea caería durante el levantamiento del 10 de agosto. Pero la emoción popular (en este caso, la fraternidad que arrasó París en 1792) tuvo una fuerza para nosotros inimaginable, que la historia cultural puede contribuir a entender.
LA HISTORIA DEL LIBRO. El objeto de la historia del libro es comprender cómo ha afectado el pensamiento y la conducta de la humanidad la difusión de la palabra impresa.
Desde la invención del tipo móvil por parte de Gutenberg, los libros siguen más o menos el mismo ciclo de vida, que puede describirse como un circuito que va desde el autor hasta el lector pasando por el editor, el impresor, el distribuidor y el librero. El circuito se cierra porque el autor se dirige a lectores implícitos y recibe comentarios críticos explícitos.
Darnton sugiere un proceso de investigación que, en primer lugar, limita el estudio a un período que domina (en su caso, el siglo XVIII) y luego sigue el circuito del libro fase por fase. Como ejemplo traza la historia de la publicación de Questions sur l`Encyclopédie de Voltaire.
Darnton comienza su estudio ejemplar con una de las fases menos estudiadas: el papel del librero, y toma como ejemplo a Isaac-Pierre Rigaud, de Montpellier.
A mediados de 1770, Rigaud encargó a la Societé Typographique de Neuchtel treinta juegos de los nueve volúmenes del libro de Voltaire. Esa imprenta (que por entonces tenía un catálogo de más de 700 títulos) imprimía una edición pirata de la obra, ya que el impresor oficial de Voltaire (Gabriel Cramer, también suizo), no daba abasto con la demanda. El libro estaba prohibido en Francia, lo cual no impidió (y probablemente estimuló) que sólo la imprenta pirata agotara 2.500 ejemplares en dos años.
El librero no se limitaba a tratar de tener libros demandados. Como buen representante de lo que hoy llamaríamos capitalismo salvaje, hacía lo posible por aniquilar a la competencia. Como distribuidor de algunos títulos, era inflexible con los pequeños libreros morosos: varios de ellos terminaron con todo su stock rematado a precios ínfimos, en manos de Rigaud. También se adueñó de casi la totalidad de los encuadernadores de la ciudad, lo cual le permitía dificultar y hasta impedir el comercio de otros libreros. Para 1798, Rigaud había logrado eliminar a toda la competencia.
Lo curioso de la edición de Neuchtel es que los impresores, siendo piratas, enviaron una circular a los libreros asegurando que su edición era copia de la de Cramer, pero mejor, ya que estaba corregida por el autor. Voltaire hacía esta clase de negocios, porque su interés no era económico, sino que quería difundir masivamente y por cualquier medio sus obras. Aunque Darnton comienza su estudio por una de las fases del circuito, pone luego en juego a todas las demás, de manera que trata de ver qué ocurría con el autor cuando un editor producía determinado movimiento comercial, de qué manera los impresores lidiaban con la competencia, cuál era el papel de las aduanas y los impuestos a la importación de libros, o qué hacían los lectores con los libros que compraban.
Darnton, que trabajó varias décadas como periodista (incluso como cronista policial), se alarma porque "[…] todos los días veo historiadores profesionales, hombres y mujeres mayores en posesión cabal de sus facultades, que tratan los periódicos como repositorios de hechos reales en lugar de como colecciones de relatos".
Probablemente la mayor contribución de la historia cultural haya sido aumentar la conciencia de la importancia de la narración para el estudio de la historia. Sin embargo, dice, no hay exagerar, al punto de creer que las cosas no ocurrieron, que todo es una narración y que la historia es sólo una rama de la narratología, riesgo que se corre cuando la narración se adueña del panorama, en vez de permanecer al servicio de la interpretación de los hechos.
EL BESO DE LAMOURETTE: REFLEXIONES SOBRE LA HISTORIA CULTURAL, de Robert Darnton. Fondo de Cultura Económica, 2010. Buenos Aires, 376 págs. Distribuye Gussi.
Cumbre internacional de enseñanza fomenta prácticas óptimas
Líderes del sector de la educación de 23 países que tienen sistemas educativos de alto rendimiento que mejoran rápidamente se reunieron en Nueva York el 14 y 15 de marzo para compartir desafíos comunes y prácticas óptimas de capacitación y apoyo a los maestros y autoridades escolares.
La conferencia de dos días de duración reunió a ministros de educación, líderes sindicales nacionales y maestros expertos de Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Alemania, Hong Kong, Hungría, Islandia, Indonesia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega, República Popular de China, Polonia, la República de Corea, Singapur, Eslovenia, Suecia, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos.
