Criticas al libro: "Trujillo, mi padre en mis memorias" escrito por María de los Ángeles Trujillo de Domínguez, Angelita.
Valiente actividad efectuada en el Archivo General de la Nación www.agn.gov.do donde se aportan interesantes verdades sobre el triste periodo de la Dictadura de Trujillo (1930-1961)
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miércoles, 12 de marzo de 2014
Trujillo, mi padre en mis memorias
jueves, 5 de diciembre de 2013
Roberto Cassá La caida de la dictadura 50 años despues
El Dr. Roberto Cassá, director del Archivo General de la Nación de República Dominicana ofrece la magistral conferencia "La caida de la dictadura 50 años despues". Impartida el 3 de mayo del 2011 en el AGN.
El Ciclo de conferencias y actividades que ofrece el AGN está disponible al público en la Sala de Atención a Usuarios del AGN. C/ Modesto Diaz # 2 Santo Domingo, República Dominicana www.agn.gov.do
miércoles, 22 de mayo de 2013
Calié Trujillista rindiendo informe confidencial:
Fuente: Archivo General de la Nación www.agn.gov.do
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miércoles, 5 de diciembre de 2012
Documentos prueban que Ramfis Trujillo ejecutó a los ajusticiadores de su padre
Acusan al fenecido expresidente Joaquín Balaguer de ser cómplice de la matanza
Ramfis Trujillo.
El expediente acredita que la ejecución de Trujillo, considerado uno de los más crueles dictadores de América Latina, fue vengada en noviembre de 1961 por su hijo Ramfis, quien, junto a varios colaboradores asesinó a tiros a los seis hombres, capturados por su participación en el plan para asesinar al jefe del Estado.
El Museo Memorial de la Resistencia Dominicana ha recuperado el expediente de extradición de Ramfis y sus colaboradores en la masacre y lo presentará hoy, en forma de libro, con el título "El crimen de la Hacienda María", que alude al lugar donde fueron asesinados los seis conjurados, quienes gozan de la consideración de héroes nacionales.
La extradición del grupo nunca llegó a solicitarse a España, donde se refugiaron los cuatro prófugos, pero el expediente tiene interés porque recoge los hechos, que culminaron el 18 de noviembre con el asesinato y posterior desaparición de Pedro Livio Cedeño, Salvador Estrella Sadhalá, Luis Manuel "Tunti" Cáceres, Modesto Díaz, Roberto Pastoriza y Huáscar Tejeda.
La solicitud de extradición se dirigió contra Ramfis; Gilberto Sánchez Rubirosa; Fernando Sánchez hijo y Luis José León Estévez, pero el expediente desapareció y hasta hace poco no ha sido posible su recuperación, gracias a la labor del museo, cuya directora, Luisa de Peña, destacó el valor de los documentos, que han sido registrados por la Unesco como "Memoria del Mundo".
"La verdad siempre sale a la luz. Siempre hay alguien que cuenta, alguien que sabe, siempre queda un rastro", declaró a Efe De Peña, quien subrayó el derecho de los familiares de las víctimas "a saber qué pasó".
La responsable del museo dijo que tras conocerse la intención de la institución de hacer público este expediente sus responsables han recibido presiones y amenazas de familiares de personas que aparecen en él.
Los documentos revelan que en aquella jornada de noviembre de 1961 Ramfis y sus colaboradores mataron uno a uno a los conjurados, a quienes previamente habían sacado de la cárcel con el pretexto de llevarlos a participar en una diligencia sobre la investigación de la ejecución de Trujillo.
El plan incluyó también el asesinato de tres delincuentes a quienes se vistió de policías y cuyos cadáveres fueron colocados en el autobús en el que fueron trasladados los seis héroes para simular que éstos los habían matado y habían huido, según cuenta en la introducción del libro el historiador Franklin Franco.
El investigador alude, además, al papel del entonces presidente Joaquín Balaguer, de quien dice que "dejaba al hijo del tirano hacer y deshacer y además, guardaba silencio".
Luisa de Peña añadió al respecto que Balaguer conocía los planes de Ramfis y aun así garantizó la vida de los detenidos 24 horas antes de su muerte y desaparición. "Si Ramfis fue autor material, Balaguer fue cómplice", dijo a Efe la museóloga.
Uno de los personajes que aparecen en el expediente es Dante Minervino, quien narra en su declaración, "con frialdad que espanta (...) los últimos momentos de vida de los mártires de la hacienda María", revela el historiador.
Para este investigador, el expediente, que contiene "pasajes verdaderamente terroríficos", es "una pieza clave donde se describe uno de los capítulos más angustiosos de la vida nacional" y se refleja "con toda claridad el ambiente de absoluto desenfreno vandálico" que reinaba en el país en esa época.
La Federación de Fundaciones Patrióticas, a la que pertenece el Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, señala en el libro que el objetivo de su publicación es "fortalecer la conciencia histórica" de la nación sobre estos hechos, acerca de los que "se han construido versiones que confunden y rayan en lo fantasioso".
La recopilación de documentos, de 500 páginas, reproduce declaraciones, interrogatorios y testimonios, actas, oficios, mandamientos de prisión, fotografías y documentos personales de los extraditables, así como el auto en el que el juez Simón Bolívar Scheker solicita al Ministerio Público la extradición, nunca tramitada.
Por: Jesús Sanchis / EFE
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domingo, 16 de septiembre de 2012
Belgica Adela Mirabal (Dedé) 19 de Octubre de 2007 Salcedo
sábado, 28 de julio de 2012
Entrevista a Pedro De León Concepción sobre Historia Oral programa del AGN.
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martes, 17 de abril de 2012
SAN CRISTOBAL: Murió don Joaquín Uribe
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domingo, 1 de abril de 2012
Poncio Pou Saleta entrevistado por Pedro De León C.
Poncio Pou Saleta (1922-2010) Héroe Nacional, Expedicionario del "14 de Junio de 1959" contra dictadura del General Rafael Trujillo (1930-1961 en República Dominicana) comparte sus recuerdos para el Archivo General de la Nación www.agn.gov.do
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jueves, 29 de marzo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
Conozca a los Caliés de la Era de Trujillo (1)
Pedro De León C. inicia una serie de publicaciones de la hemeroteca del Archivo General de la Nación como resultado de una investigación que estamos llevando a cabo, estos recortes pertenecen al periódico del 1J4 y aportan datos de primer orden sobre la historia contemporánea de la República Dominicana, !para que no haya OLVIDO!.
jueves, 9 de febrero de 2012
50 aniversario de la masacre del Parque Independencia
Por VIRGILIO GAUTREAUX
Economista e historiador. Reside en Santo Domingo
Los oportunistas conservadores de siempre, han logrado mediante un eficiente control mediático, que esos acontecimientos dramáticos y tan importantes para la democracia dominicana, queden en el olvido.
Reviste suma importancia conmemorar una gesta cuando ésta cumple 50 años. Es motivo de reflexión, discusión y jornadas intelectuales, en las cuales pueden participar algunos de los actores de dicho acontecimiento desde una perspectiva académica, despojada ya de las pasiones del momento.
Desafortunadamente por motivos conocidos, son muchos los que desean que los hechos ocurridos en Enero de 1962, permanezcan fuera de la memoria de las grandes mayorías del pueblo dominicano. Por eso, este cincuentenario y las acciones que le precedieron y le prosiguieron se mantienen sepultados por una pesada losa de hormigón.
Los oportunistas conservadores de siempre, han logrado mediante un eficiente control mediático, que esos acontecimientos dramáticos y tan importantes para la democracia dominicana, queden en el olvido. Para ello han contado con la complicidad de algunos intelectuales que se han lucrado presentando a Trujillo y sus secuaces como personajes conchoprimescos o folklóricos, despojados de toda sospecha. Se nos presentan esas hienas, como poseedores de gran habilidad y sagacidad, que logran sus objetivos.
Enero de 1962 debió ser objeto-en este cincuentenario-de seminarios y tertulias.
Ajusticiado el tirano, el pueblo dominicano reprimido por tres décadas rompió sus cadenas. Ya a los 45 días de “la muerte del chivo”, las multitudes llenaban las calles del país reclamando su libertad. El sólido régimen, a pesar de los grandes esfuerzos de los trujillistas (muchos de ellos actualmente funcionarios), no pudo con la avalancha popular. Los mítines y discursos de adhesión trujillista, servían para instigar que las fuerzas armadas, la policía nacional y los paleros de Balá, fueran más crueles contra la población indefensa. Es increíble que remanentes de esa gente tan perversa, se presentan todavía en los medios de comunicación.
El ajusticiamiento de Trujillo “en tiempos de guerra fría” provocó una grosera intromisión norteamericana en los asuntos internos nacionales, que a la postre distorsionaron la “hoja de ruta de la democracia dominicana”. Las sucesivas apreciaciones interesadas yanquis sobre lo que mejor convenía al pueblo dominicano, así como los temores de una “nueva Cuba en el Caribe”, provocaron sangrientas represiones, Golpes de Estado, guerrillas, una Guerra Patria y la intervención de 42 mil soldados estadounidenses en 1965. Fueron muchas las víctimas dominicanas (jóvenes, intelectuales y el pueblo en general) que ocasionó la errónea política de John Kennedy y Lyndon Johnson. Las soluciones “Made in USA” que aplicaron, se tradujeron en sangre, sudor y lágrimas para la patria de Duarte, Sánchez y Mella.
El periódico New York Times que se mostraba “preocupado” por la situación dominicana, en la práctica sólo reflejaba los intereses estratégicos del gobierno norteamericano y las tácticas político-militares del Departamento de Estado y el Pentágono. La fiebre anti-Castro que padecía EUA, se convirtió en el trapiche de la democracia a que aspiraba nuestro pueblo luego de 30 años de tiranía.
Los ocho meses que abarcan el período Junio 1961-Enero de 1962, fueron de gran impacto político. Todo el país estaba movilizado pidiendo libertad. El gobierno se apoyó en los hombres de uniforme, sus aviones, tanques y barcos de guerra. Los trujillistas-encabezados por Ranfis y Balaguer intentaban manipular la situación en su provecho y se presentaban como preparados para dirigir la transición. Promulgaron una “Ley anticomunista” para alagar a Estados Unidos y para acusar de marxista a todo el que se les opusiera. Mientras tanto, el país se llenaba de cadáveres.
El servil Congreso Nacional era un apéndice del Partido Dominicano y un sello gomígrafo del binomio Ranfis-Balaguer. Por instrucciones de ambos los legisladores aprobaron la Ley 5545 del 2 de Junio de 1961 que creaba el ESTADO MAYOR GENERAL CONJUNTO, cargo que concentraba todo el poder de las tres ramas militares del país, en una sola persona. Ese mismo día, Balaguer emitió el Decreto 6729 designando a Ranfis en dicha posición.
Los congresistas lambones y desvergonzados despojan de condecoraciones a los militares que participaron en el ajusticiamiento del Sátrapa. En una acción igualmente deleznable, el Senado de la República y la Cámara de Diputados aprobaron la Ley 5558 del 23 de Junio de 1961 mediante la cual se canceló la pensión de RD$ 60.00 que cobraba la Sra Mercedes Fernández viuda Román, madre del General Román Fernández. Sin duda alguna que cuando el Congreso Nacional se convierte en un sello gomígrafo del Poder Ejecutivo, el excremento llega hasta la azotea !!!!!!
También mediante decreto, el Presidente Balaguer expulsó algunos profesores universitarios que tenían vínculos familiares con los complotados.
