miércoles, 5 de enero de 2011

Testimonio de Desiderio Ruiz Batista - Guerra de Abril 1965 - Historia Oral

Lugar de entrevista Barahona
Fecha de la entrevista 2005-12-10
Investigador: Ángel Encarnación y Aquiles Castro


Traslado al comando Manolo Tavárez.

El día 04 de mayo le hacen un traslado para el Centro Sirio Libanés en la calle Julio Vernes al lado del Teatro Independencia en la segunda planta y con un comandante que había ahí porque ya nosotros teníamos demasiados hombres en el Comando Barahona y allá en la segunda planta no tenía alojamiento para tantos hombres, entonces el que estaba ahí como Segundo Comandante, porque seguramente anda por aquí, se llama Erineo, le dicen Erineo me dice: “mira a ti, como yo veo que tu estas muy apeñucao aquí, me da pena, tu eres demasiado valiente, vamos a ver si te llevo allí, a un Comandante que hay allí, el Comando es nuevo y tiene pocos hombres” y le dije: bueno llévame, y fuimos allá.
“Comandante yo quiero usted me acoteje este muchacho, es muy valiente y me da pena en la forma que estaba allí, apeñucao” y le dice: “bueno, si es valiente tráigamelo, porque yo quiero hombres valientes”. Ya yo tenía mi fusil, ya yo andaba con mi fusil y dijo “mas que aquí casi no hay armas y él tiene su fusil”, entonces el Comandante me aceptó, ese Comando se llama, se llamaba Manuel Aurelio Tavárez Justo comandado por el Comandante Moisés Turbís en la calle Julio Verne al lado del Teatro Independencia hoy ahí queda Telemicro, si ahí queda Telemicro y me queda de recuerdo eso ahí, que esa fue mi casa de combate, donde yo laboré en defender a mi patria, lo que cuando niño lo pensé, yo juré a la edad de 23 años defender mi patria contra el yanqui invasor, luego, el Comandante me cogió mucha confianza y ahí en la Ferretería Read que nos queda al frente nos quedaba un fuerte de combate brasileño, hicieron una trinchera, hoyaron la calle, le quedaba, el deposito de ellos lo utilizaron en el patio de CODETEL, eso es subiendo la 30 de Marzo, nos quedaba ese frente ahí, ellos, el 14 y el 15 de junio, ellos tiraron un significado: Limpieza en Ciudad Nueva, lo tiraron el 14 a las 04 de la mañana, ya era el 15 de junio, lo tiraron a las 04 de la mañana: Limpieza para Ciudad Nueva el 15 de junio, desgraciadamente cuando ellos empezaron a atacarnos yo me encontraba en el comando siete, yo vi tres de mis compañeros que me cayeron en los pies, ellos estaban adelante en el combate y yo quedaba como el tercero en el medio, pero yo estaba un poco atrás, pero lo que le hicieron a ellos caer fue la poca practica que ellos tuvieron en el combate, porque cuando yo los vi caer a ellos estaban en esta posición, con el fusil así, cuando yo llegué, que el comandante dice abájense, yo hice así, ahí hice todo mi trabajo, hasta que no oí ni un tiro ahí me quedé, no oí un tiro, entonces yo me despegué no me abajé y me puse frente a frente a la puerta de mi comando y el comandante me dijo “Rafael párate que ya no hay ninguno de ellos vivos”, entonces vi mis compañeros, de mis compañeros había cinco muertos.

Ángel Encarnación: ¿Quiénes eran los muertos?

Desiderio Ruiz: Había uno que se llamaba Carlito de Neyba, otro se llamaba Carlos Aquiles, esos fueron mis compañeros muertos y en esa fecha, al otro día quince esa trinchera de ahí, de los brasileños desapareció, no la volvieron a ocupar, porque ahora nosotros cogimos el terreno.


Mujeres de Abril.

Ángel Encarnación: ¿Usted podría identificar algunas mujeres que usted dice que vio peleando con mucha bravura?