El Departamento de Educación de Estados Unidos convocó a la segunda Cumbre Internacional sobre la Profesión Docente en colaboración con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y el grupo Educación Internacional, junto con otros asociados de Estados Unidos como la Asociación Nacional de Educación, la Federación Estadounidense de Maestros, el Consejo de Directivos Jefes de Escuelas Estatales, la Junta Nacional de Estándares Profesionales de Enseñanza, la Sociedad de Asia y la estación de televisión pública WNET.
La primera reunión internacional se realizó en 2011 y “se centró en cómo los países de alto desempeño apoyan y elevan la profesión docente”, dijo el secretario de Educación Estados Unidos Arne Duncan.
“La Cumbre de 2012 ha continuado la conversación que iniciamos el año pasado, al agregar opiniones inteligentes sobre maneras eficaces de preparar y capacitar a maestros y líderes escolares calificados, y reafirmar el papel fundamental que desempeñan en la aplicación exitosa de una reforma sistemática”
La reunión de dos días de duración incluyó discusiones sobre cómo capacitar y desarrollar mejor la calidad de los maestros para aumentar el rendimiento estudiantil. Los tres temas principales fueron el desarrollo de líderes escolares, adecuar la oferta con la demanda de maestros de calidad y proporcionar destrezas para el siglo XXI.
“Está claro que no hay dos países que sean iguales”, dijo Duncan, “pero eso no significa que no enfrentemos desafíos comunes”.
Duncan manifestó que muchos países de alto desempeño hacen un trabajo mucho mejor que Estados Unidos en definir escalas reales de carrera, desde el principiante hasta el maestro experto.
“Para citar un ejemplo, varios sistemas de alto rendimiento se niegan a dejar que los nuevos maestros sucumban o tengan éxito por sí solos en el aula como a veces hacemos en Estados Unidos. En Japón y Finlandia, los nuevos maestros pasan por lo menos un año completo de enseñanza bajo la supervisión de un maestro experto”, dijo Duncan.
“En Shanghai, maestros expertos supervisan a los nuevos maestros en su primer año en el aula, con frecuencia observan todas las lecciones que el nuevo instructor imparte y proporcionan instrucción y apoyo extensos”, agregó.
“La verdad es que Estados Unidos tiene mucho que aprender de los países que educan mejor”.
En las semanas posteriores a la cumbre, la Sociedad de Asia dirigirá a las organizaciones auspiciadoras en la publicación de un resumen que documente públicamente las opiniones compartidas y las lecciones aprendidas.
Una tercera cumbre convocada por los Países Bajos se realizará en Ámsterdam en 2013.
De nuestro servicio IIPDigital
sábado, 10 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
sábado, 18 de febrero de 2012
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Sacerdotes: “Fracasó el intento de formar coalición entre partidos emergentes”
Pese al “fracaso” de ese diálogo los sacerdotes afirman que no se sienten “defraudados” ni “arrepentidos”, por el aporte que hicieron
SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El Grupo Sacerdotal Don Helder Cámara declaró esta mañana que fracasó el intento de formar una coalición entre los partidos emergentes con la finalidad de crear una tercera fuerza electoral y llevar a un solo dirigente como candidato a la presidencia.
El anuncio fue hecho la mañana de este miércoles en el programa El Despertador del grupo SIN por los sacerdotes Rogelio Cruz y Carlos Piantini.
El grupo sacerdotal había fungido como mediador en el dialogo entre los dirigentes de los partidos emergentes, pero según declararon, a pesar de que habían llegado a algunos acuerdos no fue posible concretizarlos “pues los intereses particulares pudieron más que el llamado a la unidad y la creación o surgimiento de un liderazgo colectivo”.
“Alguno de ellos se encargaron de entorpecer el proceso, pues no le convenía, lo de la unidad. Todo esto debido a la falta de madurez política en nuestros dirigentes alternativos, lo cual le impide lograr la trascendencia de los intereses particulares de los grupos”, expresaron los sacerdotes en una comunicación.
Lamentaron qe entre los líderes que proceden de la izquierda y sectores liberales haya sido más difícil la disposición hacia la unidad, contrario a lo que han mostrado los que proceden de la derecha y de sectores conservadores.
Hasta el momento los dos únicos candidatos que se han mostrado dispuestos a renunciar a su candidatura en abono a la unidad de las fuerzas alternativas son Ismael Reyes Cruz, del Partido Demócrata Institucional, y Eduardo Estrella, de Dominicanos por el Cambio.
