martes, 1 de febrero de 2011

Testimonio de Jesús De la Rosa - Historia Oral-

Lugar de entrevista AGN

Fecha de la entrevista 2006-11-21

Investigador: Jesús Díaz

Proyecto: Voces de la Revolución de Abril


*      Integración al Movimiento de Militares Constitucionalistas. (Sto. Dgo. 1965-04-24)

JDR: En ese discurrir, un oficial, en ese tiempo capitán de la Aviación, del ejército, mejor dicho anterior Aviación, el capitán Héctor Lachapelle, quién habló… éramos compañeros, como yo había ingresado de las dos academias, de la Academia Naval y de la Academia del ejército, conocía muchos oficiales del ejército, o había estado en la Academia militar con muchos oficiales del ejército y los conocía, pero ese oficial, o capitán hasta aquel día, ¿verdad?, particularmente allegado a mí, era como amigo, y me habló de una conspiración para volver, para restablecer la constitución del 63 con Bosch a la cabeza, yo no era ni simpatizante, ni adversario del presidente Bosch, yo era indiferente, pero ya como ciudadano, ya me estaba molestando la corrupción existente en el gobierno de facto, Donald Read, en aquello, aquello era asqueante, ver como los oficiales de Aduana en esa época trataban de todas maneras, de todas formas, de que el capitán, que era un señor español muy correcto, le diera lo que no era dado darle, es decir, todas las cosas mal hechas habidas y por haber ocurrían en ese entonces, yo dije; bueno, y qué papel yo puedo jugar en esa conspiración que ustedes tienen, bueno, mira, me explicó en sentido general que Bosch arribaría al país al puerto de Barahona, y que en Barahona, el comandante del ejército de las tropas de tierra del ejército, era Canoabo Fernández, en ese tiempo coronel, Canoabo Fernández, y que desde ahí se iba a lanzar una proclama, que Bosch iba a estar en una proclama desde Barahona con el apoyo del ejército y sería restituido en el poder, era más o menos así, entonces, yo empecé a preguntarle; bueno, y qué tengo yo que ver con eso, qué papel yo puedo jugar en eso, mira, se necesita un oficial de confianza, aja, digo; ¿yo soy de confianza?, para que vayas a Puerto Rico y comande la embarcación que va a llevar a Bosch a Barahona de regreso al país, recuerdo que era un tres o cuatro de enero del 65, tú te vas a ir a Puerto Rico y allá en Puerto Rico el coronel Fernández Domínguez te va a explicar en qué consiste el plan en detalles, no sé cómo, ni por qué, le dije; está bien, en ese tiempo no estaba haciendo gran cosa, me pasaba el día caminando, una persona que siempre le ha gustado el trabajo no tenía nada que hacer, me llevó un pasaporte, ya no recuerdo a nombre de quién, y alrededor de cuatro o cinco dólares.  

JD: El pasaporte para usted viajar no estaba a nombre suyo.

JDR: No, no, fue un pasaporte falso, cogí el pasaporte, el dinero, salí hacia Puerto Rico.

JD: ¿En qué fecha se fue, nos dijo?

JDR: Eso fue, tuvo que ser el cuatro de enero de 1965, fue un día antes del día de reyes, donde me llevaron, que fue a la casa de la mamá de Fernández Domínguez, de la madre de Fernández Domínguez, había unos niños jugando con unos carros, con unos juguetes, que debía haber sido de reyes, debe haber sido cuatro o cinco, era día de reyes, cuando llegamos al aeropuerto me encuentro con un piloto apellido Román, que cuando Manolo se fue a la loma a él le ordenaron bombardear y en vez de bombardear se llevó el avión a Puerto Rico, pero que también había estado conmigo en la Academia y yo lo conocía, entonces, él me llevó a la casa de la madre de Fernández Domínguez, eso era en horas de la mañana y Fernández Domínguez llegó como a las seis de la tarde, yo no lo conocía, ah, ¿usted es el comandante?, si, bueno, me dijo que me quedara en la casa, que íbamos a salir al otro día y que no me dejara ver de nadie, instrucciones simples de seguridad, bueno, al otro día, viene temprano, él no vivía ahí, él no pernotaba ahí, él no durmió en esa casa parece, él estaba en otro sitio, él llegó tempranito a la casa, me preguntó que si me había desayunado, nos desayunamos juntos, la madre nos preparó un desayuno y me dijo, vamos a llegar a un sitio, salimos por ahí, llegamos a una casa del viejo San Juan, solamente recuerdo que era en el viejo San Juan, cuando ahí entramos a la casa yo me siento detrás, tenía varias salas, varios espacios, yo me siento en un espacio y él se pone a hablar, entra a…, va más allá, a otra sala y se pone a hablar con dos señores, con tres señores, cuando terminan la conversación, que están hablando como 15 minutos, vienen hacia mí los tres, eran; Muñoz Marín, Juan Bosch y el Rector de la Universidad de Puerto Rico y él, fue la segunda vez que hablé con Juan Bosch, pero él no recordaba el episodio de la liberalidad, oh comandante, usted es el comandante, entonces, yo recuerdo que Muñoz Marín le dijo a Rafael Fernández Domínguez; este es un capitán de 15 años, queriéndole decir como que yo era un comandante muy joven para un asunto tan delicado, y Fernández Domínguez le contestó; usted no sabe quién es ese, o sea, queriéndole decir que no sabía quién era yo, bueno, el caso es que terminamos, ellos, terminó el saludo y yo salí con Fernández Domínguez, cuando veníamos para acá, él me dijo; comandante, ¿usted ha pertenecido a un partido comunista?, digo; no, yo no, yo soy militar pero nunca en mi vida he participado, efectivamente así era, yo tengo un hermano que se llama Fernando que sí es dirigente sindical y sí creo que pertenece a un partido de izquierda, yo no sé a cuál es, pero creo que sí, entonces, me dijo, recuerdo, yo he leído poco de comunismo, me dijo a mí: mira, lo único que yo he leído de comunismo, me dijo Fernández Domínguez, un libro que se llamaba “El tiburón y la sardina” de Juan José Arévalo, digo, aja, eso me, digo; ¿por qué este hombre me pregunta esto?, eso yo lo vine a saber después, me quedé con esa intriga, ¿a qué viene esa pregunta?, pero no le dije nada, cuando llegamos, de ahí salimos a comer, pero, en lo que comíamos lo llamaron al restaurante, o sea, que parece que él me llevó a un sitio donde él acostumbraba a ir, el caso fue que él me dijo: mire comandante, tenemos que irnos para la casa, que está pasando algo muy grande, cuando vamos a la casa de la mamá, hay como una escena, la mamá le ha dicho que lo están llamando de Santo Domingo, y que Juan Bosch también lo estaba llamando, que Juan Bosch también lo estaba llamando, pero yo acabo, no también, porque el caso es que se había descubierto el complot, pero, lo había descubierto un hermano de él, y él comenzó…