Desiderio Ruiz: Bueno, yo tenía un periódico guardado de la China de Puerto Plata, esa mujer yo la vi peleando arduamente y le pusieron después la Coronela, esa está viva en Puerto Plata, esa es una mujer casi aproximada de seis pies de altura, esa mujer es de Puerto Plata, la China y luego le pusieron la Coronela, para mi que ella está viva en Puerto Plata porque hace como tres años que yo conseguí un periódico de ella y lo tenía guardado, se mojó donde lo tenía y se echó a perder y lo voté.
Y también otra mujer que fue mi compañera del comando que era de ese entonces mujer del comandante se llama Niñisa, una señora delgada que estuvo en POASI, ahí en el frente de combatientes ella entraba y salía, Niñisa, esa era la mujer del comandante, muy luchadora esa mujer.

Aquiles Castro: ¿El Comandante era quien?

Desiderio Ruiz: Moisés Turbís, el comandante Moisés Turbís. Esas dos mujeres yo las identifiqué, también yo visité después que estábamos tratando de negociar, que habían negociaciones de paz, también visité el comando Herniquillo que era compuesto casi por un grupo familiar, Los Grillo, Los Alonso Grillo, ellos no son grillo por apellido sino que al papá le llamaban grillo, el apellido de ellos es Placeres, Alonso Placeres, allí habían cuatro mujeres, hermanas y sobrinas de de él, ahí había una llamada Trinidad, había otra llamada Libertad, esas mujeres se encuentran por los lados de Enriquillo, de Paraíso, Enriquillo.

Aquiles Castro: ¿Viven actualmente por ahí?

Desiderio Ruiz: Si, porque ellos son de por ahí, de Enriquillo, Paraíso, no sé si todavía ellas estén vivas, pero en ese comando Enriquillo yo presencié esa galardón revolucionario jovencitas como de 17 años vestidas de militar con un fusil al hombro… eran como 14 de una misma familia, la familia de Alonso “Grillo” Placeres, ahí había llamado Alejandro, que es un ingeniero hoy, yo creo que es hasta profesor en la UASD, Alejandro o Germinal, uno de los dos es profesor de la UASD, es Germinal, él es el profesor de la UASD, un revolucionario, ellos eran de los que me daban alberge en el momento que yo los visitaba y me encontraba allá en ese comando.


Formación del comando Barahona.

Aquiles Castro: En la Mella # 150, el grupo que se congregó ahí ¿era un comando ya constituido?

Desiderio Ruiz: A constituir un comando.

Aquiles Castro: ¿Qué comando fue que constituyeron ustedes ahí?

Desiderio Ruiz: Ese mismo, así era que se llamaba Comando Barahona.

Aquiles Castro: ¿Antes de entrar a ese edificio había Comando?

Desiderio Ruiz: No había Comando.

A. C.: ¿Y donde estaban en ese momento los otros amigos con los que usted se juntó?

D. R: Ellos estaban en las calles, no tenían reuniones, un local donde reunirse.

A. C: ¿Y usted recuerda el día en que eso sucedió?

D. R: El día en que hago el reencuentro con ellos, eso fue el 29 de abril, porque los yanquis entraron el 28, inmediatamente fue tirando, matando gente, ellos estuvieron dos días enfrentándonos.