Los sacerdotes explicaron que los diálogos que llevaron a cabo con los dirigentes de los partidos emergentes, arrojaron las siguientes conclusiones:
1. Trabajar con la unidad posible, no con la unidad imposible. Ser realistas con la unidad posible.
2. Unidad de los sectores que se plantean participar independiente en el proceso electoral.
3. La constitución de la mesa soberana de los cinco, los seis o los siete. Con las siguientes características: Intendencia total de los sectores tradicionales constituida por candidatos ya proclamados, que esa mesa sea Soberana.
Pese al “fracaso” de ese diálogo los sacerdotes afirman que no se sienten “defraudados” ni “arrepentidos”, por el aporte que hicieron, “Al contrario, hemos palpado, hemos experimentado la incapacidad de nuestros líderes alternativos de dar una respuesta de unidad tan esperada por el pueblo”.
“Les decimos, les aseguramos al pueblo pobre, llano y humilde que seguiremos cumpliendo con nuestra misión a la luz del evangelio de acompañarle, manteniendo ola esperanza de que el pueblo le legará su liberación”, expresaron los sacerdotes en el comunicado.
La comunicación está firmada además por los sacerdotes Ramón Alejo, Ramón Abreu, Nino Ramos, Tony Ramos, Carlos Piantini, Padre Nelson, Leo Adames, Regino Martínez y Gilberto Quezada, entre otros.
Etiquetas:
alternativa,
Esto debe cambiar,
izquierda,
paradigma,
Partido,
Pedro De León C.,
República Dominicana,
Rogelio Cruz,
sacerdote
sábado, 10 de diciembre de 2011
Renuncia un profesor universitario porque sus alumnos no saben escribir
Vencido, Camilo Jiménez, docente de Ciencias de la Comunicación de laUniversidad Javeriana de Colombia, tiró la toalla tras confirmar la incapacidad de sus estudiantes de entregar un párrafo sin errores.
El diario colombiano en la cual este profesor frustrado relata sus infructuosos intentos por lograr que jóvenes de 20 años, que aspiran a ser periodistas, hiciesen un análisis de texto mínimamente coherente. ¿Un mal de muchos estudiantes latinoamericanos?
Reproducimos, a continuación, la carta en la que Jiménez explica el porqué de su renuncia a la cátedra Evaluación de Textos de No Ficción, materia integrante del área de Producción Editorial y Multimedial.
Camilo Jiménez al diario El Tiempo. 9 de diciembre 2011
Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza que pudiera pasar por literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de condensar un texto de mayor extensión, es decir, un resumen, un resumen de un párrafo, en el que cada frase dijera algo significativo sobre el texto original, en el que se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito -ortografía, sintaxis- y se cuidaran las mínimas normas: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. Era sólo componer un resumen de un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron.
No voy a generalizar. De 30, tres se acercaron y dos más hicieron su mejor esfuerzo. Veinticinco muchachos en sus 20 años no pudieron, en cuatro meses, escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado, que varió de un ejercicio a otro. Estudiantes de Comunicación Social entre su tercer y su octavo semestre, que estudiaron doce años en colegios privados. Es probable que entre cinco y diez de ellos hubieran ido de intercambio a otro país, y que otros más conocieran una cultura distinta a la suya en algún viaje de vacaciones con la familia. Son hijos de ejecutivos que están por los 40 y los 50, que tienen buenos trabajos, educación universitaria. Muchos, posgraduados. En casa siempre hubo un computador; puedo apostar a que al menos 20 de esos estudiantes tienen banda ancha, y que la tele de casa pasa encendida más tiempo en canales por cable que en señal abierta. Tomaron más Milo que aguadepanela, comieron más lomo y ensalada que arroz con huevo. Ustedes saben a qué me refiero.
Por supuesto que he considerado mis dubitaciones, mis debilidades. No me he sintonizado con los tiempos que corren. Mis clases no tienen presentaciones de Power Point ni películas; a lo más, vemos una o dos en todo el semestre. Quizá, ya no es una manera válida saber qué es una crónica leyendo crónicas, y debo más bien proyectarles una presentación con frases en mayúsculas que indiquen qué es una crónica y en cuántas partes se divide. Mostrarles la película Capote en lugar de hacer que lean A sangre fría. Quizá, no debí insistir tanto en la brevedad, en la economía, en la puntualidad. No pedirles un escrito de cien palabras, sino de tres cuartillas, mínimo. Que lo entregaran el lunes, o el miércoles.