JD: ¿De Fernández?

JDR: De Fernández, y él comenzó a rabiar, a estrellarlo todo, lo noté ya fuera de control, cuando se calmó, yo me senté en la sala mientras él se complicaba, y estrellaba, se halaba los pelos, estaba fuera de sí el coronel Fernández, después, cuando él se calmó, lo que sucedió fue que Milito Fernández, el coronel Milito Fernández Domínguez, el que llegó a ser canciller, Emilio Ludovino Fernández, que era coronel del ejército, oficial de ley, había revelado el complot, y ya las Fuerzas Armadas Dominicana estaban alertas, y ya no se podía.

JD: Se cayó el plan.

JDR: Se cayó el plan, entonces, él me dijo, bueno, tú decides, tú te quedas aquí conmigo, o te arriesgas a ir a Santo Domingo, no sé hasta dónde han descubierto el plan, pero está revelado el complot ya, yo medité y digo; no, yo regreso a Santo Domingo, ese día, entonces, él me presentó una amiga de él para que estableciera con ella un coqueteo de desinformación para cuando me siguieran, si es que me habían mencionado, vieran, darle la impresión de que yo estaba en Puerto Rico cherchando, bueno, así lo hicimos, pero me puso claro que no me pasara de la parada, que esa era una señora seria, y que simplemente era una labor de desinformación, así mismo lo hice, al otro día, tomé un avión y llegué al aeropuerto, pero cuando llego, el asunto a ser que estaba llegando al mismo tiempo que yo un líder sindical de los trabajadores del volante, que en ese tiempo era un sindicato muy combatido, no recuerdo ya su nombre.

JD: ¿UNACHOSIN?

JDR: No sé, pero había un dirigente también, Pachón Rivera Matos, que había llegado también, en el aeropuerto se armó un corre, corre, y yo creía que era conmigo, pero no era conmigo, el caso fue que yo chequeé y salí de ahí rápido del aeropuerto, un poco “chivo”, como dicen las gentes porque yo creía que era conmigo el asunto y no era conmigo, el problema era que había llegado un dirigente del MPD, en ese tiempo Pachón Matos Rivera y un dirigente sindical, que lo habían expulsado, que ellos habían llegado conjuntamente con el avión que me trajo de Puerto Rico, pero conmigo no había nada, bueno, llegué a mi casa, llamé al capitán Lachapelle, y él me dijo; mira, desaparécete, y después hablamos, había que hacerlo, desaparecí unos días hasta que todo después volvió a la normalidad, siguió así el asunto.

JD: ¿Usted llega aquí en qué fecha más o menos?

JDR: O, el siete de enero, siete u ocho de enero.

JD: Fue de una vez.

JDR: Fue de una vez, yo le dije, Fernández Domínguez me propuso que me quedara, porque él no sabía hasta donde el complot se había rebelado y yo le dije a él que no, que yo cogía el riesgo, a mí no me gusta mucho eso de exilio, digo; no, no, yo me voy, entonces, ¿viste?, como si nada, compré algunos juguetitos para los muchachos y algunas ropitas y vine y  no me pasó nada, eso fue en febrero, la conspiración después de unos días de descanso y de prudencia, volvimos de nuevo a la conspiración, ya entonces yo entré un poco más en lleno, hasta el sábado 24 de Abril.

JD: ¿Quiénes eran los conspiradores, en los que usted participaba?

