domingo, 1 de mayo de 2011

¿Quién fue Osama Bin Laden?

Uno de los diez hombres más buscados por el FBI, Osama Bin Laden, nació el 10 de marzo de 1957 en Riad, Arabia Saudita. También se le conoce como Usama bin Ladin.
¿Quién fue Osama Bin Laden?
Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda cuya muerte anunció Barack Obama, nació el 10 de marzo de 1957 en Yeda (Arabia Saudí), en el seno de una familia multimillonaria.

Es el decimoséptimo de los 52 hijos de Muamar Bin Laden, campesino saudí de origen yemení que se convirtió en magnate de la construcción.

Estudió Religión y Ciencias Económicas y se graduó en la Universidad Rey Abdul Aziz.

En 1979, tras la invasión soviética de Afganistán, luchó con los "muyahidin" contra el ejército de la URSS y organizó el reclutamiento de miles de voluntarios en el mundo musulmán. En 1988 creó la organización "Al Qaeda" (La Base), en referencia a la base de datos donde apuntaba a los combatientes. Su objetivo es "la guerra santa contra los judíos y los cruzados".

Tras la retirada soviética en 1989, regresó a su país, donde vertió duras críticas contra la monarquía por el apoyo prestado a EEUU durante la Guerra del Golfo en 1991, lo que le valió la ruptura con el rey Fahd y con su propia familia. En 1991 se exilió en Sudán, donde dirigió una empresa constructora, considerada una "tapadera".

En 1994, el Gobierno saudí le retiró la nacionalidad y en 1996, Sudán, presionado por la ONU, le pidió que se marchara.

Volvió a Afganistán, donde le acogió la milicia talibán que había conquistado Kabul con apoyo estadounidense. Se instaló en los montes afganos con un grupo de leales, los Muyahidin Jalq (Combatientes del Pueblo). Desde allí dirigió las operaciones de Al Qaeda en 33 países de Oriente Medio, Asia, Europa y América, y financió campos de entrenamiento en Afganistán, Sudán y Pakistán.

EEUU considera que financió o inspiró un primer atentado -en febrero de 1993- contra las Torres Gemelas de Nueva York (6 muertos); el derribo de tres helicópteros estadounidenses en Somalia en octubre de 1993 (18 muertos); el ataque de noviembre de 1995 contra el edificio de la Guardia Nacional saudí en Riad (7 muertos) y otro, en junio de 1996, que mató a 19 soldados norteamericanos en Arabia Saudí. Tras este atentado, Bin Laden señaló que era el principio de una guerra entre los musulmanes y EEUU.

En agosto de 1998, dos atentados de Al Qaeda contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania causaron 224 muertos (12 de ellos estadounidenses) y 4.000 heridos. EEUU bombardeó varias bases afganas y una fábrica en Sudán.

En noviembre de 1998, EEUU ofreció cinco millones de dólares por su captura, que elevó posteriormente a 25 millones de dólares y, en 2007, dobló a 50 millones (36 millones de euros).

En junio de 1999, fue incluido en la lista de los diez más buscados por el FBI y, en noviembre siguiente, entraron en vigor las sanciones de la ONU a Afganistán por ampararlo.

Se cree que su fortuna superaría los 250 millones de dólares (una pequeña parte del patrimonio familiar, de 5.000 millones) y que llegó a controlar más de 60 empresas en el mundo.

El 11 de septiembre de 2001 (11-S), 19 terroristas de Al Qaeda perpetraron en EEUU el mayor ataque terrorista de la Historia, con unos tres mil muertos. Cinco días después, Bin Laden negó su implicación en un comunicado de la agencia "Afghan Islamic Press".

En octubre de 2001, la televisión qatarí "Al Yazira" mostró imágenes de Bin Laden junto a su segundo, el egipcio Ayman al Zawahiri. Días después, tras atacar EEUU a Afganistán, Al-Jazira difundió un mensaje en que Bin Laden alababa el 11-S, aunque sin reivindicar su autoría.

En octubre de 2001 fue entrevistado en Afganistán por el periodista sirio-español Taysir Alony, que trabajaba para la cadena "Al Yazira", aunque la cinta nunca fue emitida.

Tras caer, el 9 de noviembre, la localidad de Mazar i Sharif, huyó con unos 200 leales y se refugió en las montañas fronterizas entre Afganistán y Pakistán. Desde entonces se desconoce su paradero.

En diciembre de 2001, EEUU divulgó un nuevo vídeo en que se congratulaba por los ataques del 11-S.

En el primer aniversario del 11-S, nombró en un mensaje sonoro a los 19 perpetradores y alabó su acción, en una aparente reivindicación de esos atentados.

En octubre de 2003, en una nueva grabación, amenazó con atacar los países que participasen en la ocupación de Irak, entre ellos España.

En abril de 2004, en una cinta magnetofónica, reivindicó implícitamente los atentados del 11-S y del 11-M en Madrid: "es vuestra propia mercancía, que os ha sido devuelta".

En octubre siguiente, irrumpió en la campaña electoral de EEUU con un vídeo (el último con imágenes suyas), en el que lee una carta al pueblo norteamericano. Por primera vez explica las causas y las consecuencias del 11-S: "fue ideado en 1982, cuando EEUU permitió a Israel invadir el Líbano". También advirtió a los estadounidenses de que eran conducidos "de forma errónea" por el presidente Bush.