Mientras el dúo Balaguer-Ranfis decían que conducían la “transición democrática”, arreciaron la violencia contra el pueblo en todo el territorio nacional. A mayor represión, mayores compensaciones, medallas y ascensos a los militares más abusadores y comprometidos con el trujillismo y el pos-trujillismo. De manera especial durante los meses de septiembre y octubre, la oficialidad de la aviación era las más compensada por su destacado papel represivo. El mismo Ranfis es condecorado por Balaguer mediante Decreto No 7057 del 01 Septiembre del 1961, con la Orden al Mérito “14 de Junio” en la clase militar primera categoría.
En un aprieta-afloja, los desafueros cívico-militares eran mezclados con leyes y decretos de destrujillización, en un afán de confundir al pueblo, que sólo quería ver saltar del poder la pareja que representaba el despotismo de los últimos 30 años. Los universitarios encabezaron todo el estudiantado nacional en la cruzada libertaria, razón por la cual fueron objeto de persecuciones, golpizas y asesinatos. Balaguer dispone en Octubre de 1961 el cese de actividades de la universidad, razón por la cual los estudiantes ocupan las azoteas de las viviendas de varias casas de Ciudad Nueva, especialmente en las calles Noel y Espaillat. La cruel represión contra ellos, conmueve la nación, cuya rabia aumentó cuando Balaguer felicita a quienes se ensañaron contra los estudiantes. Este asalto gubernamental, desnudó la mascarada. A finales de ese mes hubieron masivas promociones militares.
El país levantado logra en Noviembre de 1961 la salida de la familia Trujillo, pagando una elevada cuota de sangre. Al momento de la huida de Ranfis asesina cobardemente los ajusticiadores del tirano que estaban encarcelados. A pesar de que se produjeron algunos cambios políticos, Balaguer se apoya en otro hombre de uniforme-el General Rodríguez Echavarría-en un esfuerzo más por permanecer en el poder, hasta el 16 de agosto de 1962.
En los primeros días de Diciembre de 1961 se produce una huelga general que concluye con la formación de un Consejo de Estado integrado por siete Miembros. Este organismo está encabezado por Balaguer y el Dr Rafael F. Bonnelly como Vice-Presidente.
Sin embargo, el pueblo en general, las organizaciones políticas, los sindicatos y dentro del mismo Consejo de Estado, se quiere la salida de Balaguer y aumentan las presiones para que éste renuncie. Dentro del gobierno recién creado hay fuertes contradicciones. Los representantes de la Unión Cívica encabezados por Rafael F. Bonnelly impulsan la salida de Balaguer, quien fija diferentes fechas para su renuncia, apelando a diversos pretextos. Juan Isidro Jiménez Grullón en un artículo de primera página publicado el 2 de Enero de 1962 por el diario La Información de Santiago, señala “Desgraciadamente, el trujillato no ha sido totalmente erradicado. Y como consecuencia de ello vemos al gobierno del Dr Balaguer dictando medidas que obedecen a la técnica caudillista del servicialismo. Lo que están haciendo (repartiendo) los bienes de la familia Trujillo, es clara expresión de ello”.
La gente en las calles de todo el país, se pronuncia contra la presencia de Balaguer como Presidente de la República. El levantamiento de las sanciones económicas impuestas por la OEA el 4 de enero de 1962, aumenta el clima de agitación nacional que reclama la salida definitiva de todo vestigio de trujillismo dentro de las estructuras de poder. La prensa internacional publica que el Capitán Enrique Prestol Castillo y los Tenientes Octavio Rafael Alba Minaya y Eddy Francisco Tineo entregaron una carta al Dr Bonnelly pidiendo la destitución del General Rodríguez Echavarría como Secretario de las Fuerzas Armadas o que acepte sus renuncias si no es relevado de dicho cargo. Ya anteriormente el 2 de Diciembre de 1961, trece oficiales habían formulado una petición similar.
Mientras aumentaba el vacío en torno a la pareja Balaguer-Rodríguez Echavarría, ambos pretendían aparentar lo contrario. Un Comunicado de fecha 14 de Enero firmado por la Agrupación de Abogados de Santiago, exige la inmediata renuncia del Dr Balaguer y la destitución de Rodríguez Echavarría como Jefe de las Fuerzas Armadas. Ya los abogados de San Francisco de Macorís, días antes habían formulado este mismo reclamo.
Es en medio de esta situación que se produce LA MASACRE DEL PARQUE INDEPENDENCIA. .
A partir del mediodía del 16 de Enero de 1962, comienzan a concentrarse en el parque Independencia grupos reclamando la renuncia de Balaguer y la salida de su jefe militar. Bocinas colocadas en el local de la Unión Cívica difundían arengas, música y discursos del presidente de esa organización, el Dr Viriato Fiallo. Más contingentes humanos se suman a la protesta popular, en la medida que se conoce lo que está pasando.
Los gorilas de la base aérea de San Isidro y los funcionarios trujillistas que aún estaban en el Palacio Nacional, ordenan reprimir la manifestación. Por el tipo de contingente que se envía, cinco tanques de guerra AMX y cinco carros de asalto con potentes ametralladoras, desde un principio quienes impartieron la orden sabían cuál sería el desenlace. Efectivos militares con ametralladoras, completaban la formación militar. El entusiasmo de la multitud es ahogado por el ruido de las diez pesadas unidades blindadas, las cuales se despliegan casi en medio de los manifestantes. El Teniente Coronel Cuervo Gómez, comandaba la tropa.
Superada la sorpresa inicial la gente se reagrupa y vocifera contra la presencia militar. Varios corre-corre, amenazas, rastrilleo de armas y uno que otro culatazo, caldea más los ánimos. Cuervo Gómez ordena que silencien las bocinas y tanto los manifestantes, como los que manejaban los micrófonos se oponen. El oficial instruye a varios militares que suban al segundo piso donde estaba la UCN, los cuales luego de intentar infructuosamente de ingresar por una puerta que estaba bloqueada, intentaban subir mediante una escalera.
En medio de este forcejeo, arriba al lugar de los hechos el Dr Rafael F. Bonnelly-Vicepresidente del Consejo de Estado-quien llama a la cordura de los presentes, a la vez que le dice al oficial que detenga la operación contra la UCN. Recibe una negativa como respuesta. En esos momentos uno de los militares que estaba en la escalera cae al suelo, momento en que se inicia una balacera contra la multitud congregada. Los valientes hombres de uniforme disparaban a sus anchas contra gente inocente y desarmada.
El saldo trágico son 5 muertos y numerosos heridos. Concluída la masacre, el contingente sale hacia su base en San Isidro. Ya la misión había sido cumplida. El “combate” resultó con una resonante victoria y ningún efectivo militar resultó herido.
Quedaron para siempre tendidos en el suelo el barahonero y dirigente político, Pío Varona y otros 4 ciudadanos, Los heridos fueron trasladados a hospitales y clínicas. El dolor era inmenso.
Al conocerse en la ciudad capital el saldo trágico, la multitud indignada incendió el cine Olimpia, propiedad de uno de los adulones de Trujillo, algunos vehículos militares, así como la vivienda de la familia del Teniente Coronel Cuervo Gómez, ubicada en la calle 19 de Marzo. La gente colocó barricadas y escombros en varias calles, por si retornaban los tanques.
El país estaba al borde de la guerra civil, aumentan las presiones contra el “dúo malvado” y dentro del Consejo de Estado se solicita de manera firme a Balaguer que renuncie inmediatamente.
En respuesta a las manifestaciones populares y a los aprestos del grupo que lo repudia dentro del Consejo de Estado, Balaguer organiza una asonada golpista y tras bastidores forma una Junta cívico-militar, encabezada por Huberto Bogaert, e integrada por Armando Oscar Pacheco, Antonio Imbert Barreras, Luis Amiama Tió, el Contralmirante Enrique Valdez Vidaurre, el Coronel EN, Neit Nivar Seijas y el Mayor Piloto, Wilfredo Medina Natalio.
La Junta establece el Estado de Sitio, la censura a la prensa, el toque de queda y la conculcación de las libertades alcanzadas. Algunos miembros del Consejo de Estado derrocado son mantenidos bajo arresto.
La prensa nacional el 17 de Enero contenía diversos comunicados amenazantes firmados por los títeres de opereta que integraban la “Junta Cívico-Militar”. Rodríguez Echavarría también colocó un Comunicado donde justificaba todo lo ocurrido, afirmando que ello se evitó una trama de agitadores perversos y capitalistas con sus conciencias envilecidas por las pasiones, los cuales habían ofrecido fuertes sumas de dinero por cada arma que se le despojara a los militares.
La reacción del pueblo fue inmediata. Una poderosa huelga general paralizó el país. Varios Ministros renunciaron y gran parte de los empleados públicos del país, no acudían a sus labores. En medio de la situación, el General Rodríguez Echavarría-el poder detrás del trono-dictaba medidas atentatorias contra la democracia. La represión era el soporte de la frágil dictadura de último recurso, creada por el Dr Balaguer. Había una gran tensión nacional.
Aislada y repudiada por todo el país, vista de mala manera por los países democráticos del continente y hostilizada por la prensa internacional, se desplomó en 48 horas, la última maniobra del trujillismo activo en la República Dominicana. Rodríguez Echavarría fue apresado y el Dr Balaguer saltó la verja de la Nunciatura papal, situada al lado de su casa en la Avenida Máximo Gómez. Una transmisión por radio y televisión, le anunció al pueblo dominicano la noche del 18 de Enero de 1962, que la pesadilla, había concluido. La nación se lanzó a las calles desbordada de entusiasmo. Se formaron caravanas por todas partes. La gente se subió a los tanques de guerra y los camiones de los militares que habían depuesto la pandilla usurpadora.
En Barahona esa misma noche se formó una caravana de vehículos que recorría la ciudad tocando sus bocinas anunciando el derrocamiento de la junta. El jefe de la base aérea local-apellidado Beauchamps Javier-envió una patrulla a emboscar los alegres manifestantes, los cuales recibieron ráfagas de ametralladoras, resultando muerto el Fiscal Rafael-fello-Méndez y otros resultaron heridos.
Resulta paradójico que un barahonero es ametrallado al comienzo de la Junta Cívico-militar en el parque Independencia y otro compueblano es ametrallado en Barahona, al final de la intentona.
Un nuevo capítulo se abrió para el país a partir de ese Enero de 1962. Un nuevo Consejo de Estado-encabezado por el Dr Rafael F. Bonnelly- asume al poder. Su mandato concluye once meses después, al entregar a Juan Bosch la presidencia el 27 de Febrero de 1963.
Es bueno precisar que este Consejo encabezado por Bonnelly tuvo ribetes de autoritarismo. Persiguió y deportó muchos dominicanos. A algunos exiliados por Trujillo, se les mantuvo el impedimento de entrada al país. Ese gobierno se manejó promoviendo un sentimiento ultra-antitrujillista y hostigamiento al movimiento izquierdista, a intelectuales y a todos aquellos luchadores por una auténtica democracia. Todos estos últimos el Consejo los calificaba de comunistas. También resulta curiosos que este equipo gobernante que nació en medio de una verdadera masacre, concluyó sus días haciendo su propia masacre en Palma Sola.
Foto del periódico El Caribe con pueblo y guardias celebrando
Economista e historiador. Reside en Santo Domingo
Los oportunistas conservadores de siempre, han logrado mediante un eficiente control mediático, que esos acontecimientos dramáticos y tan importantes para la democracia dominicana, queden en el olvido.