JDR: Bueno, el problema que en esos tiempos todavía yo era más militar que político, y entonces, el contacto mío era Lachapelle Díaz, y yo nunca preguntaba más de lo necesario, es decir, que yo sabía mucho menos que lo que yo pude haber sabido en caso de haber recibido otro tipo de comportamiento, o sea, que yo sabía de los preparativos del complot, de lo que yo tenía que saber, Lachapelle me buscaba, decía; tal cosa, dentro de lo que yo pude hacer dentro de la Revolución, pero yo no sabía quién estaba, quién no estaba.

JD: ¿No llegó a reunirse con el grupo de la bomba?

JDR: Ahí era que me reunía, ese era el grupo de nosotros, pero, en ese grupo de la bomba no íbamos todos a la misma hora.

JD: Si, porque no eran unas reuniones formales, un lugar de encuentro.

JDR: Sino yo iba cuando tenía que ir, pero, ese era mi lugar de encuentro porque Lachapelle se ganaba la vida, a mí me traen una bomba del cuñado y de su hermana, entonces, ahí era que él me citaba, y yo iba, una vez se dio una reunión, para que usted vea, y a esa reunión fue el coronel Caamaño.

JD: ¿Ahí en la bomba?

JDR: No, en la bomba no, a una reunión que se dio en una casa, él me dijo; vamos a una reunión, y me dijeron que el coronel Caamaño iba a ir, Caamaño me conoce porque éramos de la Marina, digo; no, él me conoce, yo no me voy a dejar ver de él, me fui.

JD: ¿Y en qué casa fue? ¿Recuerda?

JDR: No, no, ya yo no recuerdo, Santo Domingo ha cambiado mucho.

JD: No, yo digo de quién era la casa.

JDR: No, no.

JD: No conocía al dueño.

JDR: No, no, era de un civil, de un…, creo que era de Molina, debió haber sido de Molina Ureña, porque yo llegué a conocer y a tratar a Molina Ureña y al coronel Hernando Ramírez, que fue el organizador del complot del 24 de Abril. Así pasó el tiempo, hasta que el 24 de Abril, a las doce del día, ah, el veintitrés de abril, el veintitrés de abril de 1965, ya se conocía la fecha del inicio, que el golpe de estado iba contra Donald Read, iba a ser el martes 25, martes 27 de Abril, a eso se llegó en la última reunión, según me informó Lachapelle, que me lo informó sábado, me dijo; mira, arregla tus asuntos porque comenzamos las actividades el 27 de abril a las seis de la mañana en el campamento 16 de agosto.


*      Batalla en el Puente Duarte: Concentración de fuerzas militares (Aviación, Marina e Infantería). (Sto. Dgo. 1965-04-26)

JDR: Cuando los Estados Unidos estuvieron seguros de que la fuerza constitucionalista se iba a imponer, especialmente después de la batalla del Puente, decretaron una intervención, se repasó de un golpe de estado a una guerra civil, a una intervención otra vez.

JD: Y a una guerra patria.

JDR: Y a una guerra patria.

JD: ¿En cuáles otros acontecimientos, además de la Voz Dominicana, como se llamaba antes, usted estuvo?

JDR: En la batalla del Puente.

JD: En la batalla del puente, no estuvo en el de la Fortaleza.

JDR: No.

JD: ¿Usted podría describirnos con todos los detalles que usted recuerde?

JDR: Bueno, la batalla del puente, déjeme decirle, que hay detalles que uno lo vino a saber cuarenta años después, y por eso, quizás, uno nunca tuvo conciencia del peligro que corría, yo era un simple teniente, y no podía imaginarme, nunca supe que un simple teniente iba a estar en boca de los Estados Unidos, si usted se lee el libro de Vega, de Bernardo Vega, sobre la Revolución de Abril, que lo considero el libro más objetivo que se ha escrito sobre la Guerra, porque nosotros hemos escrito pero, cuando yo escribo sobre la Guerra de Abril, después de haber participado en esa guerra, mi testimonio está afectado por la aclaración, porque yo soy un ser humano como otro cualquiera, pero Bernardo Vega no estuvo en la guerra, ni nadie podrá acusarlo de tener relación con el bando Constitucionalista, bueno, él narra en ese libro, en un momento determinado, al mando de los combates estábamos oficiales subalternos, cuando yo hablo de oficiales subalternos hablo de capitanes hacia abajo, entonces, nosotros, para dar la idea de que no eran oficiales subalternos que estaban dirigiendo la Guerra, consideramos pertinente tirar un comunicado poniéndonos rangos que nosotros no teníamos, entonces, hay una conversación, hay una conversación entre el embajador americano y el presidente de los Estados Unidos, y el director de la CIA, que transcribe en su libro Bernardo Vega. Y es que los militares constitucionalistas lanzamos un comunicado el 28 de abril, en ese comunicado instruíamos al pueblo, porque la gente se asustó mucho con los aviones, sobre los daños que podía ocasionar un bombardeo, que la gente lo exageraba, entonces, el embajador le comunica al presidente de los Estados Unidos que los coroneles constitucionalistas acaban de lanzar un comunicado, el presidente de los Estados Unidos le pide los nombres de los militares que tiran el comunicado, ahí yo firmo el comunicado porque algunos militares tenían su franco, pero hubo que completar el estado mayor con militares subalternos que se quedaron porque otros se fueron, entonces, nosotros ocupamos el lugar de los militares superiores, de los oficiales superiores que abandonaron el campo de batalla, por miedo, por lo que sea, cuando comenzaron los combates usted no los vio más, entonces, hubo que llenar ese puesto con los que estábamos ahí, entonces, ahí yo firmo con el rango de mayor, entonces, casi todos eran coroneles, entonces yo, entonces, casi todos eran coroneles, entonces Jonson comunica a su…, digo, el embajador Tapley Bennett le comunica a su presidente que los militares, que los coroneles constitucionalistas acaban de  lanzar el comunicado, ese comunicado aparece en varios libros, y él le pide los nombres y su Embajador le pide los nombres y Jhonson se los envía a la CIA, y vienen tres militares a arrestarnos, el Mayor Miguel Agustín Núñez Noguera, el Capitán de fragata en ese tiempo Manuel Ramón Montes Arache, y el Mayor, en esos tiempos era Mayor, General Pérez, yo aparezco en el comunicado como Mayor Jesús de la Rosa, uno por terrorista, otro por contrabandista y yo por comunista, esos eran los calificativos que ellos nos enrostraron, pero yo nunca supe eso, cómo yo me iba a imaginar que un teniente que nunca había aparecido en ningún periódico ya estuviese en boca del Presidente de los Estados Unidos.