Dos meses después, afirmó en una grabación sonora que el jordano Abu Mosab al Zarqaui era el líder de Al Qaeda en Irak, e instó a los iraquíes a boicotear las elecciones de enero 2005.

En enero de 2006, ofreció, en un mensaje sonoro "al pueblo americano", una tregua a largo plazo, mientras amenazaba con más ataques en territorio estadounidense.

Sobre el conflicto de Darfur (Sudán), pidió, en un mensaje sonoro en abril siguiente, que los "muyahidin" se preparasen para una "larga guerra contra los cruzados" y acusó a EEUU de pretender "robar el petróleo sudanés".

En mayo 2006, aseguró en una cinta sonora en internet, que el francés Zacarias Moussaui no tenía nada que ver con el 11-S. Dijo que él mismo había encargado "a los 19 hermanos" los atentados terroristas en Nueva York y Washington, y que "Mousaui no fue uno de ellos".

En otra cinta sonora, de junio de 2006, lamenta la muerte de Al Zarqaui, al que llamó "león de la yihad".

En septiembre de 2007, en el sexto aniversario del 11-S, Bin Laden emitió un vídeo de 30 minutos en que aparece con su habitual chilaba y turbante pero, a diferencia de los anteriores, tiene la barba completamente negra. Son las últimas imágenes filmadas del líder de Al Qaeda.

Desde entonces, ha emitido una docena de mensajes, la mayoría sonoros y algunos montajes de vídeo sobre fotos fijas, en internet o en "Al Yazira". En algunos, se refiere a acontecimientos políticos recientes.

En noviembre de 2007, instó a los europeos a concluir su participación en Afganistán y reafirmó su responsabilidad en los atentados del 11-S.

En el quinto aniversario de la invasión de Irak, en marzo 2008, amenazó a Europa por su actitud ante las "caricaturas insultantes" de Mahoma y arremetió contra el Papa Benedicto XVI. La situación en la Franja de Gaza fue el tema principal de sus mensajes en 2008, en el 60 aniversario de la creación de Israel, y en 2009, cuando calificó de "holocausto" el ataque israelí contra Gaza de diciembre anterior.

El 3 de junio de 2009, acusó al presidente Barack Obama de sembrar "nuevas semillas de odio y de venganza" siguiendo "el camino de su predecesor".

En su último mensaje, el 21 de enero de este año, el líder de la red terrorista Al Qaeda amenazó, en una grabación de audio emitida por la televisión catarí Al Yazira, con matar a los rehenes franceses que sean secuestrados por su grupo, si los soldados de este país no se retiran de Afganistán.

"Nuestro mensaje a vosotros ayer y hoy es el mismo, y es que la liberación de vuestros rehenes de las manos de nuestros hermanos está condicionada a la salida de vuestros soldados de nuestro país", advirtió el líder saudí de origen yemení en la grabación emitida por la cadena y cuya autenticidad no pudo ser verificada.

Se cree que Osama Bin Laden tenía cuatro esposas y diecinueve hijos. En noviembre de 2008, su hijo Omar Osama solicitó asilo político en España, pero su solicitud fue rechazada. 

EFE

OSAMA BIN LADEN HA MUERTO ( parodia )

Bin Laden fue muerto por un comando de los EE.UU; lo ubicaron en Pakistán


Fuente: BBC Mundo


Obama se dirigió a los estadounidenses en una inusual aparición la noche del domingo por televisión.

WASHINGTON.- El presidente  Barack Obama anunció este domingo que el líder de la red Al Qaida Osama Bin Laden fue muerto por un comando estadounidense, casi diez años después de los atentados del 11 de septiembre.

"Puedo informar al pueblo estadounidense y al mundo de que Estados Unidos ha matado a Osama Bin Laden", declaró Barack Obama en una frase para la Historia. El presidente de EE.UU. realizó una breve aparición televisada para confirmar la noticia que una hora antes, habian difundido distintos medios de prensa estadounidenses.

"Un pequeño comando"
La operación de "un pequeño comando" tuvo lugar en las afueras de Islamabad, en Pakistán. Obama ordenó la misión de un pequeño operativo de la inteligencia en suelo paquistaní cuando habían confirmado la situación de Bin Laden. La colaboración de las fuerzas antiterroristas de Pakistán ha sido fundamental, según el presidente de EE.UU.
En su breve aparición televisada, de menos de diez minutos, Obama felicitó a todas los cuerpos de seguridad que han hecho posible acabar con el terrorista más buscado. También tuvo un momento de recuerdo para las víctimas de los atentados del 11-S y sus familiares.

Huyendo desde el 2001
Bin Laden estaba desaparecido desde 2001, cuando huyó de Afganistán. Estados Unidos le acusa de ser el autor intelectual de los atentados del 11 de septiembre de ese mismo año contra el World Trade Center de Nueva York.
Osama Bin Laden fue asesinado en una mansión en las afueras de Islamabad por fuerzas estadounidenses y su cuerpo está bajo su custodia, dijo el domingo una fuente cercana a la operación.

El presidente estadounidense agradeció la ayuda de las autoridades de Islamabad.

Las fuerzas armadas de Estados Unidos han estado detrás del líder islamista durante años, un esfuerzo que se redobló tras los atentados contra el World Trade Center en Nueva York y el Pentágono que dejaron 3.000 muertos.

