viernes, 17 de diciembre de 2010

Gestación del Movimiento conspirador, Testimonios - parte 4

Testimonio de Lozano González, Manuel
Lugar de entrevista: Nizaíto, San José de Ocoa.
Fecha de la entrevista 17-02-2007
Investigador: Pedro De León C.
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril


Integración de médicos en la conspiración

Manuel Lozano González (MLG). Francisco Alberto peleaba con todos los frentes que tenía y ya cuando no tenía frente me mandaron a buscar a mí, porque él decía que yo lo entendía, eso era a elección mía, y cuando llegó el momento decisivo entonces él me encargó de que yo fuera quien hablara con los demás médicos militares para que se unieran al movimiento.

Pedro De León C. (PDL.) ¿Cuándo fue ese momento decisivo, usted recuerda semana, mes, día, cómo fue?

MLG. Fíjate, hubo un acontecimiento que yo quisiera tener mente más clara para decirte fecha y todo, pero han pasado muchos años. Francisco Alberto fue enviado a tomar el Palacio de la Policía Nacional para sustituir al General Belisario Peguero, ese complot contra Belisario es antes de la Revolución…y él me encargó de que yo hiciera los contactos con los demás médicos y que nos reportáramos junto a la Revolución porque ya habíamos hecho todo esto, la oficialidad común de Radio Patrulla y ya estábamos claro que íbamos a participar en la Revolución.

PDL. ¿Cómo hizo los contactos, como fue ese día a día de usted hablar con los médicos para hablarles del tema?

MLG. Yo no tuve problema, porque éramos de esa oficialía y éramos médicos, y no era ni conquistarlo, ni obligarlo, era una manera de decirle mira, estamos en esto, y yo fui comisionado por Francisco Alberto, eso no era nada con mucho misterio, sino particulares, éramos médicos de la policía en ese entonces, no recuerdo nombres pero todavía hay muchas personas vivas. Hay un documento escrito, que lo tiene Claudio, yo lo tengo el documento también, que va a salir publicado en el libro de Claudio Caamaño y en esa parte yo narro todo lo que fueron las reuniones, los contactos, y pasó un acontecimiento que es el que a Claudio más le interesaba que yo le describiera, donde murieron cuarenta y pico fusilados, algo prácticamente increíble.



Testimonio de Read Vitini, Mario
Lugar de entrevista AGN
Fecha de la entrevista 2005
Investigador: Ángel Encarnación
Proyecto: Voces de la Revolución de Abril

Formación del gobierno del Consejo de Estado y el Triunvirato.