JD: Sindicado como comunista.

JDR: Como comunista, hoy yo me di cuenta el por qué de la pregunta que me hace en Puerto Rico Fernández Domínguez, de que si yo había algún día pertenecido a un partido comunista, parece que ya yo estaba fichado, con razón o sin razón, pero parece ser que ya yo estaba fichado, a lo mejor tuve alguna discusión que no recuerde con algún agregado militar de Estados Unidos, o algo, pero de todas maneras ya yo estaba fichado, eso yo lo supe ahora, nunca supe eso, eso lo supe yo ahora, cuarenta años después. También participé en la batalla del Palacio.

Vamos a los detalles. En la batalla del Puente, Tapley Bennett sale muy mal parado porque de acuerdo con las documentaciones, de acuerdo con los documentos que hoy se conocen, la Casa Blanca, el Presidente Jhonson, quería enviar, porque su consejero lo decía que las tropas constitucionalistas se iban a imponer, y Jhonson le decía que no, pero en la batalla del Puente, Tapley Bennett se comunica con el presidente de los Estados Unidos y le dice que en la batalla del Puente ya se va a resolver el asunto definitivamente, que las tropas constitucionalistas iban a ser derrotadas, el presidente Jhonson llama a Mandamara, que era el jefe de las Fuerzas Armadas, lo que es, no sé, Ministro de Defensa de los Estados Unidos.

JD: ¿O será alguacil?

JDR: Si, pero en Estados Unidos no hay civiles, los americanos son soldados, todos son soldados, el que usted ve vestido de civil es veterano de nobleza, ahí no hay civil, ahí es un servicio militar obligatorio, y un país que ha estado constantemente en guerra, Amanda Amara le dice; mire, el poder de fuego que tienen los militares constitucionalistas, los armamentos que tienen y ahí están los militares mejores formados del ejército dominicano, San Isidro no va a poder con esas gentes, y efectivamente así fue, una batalla que participaron la Marina, la Aviación, y la Infantería, la única batalla en la historia dominicana donde han participado las tres fuerzas, la única, en la historia dominicana, Aviación, Infantería y Marina, cuando fueron derrotados en el puente, ya ahí se determina la intervención norteamericana, la batalla del puente determinó la intervención norteamericana.

JD: ¿A qué hora empezó la batalla?

JDR: Bueno, la batalla comenzó, ellos llegaron un día antes, yo creo que el 27 fue, un día antes ellos llegaron hasta la cabeza… cruzaron el puente y amanecieron de este lado del puente las tropas de San Isidro, al otro día al despertar el alba, comenzaron los combates y las tropas de San Isidro se retiraron en desorden hacia el otro lado, tuvieron que cruzar de nuevo el puente y ya ahí se terminó ya la incapacidad de ellos para volver a combatir, entonces, como consecuencia de esa batalla, la mayoría de los destacamento del ejército del interior habían ya manifestado el apoyo a la constitución del 63, es decir, que ya San Isidro estaba derrotado y aislado, ahí entonces, intervinieron.

JD: ¿Qué cantidad de soldados había, constitucionalistas?

JDR: Bueno, nosotros perdimos mucho, porque había ahí una compañía de artillería.

JD: ¿Cuántos? ¿350?

JDR: No, 145.

JD: 145

JDR: Y además los cañones del ejército, y como el blanco eran los cañones porque el obstáculo principal era la artillería del ejército, el obstáculo que impedía el cruce de tropas era la infantería del ejército y los aviones los ametrallaban constantemente a esos muchachos, y ahí la baja del ejército de constitucionalista, de los artilleros constitucionalistas fue bastante alta.

JD: ¿Qué cantidad?

JDR: Yo no puedo recordar, pero ahí murieron muchos de nosotros. De la única batalla que el ejército constitucionalista se vio seriamente diezmado fue ahí.

