miércoles, 10 de febrero de 2010

Historia Oral: Guerrilla 1963 del 1J4

Por Pedro De León C.

La realidad de muchos contemporáneos en la Era de Trujillo era mostrarse indiferentes ante los exabruptos de injusticia, frente al atosigamiento sistemático que los medios represivos ejercían, adoptando hasta cierto punto una actitud de resignación, renunciando a los principios elementales de sus derechos inalienables como individuo social.
Sin embargo, contrario a lo sustentado por un alto porcentaje de dominicanos(as), existió una tesónica resistencia en contra de Trujillo. Como ejemplo de ello, existen relatos irrefutables de protagonistas de esa lucha patriótica, cuyos testimonios se encuentran registrados en el Área de Historia Oral del Departamento de Colecciones Especiales del Archivo General de la Nación, dentro de su labor histórica.

Se puede afirmar que los coetáneos de las décadas del 1940 y 1950 desconocían el disfrute de libertades en un sistema democrático; La tradicional forma cultural del fanatismo político que gozan los pueblos cada cierto tiempo; y la ausencia de pugnas y contiendas electoras partidistas. Entonces, tomando en cuenta esa realidad, se puede comprender la reacción espontánea e innovadora de cientos de jóvenes que desfilaron por los locales del Movimiento 14 de Junio (1J4) a inscribirse ¹, a explayarse en ideales, a propugnar principios democráticos, a dirigir alocuciones de análisis y sostener

¹ Entrevista con Antonio Mirabal, realizada el jueves 22 de junio del 2006 en Santo Domingo, sobre sus vivencias en La Vega, como miembro del 1J4 y participante en la Guerrilla.

cuestionamientos sociales, cargados de sinceridad y cierta ingenuidad, propias de los iniciados en algún proyecto novedoso y empírico, ya que posterior al magnicidio, inicia un proceso de identificación de líderes que cubran ese hueco ó necesidad nacional, dejado como consecuencia del continuismo dictatorial.

Este trabajo tiene la finalidad de hacer que el lector realice un recorrido al compás de las narraciones de protagonistas de hechos históricos contemporáneos de la República Dominicana, con el objetivo de afianzar la voluntad, de dar a conocer los acontecimientos que resaltan el nacionalismo patriótico de dominicanos(as) a través de ejemplos y acontecimientos descritos aquí, utilizando anécdotas y retrospectivos acontecimientos que hilvanarán los sucesos centrales de esta investigación por medio de la cual iremos conociendo la trayectoria de vida de dominicanos(as) que ya forman parte de la historia.

Los ideales nacionalistas, enraizados en profundo patriotismo, acompañados de contradicciones de método en la ejecución de aquellas acciones que demandaban las circunstancias, y bajo la realidad existente en la década del 60 en su conjunto, ofrecieron diversos caminos a escoger. Con tesituras más o menos aceptables. También tenían igual cantidad de opciones para justificar la toma de desiciones en el orden social, político e histórico de los protagonistas del Movimiento 14 de Junio (1J4) en el marco de lo establecido dentro y fuera de la sombrilla ideológica de esa agrupación política. Es por eso que, el 28 de noviembre del año 1963, se levantan los seis Frentes Guerrilleros que describimos a continuación:


Nombre Frente Guerrillero. Geografía de Operación. Comandado por:
Enrique Jiménez Moya Manaclas – San José de las Matas -. Aurelio Tavárez Justo (Manolo), Comandante General y Fidelio Despradel.
Mauricio Báez Lomas de El Seibo
-Miches- Luis Genao Espaillat.
Hermanas Mirabal. Lomas San Francisco de Macorís – Nagua. Rafael Cruz Peralta y Homero Hernández.
Juan De Dios Ventura Simó. Lomas de Bonao -Ocoa - Hipólito Rodríguez (Polo).
Gregorio Luperón. Lomas de Puerto Plata. Juan Miguel Román.
Francisco del Rosario Sánchez. Lomas de Enriquillo. Ángel Luis Patnella.

El levantamiento guerrillero de noviembre de 1963, organizado en seis frentes, tuvo como inspiración dos destacados hechos históricos llevados a cabo durante el año 1959: La Revolución de Cuba en el mes de enero; y en el mes de junio, la Expedición de Maimón, Constanza y Estero Hondo en la República Dominicana. El primero, en contra de Fulgencio Batista fue dirigido por Fidel Castro y el segundo, en contra de Rafael Trujillo, dirigido por Enrique Jiménez Moya. Independientemente de las ideas sociales y políticas, del patrón a seguir por la dirigencia revolucionaria y al estado de concentración de los sectores dentro de los cuadros dirigenciales, los seguidores, aún al margen de estas realidades, fijaron metas detrás del líder, aunque éste estuviese sometido durante toda su trayectoria política a tendencias radicales que, influenciadas por ideologías foráneas como el foquismo y el maoísmo, lo llevaron a confundir su liderazgo social – político con un liderazgo guerrillero – revolucionario.

La relación que sostenía Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) con los miembros del Movimiento 14 de junio (1J4), demuestra un incuestionable liderazgo con raíces paternalistas, pese a la relativa juventud de Manolo (sólo llegó a vivir 32 años), a esa edad ya poseía la admiración y el respeto de gran parte del pueblo dominicano. Poseía ese respeto y esa admiración que poseen los líderes natos y hacen que frente a ellos uno se estremezca y de inmediato se colapsen ideas, conversación, deseo de sostener un dialogo, la causa: eclipsan las circunstancias y se congelan los momentos, dejando un halo de satisfacción en los que tuvieron la oportunidad de tratarle. Es por eso que escuchamos radiales expresiones: “yo saludé a Manolo”, “yo estuve con Manolo”, “Manolo es mi líder” ², entre otras; estas aseveraciones son escuchadas en innumerables ocasiones durante todo el transcurso de entrevistas a nivel nacional dentro de la trayectoria de investigación del Proyecto “Voces del 14 de Junio”.

De esto se colige que en la diferencia entre un jefe y un líder radica esencialmente, en que al primero lo siguen por necesidad y lo obedecen por obligación y al segundo lo siguen por admiración y lo obedecen por devoción: Manuel Aurelio Tavárez Justo (Manolo) fue un Líder.

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² Entrevista con Ángel Luis Patnella viernes 18 de agosto del 2006, Barahona.


A continuación presentamos una muestra del contenido de algunas entrevistas realizadas en diferentes localidades de la Republica Dominicana (Santo Domingo, Barahona, Montecristi, entre otras). Los entrevistados representan, por el contenido de su testimonio, la resistencia y la lucha patriótica de los dominicanos(as) de diferentes extractos sociales y comunidades geográficas tan distintas y distantes que no pocos oficiales militares se sorprendieron ³ a la hora de darle cumplimiento a órdenes de apresamiento encausadas por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), al percatarse de la gran cantidad de personas, especialmente jóvenes, que estaban involucrados en lo que se llamaría “El Complot Develado” (enero 1960). Estos son los testimonios de personas que participaron directamente en la conformacion y sostenimiento del Movimiento 14 de Junio:





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³ Entrevista a la Sra. Juana Castro Vargas (Juanita), el martes 24 de octubre del 2006, en Montecristi. Indicó que militares mostraban sorpresa al reconocer apellidos y miembros de familias involucradas en el Movimiento Clandestino.




Julio Enrique Montandón *
* Entrevista realizada el martes 25 de julio del 2006 en el AGN Santo Domingo.