Bin Laden siempre se las arregló para evadir a las fuerzas estadounidenses en su masiva caza, y en general se estima que se escondía en las zonas fronterizas entre Pakistán y Afganistán.

Osama bin Laden, enemigo público número uno de EE.UU., era el hombre más buscado a nivel internacional después de haber sido señalado como autor del ataque contra las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001, uno de los mayores atentados sufrido por el país norteño.

Un logro para Obama
El fallecimiento es considerado un logro para Obama, en tiempos de elecciones, que cumple la promesa de su predecesor, George W. Bush, tras el atentado: “hallaremos al responsable de esto vivo o muerto”.

Osama Bin Laden, acusado de terrorista por Estados Unidos, fue entrenado por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) aseguran recientes investigaciones.

El líder de Al Qaeda es el resultado de una década de guerra, apoyada por Estados Unidos contra la ocupación de Afganistán por la Unión Soviética. Luego de que las tropas rusas invadieron a dicho país en 1979, EE.UU. entrenó a Bin Laden y a miles de hombres árabes.

Para entonces, el presidente estadounidense, Ronald Reagan, llamaba al líder de Al Qaeda y sus seguidores "luchadores por la libertad" y ahora son sus enemigos.

OTAN dio muerte a enemigo número dos
La información sobre bin Laden se conoce pocos días después que, la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) anunciara la muerte de su enemigo público número dos en Afganistán durante un bombardeo realizado a mediados del mes de abril en el este del país centroasiático.

La Fuerza Internacional de la OTAN en Afganistán (ISAF, por su sigla en inglés) informó en un comunicado que el pasado 13 de abril murió el saudita de Al Qaeda, conocido por los nombres de Abu Hafs al Najdi y de Abdul Ghani.

"El segundo de sus objetivos más buscados en Afganistán murió el 13 de abril en un bombardeo en el distrito de Dangam de la provincia de Kunar" (este), reza el texto que señala el hecho como "decisivo" en la lucha contra menciona red.

La ISAF asegura que su enemigo era "un alto dirigente de Al Qaeda" de nacionalidad saudí, que trabajó en la coordinación de "numerosos e importantes ataques" de alto nivel contra las fuerzas afganas y de la OTAN.

Obama anuncia la muerte de Osama bin Laden

'Noticia de última hora


El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó la muerte del fundador y líder de al-Qaeda, Osama bin Laden, en una operación llevada a cabo por EE.UU.
En un discurso en vivo en televisión, Obama explicó que un pequeño grupo de efectivos de Estados Unidos llevó a cabo el operativo en el que Bin Laden murió en Pakistán.
Añadió que las fuerzas estadounidense tienen en su poder el cuerpo del fallecido líder de al-Qaeda.
Bin Laden es considerado el responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, que Obama califició como "el peor ataque contra EE.UU."donde murieron cerca de 3.000 personas.
Desde entonces era el hombre más buscado por Estados Unidos. Obama indicó que la noticia es símbolo de la grandeza del país.
Osama Bin Laden, de 54 años, era el primero en la lista de los más buscados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos.
Además de los atentados del 11 de septiembre de 2001, se le acusa de estar detrás de otros ataques como los de 1998 contra dos embajadas de Estados Unidos en el este de África.
Se cree que durante estos últimos diez años se estuvo ocultando en la región montañosa en la frontera entre Pakistán y Afganistán.
En este tiempo se llevaron a cabo numerosos operativos de tropas internacionales en ambos países, pero hasta ahora no se había dado con él.
La última vez que se le vio en público fue en un mensaje difundido en un video en 2004.

Oro es salvación para enfrentar crisis económica RD, ¿Por qué regalarle a la Barrick Gold 44 mil millones de dólares?







Barrick no debe llevarse riqueza nacional
El oro, cuyo precio sube rápidamente en los mercados internacionales, es la salvación económica de la República.
La Barrick Gold no debe llevarse la riqueza nacional, el patrimonio de un pais azotado por el peso del endeudamiento externo, crisis energética, pésima distribución de las riquezas, desempleo escandaloso, pobreza real de un 48% según estudios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), problema de agua potable en casi todo el pais, un país deforestado y contaminado, reducidas inversiones en la salud y educación, necesitado de exploraciones petroleras, necesitado de producción de materias primas y de alimentos, de una industria nacional fuerte para exportar más, agroindustria debilitada y otros problemas que castigan la mayor parte de la sociedad dominicana.

LE REGALARIAN  44 MIL MILLONES DE DOLARES
¿Por qué regalarle 44 mil millones de dólares a la Barrick Gold?

¿Por qué negociaron un contrato tan leonino con la Barrick?

¿Se le olvidó que esa mina de Cotuí, es propiedad del pueblo dominicano?