JD: Entonces, usted dice que había una compañía.

JDR: Hubo una compañía de artillería.

JD: Del ejército.

JDR: Del ejército constitucionalista, eran constitucionalistas pero era una compañía de artillería del ejército que estaba de este lado.

JD: ¿Y de la Fuerza Aérea había?

JDR: No.

JD: Nada más eran las gentes de San Isidro.

JDR: Nada más eran de San Isidro, no, no, si, en esos tiempos ellos vinieron, San Isidro vino con Fuerza Aérea, con infantería, ellos vinieron con de todo, ellos perdieron cinco tanques, en el puente perdieron cinco tanques.

JD: ¿Y había de otra trama de la milicia?

JDR: Oh, la aviación bombardeando, de la Marina comenzaron a bombardear el Palacio, y había un destructor de la Marina comandado por el Comandante Marte Victoria que se negó, se negó a dispararle, se negó a que el destructor siguiera disparando contra el objetivo civil, se negó, se negó, no, ese comandante, por ahí está, los otros días lo vi, muy en salud, él no era constitucionalista pero tampoco sintió el menos deseo de participar en una guerra civil, digo, que él no se metió en la Marina para pelear, se negó, lo encarcelaron y todo pero al fin y al cabo pudo terminar con éxito su carrera militar, gracias a Dios.

JD: ¿Cómo se llama?

JDR: Marte Victoria. Era un comandante de Puerto Plata muy acreditado, comandante de los barcos grandes de la Marina, no, se negó, él se negó a participar en los combates entre fuerza y fuerza, y creo que sacaron un destructor de ahí, y el destructor es un barco de mucha artillería, era el destructor Juan Pablo Duarte que estaba ahí.

JD: En el que ellos estaban.

JDR: En el que ellos estaban, estaba apostado ahí,  y otro, la fragata 103, que lo comandaba Bienvenido Lara Matos, se fue para Puerto Rico.

JD: ¿Fragata 103?

JDR: Si, pero la comandaba Bienvenido Lara Matos, él ya murió, se fue para Puerto Rico, tampoco se negó, o sea, los dos principales barcos de la Marina no participaron.

JD: Esa era la fragata.

JDR: Esa era la fragata, la fragata Gregorio Luperón se llama.

JD: Gregorio Luperón.

JDR: Gregorio Luperón.

JD: Pero esos no eran constitucionalistas ni fueron.

JDR: Bueno, ellos sí fueron, esos sí se declararon constitucionalistas, porque ellos fueron a Puerto Rico y allá, la tripulación se quedó, y los oficiales se quedaron con Bosch, entonces, los tenían como ayudante militar, que el gobierno norteamericano debió haber dejado internada la fragata de acuerdo a la ley internacional, ellos se la entregaron a San Isidro, fue un capitán, un comandante  de aquí, no recuerdo su nombre 54-02 _________, pero la trajo para San Isidro, cuando las leyes internacionales la obligaban a dejarla allá hasta que todo pasara.

JD: ¿Qué otras fuerzas estaban concentradas en el puente?

JDR: Bueno, el CEFA, las tropas de infantería, ¿del lado de San Isidro?, la infantería, seguramente la infantería de la aviación y del CEFA, compañía de tanques, compañía de artillería, aviación y Marina, la Marina se le fragmentó porque algunos se negaron, dicen que hay pilotos cubanos pilotearon aviones de San Isidro, particularmente yo no he podido confirmar ese dato, sí un avión de esos fue apeado, derribado, y una multitud linchó al piloto, a los dos pilotos los lincharon por ahí por el Morgan, ¿cómo se llama?, el hospital Morgan.

JD: ¿No el Morgan?

JDR: No, no, tiene otro nombre.

JD: La gente le sigue llamando Morgan.

JDR: Le sigue llamando Morgan pero tiene otro nombre. Morgan fue un médico amigo de ... después le vendió..., y antes de morir él compro varias acciones aquí, y antes de morir él dejo todos sus bienes a la Universidad de Santo Domingo, a la Escuela de Medicina.

JD: El Doctor Barney Morgan. Ahí cayó, ¿y de las fuerzas constitucionalista el ejército?

JDR: El ejército, y todas las gentes que se sumaban por ahí, que estaban en capacidad de pelear.

JD: ¿Civiles, cuántos habían? ¿Usted puede apreciar?

JDR: Yo no puedo apreciar, es que en eso, todavía, en ese momento, en esos momentos yo veía los civiles como agregados, como aquellas personas curiosas, como curiosos, todavía las unidades civiles no estaban formalmente incorporadas, organizadas, yo creo que a partir de ahí, ya no, porque a partir de ahí ya había unidades de combatientes civiles.

JD: Pero fueron armados.

JDR: Si, habían civiles ahí armados, si, claro que si, pero que como no estaban organizados formalmente, sino, detrás de unidades militares, a uno le es muy difícil entonces, referirse a unidades específicas, porque ya no, el 15 de junio combaten comandos civiles, porque habían comandos civiles, comandos mixtos y comandos de militares también, pero, todavía en el puente no, en el puente habían militares fundamentalmente organizados en batallones, en compañías, en pelotones y personal combatiente civiles que se agregaron a la batalla, a lo mejor alguno de ellos combatió tanto como el que más combatió con los militares, pero las unidades que se veían eran unidades militares.