Yo mismo sugerí que se hiciera un triunvirato, entonces tuvieron de acuerdo, entonces decidieron ir a deliberar a la casa de Juan Isidro Jiménez, a otro sitio que no fuera ahí, entonces se pidió que se hiciera en la casa de Juan Isidro Jiménez, ahí en la Gustavo Mejía Ricart. Llegamos allá, cuando yo llego (es)taban negociando, no me gustaron los términos de la negociación por las expresiones que se dijeron, y tomé la excusa de salir a hacer otra diligencia, cuando volví ya tenían elegido, ya tenía escogido a don Emilio De Los Santo y a Ramón Tapia Espinal, me dijeron: “Mario, ¿Tú no tienes un candidato para triunviro? Le dije: “¿Ustedes no han pensado en Manuel Enrique Tavárez Espaillat?” “Ah no habíamos pensado”. “¿Tú cree(s) que él lo aceptará?”. Digo: “Con preguntarle no se pierde nada”. Entonces yo salí a bañarme, cuando regresé, como una hora después, ya estaba Manuel Enrique Tavárez ahí en manga de camisa, totalmente negado a aceptar ser parte del triunvirato. Cuando yo entré, como yo había sido abogado de él y de su empresa, me dijo: “Mario ven acá, yo quiero hablar contigo”, y me saca al patio, pide permiso y me saca al patio, y en el patio me dice: “Mario ¿Es verdad que tú vas a ser secretario de la presidencia? Digo: “A mí nadie me ha hablado de eso, ni yo he dicho que voy a aceptar, ni nadie me lo ha propuesto”, “pero tú lo aceptas eso, es verdad que tú lo aceptas”, “digo que no, pero por qué tú me pregunta(s) eso”, dice: “porque si tú acepta(s) ser secretario yo acepto ser triunviro”, “a pue(s) ta´ bien, si esa es tu condición yo voy a aceptar ser secretario de la presidencia”. Bueno, así quedó, se juramentó el Triunvirato, no sabían como juramentarlo y yo le dije bueno, un gobierno, un funcionario público se puede juramentar ante cualquier otro oficial público. Entonces se buscaron, se buscó un notario que levantó un acta de la juramentación. Entonces, inmediatamente que se juramenta, el primero que se oponía (sonríe) que yo fuera el secretario de la presidencia era el propio Tavárez Espaillat, y yo le dije: “pero ven acá, y es tu condición ahora, aceptar la posición del triunviro si yo aceptaba la de secretario”. “¿Y qué bicho te a picado?” “¿Quién te cambió la mente tan radicalmente?”, “que se supone Manuel Enrique, que yo sea secretario”. “No, son muchas gentes, como sugiriéndome que eran los americanos. Digo: “No, yo sé quienes son, son los de la Unión Cívica, pero ahora aunque tú ni la Unión Cívica quieran ahora yo voy a ser secretario de la presidencia”. Y efectivamente, fui secretario de la presidencia, me nombraron, y tuve tres meses de lucha ahí adentro, tratando de evitar que se produjera lo que yo pensé. Ya al final, en el último consejo de gobierno, le dije todo lo que había que decirle, le dije que le iban a sacar mucha sangre al país. Recuerdo que Tapia me dijo: “Mario, pero no e(s) contigo”, digo: “sí, to(do) lo que sea contra el país es contra mí”, y cinco secretarios habían quedado en apoyarme, porque yo le dije lo que yo le iba a decir, yo le dije: “ustedes me apoyen o no me apoyen yo se lo voy a decir”, pues ninguno abrió la boca cuando yo le dije todo lo que le dije. Me recuerdo que el jefe de la Guardia Presidencial, el Coronel de allá, que estaba ahí, abría los ojos como dos platos por todo lo que yo le decía, y al salir le dije: “Y ahora no voy a renunciar, pero no vuelvo más, quítenme ustedes”. Efectivamente cuando se produce la muerte de Manolo Don Emilio renuncia y se va para su casa y no hay modo de que lo persuadan, entonces me van a buscar a mi para que yo lo convenza, encuentro a Don Emilio en un estado de hiperestesia, ya él y yo habíamos luchado mucho por salvarle la vida a los muchachos que se habían alzados en las Manaclas y la Escalera, etc. Yo mismo volé, el comandante de santiago era el entonces Coronel Adriano Valdez Hilario, en la Fuerza Aérea estaba Federico Fernández Méndez. Entonces yo llegué, yo estaba en un matrimonio en Villa Riva y había ido a dormir a Santiago, tan pronto me enteré me fui a la Fortaleza. Pregunté qué estaban haciendo, ya habían aprestos para ir a atacarlos y lo paralicé, y llamé a Don Emilio y Don Emilio [dijo]: “Mario ¿Y tú estás ahí?” “Que suerte que tú estás ahí”. “Aguántame esa gente, ponme al Coronel Valdez Hilario”, y le pusieron, entonces le dijo: “Oigan to(do) lo que le diga Mario ahí”, y le dije: “no Don Emilio, nosotros ya (es)tamo(s) haciendo un volante para pedirle que se rindan, que no se le va a hostigar”, y efectivamente, no dijo: “sí, sí, háganlo y tírenlo”. Entonces yo le digo a Adriano: “¿Quién está en la Fuerza Aérea?” Me dijo: “Federico Fernández Méndez”, digo: “llámalo”. Federico llegó ya en su traje de campaña, le digo: “Federico ¿Qué ustedes están haciendo?, me dijo: “fuego a la lata”, digo: “Federico aguanta esa vaina”, y entonces cambiamos todos lo planes, todavía no saludamos él y yo cuando nos encontramos “Fuego a la lata”. Entonces volamos en un helicóptero que conducía el Coronel Gabirondo, íbamos Ramiro Matos González, Adriano Valdez Hilario y yo, en un helicóptero, entonces los dos aviones escolta, que eran P-51, iba Federico Fernández Ernesto, comandante de la base y el sub comandante que era Renato Malagón Montesino. Entonces nos ubicaron donde estaban los que señalaron, entonces ahí yo le tiré, yo mismo le tiré los volantes. Entonces íbamos, decidimos ir a las Manaclas para lo mismo. Nos paramos en Mao, echamos combustible, (es)tuvimos un rato ahí, entonces cuando vamos subiendo, que estamos casi llegando a las Manaclas, entró una llamada por el intercomunicador del aparato, que el presidente me quería ver, que regresara inmediatamente a Santo Domingo, entonces cambiamos el rumbo y vinimos, ya había entonces una reacción contra mí: que yo era un bandidito, que yo quería era bombardear esos muchachos, que yo estaba interfiriendo. Bueno, hablamos, Elvis ya se puso bravo conmigo y en una yo le expliqué y le dije: “mire, si matamos a esos muchachos que están ahí arriba es que esa sangre va a pesar mucho sobre el futuro, esos muchachos no están entrenados, si se le registran poco(s) se le van a rendir, porque no pueden, no tienen equipos, no tienen armas, no están entrenados, ese sumo, se van a enfermar”, to(do) lo que pasó después. Entonces lo(s) de la Escalera se rindieron, solamente uno que se iba a asilar conmigo, no sé si es Taveras fue el único que hizo resistencia y supuestamente al entregarse bajó la ametralladora y le soltó una ráfaga al Sargento y a los guardias, hirió a uno de los guardias y al Sargento y el Sargento lo mató, la única baja ahí. Entonces yo insistí en que se le diera la oportunidad, pero la tesis era que no lo podían dejar vivo. Yo recuerdo que un funcionario me decía: “si esos muchachos bajan de ahí ¿tú no crees que te van a fusilar a ti?”, digo: “la diferencia está en que ellos me fusilan a mí y yo no los fusilo a ellos, yo no creo en eso como solución, si esos muchachos lo(s) matan esa sangre van a pesar, esa sangre va a pesar mucho sobre el futuro de la República Dominicana.”