Capitalismo y lucha de clases

James Petras | La Haine / Rebelió






Introducción
La lucha de clases sigue desempeñando un papel central en el proceso de acumulación capitalista, si bien adopta formas diferentes en función del contexto socioeconómico. Para cartografiar el despliegue de la lucha de clases es preciso especificar algunos conceptos fundamentales relacionados con (a) las diversas condiciones y los sectores dominantes del capital en la economía global, (b) la naturaleza de la lucha de clases, (c) los principales protagonistas de las luchas de clases, (d) la naturaleza de las reivindicaciones que hace y (e) las luchas masivas.
La acumulación capitalista se desarrolla siguiendo una pauta muy desigual, lo que tiene consecuencias importantes sobre la naturaleza e intensidad de la lucha de clases. Además, las reacciones concretas de los trabajadores y, sobre todo, del Estado capitalista hacia la situación general de la economía han dado forma al grado de intensificación de la lucha de clases y de la ofensiva de los dos «polos» principales (capital y mano de obra).
Aclaraciones conceptuales
Al analizar el capitalismo contemporáneo, la diferencia más llamativa reside en tres situaciones radicalmente distintas del sistema capitalista, que corresponden a los países que experimentan (a) altas tasas de crecimiento, (b) estancamiento y (c) una crisis profunda.
Los países capitalistas con tasas de crecimiento elevadas se dividen con claridad entre los que (a) viven del auge de las materias primas y son exportadores sobre todo de productos agrarios y recursos energéticos y mineros, situados en su mayoría en África y América Latina o (b) son exportadores de manufacturas, fundamentalmente en Asia (China, India y Corea del Sur).
Las crisis económicas se pueden clasificar, a su vez, en tres grupos.
(a) Las de las economías de recuperación rápida, entre las que se encuentran las de Alemania y los países nórdicos que, después de caer en picado hasta cifras de crecimiento negativo han aumentado las exportaciones industriales y crecen con rapidez desde 2010.
(b) Las de las economías de recuperación lenta o estancadas, a las que pertenecen las de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia, que han tocado fondo, han recuperado los beneficios, sobre todo en el sector financiero, pero han hecho pocos o ningún progreso en la reducción del desempleo, el aumento de la producción de manufacturas y el crecimiento general.
(c) Las crisis económicas prolongadas y profundas, como las de Portugal, España, Grecia, los países bálticos y los balcánicos, que están en quiebra, donde el desempleo ha alcanzado cifras de dos dígitos (entre el 15 y el 20 por ciento) y el crecimiento es negativo. Arrastran una carga de deuda muy fuerte y están implantando programas de austeridad estrictos concebidos para prolongar su depresión económica en los próximos años.
Exactamente igual que hay pautas desiguales de desarrollo capitalista, también las hay con relación a la lucha de clases. Hay varios conceptos fundamentales que es preciso tener en cuenta para analizar la lucha de clases.
En primer lugar, hay que apreciar la distinción entre lucha «de clases» y lucha «masiva». En América Latina hay muchos ejemplos de luchas multisectoriales, de trabajadores, campesinos o empleados del sector público encabezadas por organizaciones enraizadas en clases sociales. A veces, esos movimientos de clase se convierten en «luchas masivas» que incorporan a otros grupos heterogéneos (vendedores ambulantes, trabajadores autónomos, etc.). Las revueltas árabes actuales son, en su mayoría, luchas masivas que, en términos generales, carecen de organizaciones o liderazgo de clase o, en algunos casos, están encabezadas por «organizaciones juveniles» o «religiosas».
En segundo lugar, hay una diferencia entre luchas de clases «ofensivas» y «defensivas», en las que las organizaciones luchan por ampliar sus derechos sociales y elevar los salarios o combaten para preservar o limitar las pérdidas salariales o de poder adquisitivo.
La lucha de clases es una actividad que se libra en dos sentidos: mientras que los trabajadores y otras clases explotadas luchan desde abajo, las clases gobernantes y sus Estados entablan la lucha de clases desde arriba para incrementar sus beneficios, la productividad y el poder.
La lucha de clases adopta diversas formas. La mayoría de las luchas de clases de nuestros días son por «cuestiones económicas», incluida la de reclamar una parte cada vez mayor de la renta nacional. Hace media década, por toda América Latina, como sucede hoy en los países árabes, la lucha de clases o de masas era principalmente política, librada para derrocar a los gobiernos neoliberales opresivos y represivos.
Pertrechados con estos conceptos, podemos pasar a analizar la relación entre países y regiones en crisis o en crecimiento de diferente grado y su relación con los diferentes grados y tipos de lucha de clases.
Desarrollo dispar y lucha de clases
Los países que gozan de elevadas tasas de crecimiento, ya sea en Asia apoyándose en las manufacturas o en América Latina gracias al auge de la exportación de recursos agrarios y mineros, viven una lucha de clases económica cada vez más ofensiva por el reparto de un pedazo mayor de la tarta del crecimiento económico. En China, por las presiones emanadas desde abajo, los salarios han experimentado en la última década (1) un incremento superior al 10 por ciento y, en algunas regiones, al 20 por ciento, mientras que en América Latina, los trabajadores de Bolivia y otros lugares exigen más del 10 por ciento. (2) En buena medida, las tasas de crecimiento elevadas van acompañadas de una inflación (3) que deteriora los incrementos nominales concedidos por el Estado y los empleadores. Resultan especialmente provocativos los aumentos acusados del precio de los alimentos básicos, la energía y el transporte, que inciden directamente en la vida cotidiana de los trabajadores.