Reviste suma importancia conmemorar una gesta cuando ésta cumple 50 años. Es motivo de reflexión, discusión y jornadas intelectuales, en las cuales pueden participar algunos de los actores de dicho acontecimiento desde una perspectiva académica, despojada ya de las pasiones del momento.
Desafortunadamente por motivos conocidos, son muchos los que desean que los hechos ocurridos en Enero de 1962, permanezcan fuera de la memoria de las grandes mayorías del pueblo dominicano. Por eso, este cincuentenario y las acciones que le precedieron y le prosiguieron se mantienen sepultados por una pesada losa de hormigón.
Los oportunistas conservadores de siempre, han logrado mediante un eficiente control mediático, que esos acontecimientos dramáticos y tan importantes para la democracia dominicana, queden en el olvido. Para ello han contado con la complicidad de algunos intelectuales que se han lucrado presentando a Trujillo y sus secuaces como personajes conchoprimescos o folklóricos, despojados de toda sospecha. Se nos presentan esas hienas, como poseedores de gran habilidad y sagacidad, que logran sus objetivos.
Enero de 1962 debió ser objeto-en este cincuentenario-de seminarios y tertulias.
Ajusticiado el tirano, el pueblo dominicano reprimido por tres décadas rompió sus cadenas. Ya a los 45 días de “la muerte del chivo”, las multitudes llenaban las calles del país reclamando su libertad. El sólido régimen, a pesar de los grandes esfuerzos de los trujillistas (muchos de ellos actualmente funcionarios), no pudo con la avalancha popular. Los mítines y discursos de adhesión trujillista, servían para instigar que las fuerzas armadas, la policía nacional y los paleros de Balá, fueran más crueles contra la población indefensa. Es increíble que remanentes de esa gente tan perversa, se presentan todavía en los medios de comunicación.
El ajusticiamiento de Trujillo “en tiempos de guerra fría” provocó una grosera intromisión norteamericana en los asuntos internos nacionales, que a la postre distorsionaron la “hoja de ruta de la democracia dominicana”. Las sucesivas apreciaciones interesadas yanquis sobre lo que mejor convenía al pueblo dominicano, así como los temores de una “nueva Cuba en el Caribe”, provocaron sangrientas represiones, Golpes de Estado, guerrillas, una Guerra Patria y la intervención de 42 mil soldados estadounidenses en 1965. Fueron muchas las víctimas dominicanas (jóvenes, intelectuales y el pueblo en general) que ocasionó la errónea política de John Kennedy y Lyndon Johnson. Las soluciones “Made in USA” que aplicaron, se tradujeron en sangre, sudor y lágrimas para la patria de Duarte, Sánchez y Mella.
El periódico New York Times que se mostraba “preocupado” por la situación dominicana, en la práctica sólo reflejaba los intereses estratégicos del gobierno norteamericano y las tácticas político-militares del Departamento de Estado y el Pentágono. La fiebre anti-Castro que padecía EUA, se convirtió en el trapiche de la democracia a que aspiraba nuestro pueblo luego de 30 años de tiranía.
Los ocho meses que abarcan el período Junio 1961-Enero de 1962, fueron de gran impacto político. Todo el país estaba movilizado pidiendo libertad. El gobierno se apoyó en los hombres de uniforme, sus aviones, tanques y barcos de guerra. Los trujillistas-encabezados por Ranfis y Balaguer intentaban manipular la situación en su provecho y se presentaban como preparados para dirigir la transición. Promulgaron una “Ley anticomunista” para alagar a Estados Unidos y para acusar de marxista a todo el que se les opusiera. Mientras tanto, el país se llenaba de cadáveres.
El servil Congreso Nacional era un apéndice del Partido Dominicano y un sello gomígrafo del binomio Ranfis-Balaguer. Por instrucciones de ambos los legisladores aprobaron la Ley 5545 del 2 de Junio de 1961 que creaba el ESTADO MAYOR GENERAL CONJUNTO, cargo que concentraba todo el poder de las tres ramas militares del país, en una sola persona. Ese mismo día, Balaguer emitió el Decreto 6729 designando a Ranfis en dicha posición.
Los congresistas lambones y desvergonzados despojan de condecoraciones a los militares que participaron en el ajusticiamiento del Sátrapa. En una acción igualmente deleznable, el Senado de la República y la Cámara de Diputados aprobaron la Ley 5558 del 23 de Junio de 1961 mediante la cual se canceló la pensión de RD$ 60.00 que cobraba la Sra Mercedes Fernández viuda Román, madre del General Román Fernández. Sin duda alguna que cuando el Congreso Nacional se convierte en un sello gomígrafo del Poder Ejecutivo, el excremento llega hasta la azotea !!!!!!
También mediante decreto, el Presidente Balaguer expulsó algunos profesores universitarios que tenían vínculos familiares con los complotados.
Mientras el dúo Balaguer-Ranfis decían que conducían la “transición democrática”, arreciaron la violencia contra el pueblo en todo el territorio nacional. A mayor represión, mayores compensaciones, medallas y ascensos a los militares más abusadores y comprometidos con el trujillismo y el pos-trujillismo. De manera especial durante los meses de septiembre y octubre, la oficialidad de la aviación era las más compensada por su destacado papel represivo. El mismo Ranfis es condecorado por Balaguer mediante Decreto No 7057 del 01 Septiembre del 1961, con la Orden al Mérito “14 de Junio” en la clase militar primera categoría.
En un aprieta-afloja, los desafueros cívico-militares eran mezclados con leyes y decretos de destrujillización, en un afán de confundir al pueblo, que sólo quería ver saltar del poder la pareja que representaba el despotismo de los últimos 30 años. Los universitarios encabezaron todo el estudiantado nacional en la cruzada libertaria, razón por la cual fueron objeto de persecuciones, golpizas y asesinatos. Balaguer dispone en Octubre de 1961 el cese de actividades de la universidad, razón por la cual los estudiantes ocupan las azoteas de las viviendas de varias casas de Ciudad Nueva, especialmente en las calles Noel y Espaillat. La cruel represión contra ellos, conmueve la nación, cuya rabia aumentó cuando Balaguer felicita a quienes se ensañaron contra los estudiantes. Este asalto gubernamental, desnudó la mascarada. A finales de ese mes hubieron masivas promociones militares.
El país levantado logra en Noviembre de 1961 la salida de la familia Trujillo, pagando una elevada cuota de sangre. Al momento de la huida de Ranfis asesina cobardemente los ajusticiadores del tirano que estaban encarcelados. A pesar de que se produjeron algunos cambios políticos, Balaguer se apoya en otro hombre de uniforme-el General Rodríguez Echavarría-en un esfuerzo más por permanecer en el poder, hasta el 16 de agosto de 1962.
En los primeros días de Diciembre de 1961 se produce una huelga general que concluye con la formación de un Consejo de Estado integrado por siete Miembros. Este organismo está encabezado por Balaguer y el Dr Rafael F. Bonnelly como Vice-Presidente.
Sin embargo, el pueblo en general, las organizaciones políticas, los sindicatos y dentro del mismo Consejo de Estado, se quiere la salida de Balaguer y aumentan las presiones para que éste renuncie. Dentro del gobierno recién creado hay fuertes contradicciones. Los representantes de la Unión Cívica encabezados por Rafael F. Bonnelly impulsan la salida de Balaguer, quien fija diferentes fechas para su renuncia, apelando a diversos pretextos. Juan Isidro Jiménez Grullón en un artículo de primera página publicado el 2 de Enero de 1962 por el diario La Información de Santiago, señala “Desgraciadamente, el trujillato no ha sido totalmente erradicado. Y como consecuencia de ello vemos al gobierno del Dr Balaguer dictando medidas que obedecen a la técnica caudillista del servicialismo. Lo que están haciendo (repartiendo) los bienes de la familia Trujillo, es clara expresión de ello”.
La gente en las calles de todo el país, se pronuncia contra la presencia de Balaguer como Presidente de la República. El levantamiento de las sanciones económicas impuestas por la OEA el 4 de enero de 1962, aumenta el clima de agitación nacional que reclama la salida definitiva de todo vestigio de trujillismo dentro de las estructuras de poder. La prensa internacional publica que el Capitán Enrique Prestol Castillo y los Tenientes Octavio Rafael Alba Minaya y Eddy Francisco Tineo entregaron una carta al Dr Bonnelly pidiendo la destitución del General Rodríguez Echavarría como Secretario de las Fuerzas Armadas o que acepte sus renuncias si no es relevado de dicho cargo. Ya anteriormente el 2 de Diciembre de 1961, trece oficiales habían formulado una petición similar.
Mientras aumentaba el vacío en torno a la pareja Balaguer-Rodríguez Echavarría, ambos pretendían aparentar lo contrario. Un Comunicado de fecha 14 de Enero firmado por la Agrupación de Abogados de Santiago, exige la inmediata renuncia del Dr Balaguer y la destitución de Rodríguez Echavarría como Jefe de las Fuerzas Armadas. Ya los abogados de San Francisco de Macorís, días antes habían formulado este mismo reclamo.
Es en medio de esta situación que se produce LA MASACRE DEL PARQUE INDEPENDENCIA. .
A partir del mediodía del 16 de Enero de 1962, comienzan a concentrarse en el parque Independencia grupos reclamando la renuncia de Balaguer y la salida de su jefe militar. Bocinas colocadas en el local de la Unión Cívica difundían arengas, música y discursos del presidente de esa organización, el Dr Viriato Fiallo. Más contingentes humanos se suman a la protesta popular, en la medida que se conoce lo que está pasando.
Los gorilas de la base aérea de San Isidro y los funcionarios trujillistas que aún estaban en el Palacio Nacional, ordenan reprimir la manifestación. Por el tipo de contingente que se envía, cinco tanques de guerra AMX y cinco carros de asalto con potentes ametralladoras, desde un principio quienes impartieron la orden sabían cuál sería el desenlace. Efectivos militares con ametralladoras, completaban la formación militar. El entusiasmo de la multitud es ahogado por el ruido de las diez pesadas unidades blindadas, las cuales se despliegan casi en medio de los manifestantes. El Teniente Coronel Cuervo Gómez, comandaba la tropa.
Superada la sorpresa inicial la gente se reagrupa y vocifera contra la presencia militar. Varios corre-corre, amenazas, rastrilleo de armas y uno que otro culatazo, caldea más los ánimos. Cuervo Gómez ordena que silencien las bocinas y tanto los manifestantes, como los que manejaban los micrófonos se oponen. El oficial instruye a varios militares que suban al segundo piso donde estaba la UCN, los cuales luego de intentar infructuosamente de ingresar por una puerta que estaba bloqueada, intentaban subir mediante una escalera.
En medio de este forcejeo, arriba al lugar de los hechos el Dr Rafael F. Bonnelly-Vicepresidente del Consejo de Estado-quien llama a la cordura de los presentes, a la vez que le dice al oficial que detenga la operación contra la UCN. Recibe una negativa como respuesta. En esos momentos uno de los militares que estaba en la escalera cae al suelo, momento en que se inicia una balacera contra la multitud congregada. Los valientes hombres de uniforme disparaban a sus anchas contra gente inocente y desarmada.
El saldo trágico son 5 muertos y numerosos heridos. Concluída la masacre, el contingente sale hacia su base en San Isidro. Ya la misión había sido cumplida. El “combate” resultó con una resonante victoria y ningún efectivo militar resultó herido.