Sobre la Expedición del 1959. Recibe orden de custodiar playas.
Pedro De León: ¿Cuando inicia la vida política de Enrique Montandón?
Julio Enrique Montandón: Bueno, ya a finales de la dictadura trujillista participaba siempre en todo lo que la familia hiciera de comentario, de reuniones políticas; recuerdo que mi papá, mis tíos y algunos familiares se reunían donde la abuela, de tarde o algunos días y siempre eso era para comentar y decir porque se espera que de un momento a otro ya que en esa época el movimiento de Cayo Confites abortó, no lo dejaron, creo que los norteamericanos no lo dejaron venir o algo así. Entonces en eso hubieron varios intentos más pero no, hasta 1959 ya después de Fidel en el poder, en el 59 es que viene la Expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Precisamente yo estaba en Sabana de la Mar porque yo trabajaba en la oficina de Meteorología, en la oficina de Radio-viento y allá fue uno de los sitios que todo el hombre, todo el barón que estaba en la región tuvo que cuidar las playa, todo el mundo tuvo que presentarse con machete o sin machete, se les dió una órden, se recogió a todo el mundo.
PDL: ¿Y cómo dieron esa orden? ¿Quien la dio?
JEM: Oh!!, el oficial comandante, allá mandaron un destacamento de 25 guardias adicionales y el oficial, fueron oficiales de alta graduación y dieron órdenes de que había que cuidar la playa y el teniente que estaba de puesto allá, que por cierto era un militar de muy poca instrucción, de esa época todo los hombres del pueblo estábamos formados, allá les decíamos la fortaleza, que era el destacamento militar y el dice, el tenía que hablarle a los hombres, decirle el por qué tenían que cuidar las playas y ahí se hicieron grupos cada cual, se hicieron muchos grupos, cada cual buscó sus amigos, se reunieron y la arenga que el le echó fue así: “ bueno, yo tengo que deciile que Fidei Catro tá tumbao y como Fidei Catro tá tumbao, ello se han deseitao de Cuba y andan en una jangá de avione y ello tan que no saben donde es que se van a posai y yo le tengo que decii que si es por aquí que vienen nosotro le vamo a peleai” y de ahí lo bautizamos como “jangai”, el “Teniente jangai”, el “Comandante jangai” después él se lo llevaron de allá, mandaron otro.
PDL: ¿Usted estaba con machete?
JEM: Bueno, yo no tuve que coger machete porque en realidad lo que llevaban machete eran los que tenían, bueno, yo tenía, pero en mi casa, en el campo, en la oficina, en la oficina de Meteorología que estaba en la Sabana cerca del pueblo a un par de kilómetros y además eso para nosotros era como una forma de mantenerse…, todo el mundo hizo su grupo y de ahí mismo empezamos con una tomadera de tragos, empezamos a robar gallinas, el grupo mío fue el primero en robar gallinas y hacer locrio de noche y después se volvió que el que no robaba gallina y hacia locrio (risas) no estaba en nada.
PDL: ¿Duraron mas de un día o dos días en eso?
JEM: No, eso duró más o menos, alrededor de 25 días.
PDL: ¿Fué algo constante?
JEM: Si, por lo menos allá (Sabana de la Mar), yo recuerdo que el destacamento de 25 guardias tuvieron que sacarlos porque se desató una plaga de mosquitos tan grande, había llovido mucho y se llenaron los manglares y se desató una plaga de mosquitos tan grande que no se podía vivir, era una cosa, mataban los animales que se quedaban amarrados, mataban los becerros, mataban cualquier animal amarrado.
PDL: ¿Y ustedes como se hacían para estar ahí?
JEM: Nosotros, los de allá , los de allá están acostumbrados al mosquito y al jején, nosotros estamos acostumbrados, los que crecimos en esa región que es muy pantanosa, muy húmeda, estamos acostumbrados al mosquito y al jején y nosotros la pasamos más o menos, haciendo humareda de hojas verde y estierco de vaca y esas cosas, quemando eso, así fue. Después, eso se calló, fue tanto el robo de gallinas y de animales marranos y cosas que hubo, inclusive para contrarrestar un poco la plaga de mosquitos los norteamericanos que estaban en la base, tuvieron que con una maquina fumigadora montada en una camioneta todos los días pasaban por el pueblo dos veces al día, por la mañana y por la tardecita antes de oscurecer, por que a esos guardias tuvieron que sacarlo de ahí hinchados, todos, los veinticinco (guardias) tenían que echar la noche moviéndose constantemente con la frazada porque no podían dormir, ni vivir, pero nosotros allá lo soportábamos.
PDL: Cuando hablamos de junio del 1959, ¿se podría determinar que la vida cotidiana, el trabajo en esa zona se alteró?
JEM: Se alteró, se alteró, todos los hombres, porque generalmente la vigilancia era de noche, durante el día la gente se iba a los campo y trabajaba y volvía otra vez y tenía que reportarse, porque estaba su nombre en un listado ahí, fulano de tal, fulano de tal, si no iba lo marcaban, que por qué no fue?, allá llamaron a todo el mundo, todos los hombres del pueblo tenían que presentarse, allá había una particularidad, que había un altoparlante montado en una torre , en una torre de tubo, por ahí anunciaron que todos los hombres del pueblo tenían que presentarse en la fortaleza tal día o el día que nos llamaron, esa noche y allá fue donde se dijo para que era, pero entre los mismos que estaban ahí, la mayoría eran antitrujillistas, los familiares de la mayoría de los que estaban cuidando playas, como se le llamaba allá Cuidar Playas, habían cuatro combatientes que vinieron en la Expedición que son de allá, de Sabana de la Mar, y todos los familiares de ellos estaban ahí, naturalmente allá no se sabían que ellos habían llegado, pero se imaginaba, porque habían muchos de ellos que ya, que mantenían comunicación con sus familiares y sabían como ellos pensaban, después fue que a medidas que dieron los nombres de los muertos, se supieron que estos cuatro son de Sabana de la Mar, cuatro eran de allá, para un pueblo que es pequeño…
De los de nosotros, del grupo, estaba un hermano de Conrado Martínez, estaba Germán Martínez y todos los Martínez que son muchísimos, defendiendo el sistema, estábamos ahí, pero eran toditos contrario, pero era una situación que se vivía en esa época pues nadie podía evidenciarlo.