A. C: El momento en que entran en esta posición este grupo, ustedes, este grupo de Barahona.

D. R: Entramos más o menos, a eso de las cuatro de la tarde.

A. C: ¿Se asume que es un grupo de Barahona?

D. R: Nos reunimos ahí, vamos a ver que vamos hacer, para donde ustedes piensan algunos de ustedes que vamos a coger, el grupo entero, vamos a constituirnos en un Comando, ¿y cómo lo hacemos? ¡oh! Busquen uno que represente la jerarquía, entonces en eso surgió Niño Santó, le llamaban a ese, ahí había otro que pretendía como ser el Comandante, no me acuerdo el nombre, que ese Niño Santó, hubo un fracaso, suicidio, fratricidio con el otro compañero que desafiaba la comandancia del comando y se mataron a tiro, entonces de ahí es cuando coje la jefatura del Comando, la cogió por dos días me párese, fue Ramón Amado, pero a Ramón Amado no le interesaba dirigirla porque ya ve lo que está pasando con los Barahoneros, entonces fue ahí que pusieron un señor, que era un profesor aquí, yo no le conocí el nombre, si el segundo Comandante era Erineo, ese era el que yo conocía, porque uno se le acercaba y además ya yo estaba para el grupo de atrás, yo siempre me metía para atrás y Erineo era que me mandaba para abajo, “vete para la calle, para allá, a esos vehículos a revisar”, un día yo me le encojoné y le dije: ¡coño! pero manda a otro hacer esta vaina. “te voy a llevar para otro comando, tu estás incómodo aquí dos veces, yo se que tú estás bravo por que estás incómodo, te voy a llevar para otro comando, allí tú lo vas hacer”. Y así fue, fue verdad.

A. C: ¿Qué se mataron dos compañeros? ¿Cómo pasó el asunto?

D. R: Dos compañeros, sí, en el Comando Barahona, eso se dio porque uno quería ser jefe y el otro quería ser jefe, yo no me encontraba en el momento del desafio, porque yo estaba en la calle de patrulla, pero cuando pasó el caso todos los barahoneros cogimos para allá, porque nosotros estábamos en la calle, por que a unos los mandaban a patrullar a otros los mandaban para el parque, otros para el parque Enriquillo no cruzando para allá sino aquí, en la esquina abajo, yo me encontraba por el parque Independencia con unos cuatro más, cuando oímos “se están matando dos barahoneros”, digo como va hacer, “si, esos tiros son de allá”. Parece que después que ellos se mataron, parece que alguien tiró tiros para arriba encojonao, se oyeron ráfagas, no se dieron dos tiros, sino dos ráfagas. Entonces eso pasó buscando la jefatura.

A.C: ¿Entonces el primer Comandante fue el que cayó ahí?

D.R: Cayeron los dos, el primero y el que aspiraba también, porque pasa lo siguiente, el primer comandante como que no tenía ese rencor a muerte de matarse con aquel, pero aquel le disparó, el comandante cuando va cayendo ¡pa! le dio que le voló el corazón, ellos tenían ese rencor, al desafiarse la jefatura, pero el verdadero comandante no quería agredirle.

A.C: ¿El nombre del comandante era?

D.R: Este era Niño Santó, así era que le llamaban.

A.C: ¿El nombre del que lo desafiaba?

D.R: Es que se le escapa el nombre a uno y somos barahoneros y somos hasta parientes, criados aquí, se le escapa a uno.

A.C: Volviendo al lugar donde estaban ¿permaneció el comando ahí siempre, donde estaban?

D.R: Si, el comando no se desintegró, no.

A C: ¿Porque fueron a ese lugar, a esa dirección, a ese número 150, eran dos niveles?

D R: No, no, desde que nosotros veníamos, venimos desde la Duarte buscando un local donde alojarnos, llegamos frente al mercado, ahí hay un Teatro, ¿verdad?, ya ahí hay un comando, entonces más para adelante hay una casa que no tiene fuerza de posición de comandancia, cogemos, cruzamos, miramos la ferretería Cuesta, no tiene posición de comandancia, miramos ahí, esta tiene posición de escala de subir y bajar, vamos a subir ahí, nosotros mirábamos los edificios, es una casa que buscábamos, el grupo, andábamos el grupo buscando una casa y así fue que lo hicimos, buscando donde pudiéramos posicionarnos, porque ya todo se estaba advirtiendo: “agrúpense donde puedan para que formen comandos mientras tanto para organizarse”.

A C: ¿No encontraron a nadie en esa casa?

D R: No, no había nadie.

A C: ¿Y que había allí, que ajuares?

D R: No, eso era como, como te digo, era como un salón eso, no tenía silla, no tenía cama, no tenía nevera, eso era como un salón.