Quedaron para siempre tendidos en el suelo el barahonero y dirigente político, Pío Varona y otros 4 ciudadanos, Los heridos fueron trasladados a hospitales y clínicas. El dolor era inmenso.
Al conocerse en la ciudad capital el saldo trágico, la multitud indignada incendió el cine Olimpia, propiedad de uno de los adulones de Trujillo, algunos vehículos militares, así como la vivienda de la familia del Teniente Coronel Cuervo Gómez, ubicada en la calle 19 de Marzo. La gente colocó barricadas y escombros en varias calles, por si retornaban los tanques.
El país estaba al borde de la guerra civil, aumentan las presiones contra el “dúo malvado” y dentro del Consejo de Estado se solicita de manera firme a Balaguer que renuncie inmediatamente.
En respuesta a las manifestaciones populares y a los aprestos del grupo que lo repudia dentro del Consejo de Estado, Balaguer organiza una asonada golpista y tras bastidores forma una Junta cívico-militar, encabezada por Huberto Bogaert, e integrada por Armando Oscar Pacheco, Antonio Imbert Barreras, Luis Amiama Tió, el Contralmirante Enrique Valdez Vidaurre, el Coronel EN, Neit Nivar Seijas y el Mayor Piloto, Wilfredo Medina Natalio.
La Junta establece el Estado de Sitio, la censura a la prensa, el toque de queda y la conculcación de las libertades alcanzadas. Algunos miembros del Consejo de Estado derrocado son mantenidos bajo arresto.
La prensa nacional el 17 de Enero contenía diversos comunicados amenazantes firmados por los títeres de opereta que integraban la “Junta Cívico-Militar”. Rodríguez Echavarría también colocó un Comunicado donde justificaba todo lo ocurrido, afirmando que ello se evitó una trama de agitadores perversos y capitalistas con sus conciencias envilecidas por las pasiones, los cuales habían ofrecido fuertes sumas de dinero por cada arma que se le despojara a los militares.
La reacción del pueblo fue inmediata. Una poderosa huelga general paralizó el país. Varios Ministros renunciaron y gran parte de los empleados públicos del país, no acudían a sus labores. En medio de la situación, el General Rodríguez Echavarría-el poder detrás del trono-dictaba medidas atentatorias contra la democracia. La represión era el soporte de la frágil dictadura de último recurso, creada por el Dr Balaguer. Había una gran tensión nacional.
Aislada y repudiada por todo el país, vista de mala manera por los países democráticos del continente y hostilizada por la prensa internacional, se desplomó en 48 horas, la última maniobra del trujillismo activo en la República Dominicana. Rodríguez Echavarría fue apresado y el Dr Balaguer saltó la verja de la Nunciatura papal, situada al lado de su casa en la Avenida Máximo Gómez. Una transmisión por radio y televisión, le anunció al pueblo dominicano la noche del 18 de Enero de 1962, que la pesadilla, había concluido. La nación se lanzó a las calles desbordada de entusiasmo. Se formaron caravanas por todas partes. La gente se subió a los tanques de guerra y los camiones de los militares que habían depuesto la pandilla usurpadora.
En Barahona esa misma noche se formó una caravana de vehículos que recorría la ciudad tocando sus bocinas anunciando el derrocamiento de la junta. El jefe de la base aérea local-apellidado Beauchamps Javier-envió una patrulla a emboscar los alegres manifestantes, los cuales recibieron ráfagas de ametralladoras, resultando muerto el Fiscal Rafael-fello-Méndez y otros resultaron heridos.
Resulta paradójico que un barahonero es ametrallado al comienzo de la Junta Cívico-militar en el parque Independencia y otro compueblano es ametrallado en Barahona, al final de la intentona.
Un nuevo capítulo se abrió para el país a partir de ese Enero de 1962. Un nuevo Consejo de Estado-encabezado por el Dr Rafael F. Bonnelly- asume al poder. Su mandato concluye once meses después, al entregar a Juan Bosch la presidencia el 27 de Febrero de 1963.
Es bueno precisar que este Consejo encabezado por Bonnelly tuvo ribetes de autoritarismo. Persiguió y deportó muchos dominicanos. A algunos exiliados por Trujillo, se les mantuvo el impedimento de entrada al país. Ese gobierno se manejó promoviendo un sentimiento ultra-antitrujillista y hostigamiento al movimiento izquierdista, a intelectuales y a todos aquellos luchadores por una auténtica democracia. Todos estos últimos el Consejo los calificaba de comunistas. También resulta curiosos que este equipo gobernante que nació en medio de una verdadera masacre, concluyó sus días haciendo su propia masacre en Palma Sola.
Foto del periódico El Caribe con pueblo y guardias celebrando
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Virgilio Gautreaux
viernes, 3 de febrero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
domingo, 18 de diciembre de 2011
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Pedro De León C. entrevista a Juana C. Castro Vargas, -Juanita- Martes 24 octubre 2006. Montecristi. 1J4.
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lunes, 21 de noviembre de 2011
“Los dominicanos no se han sacudido todavía de los efectos morales del trujillismo”
Entrevista con José Israel Cuello
Fraukwe Gewecke: Mario Vargas Llosa, entre los “tantos amigos dominicanos”, os dedicó “La fiesta del Chivo” a Lourdes y a ti. ¿Cómo se conocieron y cómo se concretó precisamente tu colaboración en el proyecto que iba a tomar cuerpo en la elaboración de la novela?
José Israel Cuello: Poco tiempo después de la Revolución Constitucionalista de abril de 1965, Mario Vargas Llosa se apareció en Santo Domingo a nombre de la Radiotelevisión francesa, donde trabajaba, para hacer un documental acerca de aquella situación y de las consecuencias de todo orden que tuvo la intervención militar norteamericana. Marianne de Tolentino, nacida en Francia y casada con un eminente médico dominicano era en alguna medida su orientadora en estas tierras y en esas cosas; ella lo llevó a mi oficina. Fue allí acompañado de su esposa Patricia, y ésta constituyó nuestra primera relación personal, porque su obra impresa ya la conocía, si no toda casi toda. El documental fue excelente. Posteriormente, Mario volvió a Santo Domingo a hacer la primera versión cinematográfica de “Pantaleón y las visitadoras”, producida por Charles Bludhorm y la Paramount, versión que nunca he visto y que él detesta, pero en el curso de aquella visita-estadía ya se habló de Trujillo, de su muerte, de sus truculencias, de su significado político, etc., y en propiedad de la novela que unos 25 años después ha sido el éxito que motiva esta entrevista. Un buen día, tal vez dos décadas más tarde, ¿en 1995?, al llegar a mi casa un sábado ya de noche tenía una llamada de Mario Vargas Llosa desde el Hotel Jaragua. Me sorprendió que conservara el número de aquel teléfono privado que de manera tan ocasional le diera en sus visitas anteriores. Esa noche me dijo que venía decidido a abordar el proyecto de la novela sobre Trujillo y comenzamos a colaborar en la búsqueda de materiales bibliográficos, de entrevistas y cotejos de informaciones y fuentes.
FG-Durante el debate cerrado que suscitó la novela en los medios de comunicación dominicanos, algunos de los que criticaron y hasta anatemizaron a Vargas Llosa, quisieron explicar tanto los errores fácticos como la interpretación de los hechos remitiendo a una posible influencia de informantes de los que el autor habría quedado, a fin de cuentas, “mal aconsejado”. ¿Te sientes aludido?
JIC-Si se toman desde donde provienen, los anatemas me honran. Yo me he pasado la vida molestándolos, sólo molestándolos, porque como puede comprobarse gozan de buena salud, salud que no tienen tantos amigos y compañeros de lucha que a lo largo de la vida he visto caer a mi lado y a mi frente como consecuencia de los recursos polémicos que emplean mis contradictores. En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Todo aquel que fue mencionado por su nombre, o merecía serlo por sus hechos o era capaz de hacer lo que se dice, por sus otros hechos, los ascensos militares en la República Dominicana estaban condicionados al compromiso de sangre, y podía obviarse en uno que otro grado por acciones o fidelidades semejantes, pero de ninguna manera hasta llegar a los generalatos. El asco es tal cuando se profundiza en aquellas inmundicias, que alguno fue necesario encubrirlo con seudónimos, y no por sus méritos, y a pesar de ello se ha dicho ahora que nunca un ministro de Trujillo entregó alguna de sus hijas al tratamiento de sus lascivias. No temo a las responsabilidades que se derivan de un trabajo editorial responsable; como ciudadano, como editor y como amigo acostumbro a trabajar a fondo en cualquier tema y ninguna Hermana de la Caridad del Cardenal Sancha tendrá queja de mi trabajo seguramente.
FG-Entre los que criticaron la novela con especial acritud está Ramón Font Bernard, el Director del Archivo General de la Nación, quien le proporcionó a Vargas Llosa el acceso a los documentos de la Era, instalándole hasta una oficina propia. Publicada la novela, Font Bernard, de quien se conocen sus antecedentes trujillistas, la calificó rotundamente de “paquete de chismografía” y “alcantarrilla de inmundicias”; pero me pregunto ¿cómo y en qué sentido haya podido sorprenderse en cuanto a la visión general que Vargas Llosa iba dar de la Era de Trujillo, vistas sus anteriores novelas, las de tema político y las de tema erótico?
JIC-Es evidente que Font Bernard quiso manipular al autor con sus cortesías calculadas y también es evidente que se le peló el billete. Para resguardarse de la complicidad que sus cofrades pudieran endilgarle, se hizo entonces el más activo de los atacantes. En privado, su voz sabe contar cosas que nunca se atreverá a escribir a pesar de conocerlas, y que si se citan como dichas por él habrá de negarlas con más fervor que con el que negara a Vargas Llosa algo más que un escritorio y ni un documento de importancia de los millones que reposan bajo su cuidado en el Archivo General de la Nación ya por tres gobiernos, gobernantes y partidos políticos.
FG-Otros que intervinieron en el debate asumiendo una actitud crítica y que no son sospechosos de antecedentes trujillistas o de pertenecer a la élite postrujillista, le reprocharon a Vargas Llosa el haber adulterado o tergiversado hechos concretos, en particular el haber atribuido determinadas responsabilidades criminales a personas que no estaban involucradas en ellas. ¿Qué opinas de esta censura? ¿Sería “perdonable” el proceder del autor en una obra que se presenta como ficción, la cual -según el mismo Vargas Llosa- no sólo permite sino exige “mentiras”?
JIC-En el acto de presentación de la obra que se celebrara en Santiago, el autor hubo de decir que poseía referencias escritas de todos los hechos y situaciones que servían a la trama, pero yo reitero lo dicho más atrás: En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Un ministro de hoy se ha jactado de ser hijo de Trujillo, siendo como es nieto de aquel ministro del gabinete Balaguer del 3 de agosto de 1969 que le entregó dos hijas y su propia mujer al tirano manteniendo altiva la mirada y publicando poesías en los periódicos.
FG-¿Y qué opinas de esta otra censura que recrimina a Vargas Llosa el haber dado una imagen devastadora de los dominicanos como colectividad espiritualmente “colonizada” por Trujillo? ¿O habrá penetrado el autor, de manera convincente, en la psicología colectiva del dominicano de aquel entonces?
JIC-A esa conclusión no era difícil llegar después de hacer cientos de entrevistas de todo tipo y de haber consultado la enorme biblio y filmografía a que tuvo acceso el autor; pero, si alguna duda cabía, el debate subsiguiente termina de satisfacerla, los dominicanos no se han sacudido todavía hoy de los efectos morales del trujillismo: en cualquier polémica, sobre cualquier hecho, criterio o concepto, el dominicano inicia su participación descalificando al oponente, ¿se necesita más?