Una de las señales más prometedoras del avance de la lucha de clases son las conquistas socioeconómicas reales y sustanciales obtenidas por los trabajadores en América Latina durante la pasada década . En Argentina, el desempleo ha descendido de más del 20 por ciento a menos del 7 por ciento, los salarios reales han aumentado más de un 15 por ciento, el salario mínimo, las pensiones y las coberturas médicas han aumentado sustancialmente y la afiliación sindical también se ha incrementado. A menor escala se han producido procesos similares en Brasil: el desempleo ha caído desde el 10 por ciento hasta el 6,5 por ciento (marzo de 2011), el salario mínimo ha aumentado más de un 50 por ciento en los últimos 8 años y varios centenares de grandes fincas han sido ocupadas y expropiadas gracias a la acción directa del Movimiento de los Sin Tierra. Mientras que la política revolucionaria social ha decaído en América Latina desde mediados de la década de 2000, la lucha de clases económica ha conseguido arrancar reformas sustanciales que mejoran los medios de vida de la clase trabajadora e imponen algunas restricciones a la explotación rapaz de la mano de obra por parte del liberalismo, en marcado contraste con lo que está sucediendo en la América anglófona y Europa meridional.
En los estancados países imperiales «desarrollados», el Estado se ha dedicado a descargar la totalidad del coste de la «recuperación» sobre las espaldas de los trabajadores y los empleados públicos a base de reducir puestos de trabajo, salarios y prestaciones sociales, mientras los banqueros y las élites empresariales se enriquecen. Estados Unidos, Inglaterra y Francia han sido testigos de una punzante ofensiva de clase desde arriba que, ante la débil oposición de unos aparatos sindicales menguados y burocratizados, ha invertido en buena medida el curso de muchas conquistas sociales anteriores de los trabajadores. (4) En esencia, las luchas de los trabajadores son defensivas y tratan de limitar los retrocesos, pero carecen de la organización política para contraatacar las medidas presupuestarias reaccionarias que recortan los programas sociales y reducen los impuestos a los ricos, con lo que han ensanchado las desigualdades de clase.
Las luchas de clase más intensas han tenido lugar en los países que sufren la crisis económica con mayor profundidad, a saber: Grecia, España, Irlanda y Portugal. Allí, la clase gobernante ha invertido el curso de medio siglo de conquistas sociales y salariales en el lapso de tres años con el fin de cumplir con los criterios de los banqueros occidentales y el FMI. La ofensiva de clase desde arriba encabezada por el Estado ha recibido por respuesta una serie de huelgas generales, manifestaciones muy concurridas y docenas de protestas, sin éxito ninguno. (5) La élite estatal-empresarial, encabezada en la mayoría de los casos por políticos socialdemócratas, ha privatizado empresas públicas, reducido millones de empleos públicos, elevado el desempleo a cotas históricas (20 por ciento en España, 15 por ciento en Grecia y 13 por ciento en Portugal e Irlanda) y canalizado decenas de miles de millones de dólares para pagar la deuda. (6)
La clase dominante ha aprovechado la crisis como arma para reducir costes laborales, lo que ha transferido rentas al 5 por ciento más rico de la pirámide social y aumentado la productividad sin reactivar el conjunto de la economía. El PNB sigue siendo «negativo» para el futuro a corto plazo, mientras que la austeridad debilita la demanda nacional y el pago de la deuda socava las inversiones locales para reactivar la economía.
La crisis política de los regímenes árabes clientes, rentistas, autócratas y corruptos se manifiesta en los movimientos democráticos populares masivos, a la ofensiva, que han derrocado a los gobiernos de Egipto y Túnez, para empezar, y están desafiando al aparato estatal pro imperial. (7) En Egipto y Túnez, las autocracias pro imperiales fueron depuestas, pero los nuevos regímenes democráticos populares que son reflejo de los nuevos protagonistas masivos del cambio político todavía tienen que tomar el poder. En el resto del mundo árabe, las revueltas generalizadas de Yemen, Bahrein, Argelia, Jordania, Siria y otros lugares se han manifestado con dureza contra las autocracias imperiales armadas levantando el fantasma de los cambios democráticos y socioeconómicos.
Las potencias imperiales estadounidense y de la Unión Europea, desprevenidas en un principio, se han lanzado al contraataque interviniendo en Libia, respaldando a la junta militar en Egipto y tratando de imponer «nuevos» regímenes colaboracionistas para impedir una transición democrática. (8) La lucha de masas, influida por fuerzas islámicas y seculares, tienen un programa definido de rechazo del statu quo pero, como carecen de liderazgo de clase, no han sido capaces de plantear una estructura político-económica alternativa más allá de las vagas nociones de «democracia». (9)