Levantamiento Guerrillero Julio Enrique Montandón
JEM: El día que comenzó yo estaba trabajando, entré a las 07 de la mañana el 28 de noviembre.
PDL: ¿Cuál era el plan?
JEM: Bueno, porque uno hacía su vida más o menos que aparentara la normalidad. Originalmente yo iba al frente del Este, pero yo tuve cierta quisquilla con un personaje que después resultó muy nefasto, el comandante del este, éste que después resultó ser un traidor: Luís Genao Espaillat, Luís Genao no sé, el puso un pero de que yo fuera, cuando el se enteró que yo era de la región de por hay y sin ningún tipo de…, el puso objeción de que yo fuera y na!, entonces yo fui donde Fidelio (Despradel) y Polo (Hipólito Rodríguez) me dijo: “no te preocupe tu te vas conmigo”, ok!, ahí mismo empecé.
El día, ese día 28 de noviembre, yo entré a trabajar a las siete de la mañana, allá, en el aeropuerto Causedo y salía a la una del día, hacíamos turnos, los turnos de día eran corto, entrábamos a las siete y salíamos a la una, una o dos de la tarde, no recuerdo exactamente, cuando yo llegué a mi casa, me habían llamado, me dijeron: “te están llamando una gente ahí”. Y, ¡pra! sonó el teléfono, estaba yo comiendo, me dice Fidelio: “mira te van a ir a buscar, que tienes que hacer un trabajo”; me pasó a buscar en un camión, se me apareció un camioncito pequeño, cerrado, Pasito Polanco, que era un viejo militante catorcista de San Francisco de Macorís, murió después en la Guerra (Revolución de Abril de 1965), lo mataron en la Guerra, Pasito Polanco y Adolfo González (Gustavo), a Adolfo le decían Adolfo la yerba, murió después en la Horma donde asaltaron el grupo que estaba ahí, parte del frente de nosotros, el frente se disgregó y quedó por grupito, yo quedé solo, eso fue en los Quemao, ese frente entró por Bonao, atravesó la Cordillera y vino aquí, a la región de San José de Ocoa. Ese mismo día nosotros llevamos las armas, los uniformes, las mochilas, la comida, todos los pertrechos militares, los chamacos, todo iba junto ahí.
PDL: ¿En el camión en que lo pasan a buscar?
JEM: Si.
PDL: ¿Estaban dos personas en el camión?
JEM: Pasito Polanco y Adolfo González que le decían Adolfo la yerba.
PDL: ¿A que hora lo pasan a buscar?
JEM: Me pasaron a buscar como a las tres de la tarde.
PDL: ¿Estaba listo?
JEM: Si, ya yo sabía a lo que iba.
PDL: ¿Qué le dice usted a su familia?
JEM: Nada, yo no le dije nada, simplemente cojí un yaque, porque me habían dicho que todo iba, o sea, botas, vestimenta militar y cosas, eso iba en las provisiones y fuimos, montamos algunas cosas, que ya a Pasito le habían dado el itinerario donde tenía que recoger paquetes y de ahí arrancamos y nos fuimos a Bonao, llegamos a Bonao al oscurecer como a las seis y media o las siete nosotros tres, nos fuimos a un bar que se llama el Viejo Madrid muy famoso y ahí ya alguien estaba esperando, yo me puse con Adolfo (González) nos pusimos a tomar tragos, a esperar ahí como todo el mundo, como unos parroquianos más.
PDL: ¿Tenían el camión a la vista o alguien se quedó cuidándolo?
JEM: Si, el camión a la vista, en el frente, ahí fueron llegando gente, hasta que como a las diez de la noche llegó alguien que le dijo sígueme , le caímos atrás por una carreterita, después me di cuenta que era carreterita que hoy es Juma, por ahí, por ahí entramos por esa carreterita y seguimos hasta donde se acabó el camino, entonces donde se acabo el camino pero por ahí vivía gente, este troper de hombres como treinta y pico de hombres apeando toda esa…, un camión lleno de féferes.
PDL: ¿En Bonao se encuentran con las personas y se suben?
JEM: No, ellos se fueron cada cual, se fueron llegando por diferentes vías en otros vehículos, nos llevaban cerca, en el camión se fueron un grupo, en el camión se montó un grupito que iban atrás y otros iban en otros vehículos, nos dejaron ahí y se fueron, pero los campesinos que vivían por ahí se dieron cuenta que ahí hubo un movimiento raro y vieron armas, hicieron la denuncia pero los militares no creían, mandaron un grupo de guardias a investigar, ellos no eran guardias de la antiguerrilla sino que eran guardias del destacamento del pueblo, mandaron unos cuantos, fueron guardias y policías, alguien sonó un tiro, no se quien lo disparó, yo sé que nada más ví el grupo donde iba el Comandante Polo con un grupo, pasaron como siete ú ocho corriendo, entonces, porque en el grupo Polo había hecho tres grupos y le había puesto como una especie de comandante a cada grupo, a mi me tocó el grupo donde estaba el que comandaba ese grupo que era Pachón Matos Rivera (Francisco), un hombre que hablaba (hace sonido gutural de tesitura grave), entonces, sonó ese tiro y pasó un grupo corriendo, pero nadie sabia lo que ocurría, nadie nos dijo, el grupo de Polo eran siete ú ocho personas, se fueron ahí, después los otros quedamos desbandado.
Yo nunca supe quien lo disparó ni nada, yo si se que fue alguien del grupo, me dí cuenta que alguien tiró un tiro, no se si fue para avisar, pero disparó, yo creo que fue alguien que tenía un arma corta , no recuerdo bien, parece que tiró un tiro arriba para darse cuenta que venían los guardias, entonces el comandante de nosotros (Francisco Pachón Matos Rivera), hace así (levanta los brazos) y avanza un poco y ve que vienen unos militares y le abre los brazos y le dice: “no tiren que nos rendimos”, ¡coño!, y cuando yo veo eso, yo que me he pasado los años preparándome para pelear y éste hombre de una vez se rinde, digo: “no, pero yo no vine aquí a esto”, yo se que me fui reculando de reversa, reculando, reculando hasta que me metí entre un matorral y de ahí me fui agachao y empecé a repechar una loma, en el camino veo que viene un guardia, porque le vi la cabeza, le vi el bombo, no sabía si habían mas, me agacho detrás de un matojo y cuando el guardia va, pasa, ya después que me ha pasado, yo le apunto y trato de dispararle, cuando ¡scha!, por suerte el guardia no oyó, parece que los matojos, porque había bosque, matorral bajito y eso hace mucha bulla cuando tu caminas por él, parece que el no oyó el ¡scha!, ahí me di cuenta que la aguja percutura estaba partida, de las tres armas que me pasaron por las manos, que yo pude revisarla , la mía yo no me había dado cuenta porque no había tenido tiempo de revisarla, pero si me dieron a revisar dos escopetas y las dos tenían tapones, no se si eran de madera o de metal, pero tenían el cañón entaponao y yo les dije mira no puedes disparar con esa escopeta porque si disparas con ella te mueres, te matas, mas adelante haremos el trabajo de destaparla pero yo mismo no revisé el fusil que yo tenía, era un máuser de los grandotes, entonces me di cuenta cuando yo trato de dispararle y no sale, no dispara, y digo: esto no sirve, entonces seguí caminado, cuando el guardia siguió, yo seguí caminando hacia Loma Arriba, pude subirme en una lomita, yo no pude coger ni la mochila, sólamente el fusil y un grupo de tiro que tenia, no me dio tiempo a agarrar mas nada, y de los que estaban ahí todo el mundo se mandó por diferente sitios, otros se quedaron y los agarraron ahí, entonces allá, llegue a un conuquito debajo de unas mata de guandules y me agaché ahí y me puse a ver, le saqué el cerrojo al fusil y me di cuenta que la aguja estaba rota, eso fue en la primera revisión, eso no me servia para nada porque yo no tengo ni aguja de repuesto ni herramientas para ver reparado esa aguja, verle soldado un pedacito, la puntita. Yo no se yo lo que sabía íbamos a operar en las montañas de San José de Ocoa, yo trataré de llegar, entonces ya al oscurecer llegaron las antiguerrillas, yo vi, rodearon el cafetal donde nosotros habíamos estados, yo vi el círculo, cuando empezaron a disparar yo vi el circulo de fuego, una media luna alrededor del cafetal, y dispararon mucho varias ráfagas, no se que cantidad de hombres pero se que eran muchos, desde allá arriba yo pude ver la media luna, se veía, porque ya estaba oscureciendo, digo pero ahí hay mucha gente, imagínate tu, yo pensaba si queda gente ahí deben estar muerto y estaban ahí y no salio nadie herido porque uno de los que quedó ahí, que fue Manuel Lulo, que había cargado mucho peso esa noche y él nunca había estado acostumbrado a hacer ejercicio fuerte y se le hincharon las piernas y no podía caminar; es mas, a él tuvieron que llevarlo montado en algo, porque él tuvo que rendirse ahí tranquilito, no se cuantos agarraron , no me acuerdo y de ahí yo seguí rumbo al Sur, voy a tratar de llegar al Sur. Nos encontraremos después. Entonces tuve una o dos noches caminando errante por ahí, tratando de buscar que comer y no encontraba nada, una noche que estaba lloviendo y yo no tenía con que guarecerme porque el yaque se me quedó, la mochila se me quedó, lo único que tenía era el fusil solamente y caminando, salí a un camino real que yo había visto que habían pasado muchos guardias, como seiscientos guardias habían pasado por ahí y yo sabía ya que todas esas lomas estaban llenas de militares, yo lo que tengo es que tratar de seguir hacia el sur porque