FG-El novelista y crítico literario argentino Tomás Eloy Martínez opinó -seguramente con razón- que el Trujillo “que prevalecerá en la memoria de los latinoamericanos” será el de “La fiesta del Chivo” y no el de los estudios historiográficos. ¿Sería a causa de las habilidades que Vargas Llosa testifica como narrador, o sería también a causa del hecho de que es extranjero, favoreciendo frente a la realidad narrada una perspectiva más distanciada y por ello más convincente?
JIC-Una cosa y la otra validan la afirmación de Eloy Martínez, y, llenándolas plenamente la obra y su autor, existe el hecho más abarcador del papel de la creación literaria en la validación de la historia que con tanta profundidad estudió Luckacs, y seguramente otros tratadistas.
FG-Me sorprendió, sin embargo, un detalle: mientras que los “héroes del 30 de mayo” -con excepción de Salvador Estrella Sadhalá- sufren en cierto modo una demitificación, no ocurre lo mismo con las hermanas Mirabal, que en la novela aparecen, en conformidad con la imagen oficial y popular y sin que se les dé un mayor desarrollo, como divinizadas. ¿Será por su sexo, sirviendo entonces su imagen, según mi opinión demasiado simplista, para apoyar la reducción, a mi modo de ver también demasiado simplista, de Trujillo y de la Era como a una sintonía de sexo y poder?
JIC-La obra no es un estudio de la Era de Trujillo, ni siquiera una recopilación de sus truculencias, la novela se centra en el día que murió Trujillo, arranca en su tiempo si se quiere en el Capítulo 2, cuando Trujillo aborda el día en que ha de morir, embarcado en sus rutinas; concurrentemente, los conjurados abordan también el día que ellos también habrán de morir. Como el lector sabe que eso ha de suceder, porque son hechos conocidos, lo importante son los elementos humanos que concurren en aquellos hechos conocidos, con referencias que no saquen el tema de esa concurrencia obligada de aquel día. El tema de las Mirabal es todo otro tema, que esa noche convocó a más de uno de los conjurados pero que si se agrega en su profundidad podía conducir a la Comedia Inhumana. Por otra parte, para mí, el diálogo y las divagaciones de los conjurados cuando esperan a las muertes, del otro y las suyas, es el momento más alto de la novela en cuanto creación literaria pura. Allí se toca el tema de las Mirabal cuando Antonio de la Maza recuerda, o le recuerda otro, que él como gobernador de Salcedo hizo preso al padre de Minerva para obligarla a ir a la Hacienda Fundación y a bailar con Trujillo. Si el autor se deja derricar por esa pendiente generosa en hechos, escribe otra obra.
FG-Y otro momento de la novela que me sorprendió: el personaje de Urania debía, según declaró Vargas Llosa en varias ocasiones, representar una visión contemporánea. Pero a mí juicio esta oportunidad de señalar la larga pervivencia del trujillismo, la pervivencia de un autoritarismo recurrente en la política nacional, no se aprovechó. ¿Hablaron, durante sus muchas conversaciones sobre el tema?
JIC-A Urania la conocimos, por supuesto, ya con la novela armada, convertida en hilo conductor de acontecimientos tan ajenos y tan próximos a su propia existencia; ella, por ser factura del espacio literario puro, constituye responsabilidad plena del autor, en ella no interviene el editor ni el amigo que coordina entrevistas o verifica fechas y aconteceres, y en este caso, el de Urania, las opiniones que se tienen o que se tuvieron en su momento son semejantes a los secretos de confesiones.
FG-El tema de Trujillo, de este personaje que, como confesó Vargas Llosa, le fascinó -a despecho de todos los aspectos sórdidos que implicara su régimen- por su extravangancia y teatralidad, estaba allí, y sorprende el hecho de que no haya sido elaborado como personaje con idiosincrasia propia en una de las tantas “novelas del dictador” publicadas por autores latinoamericanos. Hubo, sin embargo, autores dominicanos que tematizaron la Era: Veloz Maggiolo, Andrés L. Mateo, Julia Álvarez, Sención y otros. La novela de Viriato Sención, “Los que falsificaron la firma de Dios”, también editada por Taller, fue en República Dominicana el libro de autor dominicano más vendido durante el último decenio, y fue publicada en una traducción inglesa en Estados Unidos, donde el autor reside. ¿Por qué, según tu opinión, no se interesa nadie en Europa por esta novela?
JIC-La penetración editorial europea en América Latina, de España en específico, lejos de integrar al autor de estos mundos al gran mundo de la lengua española, que es España por supuesto, y desde España al mundo en otras lenguas además, tiene unamarcada tendencia a congelar en sus países, y a lo sumo en el Continente, a los autores latinoamericanos. Cuantifíquese y podrá verse cuántos autores han sido publicados en sus propios países y para sus propios países nada más por las empresas españolas que arrancan esas obras de las manos de los editores locales congelándolas en su espacio y a lo sumo en lo circundante. Cuantifíquese cuántos se han proyectado al mercado internacional plenamente. Ahora, cuando ya no puede sentirlo ni sentirse disminuido, ni mandar al carajo a todo el mundo como solía hacerlo con marcado acierto en su esplendor, Juan Bosch y sus Cuentos Completos ha sido editado para el mercado latinoamericano por una editora española. La esperanza es que temas locales tratados por autores de la talla de Vargas Llosa hagan pensar a los agentes literarios españoles y a los editores correspondientes que en América Latina hay temas y tratamientos de esos temas que merecen su interés y el de sus lectores. Hace muchos años, en Bogotá, me tocó presentar un modesto volumen de la Coedición Latinoamericana en la que participamos dentro del espacio de un almuerzo al que concurrían los agotados miembros del Comité Ejecutivo de la Unión de Editores de habla española, o como se llame, quienes habían sesionado por veinte minutos y se prestaban a marcharse a sus naciones; emocionado por el hecho editorial, por el público que me escuchaba, o por los tragos y la hora de su insumo, desbordé la frivolidad del encuentro, y al sentarme de nuevo del lado de don Pancho Pérez, presidente de la entidad internacional y a la vez en ese momento de la Unión Internacional de Editores, con méritos sobrados en el trajín que nos es común, me dijo al oído: “Te felicito porque tú todavía te emocionas por los títulos; yo hace tiempo que sólo me emociono con las cifras”. Cuba y los cubanos tienen grandes autores, antes y ahora, dentro y fuera, pero tal vez su drama político haya tocado el alma de Tusquets que le da espacio hasta a lo soez, sea Martínez o Valdez.
FG-Y el fulminante éxito internacional de la novela de Vargas Llosa ¿se debería a las habilidades de Vargas Llosa como narrador o al hecho de que vuelve a la manifestación de ideas que serían “políticamente correctas” o, tal vez, a la extraordinaria campaña publicitaria desplegada tanto en Europa como en Latinoamérica?
JIC-Hay una combinación de todas esas cosas, y de otras más, como es el tema, la esencia del despotismo que es el poder. ¿No tiene acaso en el límite de sus propias dimensiones, a veces mayores de 50 mil kilómetros cuadrados, las mismas características de nuestro dictador ahora convertido en arquetipo, el dueño de una propiedad agraria o de una gran empresa que abusa de sus hombres y atropella a las mujeres con todo el poder que da la superioridad social establecida, aceptada como necesaria y soportada por el temor a la descomposición del orden en que se ha nacido? ¿No es la Cuba de hoy una caricatura ilustrada del poder absoluto de Trujillo?
FG-”La fiesta del Chivo” ha sido un éxito de ventas también en República Dominicana, con más de 50,000 ejemplares vendidos; y si se considera que a un ejemplar vendido corresponden, por regla general, entre tres y cinco lectores, se puede constatar que la base de recepción ha sido muy amplia. En tu discurso de presentación de la novela dijiste que ella “contribuye definitivamente al inicio impostergable de la contemplación de nuestras intimidades, a la ventilación necesaria de las partes dañadas que tiene el alma dominicana” -¿crees que este efecto catártico se ha conseguido entre los dominicanos?
JIC-Apenas se inicia, la palabra en el debate está del otro lado en este momento. Los esbirros, en principio, han aceptado el desafío y convocado a sus oponentes a conversaciones abiertas donde proponen el olvido recíproco, como si ellos tuvieran nada que olvidar que no sea el olvido mismo de sus iniquidades nunca redimidas, y como si nosotros pudiéramos olvidar todo lo vivido y todo lo morido. Hoy mismo, hoy día 28 de junio cuando respondo a este cuestionario tan curioso, aparece en el diario Hoy, una colaboración que llama a ¡La verdad, historiadores! con cuatro puntos muy definidos: Uno, Miguel Ángel Báez Díaz actuó sin razones valederas, su hija no fue asesinada en el parto por celos de la hija de Trujillo en la administración de su marido, ni el esposo de ésta meses más tarde tampoco fue asesinado en un accidente de vehículos mientras desarrollaba la curiosa misión de buscar peloteros en la zona fronteriza para el equipo de la Aviación Militar Dominicana enviado por el presumiblemente agraviado yerno de Trujillo. Presumimos que entiende el autor que de haber tenido don Miguel Ángel esas percepciones modernas de aquellos hechos terribles y continuos que entonces le afectaron y le motivaron a la acción patriótica que le llevó a él mismo a la muerte después de que le sirvieran como comida en la cárcel la carne de su propio hijo mayor, no se hubiera involucrado en aquellos hechos; pero, testigo como fue de su propia muerte, ella le podía inducir al hecho a que lo indujo aquella cadena de coincidencias tan confusa. Dos, es injusto pensar que Horacio Vázquez, el predecesor de Trujillo, pudiera haber sido envenenado por éste, y no se explica por qué se calumnia a ese señor que da motivos a malos pensamientos, sin hechos que los confirmen. Tres, insiste en que a Trujillo se le pegaban todas las tragedias y las muertes de la época, de su época, pero no explica el porqué de que fuera a Trujillo y no a otro, el porqué en aquel tiempo nadie podía morir de muerte natural sin que Trujillo fuera sospechoso de haberla provocado. ¿Qué fundamento podía tener aquella malquerencia? ¿Como viene a morirse Estrella Ureña de una vulgar apendicitis, en el quirófano después de retornar desde el exilio y someterse a la disciplina trujillista nuevamente? Termina el articulista mordiéndose la cola al citar a un filósofo local, David Alvarez Martín, quien como es natural hace filosofía del despotismo y de su trascendencia, cuando dice que rechazar que alguien pueda defender una tiranía demuestra precisamente que los efectos de la dictadura no han desaparecido en nuestra sociedad, que la intolerancia es uno de los venenos más difíciles de erradicar en quienes heredan espiritualmente una dictadura, y que señalar que dicha intolerancia es contra la dictadura misma, justifica lo profundo que ha calado la dictadura. Como puede verse, leerse, sentirse y oírse, la catarsis se ha iniciado y es necesario en estas horas recordar al León Felipe que no vivió para no ver ‘Por la manchega llanura la figura de Don Quijote pasar’, en unos textos que la España de hoy quisiera no tener que leer alguna vez:
¿Quién ha implorado ya el perdón
y espera que sólo se descorran los cerrojos?
Español del éxodo y del llanto
¿de qué te tienen que perdonar?
¿y quién te tiene que perdonar?