En resumen, el crecimiento acompañado de un rápido incremento de la renta nacional y el renacer de la inflación ha propiciado mucho más la lucha de clases ofensiva desde abajo que la «crisis» o el «estancamiento» que, en el mejor de los casos, ha ido acompañado de luchas «defensivas» o de retaguardia. En parte, la teoría de la «privación relativa» parece ajustarse a la idea de la intensificación de la lucha de clases, salvo que el tipo de lucha es principalmente «economicista» y no tanto contra el Estado per se. Además, los métodos de lucha suelen ser huelgas para reclamar aumentos salariales. Este detalle es más evidente en Argentina, Brasil, Chile y Perú, donde se han producido enfrentamientos intensos en torno a exigencias economicistas muy limitadas. La excepción son las luchas indígenas basadas en comunidades de Perú y Ecuador contra el Estado y la explotación y contaminación de tierras, aire y agua por parte de compañías mineras extranjeras.
En todo caso, es preciso hacer varias salvedades. La lucha obrera en Bolivia, que ha experimentado un auge y crecimiento muy dinámicos de las exportaciones de recursos agrarios y mineros, ha convocado una huelga general de diez días por los salarios (del 6 al 16 de abril de 2011). (10) La extensión de la huelga en el tiempo ha convertido en «políticas» algunas cuestiones planteadas en torno a la autoridad del gobierno de Morales en algunos sectores. En parte se debe a que los aumentos salariales los fija el gobierno. Según la principal organización sindical (COB), los aumentos planteados por el gobierno quedaban por debajo de la subida de los precios de la cesta de la compra de alimentos básicos para las familias. Por tanto, lo que empezó siendo una lucha económica se acabó politizando. Asimismo, en el caso de Perú, con una economía de exportación de recursos minerales muy activa, el gobierno neoliberal de García ha tenido que hacer frente a reivindicaciones económicas y ecológicas muy incisivas de los mineros y las comunidades indígenas. Durante la campaña de las elecciones presidenciales de 2011, la lucha ha adquirido un marcado tinte político cuando gran variedad de votantes de la clase obrera y campesina ha apoyado a la candidata de centro-izquierda, Humala. (11) En los países con tasas de crecimiento elevadas dependientes de grandes empresas mineras de titularidad extranjera y con comunidades indígenas importantes, el conflicto de clase se ha dado cita con demandas ecológicas, de clase, nacionalistas y étnicas.
Dicho de otro modo, la diferenciación expuesta más arriba entre luchas de clases ofensivas o defensivas y económicas o políticas son variables, pues sufren cambios a medida que la lucha y su contexto varían.
La espectacular intensificación de la lucha de clases en China, con su alta tasa de crecimiento, refleja la cada vez mayor escasez en las regiones del litoral, los inmensos beneficios obtenidos por una nueva clase de multimillonarios, la intensa explotación de la mano de obra y la aparición de una «nueva generación» de mano de obra joven que tiene más opciones que trabajar en una «única factoría». (12) La «socialización» de las grandes concentraciones de trabajadores en grandes fábricas, muy cerca unos de otros, facilita la acción colectiva. La agudización de las desigualdades, sobre todo ante el crecimiento acelerado de los más ricos vinculado a la corrupción de los cargos públicos y ante la falta de respuesta de unos sindicalistas controlados por el Estado, ha dado pie a la acción directa «espontánea» de clase. (13) El impacto radicalizador causado por la inflación queda de manifiesto en el estallido de una huelga masiva de camioneros en el puerto más grande de China, el de Baoshan, en Shanghai: los trabajadores protestaban por el aumento del precio del combustible y las tasas portuarias. Según una información, «las autoridades chinas han advertido que la escalada de precios, la inflación galopante y la corrupción de los cargos públicos plantean la amenaza más importante para el gobierno del Partido Comunista (The Financial Times, 23 y 24 de abril de 2011, p. 1).
Las luchas sindicales con orientación política han pasado a ocupar un primer plano hace poco en Venezuela, donde el gobierno de Chávez ha resaltado la «satisfacción de los trabajadores» de la «revolución socialista bolivariana». El hecho ha animado a los trabajadores a convocar huelgas en empresas privadas para reclamar la expropiación de los capitalistas intransigentes y cambios en la dirección de empresas públicas donde se sustituya a tecnócratas y burócratas por trabajadores. (14)
La lucha de clase menos desarrollada es la de los «estancados» Estados Unidos. La mezcla de baja densidad sindical (el 93 por ciento de los trabajadores del sector privado no está sindicado), legislación laboral muy represiva y dirección sindical enriquecida y autoperpetuada en sus cargos y absolutamente dependiente del capitalismo del Partido Demócrata inhibe el crecimiento de la conciencia de clase, exceptuando «bolsas» de resistencia muy locales. (15) La erosión acelerada de los salarios se ha unido a la intensificación de la explotación (menos trabajadores para elevar la producción) y a la destrucción de los últimos vestigios de la protección social (coberturas sociales y asistencia sanitaria para la población mayor de 65 años). (16)
Se podría replicar que la renta per cápita alta no es por si sola un motivo suficiente para presuponer el debilitamiento de la lucha de clases, puesto que en Francia e Italia ha habido más huelgas generales que en Inglaterra aun cuando la renta per cápita sea más elevada. Lo fundamental son los vínculos institucionales entre, por una parte, sindicatos y partidos laboristas o socialdemócratas y, por otra, la libre constitución de asambleas de trabajadores en empresas y centros de trabajo. En Estados Unidos y el Reino Unido, el estancamiento y la reacción guardan relación con la subordinación de los trabajadores a los partidos demócratas o socialdemócratas neoliberales; mientras que en Francia e Italia los sindicatos mantienen lazos más estrechos con las asambleas de las fábricas y conservan un mayor grado de autonomía de clase. (17)