A C: ¿Y era un edificio?

D R: Era un edificio.

A D: ¿Ustedes lo ocuparon completo ó se colocaron sólo en un nivel?

D R: No, en el nivel, en el segundo piso, nos colocamos en el segundo nivel.

Ángel Encarnación: Desiderio, ¿el alto mando Constitucionalista tomó alguna medida disciplinaria en función de eso que sucedió en el Comando?

D R: ¡Oh! por regla, fue una comisión enviada por el alta jefatura de Estado Mayor de Caamaño, se investigó el caso, oye, eso estaba bajo la jurisdicción del Coronel Caamaño, Caamaño fue constituido inmediatamente Presidente Constitucional, juramentado, ya ese caso viene y pasa bajo la jefatura de Caamaño, ese escándalo, vinieron y se investigaron gentes, se interrogó por el caso, bueno, ello se mataron ellos dos, por si acaso hubieran habido mano segunda, tercera, exacto.


A E. ¿Cuáles fueron las medidas disciplinarias que se impusieron?

D R. Bueno, la medida disciplinaria que se pusieron fue que no debíamos usar las armas contra nuestro propio compañero, en el caso de que estamos defendiendo la patria contra un invasor y que los conflictos que se presentaran que el comandante tuviera que reportarlo a Caamaño y si él no lo podía resolver pues entonces venía una comisión.
Ahora me acordé del que desafiaba Ireno, se llamaba Ireno, los dos que se mataron desafiaban la comandancia, Niño Santó e Ireno.

A C. Durante el desarrollo de los eventos ahí abajo en la zona, y los días que no había enfrentamiento permanecían en la zona, la actividad que realizaban.

D R. La Piílla autorizado por la jefatura del Coronel Caamaño Deñó.

A C. ¿Y no se hacían patrullas sin autorización?

D R. No, ya el control civil estaba controlado por el control militar, ya nosotros no nos constituíamos un grupo civil, sino nos constituíamos un grupo vanguardia al servicio de los militares que dirigían la jefatura.


Alimentación, aseo personal, vestuario, vigilancia moral durante la Guerra.

A C. Y normalmente qué comían, cómo comían

D R. Nosotros, comíamos igual que la guardia, nosotros recibíamos un despacho de parte del Coronel Caamaño Deñó para 7 días de la semana, desayuno, comida y cena, carne, comida, arroz, habichuela, teníamos un subsidio, Caamaño mandaba por comando dos sacos de arroz y según era la cantidad de hombres habían partes que llevaban tres, teníamos una ración semanal y hasta Caamaño nos dio un favoritismo de que si alguien tenía familia en la capital que iba a visitarlo para darle una caja de comida a esa familia y se hizo ese censo y casi todos los comandos dijeron que sí que tenían su familia y los viernes Caamaño nos entregaba una caja que a mi familia se la llevaba mi tío, la buscaba y me dice que comía cinco días con ella, eso lo tuvo haciendo Caamaño con nuestra familia hasta que salimos de Ciudad Nueva, todos los viernes. Y a los comandos no había por qué ir a llevarles sino que los comandantes hacían su lista de lo que le hacía falta y lo llevaba a la jefatura de Caamaño y allá venía una camioneta llena “con to´”.

A C. ¿Y además de arroz y habichuela, qué otra cosa recibían?

D R. Arroz, habichuela, harina de maíz, harina de trigo, leche, aceite.

A C. ¿En el comando, entonces ustedes cocinaban?

D R. nosotros teníamos un cocinero, el cocinero de nosotros se llamaba Rufino, de allá de la parte alta de la capital, un moreno alto, casi unos 6 pie de altura.

A C. ¿Cada comando tenía un cocinero?