¿Qué regazo,
qué tiara......
qué virtud hay en el mundo
ante la cual deban arrodillarse
tus lágrimas?
FG-Y dijiste también que la novela “corroe, nos divide de nuevo, o detecta las fisuras que marcan nuestras divisiones irredimidas y al parecer irremisibles”.
JIC-Y mil veces lo dije y lo digo, decía Pedro Mir alguna vez.
FG-Y por último con respecto a otro autor: Manuel Vázquez Montalbán, quien para su novela “Galíndez” también pudo contar con tu colaboración y quien te introduce como personaje en la misma novela, también editada, con gran éxito, por Taller. Tu experiencia con él ¿fue distinta de la que viviste con Mario Vargas Llosa?
JIC-Por supuesto. Me duele sin embargo que el aserto matemático que aprendimos para entender las reglas de la multiplicación no se cumpla en las relaciones humanas, esos dos amigos no son amigos y debieran de serlo si los amigos de mis amigos son mis amigos. A Manolo lo encontré para esos efectos a través de El País. Pero ya le conocía, le conocía por los múltiples nombres que adoptara en Triunfo y porque al pasar por Madrid alguna vez otro entrañable amigo de otras entrañables aventuras allá mismo en los primeros años de la década de los 60, Armando Puente, me regaló su ahora olvidada “La penetración americana en España”, publicada en 1971 o después por Cuadernos para el Diálogo que nunca se produjo con la advertencia de que llegaría a ser lo que en efecto ha llegado a ser. Lector de sus columnas como era, cuando reiteró la idea de que un día dejaba todo para trabajar con Galíndez, el personaje que le apasionaba desde que en la prensa franquista conoció de él por la síntesis de su secuestro en Nueva York y por los problemas que el hecho le iba creando en forma acumulativa a Trujillo, no vacilé en enviarle copia del archivo de Galíndez que había acumulado al paso de los años y que había entregado a otros autores dominicanos a los cuales el tema nunca les sedujo. El mal correo ayudó a nuestra química afectivo-intelectual-política, pues cinco meses más tarde y sin recibir respuesta alguna de aquel envío que se hizo a Manuel Vázquez Montalbán, El País, Madrid, España, se presentaba en el recinto ferial de Barcelona, en el marco de un Líber, una obra de Antonio Gades con prólogo y palabras de Manolo, lo que me permitió acercarme a un estante muy próximo al subdesarrollado de Taller en que se aglomeraba un público nutrido y caluroso. Sólo pude decirle que era dominicano para que dijera a su vez que “Ayer recibí un paquete muy extraño desde allá, tan extraño que hube de preguntarle a don Francisco Ayala, que recaló alguna vez por esas tierras, si un dominicano sería capaz de aquello, y me dijo que todos los dominicanos eran capaces de esas cosas”. El elogio de Ayala me tocó muy hondo, no somos un país de Rubirosas y de Trujillos y Ayala, que había pasado por esta parte de la Siberia española que es Latinoamérica camino a Buenos Aires, ya homologado en la nueva España que se deshacía de Franco por muerte natural, había calado en lo profundo del alma dominicana. Nada, que Manolo salía para Londres y nosotros, Lourdes, Ernesto nuestro segundo hijo y yo, como buhoneros cargados de paquetes invendibles y en un autobús de 17 horas de vuelo, a Frankfort al día siguiente, quedando en encontrarnos en una semana en la Plaza de la Universidad donde efectivamente nos encontramos y planificamos el trabajo en Santo Domingo que en gran medida ha sido insertado en la obra, dado que en ella, Muriel, la estudiante norteamericana que hace una tesis sobre La ética de la emigración, caso Jesús de Galíndez, manosea archivos de la cancillería española cuando recibe el paquete de materiales que yo le envío desde Santo Domingo y hacia allí se dirige lo que le permite al autor insertarnos con nuestros propios nombres y nuestros propios hechos en la trama. Para ese trabajo Manolo viajó a Santo Domingo dos o tres veces, siempre acompañado de Jordi Estadella quien tomó cientos de fotos en los escenarios donde vivió, trabajó o se desempeñaban las actividades laborales, políticas o de espionaje en favor de los norteamericanos que desarrollara Jesús de Galíndez en la República Dominicana. Hemos colaborado con otros autores, sin que necesariamente Taller tenga derechos editoriales. De Julia Alvarez hicimos “El tiempo de las mariposas”, sobre las hermanas Mirabal, una edición dominicana cuyos derechos fueron donados por la autora a la fundación que tiene como tarea la conservación de la memoria de aquellas heroínas, únicas en la historia humana. ¿Donde aparece un crimen calculado de tres mujeres, hermanas por demás, en la literatura o en el catálogo de las infamias humanas? Julia escribe en inglés, dice ella, pero en algo parecido al inglés para no discutir mucho y es sí una gran poetisa en ese idioma, hechos que dificultan sus traducciones. Un argentino tiene poco que hacer con aquellos textos, y un catalán menos. Nosotros realizamos para la República Dominicana una revisión a fondo de aquella traducción original y logramos que Juan mi sangre se llamara así y no Juan el sangriento, porque el Juan de que se trata vive sin haber cumplido una hora de cárcel todavía y es bueno que se encuentre inmortalizado por las iniquidades que la literatura ha logrado rescatar de los olvidos. A ella misma le facilitamos y lo consigna en su obra el inédito cuaderno de bitácora de Pedro Henríquez Ureña que le sirviera para el trabajo de su Salomé. En otro caso, sin ediciones dominicanas, Horacio Vázquez Rial llegó a Santo Domingo referido por Manolo Vázquez, de quien no es familia, para trabajar en su investigación sobre Gustavo Durán, que culminó con su magnífico “El soldado de porcelana” (Ediciones B, S. A., 1977, Barcelona) y se produjo un efecto en cascada, porque Durán estuvo vinculado a Spruille Braden en sus andanzas americanas y aquí apareció, en la biblioteca de Bernardo Vega, un ejemplar de las memorias de Braden en el cual Vázquez Rial encontró una pista sobre la muerte de Gardel que le condujo a otra obra, “Las dos muertes de Gardel” (Ediciones B, S. A., 2001, Barcelona). Queda de esas experiencias y contactos el dolor de las distancias, cuando el creador se deja atrapar por otros temas y se olvida de que en los caminos va dejando afectos dispersados que el viento toma para sí con rapidez.
FG- Y su concepto de novela histórica, “reflexiva”, que se despide de los preceptos de la novela tradicional, “ilusionista” a los que se apega todavía Vargas Llosa, ¿no sería un modo más adecuado para acercarse a la historia desde nuestra perspectiva contemporánea y con nuestras “dudas” hermenéuticas en cuanto a las posibilidades de apropiarse una realidad pretérita?
JIC- Sí.
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Revista “Iberoamericana”, del Instituto Latinoamericano de Berlín, número 3, 2001.
Fraukwe Gewecke: Mario Vargas Llosa, entre los “tantos amigos dominicanos”, os dedicó “La fiesta del Chivo” a Lourdes y a ti. ¿Cómo se conocieron y cómo se concretó precisamente tu colaboración en el proyecto que iba a tomar cuerpo en la elaboración de la novela?
José Israel Cuello: Poco tiempo después de la Revolución Constitucionalista de abril de 1965, Mario Vargas Llosa se apareció en Santo Domingo a nombre de la Radiotelevisión francesa, donde trabajaba, para hacer un documental acerca de aquella situación y de las consecuencias de todo orden que tuvo la intervención militar norteamericana. Marianne de Tolentino, nacida en Francia y casada con un eminente médico dominicano era en alguna medida su orientadora en estas tierras y en esas cosas; ella lo llevó a mi oficina. Fue allí acompañado de su esposa Patricia, y ésta constituyó nuestra primera relación personal, porque su obra impresa ya la conocía, si no toda casi toda. El documental fue excelente. Posteriormente, Mario volvió a Santo Domingo a hacer la primera versión cinematográfica de “Pantaleón y las visitadoras”, producida por Charles Bludhorm y la Paramount, versión que nunca he visto y que él detesta, pero en el curso de aquella visita-estadía ya se habló de Trujillo, de su muerte, de sus truculencias, de su significado político, etc., y en propiedad de la novela que unos 25 años después ha sido el éxito que motiva esta entrevista. Un buen día, tal vez dos décadas más tarde, ¿en 1995?, al llegar a mi casa un sábado ya de noche tenía una llamada de Mario Vargas Llosa desde el Hotel Jaragua. Me sorprendió que conservara el número de aquel teléfono privado que de manera tan ocasional le diera en sus visitas anteriores. Esa noche me dijo que venía decidido a abordar el proyecto de la novela sobre Trujillo y comenzamos a colaborar en la búsqueda de materiales bibliográficos, de entrevistas y cotejos de informaciones y fuentes.
FG-Durante el debate cerrado que suscitó la novela en los medios de comunicación dominicanos, algunos de los que criticaron y hasta anatemizaron a Vargas Llosa, quisieron explicar tanto los errores fácticos como la interpretación de los hechos remitiendo a una posible influencia de informantes de los que el autor habría quedado, a fin de cuentas, “mal aconsejado”. ¿Te sientes aludido?
JIC-Si se toman desde donde provienen, los anatemas me honran. Yo me he pasado la vida molestándolos, sólo molestándolos, porque como puede comprobarse gozan de buena salud, salud que no tienen tantos amigos y compañeros de lucha que a lo largo de la vida he visto caer a mi lado y a mi frente como consecuencia de los recursos polémicos que emplean mis contradictores. En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Todo aquel que fue mencionado por su nombre, o merecía serlo por sus hechos o era capaz de hacer lo que se dice, por sus otros hechos, los ascensos militares en la República Dominicana estaban condicionados al compromiso de sangre, y podía obviarse en uno que otro grado por acciones o fidelidades semejantes, pero de ninguna manera hasta llegar a los generalatos. El asco es tal cuando se profundiza en aquellas inmundicias, que alguno fue necesario encubrirlo con seudónimos, y no por sus méritos, y a pesar de ello se ha dicho ahora que nunca un ministro de Trujillo entregó alguna de sus hijas al tratamiento de sus lascivias. No temo a las responsabilidades que se derivan de un trabajo editorial responsable; como ciudadano, como editor y como amigo acostumbro a trabajar a fondo en cualquier tema y ninguna Hermana de la Caridad del Cardenal Sancha tendrá queja de mi trabajo seguramente.
FG-Entre los que criticaron la novela con especial acritud está Ramón Font Bernard, el Director del Archivo General de la Nación, quien le proporcionó a Vargas Llosa el acceso a los documentos de la Era, instalándole hasta una oficina propia. Publicada la novela, Font Bernard, de quien se conocen sus antecedentes trujillistas, la calificó rotundamente de “paquete de chismografía” y “alcantarrilla de inmundicias”; pero me pregunto ¿cómo y en qué sentido haya podido sorprenderse en cuanto a la visión general que Vargas Llosa iba dar de la Era de Trujillo, vistas sus anteriores novelas, las de tema político y las de tema erótico?
JIC-Es evidente que Font Bernard quiso manipular al autor con sus cortesías calculadas y también es evidente que se le peló el billete. Para resguardarse de la complicidad que sus cofrades pudieran endilgarle, se hizo entonces el más activo de los atacantes. En privado, su voz sabe contar cosas que nunca se atreverá a escribir a pesar de conocerlas, y que si se citan como dichas por él habrá de negarlas con más fervor que con el que negara a Vargas Llosa algo más que un escritorio y ni un documento de importancia de los millones que reposan bajo su cuidado en el Archivo General de la Nación ya por tres gobiernos, gobernantes y partidos políticos.