Entonces salí, cuando me llevaron a donde Don Emilio para convencerlo desde que le digo dos o tres palabras, porque Don Emilio y yo estábamos muy compenetrados: “Don Emilio pero trate de hacer un esfuerzo”, tenía un revolver al lado de él, me dijo: “Mario, si hacen más esfuerzo para tratar de convencerme me voy a pegar un tiro aquí mismo”, y yo le dije: “Don Emilio, por mí no hablo una palabra más, haga lo que usted considere pertinente, yo me retiro”, entonces me retiré, él no reconsideró su renuncia, y entonces a mí el 26 o 27 de diciembre me destituyeron de secretario, pero ya yo no había vuelto más al Palacio.

Pasó un tiempo y en Julio entonces vino Donald a presidir, quedaron de acuerdo Donald y Ramón Cáceres, porque fueron teniendo conflicto con los otros Triunviros, hicieron un Triunvirato de dos. Entonces el 4 de Julio del 1964 yo fui a una recepción en la Embajada Americana que se estaba desarrollando en el patio, cuando yo entro, Donald Read Cabral, que viene a abrazarme y vienen todas las cámaras, digo: “Donald, el que vea esto ahorita va a pensar que tú y yo (es)tamo(s) arropando los manteles el que nos ve sonriendo y abrazándonos, pero ojalá grabaran lo que yo te voy a decir; tú le vas a costar mucha sangre a este país y no muy tardío, es cuestión de meses”. “Déjate de cosa Mario, tú siempre está”. “Digo: “Donald te lo repito y no va a pasar mucho tiempo, son meses, antes de que estalle una revuelta en este país, tú le estás creando un proceso a este país irreversible de violencia y se va a producir un choque violento”. “Déjate de cosa Mario”, ojalá que la cámara lo estuvieran grabando, pero, él siguió.



Testimonio de Tolentino Dipp, Hugo
Lugar de entrevista Santo Domingo (AGN)
Fecha de la entrevista 2006-12-06
Investigadores: Jesús Díaz y Ponssy Alexis
Proyecto Voces de la Revolución de Abril

Hugo Tolentino Dipp (HTD.) En ese lapso, entre 1963 y 1965 yo conocí a José Francisco Peña Gómez, no era afiliado de ningún Partido, yo, conocí a José Francisco Peña Gómez y cuando llega la Revolución ya yo tenía una determinada amistad con él, yo no fui depositario de la confidencias acerca de los preparativos de la Revolución, pero de una u otra manera yo me daba cuenta de que se estaba programando un contragolpe, es decir, un Movimiento Revolucionario, pero debo decir que no tuve las confidencias por parte del Doctor José Francisco Peña Gómez a pesar de que éramos amigos, pero éramos amigos en esos momentos superficiales, no éramos muy amigos todavía, sino que él venía a mi biblioteca, la admiración que yo le tuve a él, él me la tenía en ese momento se puede decir a mí, porque venía mucho a mi biblioteca a sabiendas de que yo había estudiado fuera, él era una persona muy joven en ese momento y estaba prácticamente comenzando, era muy curioso intelectualmente, venía a pedirme libros, a conversar conmigo.

Grupo de Asesores del Presidente Caamaño Sto. Dgo. 1965

HTD. Yo no fui un combatiente de primera fila, entonces, bajé a la Zona Colonial y en la Zona Colonial pues me integré de inmediato a lo que verdaderamente me correspondía que era a trabajar en el núcleo que fue formando como núcleo asesor del Coronel Caamaño, un verdadero núcleo de asesores del cual formaban parte Marcelino Vélez, Héctor Aristy, Jottin Cury, Chiche Gautier, Rafael Carbenti, yo y más tarde Tirso Mejía, Tirso más tarde, cuando vino al país, ese núcleo no solamente le sirvió a Caamaño de asesor, porque nos reuníamos muy a menudo con Caamaño, sino que ese grupo tuvo, tenía a su cargo la redacción con algunos ex legisladores como Cedeño, uno apellido Cedeño que era legislador, tuvo a su cargo la redacción de la Constitución Constitucionalista, una Constitución que se hizo sobre la base de la Constitución de 1963 de Juan Bosch con algunos lineamientos un poco más novedosos.

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Voltaire

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