D R. No, no, cada comando tenía su cocinero, cada comando, porque después a mí me llevan del comando Barahona, por la estrechez que había me llevan al comando Manuel Aurelio Tavárez J. El dice, como combatiente constitucionalista al comando Barahona yo no le hice ningún servicio, como combatiente constitucionalista, a quien yo se lo hice fue al comando Manuel Aurelio Tavárez J., que me tocó enfrentarme contra el invasor en la acera del comando, con la trinchera de brasileño que quedaba en la 30 de Marzo, donde me mataron dos compañeros ahí.

A C. ¿Ese comando de Tavárez Justo lo comandaba quién?

D R. Lo comandaba Moisés Turbís, comandante Moisés Turbís.

A C. ¿Y en el día a día, el aseo personal, la ropa, quién hacía eso?

D R. Cada hombre, militarmente, a nosotros se nos visitaba en la semana tres veces, una comisión militar en la higiene y en el corte civilista y en el corte militar, porque ya se nos había entregado ropa de militares, caqui amarillo, la bota roja, protector de guerra como el que yo tenía que pesaba casi 5 libras, de bronce, y en la forma el tratar la ciudadanía, de conversar, si alguien iba a reportar algo anormal, vigilar nosotros por la propiedad privada del estado, si alguien quería violarla reportarlo, si se hacía rebelde fusilarlo, como se nos tocó en una como a la 1 de la noche, del lado atrás del comando, nosotros estábamos por ahí está la calle Enrique, bueno ahí se hizo una alarma ¡Corran que por aquí se “tan” metiendo los enemigos!, ah cuando dijeron esa vaina así, imagínate, nos fuimos más de 20 hombres y no fue preguntando por donde estaban, tiramos por donde quiera que se movía algo, ¡por dónde e que tan, por donde e que tan, por donde e que tan!, nosotros creíamos que era la trinchera de los brasileños que se estaban filtrando por ahí para hacernos un asalto en el comando, mi hermano, yo tengo para decirle que era un tipo de por ahí, de los lados de Neyba, no lo conozco, y tenía un abanico, como una plancha eléctrica, eso fue lo que yo vi ahí al lado del cadáver de él, yo dije si mi fusil disparó y lo mató, yo no fui que lo mató, fue él que se mató, porque tenemos una orden por Caamaño “Maten hasta a su propio padre que lo hallen robando”, no estamos para robar ni saquear, estamos para echar la mota yanqui fuera de nuestro territorio, patria o muerte, o venceremos y nunca hacia atrás combatiente, pero salgamos limpio cuando salgamos de aquí, y ese tipo, nosotros ninguno lo lamentó ni nada, cogimos lo llevamos ahí, lo tiramos ahí, y no hicimos nada ahí en el cementerio de la Independencia y lo tiramos ahí, no expresamos ningún dolor ni llanto, por qué, porque quería ensuciarnos, Caamaño dijo, Caamaño iba y se reunía, me acuerdo que se reunió ahí en el Altar de la Patria, ahí frente a frente a donde está el edificio ahí de, que ahí estaba el Partido Revolucionario Social Cristiano, que abajo hay como una bomba, había una bomba en ese entonces, y Caamaño se puso para ese lado, y Caamaño dijo; si los yanquis tratan de negociar conmigo, nos pueden dar todos los millones que hay en los Estados Unidos y ni ustedes ni yo, no lo vamos a coger, porque nosotros no tenemos que negociar con el Yanqui, porque esto no es de ellos, esto es de nosotros, quien tiene que negociar con nosotros es ello para que se vallan para su casa, porque se estaba tramando dizque darle un dinero a Caamaño para que le diera a cada uno de los combatientes dizque 600 peso ó 500 pesos y a los comandantes de a 1000 pesos para que abandonemos la lucha, Caamaño dijo que no, que nosotros abandonamos la lucha después que el Yanqui se halla ido de nuestro suelo, pero nosotros no podemos abandonar la lucha porque nosotros somos lo dominicano y ello son lo invasores.

A E. ¿Eso fue un rumor o una propuesta formal?