FG-Otros que intervinieron en el debate asumiendo una actitud crítica y que no son sospechosos de antecedentes trujillistas o de pertenecer a la élite postrujillista, le reprocharon a Vargas Llosa el haber adulterado o tergiversado hechos concretos, en particular el haber atribuido determinadas responsabilidades criminales a personas que no estaban involucradas en ellas. ¿Qué opinas de esta censura? ¿Sería “perdonable” el proceder del autor en una obra que se presenta como ficción, la cual -según el mismo Vargas Llosa- no sólo permite sino exige “mentiras”?
JIC-En el acto de presentación de la obra que se celebrara en Santiago, el autor hubo de decir que poseía referencias escritas de todos los hechos y situaciones que servían a la trama, pero yo reitero lo dicho más atrás: En el trabajo se quiso ser preciso y se hizo un esfuerzo supremo para serlo. Un ministro de hoy se ha jactado de ser hijo de Trujillo, siendo como es nieto de aquel ministro del gabinete Balaguer del 3 de agosto de 1969 que le entregó dos hijas y su propia mujer al tirano manteniendo altiva la mirada y publicando poesías en los periódicos.
FG-¿Y qué opinas de esta otra censura que recrimina a Vargas Llosa el haber dado una imagen devastadora de los dominicanos como colectividad espiritualmente “colonizada” por Trujillo? ¿O habrá penetrado el autor, de manera convincente, en la psicología colectiva del dominicano de aquel entonces?
JIC-A esa conclusión no era difícil llegar después de hacer cientos de entrevistas de todo tipo y de haber consultado la enorme biblio y filmografía a que tuvo acceso el autor; pero, si alguna duda cabía, el debate subsiguiente termina de satisfacerla, los dominicanos no se han sacudido todavía hoy de los efectos morales del trujillismo: en cualquier polémica, sobre cualquier hecho, criterio o concepto, el dominicano inicia su participación descalificando al oponente, ¿se necesita más?
FG-El novelista y crítico literario argentino Tomás Eloy Martínez opinó -seguramente con razón- que el Trujillo “que prevalecerá en la memoria de los latinoamericanos” será el de “La fiesta del Chivo” y no el de los estudios historiográficos. ¿Sería a causa de las habilidades que Vargas Llosa testifica como narrador, o sería también a causa del hecho de que es extranjero, favoreciendo frente a la realidad narrada una perspectiva más distanciada y por ello más convincente?
JIC-Una cosa y la otra validan la afirmación de Eloy Martínez, y, llenándolas plenamente la obra y su autor, existe el hecho más abarcador del papel de la creación literaria en la validación de la historia que con tanta profundidad estudió Luckacs, y seguramente otros tratadistas.
FG-Me sorprendió, sin embargo, un detalle: mientras que los “héroes del 30 de mayo” -con excepción de Salvador Estrella Sadhalá- sufren en cierto modo una demitificación, no ocurre lo mismo con las hermanas Mirabal, que en la novela aparecen, en conformidad con la imagen oficial y popular y sin que se les dé un mayor desarrollo, como divinizadas. ¿Será por su sexo, sirviendo entonces su imagen, según mi opinión demasiado simplista, para apoyar la reducción, a mi modo de ver también demasiado simplista, de Trujillo y de la Era como a una sintonía de sexo y poder?
JIC-La obra no es un estudio de la Era de Trujillo, ni siquiera una recopilación de sus truculencias, la novela se centra en el día que murió Trujillo, arranca en su tiempo si se quiere en el Capítulo 2, cuando Trujillo aborda el día en que ha de morir, embarcado en sus rutinas; concurrentemente, los conjurados abordan también el día que ellos también habrán de morir. Como el lector sabe que eso ha de suceder, porque son hechos conocidos, lo importante son los elementos humanos que concurren en aquellos hechos conocidos, con referencias que no saquen el tema de esa concurrencia obligada de aquel día. El tema de las Mirabal es todo otro tema, que esa noche convocó a más de uno de los conjurados pero que si se agrega en su profundidad podía conducir a la Comedia Inhumana. Por otra parte, para mí, el diálogo y las divagaciones de los conjurados cuando esperan a las muertes, del otro y las suyas, es el momento más alto de la novela en cuanto creación literaria pura. Allí se toca el tema de las Mirabal cuando Antonio de la Maza recuerda, o le recuerda otro, que él como gobernador de Salcedo hizo preso al padre de Minerva para obligarla a ir a la Hacienda Fundación y a bailar con Trujillo. Si el autor se deja derricar por esa pendiente generosa en hechos, escribe otra obra.
FG-Y otro momento de la novela que me sorprendió: el personaje de Urania debía, según declaró Vargas Llosa en varias ocasiones, representar una visión contemporánea. Pero a mí juicio esta oportunidad de señalar la larga pervivencia del trujillismo, la pervivencia de un autoritarismo recurrente en la política nacional, no se aprovechó. ¿Hablaron, durante sus muchas conversaciones sobre el tema?
JIC-A Urania la conocimos, por supuesto, ya con la novela armada, convertida en hilo conductor de acontecimientos tan ajenos y tan próximos a su propia existencia; ella, por ser factura del espacio literario puro, constituye responsabilidad plena del autor, en ella no interviene el editor ni el amigo que coordina entrevistas o verifica fechas y aconteceres, y en este caso, el de Urania, las opiniones que se tienen o que se tuvieron en su momento son semejantes a los secretos de confesiones.
FG-El tema de Trujillo, de este personaje que, como confesó Vargas Llosa, le fascinó -a despecho de todos los aspectos sórdidos que implicara su régimen- por su extravangancia y teatralidad, estaba allí, y sorprende el hecho de que no haya sido elaborado como personaje con idiosincrasia propia en una de las tantas “novelas del dictador” publicadas por autores latinoamericanos. Hubo, sin embargo, autores dominicanos que tematizaron la Era: Veloz Maggiolo, Andrés L. Mateo, Julia Álvarez, Sención y otros. La novela de Viriato Sención, “Los que falsificaron la firma de Dios”, también editada por Taller, fue en República Dominicana el libro de autor dominicano más vendido durante el último decenio, y fue publicada en una traducción inglesa en Estados Unidos, donde el autor reside. ¿Por qué, según tu opinión, no se interesa nadie en Europa por esta novela?
JIC-La penetración editorial europea en América Latina, de España en específico, lejos de integrar al autor de estos mundos al gran mundo de la lengua española, que es España por supuesto, y desde España al mundo en otras lenguas además, tiene unamarcada tendencia a congelar en sus países, y a lo sumo en el Continente, a los autores latinoamericanos. Cuantifíquese y podrá verse cuántos autores han sido publicados en sus propios países y para sus propios países nada más por las empresas españolas que arrancan esas obras de las manos de los editores locales congelándolas en su espacio y a lo sumo en lo circundante. Cuantifíquese cuántos se han proyectado al mercado internacional plenamente. Ahora, cuando ya no puede sentirlo ni sentirse disminuido, ni mandar al carajo a todo el mundo como solía hacerlo con marcado acierto en su esplendor, Juan Bosch y sus Cuentos Completos ha sido editado para el mercado latinoamericano por una editora española. La esperanza es que temas locales tratados por autores de la talla de Vargas Llosa hagan pensar a los agentes literarios españoles y a los editores correspondientes que en América Latina hay temas y tratamientos de esos temas que merecen su interés y el de sus lectores. Hace muchos años, en Bogotá, me tocó presentar un modesto volumen de la Coedición Latinoamericana en la que participamos dentro del espacio de un almuerzo al que concurrían los agotados miembros del Comité Ejecutivo de la Unión de Editores de habla española, o como se llame, quienes habían sesionado por veinte minutos y se prestaban a marcharse a sus naciones; emocionado por el hecho editorial, por el público que me escuchaba, o por los tragos y la hora de su insumo, desbordé la frivolidad del encuentro, y al sentarme de nuevo del lado de don Pancho Pérez, presidente de la entidad internacional y a la vez en ese momento de la Unión Internacional de Editores, con méritos sobrados en el trajín que nos es común, me dijo al oído: “Te felicito porque tú todavía te emocionas por los títulos; yo hace tiempo que sólo me emociono con las cifras”. Cuba y los cubanos tienen grandes autores, antes y ahora, dentro y fuera, pero tal vez su drama político haya tocado el alma de Tusquets que le da espacio hasta a lo soez, sea Martínez o Valdez.
FG-Y el fulminante éxito internacional de la novela de Vargas Llosa ¿se debería a las habilidades de Vargas Llosa como narrador o al hecho de que vuelve a la manifestación de ideas que serían “políticamente correctas” o, tal vez, a la extraordinaria campaña publicitaria desplegada tanto en Europa como en Latinoamérica?
JIC-Hay una combinación de todas esas cosas, y de otras más, como es el tema, la esencia del despotismo que es el poder. ¿No tiene acaso en el límite de sus propias dimensiones, a veces mayores de 50 mil kilómetros cuadrados, las mismas características de nuestro dictador ahora convertido en arquetipo, el dueño de una propiedad agraria o de una gran empresa que abusa de sus hombres y atropella a las mujeres con todo el poder que da la superioridad social establecida, aceptada como necesaria y soportada por el temor a la descomposición del orden en que se ha nacido? ¿No es la Cuba de hoy una caricatura ilustrada del poder absoluto de Trujillo?
FG-”La fiesta del Chivo” ha sido un éxito de ventas también en República Dominicana, con más de 50,000 ejemplares vendidos; y si se considera que a un ejemplar vendido corresponden, por regla general, entre tres y cinco lectores, se puede constatar que la base de recepción ha sido muy amplia. En tu discurso de presentación de la novela dijiste que ella “contribuye definitivamente al inicio impostergable de la contemplación de nuestras intimidades, a la ventilación necesaria de las partes dañadas que tiene el alma dominicana” -¿crees que este efecto catártico se ha conseguido entre los dominicanos?