JD: Si, porque eran las que estaban al frente. ¿Qué cantidad de militares se podría estimar que había ahí?

JDR: No, tenía que haber mucha, porque ellos atacaron con mucho.

JD: Yo digo del lado de los constitucionalistas.

JDR: Como 400 ó 500 militares, eran muchos, bueno, al otro día, en el primer día es la discusión de Caamaño con el embajador americano y Caamaño permanece ese día en la embajada del Salvador asilado, y él sale a las seis de la tarde para el puente, a las seis de la mañana del otro día, o sea, también se incorpora Caamaño Deñó y un grupo más de militares que en principio habían optado por asilarse, pero eso fue cosa de la discusión que tuvieron con Tapley Bennett, que Tapley Bennett lo trató un poco mal, los desorientó un poco pero eso era problema de horas, a lo mejor se asilarían a las seis de la tarde y ya a las cinco de la mañana estaban en el Puente, ellos pasaron una noche.

JD: Asilados.

JDR: Asilados.


*      Ataque de las tropas brasileras (Sto. Dgo. 1965-08-03)


JDR: El tres de agosto, las tropas brasileras, que no habían combatidos atacaron a San Carlos pero sin avanzar, o sea, un día antes, una lluvia, parece que querían regresar a su país con los fusiles…

JD: Vacíos

JDR: No, por lo menos no nuevos, porque no habían peleado nunca, entonces, sin avanzar, nunca avanzaron, yo me di cuenta, en ese tiempo yo era jefe de la policía, pero cuando comenzaban los combates cada uno iba al lugar donde se combatía, ya la burocracia, la apariencia de un estado se desaparecía y comenzaron a combatir de una vez como el primer día y notaba que ellos simplemente estaban disparando, cuando me di cuenta de la maniobra bueno, déjenlo que disparen, pasaron la noche entera disparando, eso fue como un día de noche buena, disparando con todo tipo de armas, pero, uno bien resguardado, bien pertrechado, no tuvimos baja. En San Carlos creo que dos viejitos murieron del corazón, no, y ya, ahí terminó la revolución.


*      Cargos desempeñados en el alto mando del gobierno constitucionalista (Sto. Dgo. 1965)

JD: ¿En ninguna de las actividades de la zona norte ustedes pasaron?

JDR: No, no, yo nunca pasé.

JD: Y en las actividades, por ejemplo, la decisión de las actividades, ¿usted participaba en ellas?

JDR: Si, ya sí porque, ya sí, es decir, yo comencé como le dije, yo era un teniente de los tantos que había ahí, pero sí llegué a ocupar puesto importante, porque después llegué a ser jefe de la policía militar constitucionalista, y ya estaba en el estado mayor, yo tenía en el estado mayor una policía militar constitucionalista.

JD: ¿Entonces, qué misión tenía usted?

JDR: Mantener el orden en la zona constitucionalista, que habían, yo escribí que el ataque a los norteamericanos nos favoreció un poco.

JD: ¿En qué sentido?

JDR: Bueno, tú sabes que en la zona constitucionalista no había industria, no había trabajo, y entonces, después que se perdió la zona norte, la zona constitucionalista se llenó de gentes que se pasaba el día entero sin hacer nada, entonces, el 14 de Junio fundó una escuela militar y ya había un lugar para que un grupo de gentes realizara alguna actividad en el día, porque imagínate, gentes sin hacer nada, pero, se desarrolló una delincuencia peligrosa, gente dedicada a la…, se llegó a la delincuencia, hombres delincuentes, como en todos los sitios, como en todos los sitios, pero eso nos estuvo haciendo mucho daño, las costumbres se relajaron un poco.

JD: ¿Qué tipo de actividades delincuenciales hacían?

JDR: Robo, mira cómo un sujeto mata a Oscar Santana, estaban robando pollo y Oscar dice; pero ¿qué ustedes hacen?, ¿cómo ustedes roban pollo?, y lo matan, robo, explosión a personas, fiestas escandalosas, en realidad, tratábamos de entretenerlos en un comando cultural que jugó un magnífico papel, pero donde no se trabaja, solo se consume y no se combate, porque hubo una vez casi un mes sin combatir, los suplentes se estabilizaron y entonces, ahí vino la relajación de la costumbre que tuvimos que formar una policía a la carrera para eso, para tratar, tratar, porque todos los días era un escándalo, todos los días unos se mataban unos a otros, un día había una fiesta escandalosa en tal sitio, otro día que fulano se robó un carro, que fulano de noche se metió en la Aduana, o sea, y nosotros teníamos valores ahí que cuidarse, entonces, el ataque del 14 y 15 de junio puso de nuevo las genes en movimiento, y del punto de vista de ordenarlo mejor, nos fue bien, el ataque nos hizo más bien que daño, el ataque del 14 y 15 de junio, eso uno lo ve desde hoy.

JD: ¿No hubo baja importante, entonces?