yo sabía que íbamos a operar en las lomas de San José de Ocoa, ahí mismo mataron a Polo y mataron a Adolfo González, que fue el mismo que fue conmigo porque yo fui con ellos en el camión con las armas y los pertrechos; no recuerdo, a Rafa Pérez lo hirieron en una pierna, le dieron un balazo, no me acuerdo que otro, que otro fue, bueno, el caso es que yo seguí ese camino y divisé una casita, ya metío entre cafetales divise esa casita y cogí para allá, tenía un hambre, revisé la cocina entera y no tenía nada de comer y digo bueno, me senté ahí a esperar y dije déjame ver si me le puedo pasar por guardias a estas gentes, se levantaron dos muchachos jóvenes y un señor y una muchacha jovencita también y me dice la muchacha, “esa vida de guardia es dura”. Digo yo: tú no sabe ná. Me puse a conversar con ellos ahí. El hombre, el papá dice: “mire señor, usted no nos va a engañar, nosotros sabemos lo que es usted”, y el me dijo “pero no me tenga miedo”, me dijo: “¿por dónde vino usted?” y yo le dije : por el camino y dice “¿pero cómo usted pasó por allá?, cuando el me hace así y me dice: pero venga acá, asómese aquí, yo había pasado por el medio de una posta que tenía como 25 o 30 guardias, no sé, pero yo le pasé por el medio, quizás, como estaba lloviendo, ellos estaban tapados con la frazada, ni yo los ví ni ellos me vieron, le pasé por el medio. Por la mañana cuando yo los ví, ellos estaban sacudiendo la frazada, la frisa de guardia que usan los guardias y bueno, yo pasé por ahí, y dije bueno aquí tengo que jugármela. ¿Y quienes saben ustedes que han agarrados?, me dice él: “!ah!, Si han agarrado muchos, han agarrado como 18 ó 19” y me digo yo, éramos unos treinta y pico, queda un grupo todavía, pero no, entre los que dijo, mencionó una gente que yo conocía: el doctor Aquino, el doctor Aquino que era un médico de Bonao, que al doctor Aquino lo agarraron?, desde que me dijo así, yo dije: pero este es de la gente de nosotros, entonces me costó jugármela, y dije: mira hazme el favor, (yo tenía dinero) , le di y le dije: vé cómprame cigarrillos y consigue algo de comer. Ellos me dieron desayuno, víveres sancochao, yo creo que fue con huevo, después ellos trajeron algo, hicieron un locrio o algo y me dieron de eso, entonces yo me puse hacerles preguntas, además los muchachos que salieron venían con informaciones y ellos prácticamente me dijeron que ya estaban cogió casi todos, eso me desmoralizó a mí, porque yo tenía, mi meta era seguir avanzando hacia el Sur por la cordillera hasta juntarme con el grupo que andaba porque yo sabía que por ahí era, pero al ellos decirme que habían cogido casi a todos y mencionarme nombres, mas de uno, me recuerdo del Doctor Aquino porque ese era médico conocido, trabajaba en el hospital y daba servicio, entonces digo, ¿y como yo salgo de aquí? yo no voy a poder salir por camino, entonces yo idee atravesar de ahí a la región de Jarabacoa porque yo había estado por ahí en tiempo anterior, estuve unos meses y yo ideaba que yo podía atravesar por la loma y llegar a la región de Jarabacoa y el hombre me dijo: “mire, usted no va a llegar allá, eso es un camino para gente que está acostumbrado, de monte a monte usted no va a llegar”. Digo yo: yo llego, porque yo soy del monte y yo sé como se camina en el monte. Pero no tenía comida y esas lomas no tenían mucha comida, y empecé a caminar, caminar, caminar, caminar, por allá oía los piticos que usaban los guardias, como unos piticos que eran como, los silbatos esos: ♪ fiiiiii, fiiiiiii ♪♪♪ en una, yo estoy sintiendo que se me están acercando y digo: “¿será que viene para acá?”. El hombre me había dicho: “mire, el fusil no sirve, deje eso aquí, con eso usted lo que va hacer es agravarse más la situación”, y dije, es verdad, y le dejé el fusil ahí, ya yo estaba dispuesto a salir hacia Jarabacoa, si yo llegaba a Jarabacoa yo resolvía mi problema, entonces tuve que volver hacia atrás, porque yo sentía que venían avanzando hacia mí, bueno, esta cicatriz me queda de ese día, empecé, me fui hacia un lado, cuando yo me dí cuanta que no podía llegar a Jarabacoa, dije, me va a costar cambiar de estrategia, deja ver, todos los ríos por aquí caen al Yuna y el Yuna pasa por la carretera, si yo caigo en la carretera yo tengo esperanza de llegar a Santo Domingo y entonces en una, bajando por una cañada de piedra, era muy honda la cañada, tenía unos salientes, yo fui agarrándome, bajando, pero a mitad del camino, porque tenía como 30 pies de altura, entonces a mitad de camino me safé y al rozar la mano con la piedra me hizo esa cortada ahí, y caí abajo, yo pensé: una pierna rota aquí, esto es mortal, esto es fatal, pero yo caí bien, lo único fue que tuve que contenerme el sangrado, porque fue una cortada bien profunda, entonces yo seguí esa misma cañada pa’bajo, pa’bajo, pa’bajo, pa’bajo, cuando llegaba a sitios medio claro me agachaba, de ahí seguí y caí a un arroyo grande, creo que se llama arroyo avispa, y digo, este cae al Yuna y seguí, seguí ese arroyo, seguí, seguí, seguí ese arroyo y efectivamente llegué a la desembocadura, cuando yo vi la envergadura del río dije: este debe ser el Yuna, ahí seguí la desembocadura del río nadando, pero el hambre me estaba matando; si yo sigo río abajo, tal vez yo habría podido llegar, porque ellos no cuidaban el cause del río de noche, sino que ellos tenían posta en diferentes sitios y yo veo esa casita con muchas matas, estaba la luna clara, con muchas matas que parecían de naranjas y digo, bueno, ahí, o hay algo de comer en la cocina o hay naranjas y cogí pa’llá, entro a la cocina y reviso, no hay nada, había una hoya de caldo pero no tenía ni un pedacito de vivere, no tenia nada, bueno , la salvación mía es que la mata tenga naranjas y cojo para allá y cuando ¡pan!, me mandan un alto: “¡alto!”, yo me tiré al suelo, digo: ahora sí, un hombre desarmao, y me dicen “venga o le tiro”, cojo pa’lla con las manos levantada. ¡Mierda que forma de concluir, que forma de acabar!, era una posta de cuatro guardia, había un Sargento, un Cabo y dos guardias Raso, yo supe que era Sargento porque uno de los guardias, el Cabo me dijo, ellos estaban discutiendo de que si me mataban, el Sargento quería matarme y el Cabo no quería, y yo ahí, no que discutieron, pero el Cabo le recalcó, porque estaba mojao, ellos se dieron cuenta que yo era de los que andaban.
PDL: ¿Qué decía el Sargento?
JEM: El Sargento decía, discutió con el, quería arreglarme, y el Cabo dijo: “no, no, ven conmigo que yo tengo familia que son igual que tú” y dice: “¿tu fumas?” y digo: si, si, me dio un cigarrillo Casino, me amarraron, mojao como yo estaba, empezó ese frío a bajar, el frío más grande que yo he pasado en mi vida, y mira que yo he pasado muchos fríos grande, cada vez que bajaba ese terralito que parecía hielo de esa loma, yo mojao, ya yo no hallaba como doblarme y emborocotarme, me fumé el cigarrillo, cuando cae la mañana, cuando yo vi que empezó a salir el sol, digo: aquí me está llegando la vida ya, una hora mas tarde como a las 07:30 o las 08:00 vienen unos guardias y traen mas gente, ah!!! Coño, pero estos son guerrilleros también, y el primero que viene es Hugo García (Muñoz), el cuñado de Tolingo Reyes y me dice: “¿Tú quieres pan?” Y tenía unos panes en unos bolsillos que los había comprado por allá en una bodega, por ahí, y me da un pan, cuando yo me comí ese pan yo vi, ¡bueno!, y venían como cinco, ahí traían a José Homero Bello de Baní ya ese murió, traían, venía Hugo García, no recuerdo exactamente, yo creo que venía Rafelo (Rafael Abud Adames) el de La Vega, me parece y no se si Marcelino, yo se que nos juntamos como cinco ahí.
PDL: ¿A dónde? ¿Dónde se juntaron?
JEM: Estábamos antes de llegar a Los Quemao. Llegamos a pie hasta Los Quemao, en Los Quemao nos montaron en un camión, en un camioncito, recuerdo que había un oficial, un teniente que me miraba mucho, me miraba, como una mirada intrigante, algo raro, no era amenazante, yo si sé que el me miraba. Después me enteré que ese era el teniente Calderón Cepeda que después fue jefe de los ranas, después, aquí en la Guerra (1965), el fue jefe de los ranas.
PDL: Luego se supo que era amigo de Polo.
JEM: Anjá, sí, amigo de Polo Rodríguez (Hipólito), que lamentó mucho su muerte, pero que ellos se hubieran unido a nosotros si el movimiento perdura, si el movimiento se afianza, pero el movimiento ni siquiera comenzó, no llegó ni siquiera a comenzar y después unos cuantos días mas tarde muere Polo, hirieron a Adolfo Gonzáles el que fue conmigo e hirieron a Rafa (Rafael Pérez Modesto), bueno no recuerdo bien, de ahí nos llevan a la Fortaleza de Bonao y ahí nos juntamos como 13 o 14, ahí estaba Chilo Vargas (Marcelino) que creo que está vivo, Marcelino Vargas, sobrino de Aniana, estaba Freddy Reyes que es ingeniero, hace tiempo que no lo veo, no se en que está; estaba Nelson Germán, que le decían Nelson la Picúa.
Uno quedó después, por lo menos yo, no he tratado mucho lo sucedido, eso de las armas saboteadas me puso a mi muy bronco.