JIC-Apenas se inicia, la palabra en el debate está del otro lado en este momento. Los esbirros, en principio, han aceptado el desafío y convocado a sus oponentes a conversaciones abiertas donde proponen el olvido recíproco, como si ellos tuvieran nada que olvidar que no sea el olvido mismo de sus iniquidades nunca redimidas, y como si nosotros pudiéramos olvidar todo lo vivido y todo lo morido. Hoy mismo, hoy día 28 de junio cuando respondo a este cuestionario tan curioso, aparece en el diario Hoy, una colaboración que llama a ¡La verdad, historiadores! con cuatro puntos muy definidos: Uno, Miguel Ángel Báez Díaz actuó sin razones valederas, su hija no fue asesinada en el parto por celos de la hija de Trujillo en la administración de su marido, ni el esposo de ésta meses más tarde tampoco fue asesinado en un accidente de vehículos mientras desarrollaba la curiosa misión de buscar peloteros en la zona fronteriza para el equipo de la Aviación Militar Dominicana enviado por el presumiblemente agraviado yerno de Trujillo. Presumimos que entiende el autor que de haber tenido don Miguel Ángel esas percepciones modernas de aquellos hechos terribles y continuos que entonces le afectaron y le motivaron a la acción patriótica que le llevó a él mismo a la muerte después de que le sirvieran como comida en la cárcel la carne de su propio hijo mayor, no se hubiera involucrado en aquellos hechos; pero, testigo como fue de su propia muerte, ella le podía inducir al hecho a que lo indujo aquella cadena de coincidencias tan confusa. Dos, es injusto pensar que Horacio Vázquez, el predecesor de Trujillo, pudiera haber sido envenenado por éste, y no se explica por qué se calumnia a ese señor que da motivos a malos pensamientos, sin hechos que los confirmen. Tres, insiste en que a Trujillo se le pegaban todas las tragedias y las muertes de la época, de su época, pero no explica el porqué de que fuera a Trujillo y no a otro, el porqué en aquel tiempo nadie podía morir de muerte natural sin que Trujillo fuera sospechoso de haberla provocado. ¿Qué fundamento podía tener aquella malquerencia? ¿Como viene a morirse Estrella Ureña de una vulgar apendicitis, en el quirófano después de retornar desde el exilio y someterse a la disciplina trujillista nuevamente? Termina el articulista mordiéndose la cola al citar a un filósofo local, David Alvarez Martín, quien como es natural hace filosofía del despotismo y de su trascendencia, cuando dice que rechazar que alguien pueda defender una tiranía demuestra precisamente que los efectos de la dictadura no han desaparecido en nuestra sociedad, que la intolerancia es uno de los venenos más difíciles de erradicar en quienes heredan espiritualmente una dictadura, y que señalar que dicha intolerancia es contra la dictadura misma, justifica lo profundo que ha calado la dictadura. Como puede verse, leerse, sentirse y oírse, la catarsis se ha iniciado y es necesario en estas horas recordar al León Felipe que no vivió para no ver ‘Por la manchega llanura la figura de Don Quijote pasar’, en unos textos que la España de hoy quisiera no tener que leer alguna vez:
¿Quién ha implorado ya el perdón
y espera que sólo se descorran los cerrojos?
Español del éxodo y del llanto
¿de qué te tienen que perdonar?
¿y quién te tiene que perdonar?
¿Qué regazo,
qué tiara......
qué virtud hay en el mundo
ante la cual deban arrodillarse
tus lágrimas?
FG-Y dijiste también que la novela “corroe, nos divide de nuevo, o detecta las fisuras que marcan nuestras divisiones irredimidas y al parecer irremisibles”.
JIC-Y mil veces lo dije y lo digo, decía Pedro Mir alguna vez.
FG-Y por último con respecto a otro autor: Manuel Vázquez Montalbán, quien para su novela “Galíndez” también pudo contar con tu colaboración y quien te introduce como personaje en la misma novela, también editada, con gran éxito, por Taller. Tu experiencia con él ¿fue distinta de la que viviste con Mario Vargas Llosa?
JIC-Por supuesto. Me duele sin embargo que el aserto matemático que aprendimos para entender las reglas de la multiplicación no se cumpla en las relaciones humanas, esos dos amigos no son amigos y debieran de serlo si los amigos de mis amigos son mis amigos. A Manolo lo encontré para esos efectos a través de El País. Pero ya le conocía, le conocía por los múltiples nombres que adoptara en Triunfo y porque al pasar por Madrid alguna vez otro entrañable amigo de otras entrañables aventuras allá mismo en los primeros años de la década de los 60, Armando Puente, me regaló su ahora olvidada “La penetración americana en España”, publicada en 1971 o después por Cuadernos para el Diálogo que nunca se produjo con la advertencia de que llegaría a ser lo que en efecto ha llegado a ser. Lector de sus columnas como era, cuando reiteró la idea de que un día dejaba todo para trabajar con Galíndez, el personaje que le apasionaba desde que en la prensa franquista conoció de él por la síntesis de su secuestro en Nueva York y por los problemas que el hecho le iba creando en forma acumulativa a Trujillo, no vacilé en enviarle copia del archivo de Galíndez que había acumulado al paso de los años y que había entregado a otros autores dominicanos a los cuales el tema nunca les sedujo. El mal correo ayudó a nuestra química afectivo-intelectual-política, pues cinco meses más tarde y sin recibir respuesta alguna de aquel envío que se hizo a Manuel Vázquez Montalbán, El País, Madrid, España, se presentaba en el recinto ferial de Barcelona, en el marco de un Líber, una obra de Antonio Gades con prólogo y palabras de Manolo, lo que me permitió acercarme a un estante muy próximo al subdesarrollado de Taller en que se aglomeraba un público nutrido y caluroso. Sólo pude decirle que era dominicano para que dijera a su vez que “Ayer recibí un paquete muy extraño desde allá, tan extraño que hube de preguntarle a don Francisco Ayala, que recaló alguna vez por esas tierras, si un dominicano sería capaz de aquello, y me dijo que todos los dominicanos eran capaces de esas cosas”. El elogio de Ayala me tocó muy hondo, no somos un país de Rubirosas y de Trujillos y Ayala, que había pasado por esta parte de la Siberia española que es Latinoamérica camino a Buenos Aires, ya homologado en la nueva España que se deshacía de Franco por muerte natural, había calado en lo profundo del alma dominicana. Nada, que Manolo salía para Londres y nosotros, Lourdes, Ernesto nuestro segundo hijo y yo, como buhoneros cargados de paquetes invendibles y en un autobús de 17 horas de vuelo, a Frankfort al día siguiente, quedando en encontrarnos en una semana en la Plaza de la Universidad donde efectivamente nos encontramos y planificamos el trabajo en Santo Domingo que en gran medida ha sido insertado en la obra, dado que en ella, Muriel, la estudiante norteamericana que hace una tesis sobre La ética de la emigración, caso Jesús de Galíndez, manosea archivos de la cancillería española cuando recibe el paquete de materiales que yo le envío desde Santo Domingo y hacia allí se dirige lo que le permite al autor insertarnos con nuestros propios nombres y nuestros propios hechos en la trama. Para ese trabajo Manolo viajó a Santo Domingo dos o tres veces, siempre acompañado de Jordi Estadella quien tomó cientos de fotos en los escenarios donde vivió, trabajó o se desempeñaban las actividades laborales, políticas o de espionaje en favor de los norteamericanos que desarrollara Jesús de Galíndez en la República Dominicana. Hemos colaborado con otros autores, sin que necesariamente Taller tenga derechos editoriales. De Julia Alvarez hicimos “El tiempo de las mariposas”, sobre las hermanas Mirabal, una edición dominicana cuyos derechos fueron donados por la autora a la fundación que tiene como tarea la conservación de la memoria de aquellas heroínas, únicas en la historia humana. ¿Donde aparece un crimen calculado de tres mujeres, hermanas por demás, en la literatura o en el catálogo de las infamias humanas? Julia escribe en inglés, dice ella, pero en algo parecido al inglés para no discutir mucho y es sí una gran poetisa en ese idioma, hechos que dificultan sus traducciones. Un argentino tiene poco que hacer con aquellos textos, y un catalán menos. Nosotros realizamos para la República Dominicana una revisión a fondo de aquella traducción original y logramos que Juan mi sangre se llamara así y no Juan el sangriento, porque el Juan de que se trata vive sin haber cumplido una hora de cárcel todavía y es bueno que se encuentre inmortalizado por las iniquidades que la literatura ha logrado rescatar de los olvidos. A ella misma le facilitamos y lo consigna en su obra el inédito cuaderno de bitácora de Pedro Henríquez Ureña que le sirviera para el trabajo de su Salomé. En otro caso, sin ediciones dominicanas, Horacio Vázquez Rial llegó a Santo Domingo referido por Manolo Vázquez, de quien no es familia, para trabajar en su investigación sobre Gustavo Durán, que culminó con su magnífico “El soldado de porcelana” (Ediciones B, S. A., 1977, Barcelona) y se produjo un efecto en cascada, porque Durán estuvo vinculado a Spruille Braden en sus andanzas americanas y aquí apareció, en la biblioteca de Bernardo Vega, un ejemplar de las memorias de Braden en el cual Vázquez Rial encontró una pista sobre la muerte de Gardel que le condujo a otra obra, “Las dos muertes de Gardel” (Ediciones B, S. A., 2001, Barcelona). Queda de esas experiencias y contactos el dolor de las distancias, cuando el creador se deja atrapar por otros temas y se olvida de que en los caminos va dejando afectos dispersados que el viento toma para sí con rapidez.
FG- Y su concepto de novela histórica, “reflexiva”, que se despide de los preceptos de la novela tradicional, “ilusionista” a los que se apega todavía Vargas Llosa, ¿no sería un modo más adecuado para acercarse a la historia desde nuestra perspectiva contemporánea y con nuestras “dudas” hermenéuticas en cuanto a las posibilidades de apropiarse una realidad pretérita?
JIC- Sí.
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Revista “Iberoamericana”, del Instituto Latinoamericano de Berlín, número 3, 2001.
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sábado, 12 de noviembre de 2011
Ministerio deja al Museo de la Resistencia sin presupuesto para el 2012
Hasta el momento el Museo de carácter histórico se sostiene por benevolencia de la empresa privada cuyos empresarios son familiares de héroes que lo dieron todo por la patria y por la incipiente democracia que hoy vive la República Dominicana
SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Dentro de la Ley de Gastos Públicos del 2012 no hay partida presupuestaria para el Museo Memorial de la Resistencia de la República Dominicana, reveló su directora Luisa De Peña.
Aunque pertenece al Comité Internacional de Museos Memoriales de Víctimas de Crímenes Públicos y de Lesa Humanidad, y a la red nacional de museos, esta entidad creada por decreto No.287-07, no es prioridad para el Ministerio de Cultura como un centro cultural que “tiene como objetivo promover una memoria responsable de la historia y fomentar la cooperación cultural a través de la educación y del uso del saber al servicio de la Paz; su objetivo principal es conmemorar a las víctimas de crímenes de Estado, admitidos por la sociedad o ideológicamente motivados”.
La Federación de Fundaciones Patrióticas es la propietaria de la entidad, estas son la Fundación Manolo Tavárez, Presidente. Representada por el Dr. Anulfo Reyes, Fundación Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, Vicepresidenta. Representada por Francis Pou de García, Fundación Héroes de 30 de Mayo, Secretario. Representada por Luis Manuel Pellerano Amiama, Fundación Hermanas Mirabal, Tesorero. Representada por Noris González Mirabal, Fundación Héroes de Luperón, Miembro. Representada por Iliana Ornes, Fundación Testimonio, Miembro. Representada por Julio Escoto Santana.
Hasta el momento el Museo de carácter histórico se sostiene por benevolencia de la empresa privada cuyos empresarios son familiares de héroes que lo dieron todo por la patria y por la incipiente democracia que hoy vive la República Dominicana
Aunque el Ministro de Cultura, José Rafael Lantigua, es miembro del Consejo Directivo, es evidente la ausencia inexplicable en asuntos tan importantes como dotar de presupuesto por el Estado Dominicano a una Institución permanente, sin fines de lucro, al servicio de la sociedad y de su desarrollo.
Este museo se mantiene abierto al público, además de que adquiere, conserva, investiga, difunde y expone los testimonios materiales e inmateriales del hombre y su entorno para la educación y el deleite de quien lo visita.
La señora De Peña puso al tanto a la presidencia de la República y revela también que el mismo presidente de la República, Leonel Fernández, le asegura que dispondrán de recursos directamente desde su despacho.
Hasta el momento el Museo de carácter histórico se sostiene por benevolencia de la empresa privada cuyos empresarios son familiares de héroes que lo dieron todo por la patria y por la incipiente democracia que hoy vive la República Dominicana.
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martes, 18 de octubre de 2011
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Voltaire
