Dicho de otro modo: no hay ninguna regla inamovible que vincule determinadas formas de lucha de clases con el dinamismo o estancamiento de la economía; lo que es preciso tener en cuenta es el grado de organización independiente y de clase capaz de elevar el tono de la lucha en medio de unos cambios económicos y políticos muy volubles.
Imperialismo, intercapitalismo y lucha de clases
Pese a la crisis económica de 2007-2009, que ha afectado a la mayoría, pero no a la totalidad, de los centros capitalistas neoliberales más importantes, la clase capitalista de Europa y Norteamérica ha acabado más fuerte que nunca. Las posteriores recomendaciones establecidas por el Fondo Monetario Internacional, los principales bancos crediticios privados y los bancos centrales, la totalidad de la carga del pago de las deudas, el déficit fiscal y los desequilibrios comerciales cometidos por los gobiernos neoliberales, han recaído sobre las espaldas de las clases trabajadoras y asalariadas. En toda la «periferia» de Europa meridional y oriental se han aplicado medidas semejantes de austeridad selectiva para las distintas clases sociales. El resultado ha sido la reestructuración radical de pensiones, salarios y relaciones sociales de producción: el conjunto de relaciones de clase con el Estado. En consecuencia se ha producido una auténtica contrarrevolución socioeconómica «pacífica con las urnas» y desde arriba que intensifica la explotación de la mano de obra por parte del capital al tiempo que concentra las rentas del 10 por ciento más rico de la pirámide social.
Ante el aumento de la competitividad del BRIC (sobre todo de China) (18) y los países industrializados de Asia, así como el incremento de los precios de las materias primas, los países imperiales de Estados Unidos y Europa han recurrido a buscar la «competitividad» a través de la explotación en sus países, el aumento del saqueo de las arcas públicas y las guerras imperiales.
Sin embargo, esta competencia intercapitalista está produciendo el efecto contrario: está aumentando los ingresos de los trabajadores del BRIC y reduciendo el nivel de vida en los núcleos imperiales consolidados. La explicación reside en que el BRIC invierte en la economía productiva mientras que los centros imperiales despilfarran billones de dólares en actividades militares y especulativas. (19)
Deberíamos hacer una salvedad en relación con la competitividad entre los países imperiales y los del BRIC, en la medida en que hay millares de hilos financieros, comerciales, tecnológicos y manufactureros que los vinculan. Sin embargo, los conflictos entre las formaciones sociales son reales, como lo son la naturaleza de las fisuras de clase internas y sus diferentes configuraciones. El imperialismo, tal como se ejerce hoy día, es una lacra para los avances de la clase trabajadora. (20) Por el momento, la dinámica interna de las potencias económicas en ascenso parece capacitarlos para financiar el crecimiento en el interior a base de expandir el comercio exterior y realizar concesiones salariales a las clases trabajadoras emergentes que exigen un pedazo mayor del creciente pastel de los ingresos.
Conclusión
Aunque, en apariencia, hay un declive de la lucha de clases política revolucionaria desde abajo, hay potencial para que las luchas económicas se vuelvan políticas a medida en que la inflación vaya erosionando las conquistas y los dirigentes políticos establezcan «orientaciones» rígidas sobre los progresos salariales. En segundo lugar, como ilustra el caso de Venezuela, los dirigentes políticos pueden crear las condiciones que favorezcan el paso de la lucha de clases económica a la política.
La lucha de clases política más dinámica en la actualidad emana desde arriba: el ataque sistemático contra los salarios, la legislación social, el empleo y las condiciones de trabajo lanzado en Estados Unidos, España, Grecia, Irlanda, Portugal, Inglaterra y los Estados bálticos y balcánicos. Allí la crisis económica todavía tiene que precipitar revueltas masivas; en cambio, vemos acciones defensivas o, incluso, huelgas a gran escala que tratan de defender las conquistas históricas. Ha sido una lucha desigual allá donde la clase capitalista ostenta influencias institucionales políticas y económicas respaldadas por el poderío internacional de los bancos y los Estados imperiales. La clase trabajadora dispone de muy poca solidaridad internacional comparable. (21) Las señales más valiosas de la lucha de clases global se encuentran en la acción directa activa de la clase trabajadora latinoamericana y asiática. Sus conquistas económicas sostenidas han supuesto el fortalecimiento del poder y la organización de clase. Además, los trabajadores pueden inspirarse en tradiciones revolucionarias para sentar las bases del relanzamiento de un nuevo proyecto socialista. (22) ¿Qué podría hacer estallar una andanada de guerras de clases políticas y económicas desde abajo? La reaparición de la inflación, la recesión y la represión o el incesante aumento de los recortes podría obligar a la mano de obra a actuar de forma independiente y contra el Estado, la encarnación de este periodo regresivo.