Juana C. Castro Vargas (Juanita) * * Catorcista de Montecristi. Entrevista realizada el martes 24 octubre del 2006 en Montecristi.

PDL: ¿Su fecha de nacimiento?
Juanita: Yo nací el 25 Marzo de 1929.
PDL: Háblenos de su vida, su niñez, sobre sus padres, si nació aquí?
Juanita: Sí, mi papa vivió en Cuba, pero eso fue antes de casarse con mi mamá, dejó dos hijos allá, entonces se casó aquí con mi mamá, tuvo cinco, tres hembras y dos varones, ya nada mas quedamos dos hembras y un varón, los otros han muerto…
PDL: ¿Cómo usted se involucra en el Movimiento 14 de Junio?
Juanita: Eso del 14 de Junio venía desde muchos años atrás, desde el año 1954 por ahí, lo que pasa que como era una cosa tan discreta nadie comentaba nada, por ejemplo yo con mi hermano sí (Frank Castro), porque estábamos, nacimos y nos criamos en el mismo vecindario de Manolo, como amigos, inclusive mi hermano era compadre de Manolo, entonces, eso era una cosa tan discreta, que cada miembro se conseguía tres, pero era una cosa demasiado oculta, porque suponte que en época de Trujillo como hubiera sido eso, pero él mismo cooperó con nosotros los catorcista porque ya había que salir de esa agonía, hay veces que yo me acuesto y me pongo a pensar, porque yo capté muchos años, porque yo ya soy una vieja y estaba al corriente de todo y era increíble los muertos, los asesinatos, los robos porque ellos les quitaban, cuando les gustaba una finca ellos se la quitaban y hasta mandaban a matar los dueños, entonces en mi casa nada mas lo sabíamos él (su hermano Frank Castro) y yo, nada mas, porque supón que nosotros hacíamos ligas, entonces, eso era muy callado, por ejemplo, La Cuca (Domingo Peña Castillo) si estuviera vivo ese era el alma, ese era que tenía los contactos a nivel nacional y María (Castro) la hermana mía, esa que está ahí, ya tiene 92 años y ya está…. ( no lúcida), él siempre iba allá, (por que ella tenía un restaurante) a beber jugo y eso, ella le decía: “Cuca para donde vá”, él andaba con un fólder eternamente, pero nadie supo nunca nada, “ a San Juan” decía, para todos los sitios iba y decíamos que era cuestión de pelota, entonces, fueron pasando los años, involucrándose mas, fatalmente, cuando yo venía del hospital siempre encontraba a Manolo, nosotros vivíamos en una casa antigua, en la Rodríguez Camargo # 61, por ahí, por Caribe Tour, pero la desbarataron y no está igual, en los escalones encontraba a Manolo, Frank mi hermano y Alfredo Parra, todos los días, todos los días, hablando de lo mismo, de lo mismo, entonces al lado ya cuando estaba muy avanzado, cuando estaba muy concentrado con lo del periódico, los periódicos 14 de Junio los traía un chofer amigo, metidos, sabe donde, traían una funda con arroz y ahí adentro metían el periódico porque pena de la vida si lo encontraban, yo los tenía, pero después los tuve que votar. Entonces, había un muchacho que vivía al lado, que vive en la capital que se llama Ignacio Martínez y le dicen Papi, ese muchacho ya después que estaban los panfletos, todos esos afiches, nosotros nos levantábamos a las doce, a la una de la noche, yo estaba jóven, yo no me había casado todavía, a pegarlo en los palos y nadie hacía eso, en este país , con Trujillo, nadie hacía eso, pero fue que uno se aburrió, se aburrió y esta desesperado, oh, oh!!!. Pegando afiches en los palos de luz a las doce y a la una de la madrugada, el pueblo era tranquilo.
Entonces cuando ese complot se develó, óyeme, eso fue un desastre, votaron a todo el mundo de los empleo, por ejemplo, Frank mi hermano, estaba limpiando los zapatos un 16 de enero (1960) y vinieron, el capitán lo mandó a buscar, estábamos con el susto, a mí no me llevaron porque a mí no me delataron, por ejemplo, cuando yo iba a la Victoria, un capitán que estaba allá, que nos conocía bien, y entonces nos decía muchas cosas y nos dejaba entrar, bueno, lo que te decía, cuando lo vinieron a buscar lo consideraron, le dijeron: “acabe, acabe” de limpiar los zapatos. Ese fue un teniente que lo fue a buscar, después fue, y que se llevaron a fulano, a fulano, el país entero estaba metido, lo que pasa que hubieron gente que no lo delataron, medio Montecristi, entonces, fuimos a la Fortaleza, no sabíamos hacia donde se lo habían llevado, luego supe que se lo habían llevado para la Victoria, cuando comenzamos a ir a la Victoria, era una cosa, que gente que comían en tu casa, no te miraban, una vecina decía: “yo no voy donde Marchara (le decían así a mi mamá) porque allá hay veneno”, a un muchachito que iba a comer todos los días allá. Yo seguí yendo a mi trabajo, una compañera me pasaba a buscar todos los días y desde que se enteró de eso, el lunes no me pasó a buscar, jamás, pero a los dos o tres días, se le llevaron el hermano, preso, estuvo preso junto con Frank (Castro) y volvió a buscarme y yo, o me iba delante o le decía: “no, yo no voy”, porque yo soy así. Entonces, esos viajes a la Victoria, eso daba pena, lo que uno pasaba, después de tanto trabajo, porque ni los carros te querían montar, semanalmente allá, llegábamos con todo eso corotos encima y cuando a las cuatro de la tarde nos decían: “no hay visitas”, suponte dejar todo eso ahí perdió, votado, pero yo sabía que el estaba allá, todo el mundo no sabía, yo anduve todas las cárceles averiguando donde estaba, porque ellos no decían nada, yo conozco el país entero, yo iba a todas las cárceles averiguando, averiguando, yo fui una vez a Moca y me encontré con uno de aquí, un muchacho, no recuerdo el nombre, que luego lo mataron, después que lo soltaron, lo mataron; aquí mataron a muchos así, aquí mataron a Salomón Jorge, mataron a Abreu que le decían el Jurón, esto era un desastre, bueno, el que pasó la época de Trujillo, está curao, está curao, mira, algunas veces yo me acuesto y le doy para atrás, como dicen: le doy pa”trá al carretón, oye, cuantas cosas. Entonces uno con ese solazo, caía un aguacero, toda esa agua le caía a uno encima, un desastre, y tú les dejaba dinero, le dejaba de todo y se lo robaban todo, esos guardias, nada más había un solo, un Sargento, que después lo mandaron para acá, hasta recorte de periódico le pasaba escondío, porque el estaba casado con una muchacha de aquí, de Montecristi.
PDL: Usted recuerda el nombre de ese Sargento?
Juanita: Ah! no, aquí fue Capitán de la policía, Juan Cruz, yo creo, el está ya muy viejo, pero te digo, se portó muy bien con los presos, escondío.
Entonces, para yo enterarme, yo fui dos o tres veces, porque al principio no sabía donde estaba, yo fui varias veces, entonces Oscar Grullón, que hoy día es uno de los jefes del 14 de Junio, me hizo seña, en mudo, como digo yo, me hizo seña, que Frank estaba ahí, en la Victoria, que él lo había visto, entonces yo me alegré, él como que estaba en confianza, como era ingeniero y tenía relaciones parece, me hizo seña: (señala con su mano derecha venas de su mano izquierda, haciendo ademanes con la mirada para luego indicar con un dedo hacia el suelo), entonces yo entendí, entonces, cuando yo llegaba a La Victoria, yo siempre me ponía una falda ancha, porque yo llevaba muchas cosas que mandaban conmigo, dinero, yo me pegaba todos los papeles y las cosas de los periódicos, los ingleses hacían un pan así, de ese tamaño, grandote y yo le sacaba toda la masa y ahí yo le metía de todo, de todo para llevarle a los presos, llegaba y lo tapaba, le mandaban medicina y dinero, gente que estaban (en el Movimiento) pero que no se lo llevaron (preso), como Don Luis Rodríguez, a Rasputín, Don Luis se murió, pero Rasputín sigue ahí, entonces me chequeaban, era con mucho cuidado que uno tenía que sacar las cosas, entonces yo me paré un día y entonces me dice uno:
“¿y usted, de donde es?”.
Digo yo: Yo soy de Montecristi, porque le pedían la cédula a uno, entonces dice:
“Usted es de los Castro guapos, de la línea noroeste, tránquenla ahí”
Digo yo: “Mejor, porque así le lavo, le plancho y le cocino, tránquenme a mi también, porque yo estoy metía también, tránquenme”, y dice:
“Oye, usted es una mujer malcriá”.
Uno estaba aburrido, era aburrido que uno estaba, oh, oh!!!.
PDL: ¿Cuándo fue eso?
Juanita: Eso fue cuando estaban preso allá, en el 1960 y 1961, en el 61 fue que lo soltaron. Pues si, eso fue un desastre cuando comenzaron a soltar esa gente, a cada rato lo recogían.
PDL: ¿Cuántos viajes usted realizaba a La Victoria?
Juanita: Una vez iba semanal, porque los cuartos estaban, bueno, a mí me cancelaron del Hospital cuando eso, todos los familiares lo cancelaron, pero, como uno tenía, yo era Secretaria, yo estuve desde el 1954 hasta el 1960 ahí, y no me dieron nada, que van a dar, para tu casa, tú te crees.
¡Hay señores!, lo más grande que le puede pasar, eso fue como la muerte de las hermanas Mirabal, eso fue una cosa horrenda, mira, cuando Manolo, porque éramos muy amigos, ¡carajo!, cada vez que yo me acuerdo, que ese muchacho vino un día después que lo soltaron ahí, al Teatro y dio una conferencia, eso se abarrotó, y cuando el último encuentro de Manolo ante el Cibao, que fue en la Plaza Valerio, yo fui y conseguí un amigo de aquí, pero que vivía en Manzanillo, y nos llevó, eso fue en el año 1959, tuvimos un accidente, yo me rompí, me agrieté aquí (señala su pierna derecha), me dí una herida aquí (señala un brazo), me rompí dos costillas y una clavícula, entonces yo iba adelante, las muchachas eran catorcistas toditas, pero hubo que llevarme, porque a eso fue que yo fui, al último Manolo ante el Cibao, hubo que llevarme. Entonces dijeron “que en el carro que venía Juanita se mataron todo”, pero un carro 1959 grandote, y él se llamaba, bueno, que dos primos se lo mataron y él nos llevó temprano, a las siete de la mañana y nos dijo que lo esperáramos que el pasaría por nosotras en la tarde, porque el iba a Mao para una cosa de Logia, una iniciación, una cosa ahí, mira como fue, íbamos lo mas bien, yo aquí.
PDL: ¿Quiénes iban en ese carro?
Juanita: Clara Solano que era una catorcista número uno, coño! yo la llevaba a todas partes, yo tenía un equipo, entonces atrás iban Cástula Salazar, Rafaela Fouse, Tití Salazar, hermana de Cástula y Fonso Molina, ese Fonso Molina que está allá, en la capital, que ahora es muy famoso, iban atrás y nosotras adelante, entonces cada vez que el 14 de Junio tenía algo, algún movimiento, un mítin, llegaba la Unión Cívica y hacía una jodienda para allá, para nosotros quedar entonces en el medio, entonces cuando íbamos, tu sabes que el puente de Navarrete antes era muy estrecho, no cabían dos vehículos, yo hice así, me dí cuanta, le puse la mano a Clara ahí (señala el brazo derecho), no hablé y yo me agarré de ahí, entonces venían dos carritos Austin con sus banderita azul, coño nos vamos a fuñir, entonces Julián, un chofer famoso lo que hizo fue que aguantó un poco, redujo un poco la velocidad, para darle chance, porque aquellos tenían que pararse, entonces, se le explotó una goma de atrás y el carro culateo y le dió al puente mitad, mitad, por eso fue que me dí ahí (señala la pierna derecha) y yo hice así, y agarré a Clara, entonces una de atrás apareció con su cartera y todo, Cástula que era chiquita, no le pasó ni hostia, a Fonso se le fue la luz (se desmayó), parece que se dio no sé por donde, la cuestión es que perdió el conocimiento, se rompió el codo y Rafaela se rompió una pierna, ellos pasaron de largo, entonces, toda la gente de por ahí, de Navarrete nos socorrieron y nos llevaron primero al Estrella Ureña y de una vez la policía fue: “¿y el chofer, y el chofer?”, y yo, como siempre estaba adelante, que era la que dirigía todo, les dije: se quedó preso en Navarrete, y andaba con nosotros, estaba ahí con nosotros, pero para que lo van a coger preso, entonces, de ahí nos llevaron al Centro Médico, hicieron radiografías, a unos lo dejaron, entonces a Clara y a mí nos llevaron donde un oficial que estaba aquí (Montecristi), que era amigo de nosotras, de apellido Fernández, mandó un civil a buscarnos el cual nos llevó a su casa. Porque en realidad uno caliente no siente los golpes ni nada, fue que el fémur fue como que se me estalló, por eso yo cojeaba, pero hubo que llevarme, el último Manolo ante el Cibao en la Plaza Valerio, (Santiago), eso fue un 22 de noviembre del 1962, ¡ay cuanta gente!, yo no me desmonté del carro, no, pero entonces en la tarde vinimos, nos trajeron.
Cuando ellos se casaron, vivían ahí, en esa esquina (calle Presidente Henríquez con Santiago Rodríguez), desde que se casaron vivieron ahí, ellos tuvieron dos hijos Manolito y Minú y mira esa muchacha, eso tan popular, muy humanitaria, todo el mundo la quería y tenía ese patio, que era una finca, porque había mucho fruto, hay de todo, mucho plátano pero también había mucha flores, yo tengo una mata de Begonia, con todo y tarro que ella (Minerva Mirabal) me había dado, yo la tengo aquí todavía y tenía una hortaliza, ella se levantaba a la cinco de la mañana, descalza y Manolo peleando como el diablo (se ríe) y ella como nada, con sus flores, con sus matas, ella cosechaba yautía, plátano, batata, de todo, sembraba guandule y tenía ese patio de bonito todo el tiempo, que la gente venía a verlo, yo siempre iba a buscar hoja de plátano para hacer pastel en hoja, y las matas estaban verdecita. Esa mujer daba mucho (hace gesto de dinero con su mano derecha), le daba a los infelices, a gente con hambre, ¡hay papá!, buena, buena, le daba mucha ropa, pero me acuerdo como ahora mismo cuando se la llevaron presa, en un cepillo rojo, de esos malditos cepillos que andaban por aquí, yo no me quiero acordar, la gente hablando tanto disparate, mire, la vida es nada, entonces uno con el presentimiento, entonces los que quedaban aquí, esos calieses vivían detrás de uno, todo el tiempo, el administrador del hospital, después que me cancelaron me trajo un palo, que le llaman palo de cruz, mira, como esos calieses andan detrás de ti, anda con el, y como yo estaba siempre como aburrida y yo andaba siempre con ese palo, si me vienen a joder les voy a dar un palo, aunque me maten ahí mismo, pero me dí el gusto de darle un palo. Cuánto daño hicieron esa gente en este mundo, lo sacaban de sus casas para matarlo nada mas y lo maltrataban. Cuando yo venía por esa calle (Santiago Rodríguez) yo la ví, ella me hizo así (gesto de adiós con la mano derecha), eran los calieses, eso fue por la mañana y se la llevaron.