JDR: Bueno, en la población civil si, sí, en la población civil si, nosotros perdimos un a comandante francés; Andrè de la Rivière, perdimos a Jacques Viau Renaud, Freddy, un homosexual que era bailarín, que se había destacado como un buen combatiente también, y muchas personas, esos bombardeos causaron bastante daño en la población civil, a gente no combatiente, ese ataque de morteros, además dañamos muchas propiedades, porque tuvimos que encender la Aduana para parar el ataque norteamericano.


*      Incendio de la Aduana (Sto. Dgo. 1965)

JD: ¿Quién encendió la aduana?

JDR: Nosotros.

JD: ¿Cómo lo hacen?

JDR: Oh, prendiéndole fuego simplemente con dos granadazos, tú no puedes dejar al enemigo coja, que coja tu…

(Interrupción, llamada telefónica)

JD: ¿Incendiaron la Aduana?

JDR: Encendieron la Aduana para detener el Avance de la infantería estadounidense que venía por el muelle.  

JD: Lo hicieron su comando.

JDR: No, no, no, eso se ordenó, denle fuego a la Aduana, y se le dio fuego, yo no sé exactamente cómo, pero, se le dio fuego, la cosa fue que fue incendiada.

JD: Porque se dice también que una embarcación disparó unos explosivos.

JDR: No, no, no, una embarcación que estaba ahí, un barco mercante, que estaba del otro lado, fue alcanzado por los disparos, no se sabe si de nosotros o si de ellos, influencia del diablo, pero no, ahí no intervinieron barcos, ellos venían avanzando porque ellos tomaron la parte norte de Borojol estaban en el muelle, en el Alcázar de Colón, por ahí, entonces, para evitar que sigan avanzando se incendió la Aduana, porque subían por la Aduana y capturaban la parte sur de los constitucionalistas, o sea, que, y ahí se encendió, claro, le echamos la culpa a ellos.

JD: ¿Y quién da la orden?

JDR: Bueno, yo a la verdad, no recuerdo, pero la orden fue incendiada por la fuerza constitucionalista, como una estrategia para paralizar el avance de las tropas de infantería estadounidenses, eso fue lo que pasó.

JD: Porque hubo un reporte de que una embarcación en alta mar, de Rivera Caminero.

JDR: No, no, no.

JD: Hizo un desastre incendiario.

JDR: No, no, no, ellos nos iban a hacer ese favor, y además, ya las fuerzas nacionales estaban bajo el control estadounidense, ellos no se podían mover ya, ellos no se podían mover.

14 y 15 de Junio combatieron las fuerzas norteamericanas y los militares constitucionalistas, es más, ni siquiera atacaron ni los hondureños, ni los brasileños ni los nicaragüenses.

JD: Solo fuerza norteamericana.

JDR: Solo fuerza norteamericana.


*      Rescate de los cuerpos de Fernández Domínguez e Illio Capocci (Sto. Dgo. 1965-05-20)

JDR: El cadáver de Fernández Domínguez fue rescatado como a las diez de la noche, pero no por nosotros, no por los que combatimos, vinieron después tropas, otro grupo de combatientes constitucionalistas y lo rescataron, sacaron el cadáver, que debió de estar en la 30 de marzo tirado, subiendo la cuesta, tú vienes del callejón Imbert, subiendo la cuesta, él estaba ahí tirado, y el cadáver de Capocci lo entregó la Cruz Roja al otro día, porque Capocci fue el que más avanzó, y se quedó pegado en la verja del Palacio, tiene que poner una carga para volar la verja, y subiendo para poner la carga lo mataron en la verja, y fuimos, al otro día, la Cruz Roja Internacional lo entregó, que por cierto, lo enterraron en una tumba ajena, en el cementerio Independencia, y después eso pasó a la Revolución, vinieron los dueños de la tumba, entonces, lo sacaron, el cadáver, lo llevaron para la universidad, en la universidad de Santo Domingo estuvo como ocho o diez años, y cuando cumplió diez años, la Revolución de Abril, 01-18-59 dentro de los actos era colocado, los restos de Capocci en el cementerio de Abril.


*      El gobierno constitucionalista: Frente cultural (Sto. Dgo. 1965)

JD: El comando cultural, ¿qué trabajo hizo el comando cultural?

JDR: Bueno, mira, hay dos trabajos admirables; es el de darle viso de estado a una zona de la ciudad de Santo Domingo, para llamar a siete cuadras, era más de siete cuadras, pero, para decirte pero, repetidamente se decía que nosotros controlábamos siete cuadras de la República Dominicana, y darle viso de estado a ese extremado de combatientes civiles y militares, de manera tal, que ahí están todos los actos administrativos de la Revolución, ahí está la Gaceta Judicial, la Secretaría de la Memoria y la Secretaría de Estado, que usted pudiera pensarse que ahí funcionaba un estado con todo lo de la ley, y parece que Hugo Tolentino Dipp, Jottin Cury, Emilio Rodríguez Demorizzi y una serie de, Franklin Domínguez, Gautreaux Piñeyro, se encargaron de darle, mientras nosotros combatíamos, de darle viso de estado a todos aquellos, las faltas del gobierno están ahí, las instrucciones a sus embajadores están ahí, la memoria de la Secretaría de Estado están ahí, los nombramientos a los constitucionales están ahí, eso fue una labor burocrática magnífica en medio del combate, y el frente cultural también, eso fue una cuestión extraordinaria, exposiciones católicas, exposiciones, conciertos, presentaciones teatrales, show de artistas, mensaje a la población, es decir, eso fue también otra labor extraordinaria, en el libro que yo escribí sobre los siete días de guerra civil, yo destaco la labor del cultural y de los artistas de la Revolución y en la revista de la Secretaría de Estado de Cultura de este mes, hay un artículo mío sobre los artistas de Abril, el papel que realizaron los artistas, esa literatura que surgió, precisamente de Abril.