De esas limitaciones y dubitaciones, quizá, vengan las pocas y tibias preguntas de mis estudiantes este último semestre, sus silencios, su absoluta ausencia de curiosidad y de crítica. De ahí, quizá, vengan sus párrafos aguados, con errores e imprecisiones, inútilmente enrevesados, con frases cojas, desgreñadas. Esos párrafos vacilantes, grises, que me entregaron durante todo el semestre. Pareciera que estoy describiendo a un grupo de zombis. Quizá, eso es lo que son. Los párrafos, quiero decir.
El curso se llama Evaluación de Textos de No Ficción y pertenece a la línea deProducción Editorial y Multimedial de la carrera de Comunicación Social de laUniversidad Javeriana. En cuanto a lecturas, siempre propuse piezas ejemplares en los géneros más notorios de la no ficción: crónica, perfil, ensayo, memorias y testimonios. A partir de clásicos nacionales y extranjeros, los estudiantes componían escritos como los que debe elaborar un editor durante su ejercicio profesional. Primero, un resumen: todos los textos de los editores son breves, o deberían serlo -contracubiertas, textos de catálogo, solapas, etcétera-. Una vez que la mayoría hubiera conseguido un resumen pertinente y económico, pasábamos a escritos más complejos: notas de prensa y contracubiertas, para terminar con un informe editorial o una reseña.
En el centro de todo el programa estaban la participación y la escritura de textos breves a partir de otro texto mayor. Insistí siempre en la participación en clase para fomentaractividades que noto algo empañadas en la actualidad: la escucha atenta, la elaboración de razones y argumentos, oír lo que uno mismo dice y lo que dice el otro en una conversación.
El otro concepto transversal, la economía lingüística, buscaba mostrarles la importancia de honrar la prosa. Si uno en 100 palabras debe sintetizar un libro de 200 páginas, debe cuidar cada palabra, cada frase, cada giro. En últimas, la palabra escrita les dará de comer a estos estudiantes cuando sean profesionales, no importa si se desempeñan como editores de libros, revistas o páginas web, como periodistas o como profesores e investigadores.
Los estudiantes de este último semestre, y los de dos o tres anteriores, nunca pudieron pasar del resumen. No siempre fue así. Desde que empecé mi cátedra, en 2002, los estudiantes tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha, y en su elaboración nos tomábamos un buen tiempo. Pero se lograba avanzar. Lo que siento de tres o cuatro semestres para acá es más apatía y menos curiosidad. Menos proyectos personales de los estudiantes. Menos autonomía. Menos desconfianza. Menos ironía y espíritu crítico.
Debe ser que no advertí cuándo la atención de mis estudiantes pasó de lo trascendente a lo insignificante. El estado de Facebook. "Esos gorditos de más". El mensaje en el Blackberry.
Nunca he sido mamerto, ni amargado, ni ñoño: a los 20 años, fumaba marihuana como un rastafari y me descerebraba con alcohol cada vez que podía al lado de mis cuates. Quería ver tetas e hice cosas de las que ahora no me enorgullezco por tocarlas. Empeñé mucho, mucho tiempo en eso. Pero leía.
No sé. En esos tiempos lo importante, creo, era discutir, especular, quedar picados para buscar después el dato inútil. Interesaba eso: buscar. Estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros alumnos míos desde el momento en que todo lo comenzó a contestar ya, ahora mismo, el doctor Google.
Es cándido echarle la culpa a la televisión, a Internet, al Nintendo, a los teléfonos inteligentes. A los colegios, que se afanan en el bilingüismo, sin alcanzar un conocimiento básico de la propia lengua. A los padres que querían que sus hijos estuvieran seguros, bien entretenidos en sus casas. Es cándido culpar al "sistema". Peroalgo está pasando en la educación básica, algo está pasando en las casas de quienes ahora están por los 20 años o menos.
Mi sobrino le dice a su madre, mi hermana, que él sí lee mucho, en Internet. Lo que debe preguntarse es cómo se lee en Internet. Lo que he visto es que se lee en medio del parloteo de las ventanas abiertas del chat, mientras se va cargando un video en Youtube, siguiendo vínculos. Lo que han perdido los nativos digitales es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Sólo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección. Tienen 302 seguidores en Twitter. Tienen 643 amigos en Facebook.
Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis. Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando estos veinteañeros de ahora tengan 30 y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas, voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta.
Camilo Jiménez
Especial para EL TIEMPO
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.
Voltaire