D R. Una discusión, fue una discusión que la tengo grabada en mi mente de mi jefe en mando Francisco Alberto Caamaño Deñó, en ese entonces jefe y presidente Constitucional de la República en la Guerra de Abril, eso fue una advertencia que se me quedó clavada en mi mente, Compañeros, nos decía Peña Gómez, compañeros, obedezcamos a la locución del Coronel Caamaño Deñó que es nuestro presidente constitucional, a lo que él diga nosotros nos vamos a dirigir, y si él dice, que ni un paso atrás, yo digo; ni que se hunda la isla, ni un paso atrás.

A C. ¿Desiderio, ese individuo que mataron, que atraparon robando pertenecía a la fila constitucionalista?

D R. Sí, era de lo nuestro, pertenecía a un comando que había ahí mismo, antes de doblar la 30, había una casa ahí, y a mí me parece que eran los reformitas que estaban ahí, al comando le decían Comando Reformista, una casa que la pintaron ellos de verde y rojo. De ahí era que pertenecía ese tipo.


Ayuda de comerciantes.

D R. Dice el cocinero ¡comandante no hay aceite para cocinar, son las 8 de la mañana ya!, nada, que no hay aceite para cocinar, digo dile a un mayor que está ahí de retén, busca al retén, y yo que me iba para la calle, dije al cocinero; dile que Ruiz está de retén ¡Comandante, dijo Rafael Ruiz que está de retén, que él va!, ah si, a mi me gusta que él valla porque él nunca viene vacío, dile que se valla. Me mandaron a buscar carne, ahí hubo uno que una vez lo mandaron a buscar carne y lo que trajo fue salchichón, dice el comandante “pero estamos hartos de salchichón”, y fui a un mercado y fui a la carnicería y dije; hermano, péseme 5 libras de carne ahí, digo; ¿Usted la pesó?, si, ¿Usted la puso ahí?, si, ¿usted sabe a quién usted se la va a dar?, a la Revolución. Cogí mi carne, y dice ¡que Dios me lo cuide de una bala hermano!, digo, gracias, y la llevé ¡comandante, mire carne aquí!, ¿y con cuál de las monedas compraste?, digo, la de la Revolución, ¿cómo fue?, digo, le dije que me pese 5 libra de carne, cuando me la pesó le dije ¡Usted me la pesó, las 5 libras de carne, dijo; si, digo; mire se la paga la Revolución, y qué le dijo, que me cuide de que no me maten, entonces cuando le pido que me manden a buscar el aceite y fui donde un chino y le digo; chino, nosotros no tenemos aceite en el comando, dame por ahí un poco de aceite, dice uno de los trabajadores ¡busca una botella para echártela!, dice el chino ¡no!, botella no da botella, tú le da aceite en botella, mañana viene y vuelve a pedir y es hasta la guerra, dale una lata. No hacen 15 días que mencioné eso, de ese chino, ese chino nos daba hasta café y nos mandaba a colar café, pues cuando llego allá con la lata de aceite, el comandante que viene bajando dice; a ti te voy yo a mandar a buscar a Caamaño un día que yo sé que va a venir, digo yo; comandante es que yo tengo labia, es que si yo tengo hambre yo no me voy a poner decir que tengo la barriga vacía, yo voy a decir pásame un pan ahí, y eso es un auge de defensa revolucionaria, esto es una guerra, allí el que tiene lo suyo en la mano lo tiene, pero nosotros necesitamos porque estamos en la guerra tú tienes que darnos algo, o te vas a ir de ese sector de ahí, te va a llevar tu cosa de ahí, imagínate, cómo se echaba el chino el almacén a la cabeza, y nosotros era que se lo estábamos cuidando, ahí frente al mercado, mercado modelo, ¿a dónde está él?, está en la zona donde estamos peleando, pero el chino era un hombre voluntario, el chino le mandaba a colar café a lo combatiente ¡ey, ven, quita ese fusil y ponlo ahí, ven, bebe café ahí!, Un chino bueno, si está muerto que Dios lo tenga en la gloria, pero está en la historia de la guerra él, con su bondad y su servicio a nosotros.

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