Ángel Luis Patnella *
* Del Frente Guerrillero Francisco del Rosario Sánchez que operó en las Lomas de Enriquillo. * Entrevista realizada el viernes 18 de Agosto del 2006 en Barahona.

Relación con Manolo (Barahona).

Cuando Manolo viene aquí por primera vez, tenemos una conversación bien amplia, ya habíamos tenido trabajos realizados dentro del partido a tal punto que cuando la insurrección se realiza yo soy prácticamente el número uno dentro del partido, uno de los más importantes en el partido y por eso asumo la posición de comandante del frente guerrillero. Manolo Tavárez Justo fue un compañero extraordinario, extraordinario, la confianza que emanaba de este hombre, su limpieza de pensamiento, irradiaba seguridad, honradez, nunca oímos a Manolo con una sola palabra de insulto ni siquiera a los enemigos, señalaba de manera objetiva sus errores y cómo enfrentarlo, pero jamás minimizaba de manera personal a esos hombres, Manolo fue un ejemplo y sigue siendo un ejemplo.




Orígenes del 1J4 en Barahona. Ángel Luis Patnella

El profesor Arcadio Encarnación ido también, el Doctor Efraín Dotel Recio (Gurún) esos fueron los hombres que formaron el 1J4 con Amador Pons Concepción también, cuando ellos salen, después de la muerte de Trujillo, salen de la cárcel, inmediatamente surge dentro del 1J4 dos posiciones claras: los que entendíamos que los problemas de República Dominicana había que resolverlos por las armas y los que entendían que el problema tenía que resolverse por el hacer político ideal, por ejemplo, los muchachos del 1J4 fueron los responsables de realizar el primer acto del PRD aquí en Barahona, fuimos nosotros, todos los actos que se hicieron en 1961, 62, 63 fundamentalmente estuvieron dirigidos por los muchachos del 1J4.
PDL: ¿Usted recuerda como era esa organización, qué se hacía, los preparativos?
ALP: Nosotros, había una situación que se daba y era que, incluso nos reuníamos junto con los señores de la Unión Cívica que era el movimiento este que se había formado después de la muerte de Trujillo, que pertenecía lógicamente a una capa económica social por encima de los muchachos del 1J4, independientemente de que muchos miembros, hijos de la oligarquía, pertenecían al 1J4, era cuestión de consciencia, de visión del momento, en ese tiempo la organización que nosotros teníamos era, por ejemplo teníamos nuestro local, programa de radio donde diariamente orientábamos a la juventud, esa juventud fue una juventud catorcista, del 1J4 y hacían lo que nosotros señalábamos con un valor extraordinario, recuerdo que la primera vez que Manolo vino (a Barahona), yo había tenido un problema de salud grave por cuestiones de reumatismo, entonces en el cuarto de mamá allá era que estábamos y las reuniones se hacían ahí con un conjunto del partido nuestro, que no le decíamos partido en ese entonces, le decíamos Movimiento 1J4 y la Unión Cívica, allá la hacíamos.
PDL: ¿Qué fecha? ¿Recuerda usted la primera vez que Manolo vino?
ALP: Si, cuando Manolo vino, ese día yo me paré, ese día yo me paré y Enrique se lo dijo a Manolo: mira tiene un año en una cama y hoy, hoy se paró. Entonces Manolo dice que había tenido información de mi, nos abrazamos y eso lógicamente selló una amistad para siempre, tanto que hoy todos los días cuando yo llego aquí, beso la Biblia, pongo la mano al cuadro de mi padre (Don Alfredo Patnella), de mi madre (Doña Mera Ceballos), de mi amigo (Milcíades Tejeda), de Minerva (Mirabal) a quien llamo cariño, amor; de Manolo a quien le digo jefe, eso es todo los días, entonces abro esto (oficina de APROTUSUR: Asociación de Promotores Turísticos y Ecoturísticos del Suroeste) y empiezo trabajar, eso es un ritual que, no tiene que inyectarme vigor, conciencia, nada de eso, no, pero es algo que lo hago porque me da tranquilidad día a día.
Luego continúo, abro ahí, continuamos el trabajo que estamos realizando hoy, que entendemos que es el camino único para poder desarrollar nuestra región, muchas veces yo les digo a los compañeros que lo que no pudimos hacer con las armas tenemos que hacerlo con las ideas, los tiempos han cambiado no es que tampoco uno cercene la posibilidad de empuñar un arma nuevamente si es necesario, pero los tiempos han cambiado, pero vemos, vemos y ustedes son testigos de que todos los días las grandes potencias cometen errores gravísimos y no tienen fronteras, no tienen fronteras para sus concepciones políticas, avasallan, destruyen, pisan, matan a cualquier Nación, entonces todo ser viviente tiene que estar presto a saber de que en cualquier momento tiene que ponerle mano a un arma, como decía Martí: “no se sabe en el momento, en el instante en que usted tiene que cumplir con su deber”. Todo dominicano de conciencia tiene que saber eso.



Formación del Frente Guerrillero. Ángel Luis Patnella.

La conformación del grupo, del frente fue o se debió fundamentalmente al haber abortado la insurrección por San Juan, entonces aunque algunos eran de la idea de que lo que había era que dividirnos de a uno, de dos en los diferentes grupos, prevaleció la idea de Manolo, de que era necesario abrir el Frente, ustedes saben que una condición indispensable, sine qua nom, como dicen los abogados, es el tener una base social en el sitio donde usted va a operar, eso en 8 o 10 días no era posible, no era posible y no fue posible, pero, éramos hombres jóvenes y realmente no era verdad que ninguna condición negativa que existiera en esto nos iba a parar a nosotros. La suerte estaba echada, era una decisión que se había tomado ya en la dirigencia de la organización, habían influencias fuerte dentro del movimiento 1J4, fundamentalmente dirigido por Hipólito Rodrigues (Polo) que había venido con una experiencia magnífica desde Cuba y el 1J4 fue permeable a esa decisión de la guerra, es verdad que no se tuvo los objetivos que nosotros mentalmente nos habíamos fijado basándonos en el triunfo de la Revolución, nadie, nadie podía estar exento de, con una Revolución Cubana a unos kilómetros, una revolución que había estremecido al mundo pero que había estremecido a ese mundo jóven y a ese mundo dominicano que acababa de salir de una dictadura, de una dictadura como la de Trujillo, porque Batista fue un muchacho de mandao delante de Trujillo, Trujillo fue Trujillo, hoy se quiere minimizar a Trujillo, Trujillo esto, Trujillo lo otro, no, un cabrón, cabrón, pero un cabronazo, entiende, con toda la inteligencia del país a sus servicio, un hombre inteligente, trabajador, con un objetivo bien claro que era mantener su dictadura, entonces se ven historiadores y se ven políticos que quieren minimizar a Trujillo, a Trujillo no se le debe minimizar, hay que darle su justa estatura porque ahora es muy fácil, ahora es muy fácil hablar de Trujillo, insultar a Trujillo, pero antes no se hacía, porque yo recuerdo que oía las noticias, pero las oía en el piso, yo no me iba a las galerías a oírlas, porque, porque sabía que si me localizaban iba preso e iba a perder la vida, ahora en una ocasión mayor si estábamos dispuesto y era a enfrentarlo y eso la juventud dominicana lo hizo a través del 1J4.