*      El Movimiento Renovador en la Universidad de Santo Domingo (Sto. Dgo. 1965)

JDR: Bueno, el Movimiento Renovador Universitario surgió de la Revolución de Abril y comenzó en Abril, comenzó en Ciudad Nueva.

JD: ¿Comenzó en abril precisamente?

JDR: Si.

JD: Una herencia ¿no?

JDR: No, no, pero comenzó, es decir, no surgió después, de Abril, cuando yo hablo de Abril, hablo de…, tan pronto terminó la guerra, los profesores y estudiantes participantes salieron hacia la universidad, a poner en marcha el Movimiento Renovador, conseguir el planificado dentro de la Guerra de Abril.

JD: O sea, que ese fue el período en que se gestó.

JDR: Que es mediante ese movimiento que la universidad de Santo Domingo llega al siglo XX.

JD: La primera consecuencia de la Guerra de Abril.

JDR: Y quizás por mucho tiempo la única conquista visible de la Revolución de Abril, fue la Revolución, fue la Universidad Autónoma de Santo Domingo.


*      Reuniones del alto mando militar en la guerra (Sto. Dgo. 1965)

JD: ¿Y cómo se daba? ¿Quién dirigía las reuniones?

JDR: Reuniones militares por lo general las dirigía Montes Arache, y en algunas ocasiones participaba Caamaño, porque Caamaño siempre estaba en asuntos políticos de los cuales nosotros no íbamos, te digo yo, que el comportamiento de nosotros era muy militar dentro de la Guerra de Abril, inclusive, hay poquísimas fotos mías, creo que ningunas, de la guerra, ninguna, hay una foto que está en el libro de Vega, pero que yo solamente me conozco yo, el comportamiento era completamente militar.

JD: ¿Y la prensa?

JDR: Tampoco, nosotros no hablamos, había una prensa, Patria, periódico Patria, que nunca nosotros declaramos a la prensa, fotografiamos, nada de eso, no, el único militar que salía habitualmente en la prensa era Caamaño.

JD: Porque era militar y presidente

JDR: Ha habido ahora una campaña de que la gente conozca los militares constitucionalistas, pero, en realidad eran poco conocidos, eso…, se ha sabido de los otros después, pero, dentro de la guerra no.

JD: ¿En las reuniones de estado mayor diseñaban las estrategias a seguir?

JDR: Si, si, a seguir, los gastos, el mantenimiento, el cuido, en los primeros días la gente desperdicia muchas municiones, mucha gente la primera vez que tiene un arma es como aquel que compra un carro, que nunca ha tenido carro, que quiere andar siempre en carro, el tipo que la primera vez de un arma quiere tirar demasiado, o sea, que hubo que ir acomodando poco a poco.




*      Actos de delincuencia en la zona constitucionalista. (Sto. Dgo. 1965)

JD: ¿Qué medidas fueron que se tomaron dentro del ámbito militar para frenar ese tipo de cosas?

JDR: No, no, es bastante incómodo, ¿verdad?, porque el militar acostumbraba a la disciplina, la disciplina militar es muy distinta a la disciplina partidaria, entonces, eso creó a veces ciertos niveles de dificultad, pero eso se superó, porque no recuerdo incidente que pudieran dañar, poner en peligro la situación, en la delincuencia si, yo creo que el peligro pero para la Revolución fue la delincuencia.

JD: ¿Eso le tocaba a usted, entonces, como jefe?

JDR: Si, si, si, hubo momento bastante desagradable.

JD: ¿Recuerda algunos momentos donde pudo presenciar delincuencia?

JDR: Si, si, con los delincuentes hubo que tomar medidas extremas.

JD: ¿Recuerda algunas de esas acciones, algunos episodios de esos?

JDR: Si, varias, varias, hubo medidas extremas, hubo que eliminar unos fileticos que...

JD: ¿Cómo el caso de Oscar Santana?

JDR: Si, se eliminó, si, ahí no había…, en la zona constitucionalista no había cárcel, entonces, hubo que tomar medidas extremas contra una serie de gentes.

JD: ¿Robaban en aduanas también?

JDR: Donde quiera, delincuentes, bueno, la delincuencia es un problema para un estado ya organizado y estructurado, donde no se está peleando, imagínese, ¿tú sabes lo que es mientras uno a fin que se juega la vida, que otro esté robando, otro esté bailando, o haciendo comilona, o creando problema, porque no solamente era robo ni desórdenes, sino también bebidas a deshoras, prostitución, no prostitución, porque yo no creo que cobraran, sino alteración de las costumbres, para conceptuarlo todo, es decir, eso fue un gran problema.

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