Notas
(1) Sobre las luchas de clase en China, véase «Workers call the tune», The Financial Times, 22 de febrero de 2011, p. 3, así como The Financial Times, 16 de febrero de 2011, «Chinese wages increased 12% between 2000-2009 according to the ILO».
(2) La Jornada, 8 de abril de 2011; la Central Obrera Boliviana exigía un incremento salarial del 15 por ciento. En el año 2010, Bolivia alcanzó la cifra de conflictos más elevada de los últimos 41 años, El País, 16 de abril de 2011.
(3) «Emerging markets inflation surge», The Financial Times, 14 de abril de 2011, p. 1. «Beijing poised to let renminbi rise to fight inflation», The Financial Times, 17 de abril de 2001, p. 3.
(4) Compárese lo publicado por The New York Times sobre el presupuesto para el año fiscal 2012 de Obama los días 13 de abril de 2011 y 14 de abril de 2011. El último discurso presupuestario subraya que los recortes de 4 billones de dólares en los últimos 10 años afectan sobre todo a las coberturas sociales, una concesión importante a los extremistas de la derecha republicana.
(5) Los trabajadores griegos han convocado seis huelgas generales entre los años 2009 y 2011. Véase el semanario ateniense DROMOS («La Carretera») durante ese periodo. Los trabajadores españoles convocaron dos huelgas en el año 2010. Los portugueses una e Irlanda, una manifestación importante.
(6) Datos extraídos de los informes sobre empleo de los años 2010 y 2011 de la Organización Internacional del Trabajo
(7) Véase Al Jazeera, en los meses de febrero y marzo de 2011. Sobre el papel represivo de la nueva junta militar, véase Al Jazeera, 7 de abril de 2011.
(8) Reuters, 14 de febrero de 2011. Las maniobras de Washington entre bambalinas para situar como jefe de la junta al antiguo militar fiel a Mubarak, el mariscal de campo Tatawi, son un ejemplo evidente.
(9) La incapacidad de los movimientos sociales árabes para tomar el poder del Estado es repetición de un problema similar padecido a principios de la década en América Latina. Véase James Petras y Henry Veltmeyer, Social Movements and State Power (Londres: Pluto, 2005).
(10) Sobre la huelga general de Bolivia, véase «Central Obrera declara huelga general», La Jornada (Ciudad de México), 8 y 16 de abril de 2011.
(11) Sobre la primera ronda de las elecciones presidenciales peruanas y la ganadora populista de centro-izquierda Ollanta Humala, véase BBC, «Peru facing polarizing election as populists face off», 12 de abril de 2011.
(12) Según una fuente, «el aumento de los costes de la mano de obra son un problema [en China]. Hay oportunidades de empleo en todas partes, hay una necesidad mucho menor de emigrar», The Financial Times, 8 de marzo de 2011, p. 22.
(13) Sobre los multimillonarios chinos, véase Forbes, marzo de 2011. Como consecuencia de «un rosario de disputas producidas entre mayo y agosto [de 2010], los empleadores padecieron huelgas y otros problemas. La situación desembocó en aumentos de salarios notables, un 30 por ciento de incremento en el fabricante taiwanés de manufacturas Foxcomm» The Financial Times, 16 de febrero de 2011, p. 3.
(14) Correo de Orinoco, Caracas, Venezuela (edición semanal en inglés), 3-9 de abril de 2010.
(15) La huelga general de los trabajadores del sector público de Winsconsin en marzo de 2011 fue la excepción a la regla, la primera de esta naturaleza, y fue inducida por el gobernador republicano y por la abolición efectiva por parte de la cámara legislativa de los derechos de negociación colectiva. Salvo una huelga de un día de los sindicatos de la extensa costa de San Francisco y unas cuantas protestas esporádicas en otros estados, la federación de trabajadores estadounidense AFL-CIO no ha convocado una sola manifestación pública a escala nacional, prefiriendo más bien depender de los miles de millones de dólares de financiación de los políticos demócratas.
(16) El congresista Ryan, republicano, ha propuesto privatizar la seguridad social y el programa de atención sanitaria a ancianos (Medicare), así como reducir drásticamente el gasto de atención sanitaria a los pobres y los discapacitados. El presidente Obama respondió con su versión de recortes sociales regresivos a una escala un tanto menor, pero en idéntica dirección. Véase el discurso de Obama al pueblo estadounidense, comunicado de prensa de la Casa Blanca, 3 de abril de 2011. The New York Times, 14 de abril de 2011, p. 1.
(17) Conversaciones con delegados sindicales y con Luciano Vasapolla, secretario del movimiento sindical militante italiano «Reto di communisti», Roma, Italia, 1 de mayo de 2009.
(18) Acrónimo con el que se alude a Brasil, Rusia, India y China». (N. del T.)
(19) Sobre el impacto negativo de la financialización del capital y del gasto militar sobre la economía productiva, véase Michael Chossudovsky y Andrew Gavin Marshall, eds., The Global Economic Crises (Montreal: Global Research 2010), especialmente los capítulos 3, pp. 72-101, y 9, pp. 181-211.
(20) Para una exposición más clara de la relación del imperialismo con la decadencia en el interior de los países, véase James Petras y Morris Morley, Empire or Republic? American Global Power and Domestic Decay (New York: Routledge, 1995).
(21) El «Foro Social Mundial» y otros «foros de izquierda» semejantes son, en esencia, ocasiones para que las clases parlantes compuestas por académicos y miembros de o­nG pronuncien discursos. En la mayor parte de los casos, las fundaciones y patrocinadores les prohíben expresamente adoptar una posición política y, menos aún, organizar el apoyo material para las luchas de clase vigentes. Ninguna de las principales huelgas generales de la clase trabajadora de Europa, América Latina o Asia ha recibido jamás apoyo material de los eternos asistentes a los foros de izquierda. El declive del internacionalismo obrero no ha sido sustituido en modo alguno por las reuniones internacionales de estas fuerzas dispares.
(22) Pese a la demonización de la Revolución Cultural y social en China e Indochina, muchos gerentes, dirigentes de partidos políticos e, incluso, intelectuales liberales son conscientes de las consecuencias de «llevar demasiado lejos la lucha de clases», y las temen. En América Latina, el legado de procesos revolucionarios anteriores y el ejemplo de Cuba y Venezuela siguen ejerciendo de herencia viva para las luchas revolucionarias.
Artículo original: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=1851 - Traducido para Rebelión por Ricardo García Pérez
 

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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