Recuerdo perfectamente, perfectamente la despedida del 24 de abril en la noche con Manolo, fue un abrazo que hoy perdura en mí, no sé si es que teníamos la certeza de que íbamos a dar la vida, pero fue un abrazo de amigo, de hermano y de un jefe a un subalterno; en el 1973 yo tuve a Manolo mas cerca que hoy mismo y fue una oportunidad que se me dio de encabezar una boleta, una boleta política, Fernández Álvarez Bogaer era quien dirigía el Partido de Gobierno, entonces en esos años querían cambiar la cara de sus candidatos, visitaron a mi hermano, visitaron a un señor que se llama Bertrán Pérez Espinosa que fue de los hombres del 1J4 también y le dijeron que querían conversar conmigo para ver si yo aceptaba una candidatura de ese partido, ese señor dijo: “yo no me atrevo a eso, hablen con su hermano que es un empleado del gobierno para que el hable con él ”. Entonces Maneco Díaz, hermano de Juan Polibio Díaz dijo: “yo soy muy amigo de él, yo puedo hablar con él” y vino a plantearme eso, yo le dije que no lo iba a votar de mi casa porque había mantenido una relación estrecha toda la vida, desde mi papá hasta nosotros y ellos llamaban comadre a mi mamá, pero cómo se le ocurría a él ofrecerme a mí, porque hace algunos día mataron a un cuñado de Don Maneco y el Lic. Polibio Díaz ahí frente a la casa y a mí me cogieron preso inmediatamente, por cuestiones de rencillas dentro del partido, eso está en la historia y mataron al señor González que casado con hermana de Don Polibio Díaz y entonces quien fue a la cárcel fui yo, lógicamente tuvieron que soltarme porque esas señoras se les enfrentaron a ello a los esposos y le dijeron que ellos saben bien que el no fue que lo mató, sus mismas esposas, entonces salgan a buscarlo, entonces Don Polibio mandó a Maneco y Maneco tuvo un enfrentamiento con los guardias y los policías de ahí y me soltaron. En esa ocasión cuando me ofertaron eso, yo les dije: hace unos días que vengo de la cárcel que ustedes injustamente me llevaron a ella y me viene hoy a proponer que sea candidato, candidato de qué, si yo soy y sigo siendo un militante, yo soy un militante del 1J4 y es que tenía la visión de cómo iba yo a enfrentar a Manolo si hacia una barbaridad así, a Manolo que fue mi amigo, a Manolo que creyó en mí, a Manolo que cuando dan el golpe de Estado yo estoy unas horas antes junto con él, cuando llama aquí, Manolo dice: Y Ángel Luis? ¿Lo hicieron preso? Le dicen no, dice él: está bien. Y eso fue una crisis dentro del Partido, dentro del Movimiento por esa expresión de Manolo, hubieron personas que dijeron pero mira lo que el señala, entiende, que si no me habían cogido preso a mí, todo estaba bien, pero pudo haber sido una cuestión de sentirse bien, porque no me habían aprendido a mí, y además era el único que se había visto con él unas horas antes, pero eso para que ustedes vean que no hay organización donde hay mas de dos o tres, cuatro, cinco personas siempre aparecen los problemas, entonces yo enmarco mi vida pensando siempre en Manolo, no creo que he hecho algo pecaminoso y es sencillamente no tengo la conducta de un sacerdote pero me mantengo en una línea de conducta limpia, firme y es porque, es que tengo un testigo permanente que es Manolo, que mi padre, mi mamá, mis hermanos y los que están ahora: los hijos, que con estos tiempos que hay tan difícil, tan difícil, uno tiene que tener a sus hijos , uno ser el ejemplo de ellos, porque si yo hubiese tenido un solo peso producto de estupefacientes mis hijos no me respetaran, mis hijos no me besaran la mano, en una ocasión un psicólogo estaba dando una charla allá en el colegio Divina Pastora y cogió y dijo: “tengan la amabilidad de levantarse no las hembras sino los varones que día a día le besan la mano a su padre y reciben abrazos y dan”. Uno de los que se levantó fue el hijo mío y le dicen dígame y él dice: “Sí, todos los días, yo le beso la mano donde quiera que nos vemos, por la mañana lo abrazo, lo beso, que importa, es mi papá”.
Y ellos saben que no hay forma de que yo le perdone una inconducta, como no me la voy a perdonar jamás.


Antonio Mirabal Jiménez *
*Del Frente Guerrillero Juan De Dios Ventura Simó que operó en las Lomas de Bonao – Ocoa. * Entrevista realizada el jueves 22 de Junio del 2006 en Sto. Dgo.
El 14 de Junio en La Vega
... alquilamos un local, conseguimos un local, hicimos ahí la oficina y comenzó la gente a llegar a inscribirse en el 14, querían participar sobre todo eran jóvenes, no eran gente adulta, los adultos estaban con la Unión Cívica, pero los jóvenes todos eran inscribiéndose y uno hablando con ellos porque ya había una cierta libertad que no sabíamos usarla porque nunca habíamos tenido libertad, porque el 14 de junio fue espontáneo , muy espontáneo, habían algunos dirigentes con cierta, alguna experiencia, los que vivieron en Cuba, en Venezuela, pero después el séquito que era la mayoría lo que teníamos era el deseo de salvar, me incluyo entre esos , eso es verdad, entonces hubo sobre la marcha , empezamos a entender qué era eso, el uno estar en una agrupación política hablando de política, porque eso fue una novedad porque fue posible que algunos nos fuéramos de la boca hablando por que no sabía como controlar lo que nunca habíamos tenido porque tú controla algo que tú sabes




Andrés Coss (Piringo) *

Lo más importante de Lilo fue que Lilo, a Negro Carrasco, familia de Carrasco, tenía una guagua Chevrolet donde vendía hielo, el viejo, que tenía una fábrica de hielo, Lilo
le quiere comprar la guagua, compramos la guagua, bueno, nos ponemos a arreglar la guagua de Lilo , entonces Lilo encojonao conmigo me dice que me va a caer a palo porque yo no la quiero arreglar (risas), termino de arreglar rápido su guagua, bueno, terminamos la guagua, bueno… entonces que resulta, Lilo vende la guagua, se la vende a José, uno que trabajaba aquí … y le digo: Lilo dame algo a mí; Lilo vende la guagua para comprar una metralladora para irse para la montaña cuando se fue Manolo, entonces que pasa, cuando Lilo se prepara, nos preparamos, porque yo fui uno de los que participé con Teseo, entonces Lilo se fue con Teseo por ahí por Paraíso. ¡El vendió un vehiculo para comprar una metralladora!
PDL: ¿En cuanto vendió el vehiculo?
AC: No recuerdo exactamente, yo creo que fue por 35000 pesos, no recuerdo, los vehículos en ante no costaban nada, con eso compró una metralladora Cristóbal, que pasa, agarran a Lilo preso y la metralladora está escondida allá en el campo, bueno, entonces de ahí calló Lilo preso y ya ustedes saben.

Entrevista realizada el Viernes 18 de Agosto del 2006 en Barahona. Andrés Coss (Piringo) es hermano de Rafael Coss (Lilo) del Frente Guerrillero Francisco del Rosario Sánchez que operó en las Lomas de Enriquillo.



José Daniel Ariza Cabral *
* Del Frente Guerrillero Enrique Jiménez Moya que operó en Las Manaclas – San José de las Matas –. * Entrevista realizada el martes 04 de Julio del 2006 en el AGN.

A Manolo lo conocí preso y fuimos grandes amigos, manolo era un tipo muy valiente, con ideas revolucionarias y unas condiciones revolucionarias, no era un tipo agresivo, Manolo era incapaz de matar, manolo era incapaz de matar hasta una mariposa, manolo era un apóstol, dispuesto a sacrificarse en cualquier momento, el no era el que tenía la agresividad para combatir al que anda detrás de ti, por ejemplo: días antes de irnos a la montaña ya lo perseguían, supuestamente, y él se pasó en mi casa tres o cuatro días, yo vivía en Alma Rosa, yo tenía una casa allá, ahí estaba mi mamá, mi esposa y tenía una casetita aparte donde estaba él, cuando el llegó, yo le puse el colchoncito de Minerva, “mira Manolo en ese colchoncito tu vas a dormir, lo conoces”, sí, ese es el colchón de Minerva, entonces me dijo: “yo voy a ofrendar mi vida a la patria”, coño Manolo no me agrada para nada eso, esa no es la posición tuya, es al revés, nosotros debemos ofrendarle a la patria la vida de todo el que nos caiga atrás, todos esos bandidos que nos van a caer atrás, pero no tú, es decir, que Manolo en la montaña subimos junto hasta el día que el tomó la determinación por insinuación de la mayoría, de entregarse, yo estuve en contra de eso…

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.

Voltaire

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